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lunes, 27 de abril de 2020

Caballera y Monasterio de San Martín desde Santaliestra

Caballera. Barrio El Sarrau
Nos adentramos en la Ribagorza más occidental para conocer el pueblo de Caballera y los vestigios del monasterio románico de San Martín.

La ruta consta de una parte circular que discurre por los antiguos caminos de herradura que comunicaban Caballera con los núcleos de Santaliestra y Besians, complementada con una parte lineal que será la que nos acerque hasta el monasterio.

En Santaliestra, municipio situado a 14 kilómetros de Graus en dirección Campo, da comienzo este recorrido. Aparcamos en su entrada junto al ayuntamiento, el antiguo lavadero y una báscula de pesaje (560 metros).

Santaliestra, San Quílez y río Ésera
Allí mismo veremos indicaciones del PR-HU-212 hacia Caballera y el monasterio de San Martín y del PR-HU-49 hacia el despoblado de La Corona y la Puebla de Fantova, así como un panel informativo sobre nuestra ruta.

Caminando por una de sus calles llegaremos a la desapercibida capilla de San Sebastián (s. XVIII) y saldremos del casco urbano para cruzar el río Ésera por el puente del Molino.

Valle del Ésera, Besians y castillo del Mon
Una vez en su margen derecha, el PR-HU-212 nos saca de la pista y comienza a ganar altura sobre el valle por un camino milenario entre encinas, pinos, aliagas y boj.

Superado este tramo, el sendero llanea para alcanzar el paso o faja del Morrón de Peri (675 metros), donde hay que extremar la precaución ya que el sendero discurre por encima de una vertical pared de margas que se precipita hasta el cauce del Ésera. 

La Cueva, visera de arenisca
Podremos ver el despoblado de Las Eras, el barrio de la Plana, el puente colgante de Santaliestra o palanca de Campodiezmo, la ermita románica de San Juan de Besians y el castillo del Mon de Perarrúa

Nada más superar este paso equipado con sirga, la senda se introduce en el barranco de las Feixas y alcanza una visera de arenisca conocida como La Cueva, donde sus aguas se precipitan formando una bonita cortina de agua (680 metros).

Desde el mirador de El Morrón de la Costera
Desde allí, el sendero vuelve a ganar altura con lazadas por un denso bosque de pinos y encinas para llegar, en una hora de camino, al mirador de El Morrón de la Costera (850 metros).

Amplia la panorámica que podemos divisar desde su posición, destacando el macizo del Turbón y modestas sierras como las de Baciero, Galirón, Esdolomada y Güel.

Entre muros de piedra seca
También veremos los núcleos de Santaliestra, San Quílez y Besians, las ermitas de San Saturnino y de Santiago y despoblados como AguilarAbenozasTorruella de Aragón y La Corona.

El pinar se irá dispersando para dar paso a los robles. Llegaremos a un paso estrecho entre dos grandes rocas y seguiremos, rodeados de campos de labor abandonados, por un PR flanqueado por esbeltos y bien conservados muros de piedra seca.

La Vila. Iglesia de Santa Eulalia
El camino atraviesa una pista (915 metros) para continuar con un leve descenso entre muros, musgo y robles hasta llegar a Caballera (880 metros) en poco menos de 2 horas de camino.

Caballera se ubica en el centro de una pequeña meseta emplazada entre las faldas de la sierra de Campanué y el río Ésera. 

El núcleo se estructura en dos barrios en los que se levantan buenos ejemplos de arquitectura popular. A pesar de la ruina y el abandono sufrido desde la década de los 70, parece que el pueblo vuelve a resurgir con varias casas rehabilitadas y habitadas de forma temporal.

Casas rehabilitadas en Caballera
El primero de ellos es el barrio de La Vila, en el que se encuentra la ruinosa iglesia parroquial de Santa Eulalia, con su esbelta torre campanario (s. XVI) y distintas construcciones en ruina e invadidas de maleza.

