miércoles, 11 de marzo de 2015

Vadiello - Huevo de San Cosme

Mallos de Ligüerri y Pico Borón
El Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara (d’a Sierra y as Foces de Guara) fue declarado como tal en 1990 y nombrado Lugar de Interés Cultural (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) más adelante. Sus más de 80.000 hectáreas nos abren un enorme abanico de posibilidades y mucho por descubrir. Su riqueza paisajística y su gran valor etnológico y patrimonial harán que nuestra visita sea de lo más productiva. 

Guara presume de tener algunos de los mejores descensos de barrancos y cañones de toda Europa, además de ofrecer a los amantes de la escalada formaciones rocosas muy atractivas y tener una amplísima red de senderos señalizados, como el que hoy os vamos a detallar y que nos lleva al embalse de Vadiello.

Esconjuradero de la Cruz Blanca
Para llegar al embalse tomaremos la carretera N-240 hacia Barbastro, nos desviaremos en dirección Loporzano y continuaremos unos 14 kilómetros hasta llegar al embalse, donde la carretera se termina. En una explanada antes de entrar en unos túneles de roca aparcamos los coches.

Conjunto de San Cosme
Ya en el aparcamiento tenemos paneles informativos de la ruta. Hoy seguiremos el itinerario S-7 del Parque o PR-HU-166. Descubriremos varias ermitas, la mayoría en estado ruinoso, y el pequeño mirador del Huevo de San Cosme, con posibilidad de ascender a la Peña de San Cosme (1048 metros). Un sencillo recorrido de 12 kilómetros ida y vuelta y apenas 220 metros de desnivel positivo (315 metros si se hace cima).

Iniciamos el camino atravesando el túnel de la derecha que nos conduce a la presa del embalse de Vadiello (730 metros), construida en 1971. Este pequeño embalse almacena el caudal del río Guatizalema y es uno de los que abastece de agua a la ciudad de Huesca.

Ermita de la Fuensanta
Nada más cruzar la presa comienza una ancha pista cerrada al tráfico que rodea el embalse por el sur. Camino muy cómodo y con una buena panorámica de los Mallos de Ligüerri (La Mitra, El Puro y el Mallo de San Jorge) y el calizo Pico Borón (1327 metros) a nuestra espalda.

Tras un par de kilómetros y media hora de camino, nos encontramos con un desvío señalizado hacia la ermita de San Cosme y San Damián. En este punto se ubica el esconjuradero de la Cruz Blanca (830 metros), de planta cuadrada y abierto hacia los cuatro puntos cardinales. Construcciones donde antiguamente se rezaba para ahuyentar de la zona las tormentas de viento y granizo.

Huevo de San Cosme
Una senda nos adentra en un bonito bosque y en unos 20 minutos llegamos al conjunto de San Cosme (800 metros), formado por la ermita de San Cosme y San Damián, la casa del ermitaño y la casa de los Condes de Villahermosa. La ermita está ubicada en la pared sur de la Peña de San Cosme y fue restaurada y cerrada al público por sus propietarios en el año 2006, por lo que no se puede visitar.

A partir de aquí, continuamos la pista. Pasaremos por delante de la ruinosa ermita de San Úrbez (820 metros), para descansar en la de Fuenblanca (835 metros), la mejor conservada. En su interior, unas mesas de piedra y un manantial del que brotan dos chorros de agua fresca invitan a tomar un respiro.

Hoya de Huesca
Tras la parada, proseguimos el camino pasando por la ermita de San Gregorio (840 metros) y por la de la Virgen de la Fabana (850 metros), que como la de San Úrbez, se encuentran en pésimo estado de conservación.

Tras media hora de camino desde San Cosme y San Damián, cambiaremos la pista por un sendero en un desvío señalizado a la izquierda hacia el Huevo de San Cosme (910 metros) que asciende fácilmente hasta un llano conocido como El Plano. Avanzaremos por un sombrío y fresco bosque de carrascas, donde volvemos a ver una importante señal indicando el Huevo de San Cosme. Prestad mucha atención a este punto, más tarde hablaremos de él.

Vadiello desde la cornisa
Continuamos los últimos metros a hasta alcanzar el mirador del Huevo, donde termina el itinerario (905 metros) tras 2 horas de camino. Dada la cercanía de la mole, de unos 50 metros de altura, y el pequeño mirador ubicado a sus pies, la perspectiva pierde atractivo pero no deja de impresionarnos.

