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jueves, 1 de diciembre de 2016

Circular por la sierra de San Juan de la Peña

Iglesia parroquial de Santa María
Hace unas semanas estuvimos por el sur de la comarca de la Jacetania realizando una circular por la sierra de San Juan de la Peña

Comenzamos en el bonito pueblo de Santa Cruz de la Serós (790 metros). Para llegar hasta aquí hemos de rebasar la ciudad de Jaca y continuar en dirección Pamplona. Tras 11 kilómetros, encontraremos un desvío hacia Santa Cruz y el Monasterio de San Juan de la Peña que, en otros 4 kilómetros, nos deja en el pueblo.

A pesar de ser un núcleo pequeño, Santa Cruz de la Serós conserva dos joyas románicas espectaculares como son la iglesia y antiguo monasterio femenino de Santa María y la iglesia de San Caprasio, uno de los pocos ejemplos de románico lombardo de la Jacetania.

Bisaurín y macizo de la Bernera
A escasos metros de la esbelta iglesia parroquial de Santa María, junto al encauzado barranco Carbonera, encontramos una señal de madera que indica el camino hacia el Monasterio de San Juan de la Peña. 

Es aquí donde comenzamos a caminar. Pasaremos por el parking del Hostal Santa Cruz, paralelos a la margen derecha del barranco Carbonera. El camino nos lleva hasta un circuito de gimnasia al aire libre, donde nos desviaremos a la izquierda por un sendero bien marcado que comienza a ascender.

A la derecha, el Cuculo
Poco a poco, vamos dejando el pueblo abajo y comenzamos a divisar las primeras nieves en el Pirineo. El cielo está despejado y la estampa invernal ya comienza a verse en las cumbres al mismo tiempo que, en zonas bajas, el otoño da sus últimos coletazos. Al norte, vemos los picos Agüerri (2447 metros) y Bisaurín (2670 metros), los macizos de Bernera y Aspe y el pueblo de Sinués.

En unos minutos, entraremos en el Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel y seguiremos su sendero S6 en dirección a la Pradera de San Indalecio. Este tramo coincide con el GR-65.3.2 y con un ramal del Camino de Santiago

Conglomerados de la sierra de San Juan de la Peña
Rodeados de pino, carrasca y boj, nos iremos acercando a las paredes de conglomerado de la abrupta cara norte de la sierra de San Juan de la Peña, por cuyo alto caminaremos más adelante. Veremos, al oeste, el punto más elevado de esta sierra, el pico Cuculo (1549 metros) y el curso del barranco Carbonera, por donde regresaremos.

En 20 minutos llegaremos a un cruce de direcciones, donde continuaremos hacia el Monasterio Viejo. Minutos después, en otras señales de madera, continuaremos dirección Monasterios. La ruta es muy frecuentada y se encuentra muy bien señalizada.

Treserols, Tendeñera, Vignemale, Partacua...
La panorámica pirenaica es cada vez más amplia. Podemos ver desde los valles más occidentales hasta el macizo de Monte Perdido y las Tres Marías

Seguiremos por el GR-65.3.2 y el sendero S6 por el interior de un bosque mixto hasta llegar, tras 50 minutos de camino, al collado Cuatro Caminos (1160 metros) donde encontramos un nuevo cruce. Continuaremos hacia el Monasterio Nuevo dejando a la izquierda el GR-65.3.2 hacia Atarés y a la derecha el Camino de Santiago hacia el Monasterio Viejo. 

La Canal de Berdún desde el Balcón del Pirineo
Tras 10 minutos, cambiaremos el sendero S6 por el sendero S1 en dirección al cercano mirador del Balcón del Pirineo (1250 metros). También hay indicaciones del sendero S2 hacia San Voto y hacia la Pradera de San Indalecio.

Es imposible no perder unos minutos contemplando este mirador. Distinguimos, entre otros, la Peña Ezcaurre (2045 metros), los Alanos, Peñaforca (2390 metros), Agüerri, el Bisaurín, la Bernera, las Gargantas de Aísa, los Lecherines, el Midi d'Ossau (2884 metros), la cresta de Iserías, Collarada (2886 metros), Collaradeta (2729 metros) y la Pala de Alcañiz (2758 metros). 

Collarada, Abay, Banaguás, Guasillo y Asieso
Además, la sierra de la Partacua con Peña Telera (2762 metros) y la de Tendeñera con los picos Sabocos (2757 metros), Tendeñera (2845 metros) y Otal (2701 metros). La zona de Cotefablo con los picos Toronzué (2263 metros), Erata (2003 metros) y Pelopín (2005 metros) y el espectacular macizo de Monte Perdido al fondo.