Tras recorrerlo, llegaremos a otra pista que hemos de atravesar para seguir el sendero hacia el barrio de El Sarrau. Tomamos como referencia esta pista, ya que aquí nos desviaremos más tarde para coger el camino que nos llevará de regreso a Santaliestra.

El Sarrau de Caballera
En el barrio de El Sarrau es donde se concentra el mayor número de construcciones aún en pie, destacando varias casas de gran interés arquitectónico, curiosos corrales porticados y bordas que se distribuyen en torno a una única calle.

Al final de la misma se enlaza con otra pista por la que podríamos regresar a Besians. Haciendo caso omiso a esta indicación seguiremos el PR-HU-212 para llegar a un cruce de pistas señalizado que nos desvía hacia el monasterio por el camino de La Paúl.

El Sarrau de Caballera. Casa Castillón
Esta nueva pista discurre paralela al profundo barranco de San Martín o l'Antiga y pasa por el mirador de la Cruceta (975 metros), con fantásticas vistas del curso del Ésera, de la ermita románica de la Piedad, del macizo del Turbón e, incluso, del congosto del Mont Rebei.

En una hora de camino desde Caballera se llega al escondido enclave donde se ubica este monasterio, conocido también como convento de Llavori o de Sarradico (990 metros).

Panorámica desde el mirador de la Cruceta
Las primeras referencias de este lugar están vinculadas a la villa de Esvu, documentada a finales del siglo IX en los archivos del monasterio de Santa María de Obarra.

La iglesia tiene una única nave rectangular, de gran altura, que estuvo abovedada y de la que se han conservado parte de sus muros laterales y su magnífico ábside.

Monasterio de San Martín de Caballera
Bajo el presbiterio se encuentra una encantadora cripta cubierta con bóvedas de arista sostenidas por pilastras y columnas con capiteles labrados rústicamente.

El abandono, la ruina y el expolio estuvieron a punto de hacer desaparecer este importante conjunto arquitectónico. En 1998 se llevó a cabo una profunda labor de restauración, rehabilitación y consolidación, gracias a la cual hoy podemos contemplar y disfrutar de la belleza de este monumento.

Ábside del monasterio de San Martín de Caballera
Regresaremos a Caballera por el mismo camino. Entre los barrios de El Sarrau y La Vila se encuentra la pista antes mencionada donde cambiaremos de rumbo para tomar el camino viejo de Besians.

Seguiremos esta pista hasta dar con unas casas rehabilitadas en un prado (870 metros). A la derecha de las mismas comienza el camino que nos irá alejando de Caballera.

Cripta del monasterio de San Martín
Poco después se atraviesa la pista que acabábamos de dejar, la cual llega hasta una casa cercana. Este antiguo camino, marcado con puntos de pintura azul, es flanqueado por muros de piedra seca y va perdiendo altura suavemente por un bosque de quejigos y boj.

Poco a poco nos iremos introduciendo en el barranco de Caballera, contemplando su bonita cascada y perdiendo altura de forma más decidida por su margen izquierda.

A ratos, la senda se estrecha por la vegetación pero esto no dificultará su seguimiento. A medida que vayamos descendiendo, veremos el caserío de Besians y su flamante puente románico, con la ermita de San Juan dominando el pueblo desde su posición.

Camino viejo que une Caballera y Besians
En menos de hora y media desde Caballera, el camino enlaza con el PR-HU-49 procedente de Besians en una pista junto a la ribera del Ésera que hemos de seguir en dirección N (545 metros).

Entre campos de cultivo nos iremos acercando a Santaliestra. Cruzaremos su puente colgante junto a una fuente y un lavadero y entraremos en su casco urbano para poner fin al recorrido.

Puente colgante de Santaliestra o palanca de Campodiezmo
Ruta parte circular y parte lineal de 17 kilómetros de distancia con un desnivel positivo de unos 550 metros realizada en 6 horas sin contar paradas.

Track de Wikiloc aquí.