Retrocedemos sobre nuestros pasos para desviarnos hacia la Peña de San Cosme. En la última señalización que hemos mencionado hacia el Huevo, ubicada en el bosque del Plano, parte un sendero en dirección suroeste marcado con escasos hitos. Sabiendo esta indicación, el sendero no tiene pérdida alguna y nos lleva en unos 20 minutos hasta la cornisa de la Peña, desde donde vemos desde lo alto el entorno del embalse y los Mallos, así como el curso del Guatizalema y la Hoya de Huesca

Pico Borón
La techumbre de la ermita de San Cosme y San Damián se ubica a más de 150 metros bajo nuestros pies. El recorrido por pista que hemos seguido se divisa muy bien desde estas cornisas, pudiendo apreciarse incluso el esconjuradero por el que nos hemos desviado con anterioridad. Merece la pena acercarse hasta este lugar y disfrutar de sus vistas.

Si se quiere hacer cima debemos de cruzar el Paso de la Nartesa. Un paso muy corto pero muy expuesto, no recomendado para la gente con vértigo. Está provisto con una cuerda que facilita el trabajo. Una vez en el otro lado, sólo queda seguir por el firme conglomerado hasta llegar a la cima, a la que nosotros renunciamos debido a las fuertes rachas de viento que ya soplaban tras el Paso de la Nartesa.

Misteriosos los Mallos de Ligüerri 
Tras disfrutar de la amplia panorámica que nos ofrece este balcón, volvemos sobre nuestros pasos de nuevo hasta El Plano y, desde aquí, por el mismo camino hasta llegar a la pista. Continuaremos en leve ascenso hasta el alto de la Carrasca (940 metros) donde la pista comienza a descender hacia el embalse apreciando, ahora sí, frente a nosotros los Mallos de Ligüerri y el Pico Borón, poniendo punto y final a la ruta tras unas 5 horas contando las paradas.

A medida que descendíamos las nubes iban adueñándose de los Mallos, dándoles por momentos un aspecto imponente y misterioso. Un frío viento, tímidos copos de nieve y un leve granizo nos acompañaron en los últimos metros. Más que amenazarnos, hicieron que disfrutáramos más viendo cómo cambiaba el paisaje en cuestión de minutos.

Embalse desde la presa
Una sencilla y entretenida ruta para conocer una pequeña parte de este Parque Natural. El camino hasta el Huevo de San Cosme es apto para todas las edades. Para los más atrevidos, la Peña de San Cosme es el colofón a una jornada tranquila y muy gratificante. Esperamos que os haya gustado.

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sábado, 14 de febrero de 2015

Ibón y Arco de Piedrafita

Barranco del Boj. Corona del Mallo y Peñas Parda y Telera
Aprovechando el sol y el buen tiempo antes de la última gran nevada, nos acercamos al valle de Tena para ver uno de los ibones más accesibles de todo el Pirineo, el ibón de Piedrafita (1610 metros). Para nosotros un lugar tan conocido como hermoso pero que siempre apetece volver a visitar.

Para ello nos acercamos hasta el pueblo de Piedrafita de Jaca, a 12 kilómetros de Biescas, y seguimos las indicaciones hacia el conocido Parque Faunístico de La Cuniacha (1370 metros), en cuyo aparcamiento dejamos el coche.

Ibón de Piedrafita y Peña Telera
La Cuniacha es un Parque en el que podremos contemplar 13 especies de animales que se encuentran en semi-libertad y repartidas en diferentes recintos. A lo largo de unos 4 kilómetros realizaremos un recorrido conociendo el hábitat de ciervos, renos, corzos, gamos, sarrios, cabras montesas, bisontes y lobos europeos, jabalíes, muflones, linces boreales, osos, caballos de Przewalski y otras especies autóctonas como ardillas, marmotas y aves. Es un buen plan para pasar un día en familia y muy recomendable para enseñar a los más pequeños a disfrutar y cuidar de la naturaleza que los rodea.

Arco Natural de Piedrafita
La ruta que os describimos comienza en la puerta del Parque y asciende en su mayor parte por pista forestal cerrada al tráfico por una barrera. Ya desde el inicio encontramos una señal de madera indicando la dirección a seguir. El camino no tiene ninguna pérdida y es muy llevadero. Apenas 240 metros de desnivel, 4 kilómetros de distancia y una hora de tiempo, sin contar la vuelta.