Bien visible en el llano, la Canal de Berdún y las poblaciones de Santa Engracia de Jaca, BiniésSanta Zilia de Jaca y su aeródromo, Javierregay en la entrada al valle de Hecho, Sinués en el valle de Aísa, Araguás del Solano, Novés, Canías, Abay, Banaguás, Guasillo, Asieso, Jaca, el Fuerte de Rapitán y Badaguás.

Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña
Desde este mirador también es frecuente observar el vuelo de algunas rapaces como quebrantahuesos, buitres leonados, alimoches y águilas reales.

Tras un breve descanso continuamos por el sendero S1 llaneando por su ancho trazado. En este tramo podemos observar diferentes especies de flora y fauna identificadas a través de una serie de paneles interpretativos.

En escasos 500 metros arribaremos a la Pradera de San Indalecio (1220 metros), lugar donde se ubica el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña, donde almorzamos en una de sus muchas mesas de madera. Llevamos una hora y cuarto desde Santa Cruz de la Serós.

Pradera de San Indalecio
Como consecuencia del incendio ocurrido en 1675 en el Monasterio Viejo, se decidió construir uno nuevo ubicado en este llano. Las obras comenzaron en 1676 y se demoraron hasta principios del siglo XIX. Actualmente alberga un Centro de Interpretación del Reino de Aragón y una hospedería.

En la pradera cogemos el sendero S4 en dirección a la ermita de San Salvador, obviando los senderos S2 y S3 hacia el mirador de San Voto y la ermita de Santa Teresa, respectivamente.

Cresteo por la sierra de San Juan de la Peña
Seguiremos en dirección oeste hasta encontrarnos con un pozo de nieve. Enlazaremos entonces con una estrecha carretera por la que caminaremos durante 10 minutos siguiendo el sendero S4.

Pasado este tiempo, nos encontraremos un desvío a la izquierda hacia la ermita de San Salvador que crestea por la sierra de San Juan de la Peña (1270 metros). También podemos continuar por la monótona carretera, aunque haríamos un kilómetro más de distancia.

Con buena panorámica de la soleada cara sur de esta sierra iremos por lo alto de su cordal, acompañados por erizones y un tendido eléctrico. En 45 minutos desde el Monasterio, llegaremos a un repetidor de TV (1430 metros), hasta donde también llega la carretera que hemos dejado anteriormente.

Monasterio Nuevo, Peña Oroel y las Treserols
Al este hemos dejado bien abajo la Pradera de San Indalecio, por detrás de la cual aparece la inconfundible Peña Oroel (1770 metros). Más al norte, la zona de Ordesa, las Treserols, las Tres Marías y los macizos del Posets y las Maladetas aparecen en la lejanía.

Al sur comenzamos a ver la inmensidad de la Hoya de Huesca. Aparece el embalse de la Peña, la parte trasera de los Mallos de Riglos y Peña Rueba (1176 metros), en cuya falta se encuentra el pueblo de Agüero, todo ello recientemente declarado Monumento Natural

Desde la cresta divisamos Bailo y Larués
En el repetidor tenemos la opción de salirnos de la cresta y continuar por pista hasta la ermita. Lógicamente, desechamos esta opción y seguimos por el cordal disfrutando de las vistas, a pesar del viento.

Tras dos horas y 45 minutos de camino desde Santa Cruz de la Serós llegaremos a la ermita y al pico de San Salvador (1547 metros), habiendo conectado 400 metros antes con la pista. 

Una hora de parada para comer y disfrutar de las amplias vistas del Pirineo, desde la zona navarra hasta el Aneto (3404 metros) y las Maladetas. Lentamente iban entrando nubes y poco a poco las cumbres se iban cubriendo.

Embalse de la Peña, Mallos de Riglos y Peña Rueba
Aparecen al este el Oturia (1921 metros), las peñas Canciás (1928 metros) y Montañesa (2291 metros) y el macizo de Cotiella. Al sureste, el Fragineto (1734 metros) y el techo de la sierra de Guara, el Tozal (2077 metros).

Siempre presentes el Midi, el Vignemale (3299 metros), los Gabietos y los murallones de Ordesa, el Taillón (3144 metros), el Casco (3006 metros), Mondarruego (2847 metros), el Tobacor (2779 metros), los picos de Marboré, las Treserols, el collado de Añisclo y las Tres Marías.