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miércoles, 12 de julio de 2017

De Bergua a Otal por el barranco de La Glera

La restaurada iglesia de San Miguel
De nuevo por Sobrepuerto, un paisaje desprotegido que tan buenos recuerdos nos trae de andanzas pasadas. En esta ocasión vamos a visitar el despoblado de Otal, uno de los pocos núcleos que nos quedan por descubrir.

A Otal se puede llegar desde varios puntos. Si comenzamos en Yésero o Broto seguiremos íntegramente el GR-15, sendero con el que también enlazaremos si iniciamos el recorrido en el puerto de Cotefablo, en Linás de Broto o en Fragén

En descenso hacia las pasarelas de Bergua
Desde la Tierra de Biescas también podremos llegar por Espierre y su Val Menuta o desde Oliván pasando por los despoblados de Berbusa y Ainielle siguiendo los pasos de la famosa Lluvia Amarilla de Julio Llamazares.

Pero nosotros comenzaremos en el conocido pueblo de Bergua (1030 metros), punto neurálgico de varias de nuestras rutas por la zona. Desde aquí partimos cuando visitamos Escartín, Basarán, Sasa, Cillas y Cortillas.

Dejamos el coche en la entrada del pueblo y descenderemos a su caserío para encontrarnos con la maltrecha iglesia parroquial de la Asunción (s. XV).

Unión de los barrancos de la Glera de Otal y La Pera
Siguiendo por su calle baja pasaremos por O Güerto Pepa buscando el PR-HU-117, sendero que se inicia junto a un panel informativo de la Iglesieta de los Moros y que desciende a las pozas de Bergua rodeado de musgo y boj.

Este idílico bosque finaliza en las pasarelas ubicadas en la confluencia de los barrancos de la Glera de Otal y La Pera (930 metros), donde ambos se unen formando el barranco Forcos. Lugar muy frecuentado en verano para darse un chapuzón.

Tras cruzar la primera de las pasarelas dejaremos a la izquierda el PR-HU-3 que asciende al despoblado de Basarán. Cruzando la segunda, el camino hacia Ayerbe de Broto y la Iglesieta se va a la derecha, siguiendo nosotros el PR hacia Escartín y Otal.

Flysh del barranco de San Clemente
Entre muros de piedra comenzaremos a remontar el barranco de la Glera entre una vegetación dominada por el boj, el roble y las carrascas.

En media hora de camino, pasado el Llano de la Insola y sus verdosas pozas, llegaremos a otro cruce donde dejaremos el desvío a Escartín para continuar siguiendo las indicaciones hacia Basarán y Otal (985 metros).

En días calurosos la espesura del bosque nos facilita una agradable sombra bajo la cual ganaremos altura de forma casi inapreciable.

Barranco de los Huertos
El sendero llanea unos metros por encima del barranco de la Glera adentrándose en la frondosa vegetación. Cruzaremos el barranco de San Clemente (965 metros) en un bonito rincón rodeado de flysh antes de encontrarnos con una borda.

Tras una hora de camino cruzaremos el barranco Corvera (1035 metros) que precede a un tramo donde un muro de piedra ha caído sobre el sendero.

Minutos después llegaremos al barranco de los Huertos, que cruzaremos por la base de un salto de agua con abundante musgo (1060 metros) antes de llegar a otro cruce del PR-HU-117.

Entre carrascas y boj, la tónica del camino
A la derecha iríamos a Escartín y a la izquierda a Basarán, por lo que nuestro camino sigue recto hacia Otal. Pero antes de continuar, nos desviaremos unos metros hacia Basarán para descansar en el espectacular paraje del Puen d’as Crabas (1040 metros).

Volviendo a la bifurcación anterior seguiremos el recorrido hacia Otal. Tras un pequeño claro del bosque nos encontraremos con una borda en cuyo dintel se haya inscrito el nombre de Antonio Azón y el año 1936.