Canal de Berdún y pueblos de Embún, Arrés y Alastruey
Se observan los pueblos de Berdún, Biniés, Santa Engracia, Puente la Reina de Jaca, Alastruey, Arrés, Bailo, Larués, Javierregay, Embún, Guasa, Baraguás, Badaguás y Lerés, así como la ciudad de Jaca.

Iniciaremos la vuelta regresando a la pista para descender en 15 minutos, al collado de Betito (1380 metros), ubicado entre los picos de San Salvador y Cuculo, por un sendero pisado pero no señalizado. En el collado hemos de obviar la dirección hacia la Fuente de los Comos y continuar hacia el este. 

Cuculo, Bisaurín, Bernera y Gargantas de Aísa
A escasos metros, veremos un camino herboso con dos pivotes que es por el que ascenderíamos al pico Cuculo. A su derecha, veremos otro sendero sin señalizar que nos adentra en la espesura del bosque.

En moderada pendiente, descenderemos por un precioso hayedo abetal paralelos al barranco Carbonera. El intenso verdor del musgo y los últimos colores otoñales hacen de este tramo una auténtica maravilla.

Posteriormente, el sendero va disminuyendo su pendiente y cruzaremos un pequeño arroyo. El pino y el boj van haciendo acto de presencia a la vez que disfrutamos de las vistas hacia la Peña Oroel.

Hayedo abetal del barranco Carbonera
En una hora desde el collado, enlazaremos con la carretera que, desde Santa Cruz de la Serós asciende a los Monasterios (1025 metros) a la altura de un pequeño depósito de agua.

La seguiremos en sentido descendente unos 15 minutos, dejando atrás el área recreativa del Cubilar del Bartolo, hasta ver un hito a la derecha (920 metros) que nos introduce en un sendero paralelo a la margen izquierda del barranco Carbonera. 

Seguiremos este sendero por el interior de un pinar hasta enlazar con una pista más ancha (830 metros) que nos llevará de vuelta a Santa Cruz de la Serós en poco menos de dos horas de descenso.

Últimos rayos de sol sobre la sierra
Ruta circular de 13’5 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de 800 metros realizado en menos de 5 horas de marcha.

Track de Wikiloc aquí.

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viernes, 31 de enero de 2014

Sobrepuerto, Ainielle y la Lluvia amarilla

Julio Llamazares. La lluvia amarilla. Estos son los motivos por los que conocí Sobrepuerto. Quedé tan sorprendido de su obra que no tuve más remedio que ir a descubrirlo. Mi destino, el lugar donde Julio se inspiró para escribir su novela: Ainielle.

Como todo Sobrepuerto, Ainielle es uno de esos pueblos que sufrieron la huida de sus habitantes para buscar una mejor calidad de vida en tierras bajas. Las precarias condiciones en las que se encontraban y los duros inviernos hacían casi imposible la vida allí. Un éxodo que se acrecentó en los años cincuenta, pero no fue hasta 1961 cuando quedó totalmente despoblado.

Oliván. Iglesia de San Martín
El punto de inicio es Oliván (Olibán en aragonés), pequeño pueblo perteneciente a la Tierra de Biescas, en el Álto Gállego, situado a 900 metros de altitud. Lo que más llama la atención de Oliván es la iglesia de San Martín, de estilo románico y declarada Bien de Interés Cultural.

Nos ponemos a caminar atravesando el pueblo y cruzamos el puente que salva el barranco de Oliván, que tiene una barrera que sólo permite el paso a vehículos autorizados. No obstante, podemos conseguir la llave de la barrera si se solicita en el Ayuntamiento de Biescas y recorrer la pista que se dirige a Basarán en vehículo 4x4.

Seguimos la pista que poco a poco nos va adentrando en Sobrepuerto. Dejaremos a un lado el desvío a Susín, que en febrero de 2013 quedó despoblado por el fallecimiento de su última habitante, Angelines Villacampa. Actualmente, la Asociación Mallau Amigos de Susín trabaja para la recuperación y conservación de su patrimonio mediante jornadas comunales, visitas escolares y guiadas, exposiciones, talleres...

Continuando nuestro camino por la pista, más adelante nos encontramos con un desvío que señala el camino a Berbusa y Ainielle, que desciende al barranco de Oliván y lo cruza. Tras remojarnos un poco los pies en sus frías aguas, seguimos el sendero que asciende directamente hasta Berbusa (o Bergusa en aragonés), situado a 998 metros de altitud. Sus habitantes eran llamados “carboneros”, ya que la pobre economía del pueblo giraba alrededor del carbón.