En ocasiones el sendero se desdibuja entre la hierba y el matorral pero las carrascas y los robles se encargan de abrirnos un estrecho pasillo natural almohadillado por la hojarasca.

Otal. Casa O Royo
Media hora después cruzaremos el barranco de Seretas (1100 metros) para seguir ascendiendo entre una masa de erizones en flor. 

El sendero enlaza con una pista procedente de Escartín por la que seguiremos en dirección norte (izquierda) hasta llegar a una valla y cruzar por primera vez el barranco de la Glera en el paraje conocido como Planaglera (1170 metros).

En este punto dejaremos la pista, que continúa hacia la Cruz de Basarán, para continuar en dirección Otal. Superaremos un cercado para el ganado y, siguiendo el PR, remontaremos el barranco por su margen derecha superando un pequeño paso de tablillas de madera.

Otal. Casa Francho
Irán apareciendo pequeñas masas de pino y haya en una vegetación que seguirá dominada por el boj. El sendero nos volverá a acercar al barranco para cruzarlo nuevamente (1200 metros) tras dos horas y cuarto de camino.

De vuelta en la margen izquierda el pino se acentúa y el sendero gana altura de forma más decidida. Cruzaremos el barranco de l’Artosa (1320 metros) y ascenderemos la solana ladera que nos acercará al pueblo. 

Ascenderemos con mayor pendiente al mismo tiempo que veremos la arteria que forma el barranco de la Glera por el corazón de Sobrepuerto. 

Otal. Iglesia de San Miguel
Podemos intuir al sur las ruinas de Basarán, la Peña Canciás, el Pueyo de Cortillas y el Tozal de Santa Marina y, al oeste, la ermita de San Benito de Erata en lo alto del cordal.

Conforme nos acercamos comienzan a aparecer vestigios de un pasado habitado. Los esbeltos muros que flanquean el camino se rinden al paso del tiempo y se van desplomando en un sendero cada vez más desolador.

Tras 3 horas de camino llegamos al despoblado de Otal. Lo primero que observamos es una conservada borda y el bonito pozo de Casa Calderero.

Otal. Campanario y escuela
Seguidamente daremos con Casa O Royo, la única que se mantiene en buen estado de las 15 casas que llegó a tener el pueblo, portando con orgullo sus tres alturas.

Si entramos en su interior y nos asomamos por alguna de sus balconadas retrocederemos a tiempos en los que Otal tenía vida y alegría. 

Podemos imaginarnos a los pequeños correteando por las calles y a los mayores sentados a la sombra de los nogales o dentro de las casas pegados al fogaril en los largos días de invierno.

Iglesia de San Miguel. Al fondo, el cordal de Erata
Esta recóndita aldea se ubica en el fondo del circo custodiado por los picos Erata y Pelopín, en la cabecera del barranco de su mismo nombre, y es el núcleo situado a mayor altitud de Sobrepuerto (1465 metros).

Como en toda esta zona las duras condiciones climatológicas, su difícil acceso y su aislamiento fueron los principales motivos para su definitivo abandono a finales de la década de los 60.

Casa Orós fue la última que cerró la puerta en 1969, aunque dos hermanos de Casa O Royo regresaban todos los veranos con el ganado hasta el año 2000.

Otal, Casa Sanromán. Al fondo, el cordal de Pelopín
La maleza esconde los singulares bancales aterrazados visibles desde las cumbres cercanas. El vacío y la soledad que se respira paseando por sus calles contrasta con la cantidad de historias vividas tras esas paredes que hoy luchan por no espaldarse.

El silencio sólo es cortado por el sonido de los cencerros de las vacas, únicas guardianas del pueblo. También destaca la chaminera de Casa Sanromán, otro de los iconos que resisten al abandono en Otal.

Otal. Chaminera de Casa Francho
En la parte alta del pueblo se encuentra la iglesia románica de San Miguel (s. XI), de la que sólo queda de su planta original el ábside. 

De estilo serrablés, sufrió diferentes reformas y ampliaciones en los siglos posteriores, siendo declarada Bien de Interés Cultural en 1982 tras ser de nuevo restaurada por la Asociación Amigos del Serrablo.

Su techumbre hundida en la primavera de 2012 fue restaurada por el Gobierno de Aragón entre finales de 2014 y principios de 2015 evitando así que otra valiosa joya patrimonial cayera en el olvido. 

Otal. Pozo de Casa Calderero
Una vez recorridas sus calles regresaremos a Bergua por el mismo camino de ida.

Ruta lineal de 18 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de 650 metros realizada en 6 horas sin contar paradas.

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jueves, 1 de diciembre de 2016

Circular por la sierra de San Juan de la Peña

Iglesia parroquial de Santa María
Hace unas semanas estuvimos por el sur de la comarca de la Jacetania realizando una circular por la sierra de San Juan de la Peña

Comenzamos en el bonito pueblo de Santa Cruz de la Serós (790 metros). Para llegar hasta aquí hemos de rebasar la ciudad de Jaca y continuar en dirección Pamplona. Tras 11 kilómetros, encontraremos un desvío hacia Santa Cruz y el Monasterio de San Juan de la Peña que, en otros 4 kilómetros, nos deja en el pueblo.

A pesar de ser un núcleo pequeño, Santa Cruz de la Serós conserva dos joyas románicas espectaculares como son la iglesia y antiguo monasterio femenino de Santa María y la iglesia de San Caprasio, uno de los pocos ejemplos de románico lombardo de la Jacetania.

Bisaurín y macizo de la Bernera
A escasos metros de la esbelta iglesia parroquial de Santa María, junto al encauzado barranco Carbonera, encontramos una señal de madera que indica el camino hacia el Monasterio de San Juan de la Peña. 

Es aquí donde comenzamos a caminar. Pasaremos por el parking del Hostal Santa Cruz, paralelos a la margen derecha del barranco Carbonera. El camino nos lleva hasta un circuito de gimnasia al aire libre, donde nos desviaremos a la izquierda por un sendero bien marcado que comienza a ascender.

A la derecha, el Cuculo
Poco a poco, vamos dejando el pueblo abajo y comenzamos a divisar las primeras nieves en el Pirineo. El cielo está despejado y la estampa invernal ya comienza a verse en las cumbres al mismo tiempo que, en zonas bajas, el otoño da sus últimos coletazos. Al norte, vemos los picos Agüerri (2447 metros) y Bisaurín (2670 metros), los macizos de Bernera y Aspe y el pueblo de Sinués.

En unos minutos, entraremos en el Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel y seguiremos su sendero S6 en dirección a la Pradera de San Indalecio. Este tramo coincide con el GR-65.3.2 y con un ramal del Camino de Santiago

Conglomerados de la sierra de San Juan de la Peña
Rodeados de pino, carrasca y boj, nos iremos acercando a las paredes de conglomerado de la abrupta cara norte de la sierra de San Juan de la Peña, por cuyo alto caminaremos más adelante. Veremos, al oeste, el punto más elevado de esta sierra, el pico Cuculo (1549 metros) y el curso del barranco Carbonera, por donde regresaremos.

En 20 minutos llegaremos a un cruce de direcciones, donde continuaremos hacia el Monasterio Viejo. Minutos después, en otras señales de madera, continuaremos dirección Monasterios. La ruta es muy frecuentada y se encuentra muy bien señalizada.

Treserols, Tendeñera, Vignemale, Partacua...
La panorámica pirenaica es cada vez más amplia. Podemos ver desde los valles más occidentales hasta el macizo de Monte Perdido y las Tres Marías

Seguiremos por el GR-65.3.2 y el sendero S6 por el interior de un bosque mixto hasta llegar, tras 50 minutos de camino, al collado Cuatro Caminos (1160 metros) donde encontramos un nuevo cruce. Continuaremos hacia el Monasterio Nuevo dejando a la izquierda el GR-65.3.2 hacia Atarés y a la derecha el Camino de Santiago hacia el Monasterio Viejo. 