Berbusa. Iglesia de San Pedro
Berbusa llegó a tener diez casas, dos escuelas, la iglesia y una abadía, aunque el párroco vivía en la vecina Oliván. Dispuso de electricidad los dos años anteriores a la Guerra Civil mediante la construcción de una pequeña central eléctrica en el barranco Toscal, pero al iniciarse el conflicto la turbina fue requisada por los republicanos.

Las inmediaciones de Berbusa están llenas de muros de piedra que delimitaban campos de cultivo y que todavía aguantan los crudos inviernos de estos lugares.

Después de recorrer las calles de Berbusa, continuamos el camino hacia Ainielle. A partir de aquí el sendero va ganando altura de forma progresiva y vamos descubriendo rincones tan bonitos como la poza del barranco de Rimalo.

Barranco de Rimalo
Tras unas tres horas de camino desde Oliván, llegamos a Ainielle, nuestro destino final. Situado a 1355 metros de altitud, hoy es un pueblo vacío de vida, pero lleno de silencio y emociones. Sólo encontrarás tristeza y soledad entre sus casas caídas.

Ainielle llegó a tener diez casas, una escuela y su bonita iglesia, que es lo que mejor se conserva en la actualidad. Fue en 1961 cuando quedó vacío totalmente con el cierre de Casa O' Rufo.

Sus familias fueron emigrando poco a poco hacia un mundo mejor dejando recuerdos, sentimientos y emociones para siempre. Cargaron con todo lo que pudieron y lo demás se quedó tras la puerta cerrada de su casa.

Cuando llegué, lo primero que me vino a la cabeza fue ¿cómo pudieron vivir aquí? Comunicado en malas condiciones con cualquier otro núcleo habitado, sin agua corriente y sin electricidad se me hacía difícil imaginarlo.

Ainielle. Vista general
Una sensación extraña se adueña de ti mientras caminas por lo que queda de sus calles. Ruinas y más ruinas de lo que un día tuvo vida. Hoy vida muerta y seres llenos de vida observando desde el pequeño cementerio como la vegetación y el paso del tiempo derriban lo poco que queda de pie en Ainielle.

He creído conveniente añadir un fragmento de "La lluvia amarilla" que describe perfectamente lo que se siente al visitar este lugar:

"Como arena el silencio sepultará las casas, como arena las casas se desmoronarán. Oigo ya sus lamentos, solitarios, sombríos, ahogados por el viento y la vegetación.

Borda en Ainielle
Caerán poco a poco, sin ningún orden cierto, sin ninguna esperanza, arrastrando en su caída a todas las demás. Unas irán hundiéndose despacio, muy despacio, bajo el peso del musgo y de la soledad. Otras caerán de bruces en el suelo de repente, violenta y torpemente, como animales abatidos ante las balas de un paciente e inexorable cazador. Pero todas, más tarde o más temprano, más tiempo o menos tiempo resistiendo inútilmente, acabarán un día devolviendo a la tierra lo que siempre fue suyo, lo que siempre ha esperado desde que el primer hombre de Ainielle se lo arrebató".

Molino de Ainielle
A unos veinte minutos de Ainielle junto al barranco se encuentra el molino, lugar importante en la novela de Julio y que fue rehabilitado en 2008 de forma conjunta por la Asociación O Zoque de Yebra de Basa, la Asociación Erata de Biescas y antiguos vecinos de Ainielle con el apoyo del Ayuntamiento de Biescas. En su dintel está grabado el año 1763 y gracias a su buena conservación, se cree que se podría poner en funcionamiento con una buena limpieza del mismo.

Actualmente, la Asociación O Zoque trabaja en la defensa del patrimonio cultural y natural de Sobrepuerto con varios proyectos tales como la rehabilitación de los tejados de las iglesias de Yebra de Basa y de Santa Orosia o la ejecución del proyecto, licitado recientemente, del "Camino del Pastor", antiguo camino que unía las localidades de Yebra, Sabiñánico y Jaca.

Como reflexión personal, Sobrepuerto es uno de tantos lugares del Pirineo que hay que visitar en la vida. Recorrerlo es recorrer el pasado. Aquellos caminos, hoy llenos de soledad, fueron la única vía de comunicación. Cuesta pensar que en esos lugares pudiese haber vida. Una vida difícil la que tuvieron aquella gentes, pero más sufrieron al dejar sus casas y pensar que el paso de los años acabará derrumbado cualquier resquicio de vida en esas tierras. Mi más sincero respeto y admiración hacia ellos.

Más fotografías en: www.pinterest.com/huellaenlanieve

Fuentes:

Serrablo.org
Asociación O' Zoque
Julio Llamazares - La lluvia amarilla