La Canal de Berdún desde el Balcón del Pirineo
Tras 10 minutos, cambiaremos el sendero S6 por el sendero S1 en dirección al cercano mirador del Balcón del Pirineo (1250 metros). También hay indicaciones del sendero S2 hacia San Voto y hacia la Pradera de San Indalecio.

Es imposible no perder unos minutos contemplando este mirador. Distinguimos, entre otros, la Peña Ezcaurre (2045 metros), los Alanos, Peñaforca (2390 metros), Agüerri, el Bisaurín, la Bernera, las Gargantas de Aísa, los Lecherines, el Midi d'Ossau (2884 metros), la cresta de Iserías, Collarada (2886 metros), Collaradeta (2729 metros) y la Pala de Alcañiz (2758 metros). 

Collarada, Abay, Banaguás, Guasillo y Asieso
Además, la sierra de la Partacua con Peña Telera (2762 metros) y la de Tendeñera con los picos Sabocos (2757 metros), Tendeñera (2845 metros) y Otal (2701 metros). La zona de Cotefablo con los picos Toronzué (2263 metros), Erata (2003 metros) y Pelopín (2005 metros) y el espectacular macizo de Monte Perdido al fondo.

Bien visible en el llano, la Canal de Berdún y las poblaciones de Santa Engracia de Jaca, BiniésSanta Zilia de Jaca y su aeródromo, Javierregay en la entrada al valle de Hecho, Sinués en el valle de Aísa, Araguás del Solano, Novés, Canías, Abay, Banaguás, Guasillo, Asieso, Jaca, el Fuerte de Rapitán y Badaguás.

Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña
Desde este mirador también es frecuente observar el vuelo de algunas rapaces como quebrantahuesos, buitres leonados, alimoches y águilas reales.

Tras un breve descanso continuamos por el sendero S1 llaneando por su ancho trazado. En este tramo podemos observar diferentes especies de flora y fauna identificadas a través de una serie de paneles interpretativos.

En escasos 500 metros arribaremos a la Pradera de San Indalecio (1220 metros), lugar donde se ubica el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña, donde almorzamos en una de sus muchas mesas de madera. Llevamos una hora y cuarto desde Santa Cruz de la Serós.

Pradera de San Indalecio
Como consecuencia del incendio ocurrido en 1675 en el Monasterio Viejo, se decidió construir uno nuevo ubicado en este llano. Las obras comenzaron en 1676 y se demoraron hasta principios del siglo XIX. Actualmente alberga un Centro de Interpretación del Reino de Aragón y una hospedería.

En la pradera cogemos el sendero S4 en dirección a la ermita de San Salvador, obviando los senderos S2 y S3 hacia el mirador de San Voto y la ermita de Santa Teresa, respectivamente.

Cresteo por la sierra de San Juan de la Peña
Seguiremos en dirección oeste hasta encontrarnos con un pozo de nieve. Enlazaremos entonces con una estrecha carretera por la que caminaremos durante 10 minutos siguiendo el sendero S4.

Pasado este tiempo, nos encontraremos un desvío a la izquierda hacia la ermita de San Salvador que crestea por la sierra de San Juan de la Peña (1270 metros). También podemos continuar por la monótona carretera, aunque haríamos un kilómetro más de distancia.

Con buena panorámica de la soleada cara sur de esta sierra iremos por lo alto de su cordal, acompañados por erizones y un tendido eléctrico. En 45 minutos desde el Monasterio, llegaremos a un repetidor de TV (1430 metros), hasta donde también llega la carretera que hemos dejado anteriormente.

Monasterio Nuevo, Peña Oroel y las Treserols
Al este hemos dejado bien abajo la Pradera de San Indalecio, por detrás de la cual aparece la inconfundible Peña Oroel (1770 metros). Más al norte, la zona de Ordesa, las Treserols, las Tres Marías y los macizos del Posets y las Maladetas aparecen en la lejanía.

Al sur comenzamos a ver la inmensidad de la Hoya de Huesca. Aparece el embalse de la Peña, la parte trasera de los Mallos de Riglos y Peña Rueba (1176 metros), en cuya falta se encuentra el pueblo de Agüero, todo ello recientemente declarado Monumento Natural

Desde la cresta divisamos Bailo y Larués
En el repetidor tenemos la opción de salirnos de la cresta y continuar por pista hasta la ermita. Lógicamente, desechamos esta opción y seguimos por el cordal disfrutando de las vistas, a pesar del viento.

Tras dos horas y 45 minutos de camino desde Santa Cruz de la Serós llegaremos a la ermita y al pico de San Salvador (1547 metros), habiendo conectado 400 metros antes con la pista. 

Una hora de parada para comer y disfrutar de las amplias vistas del Pirineo, desde la zona navarra hasta el Aneto (3404 metros) y las Maladetas. Lentamente iban entrando nubes y poco a poco las cumbres se iban cubriendo.

Embalse de la Peña, Mallos de Riglos y Peña Rueba
Aparecen al este el Oturia (1921 metros), las peñas Canciás (1928 metros) y Montañesa (2291 metros) y el macizo de Cotiella. Al sureste, el Fragineto (1734 metros) y el techo de la sierra de Guara, el Tozal (2077 metros).

Siempre presentes el Midi, el Vignemale (3299 metros), los Gabietos y los murallones de Ordesa, el Taillón (3144 metros), el Casco (3006 metros), Mondarruego (2847 metros), el Tobacor (2779 metros), los picos de Marboré, las Treserols, el collado de Añisclo y las Tres Marías.

Canal de Berdún y pueblos de Embún, Arrés y Alastruey
Se observan los pueblos de Berdún, Biniés, Santa Engracia, Puente la Reina de Jaca, Alastruey, Arrés, Bailo, Larués, Javierregay, Embún, Guasa, Baraguás, Badaguás y Lerés, así como la ciudad de Jaca.

Iniciaremos la vuelta regresando a la pista para descender en 15 minutos, al collado de Betito (1380 metros), ubicado entre los picos de San Salvador y Cuculo, por un sendero pisado pero no señalizado. En el collado hemos de obviar la dirección hacia la Fuente de los Comos y continuar hacia el este. 

Cuculo, Bisaurín, Bernera y Gargantas de Aísa
A escasos metros, veremos un camino herboso con dos pivotes que es por el que ascenderíamos al pico Cuculo. A su derecha, veremos otro sendero sin señalizar que nos adentra en la espesura del bosque.

En moderada pendiente, descenderemos por un precioso hayedo abetal paralelos al barranco Carbonera. El intenso verdor del musgo y los últimos colores otoñales hacen de este tramo una auténtica maravilla.

Posteriormente, el sendero va disminuyendo su pendiente y cruzaremos un pequeño arroyo. El pino y el boj van haciendo acto de presencia a la vez que disfrutamos de las vistas hacia la Peña Oroel.

Hayedo abetal del barranco Carbonera
En una hora desde el collado, enlazaremos con la carretera que, desde Santa Cruz de la Serós asciende a los Monasterios (1025 metros) a la altura de un pequeño depósito de agua.

La seguiremos en sentido descendente unos 15 minutos, dejando atrás el área recreativa del Cubilar del Bartolo, hasta ver un hito a la derecha (920 metros) que nos introduce en un sendero paralelo a la margen izquierda del barranco Carbonera. 

Seguiremos este sendero por el interior de un pinar hasta enlazar con una pista más ancha (830 metros) que nos llevará de vuelta a Santa Cruz de la Serós en poco menos de dos horas de descenso.

Últimos rayos de sol sobre la sierra
Ruta circular de 13’5 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de 800 metros realizado en menos de 5 horas de marcha.

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