Como es lógico, el invierno se hace notar. El paisaje en esta época del año le otorga al paseo aún más ingredientes, si cabe. Encontramos todo el camino con nieve y alguna zona helada, por lo que hay que tener cuidado de no resbalar y caerse. Una ruta muy recomendable para realizar con raquetas de nieve.

'Residencia' de pastores
A medida que ascendemos, vamos teniendo una mejor panorámica del valle y de la Sierra de la Partacua, con la Corona del Mallo, Peña Parda y la imponente Peña Telera (2761 metros) al frente, a cuyos pies se encuentra el ibón. Va apareciendo el núcleo de Piedrafita de Jaca y, al otro lado del valle, los pueblos de Panticosa y El Pueyo de Jaca, junto a las tranquilas y azules aguas del embalse de Búbal, arropados por el imponente macizo de Tendeñera.

Dejaremos atrás el desvío hacia la Plana Terrosa y en unos 40 minutos llegaremos al Barranco del Boj, que recoge las aguas del ibón. Dejaremos a la derecha la pista y el Refugio de Telera o de las Planas y tomaremos un desvío señalizado que en unos 15 minutos nos dejará en nuestro destino.

Peña Blanca y Mandilar
Este es el tramo más bonito del recorrido. Caminamos al borde del barranco en silencio, con el único sonido de las aguas circulando por debajo del hielo. Todo el paisaje blanco, virgen, como si nadie supiera de su existencia, ninguna pisada humana, nada que alterase su perfección.

Y por fin, ante nosotros, la imponente Peña Telera nos muestra su secreto, su rincón, su tesoro más preciado. Envuelto en hielo, tiritando de frío, el ibón apenas se aprecia por la nieve que lo rodea y lo protege hasta la llegada de la primavera. Merece la pena rodearlo para contemplar la belleza del paisaje desde todos sus ángulos.

Musales, Frondiellas y Balaitous
Aquí finaliza nuestra ruta, pero decidimos aproximarnos al Arco Natural de Piedrafita (1850 metros) para alargar un poco más el paseo. Aunque la nieve dificultaba cada vez más nuestro paso y decidimos no subir hasta él, conseguimos tener a la vista esta maravilla de la geología, a la que le prometemos una visita más detenida en otra ocasión.

Paramos a descansar próximos al Arco y nos deleitamos con el innumerable sinfín de picos que tenemos a la vista. Peña Blanca, Mandilar, Fenías, Argualas, Algas, Garmo Negro, Brazatos, Baciás, la Cresta de Labaza, los Dientes de Batanes, Xuans, los Picos del Serrato, Frondiellas, Balaitous, Musales y Palas entre otros muchos.

Atardece en silencio
Esta vez, pudimos captar las últimas luces del día en la Partacua. Transfieren paz, sosiego, tranquilidad, como si las montañas se despidieran de nosotros. En la otra vertiente, los últimos rayos de sol sobre los picos. Las nubes tapando sus cumbres, lentamente, como si la película del atardecer estuviese llegando a su fin. Increíble.

Habíamos hecho esta ruta un par de veces más y nunca la habíamos encontrado tan bonita. Un paseo muy sencillo que merece la pena que conozcáis. El ibón pierde mucho nivel en verano debido a sus reducidas dimensiones, por lo que recomendamos hacer esta ruta en invierno o en primavera. Una ruta que, esperamos, no tardéis mucho en descubrir.

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viernes, 16 de enero de 2015

Bujaruelo y la cabecera del Ara

Puente románico de San Nicolás de Bujaruelo
La mayoría de las veces que cruzamos el pintoresco pueblo de Torla es para visitar el cercano Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Esta pequeña villa está orientada al turista con infinidad de lugares donde comer y alojarse en un entorno privilegiado. En ella llamarán la atención las chamineras típicas pirenaicas y sus empinadas calles, que nos sorprenderán por su gran belleza.

Ubicada sobre un acantilado, su restaurada iglesia parroquial (s. XVI) destaca por su portada románica, desde donde podemos observar el valle de Broto y la muralla de Mondarruego (2848 metros), que nos da la bienvenida con su estampa característica.

Valle de Bujaruelo
Su nueva nomenclatura desde finales del año pasado, Torla-Ordesa, busca más si cabe, mejorar su ubicación de cara al turismo. El valle recibe unas 600.000 visitas al año y la masiva afluencia de vehículos y turistas en la pradera hace necesario, en época estival y en alguna otra fecha concreta, un servicio de autobuses para conservar el privilegiado entorno del Parque y evitar su degradación.

Sin duda, el valle de Ordesa es una buena elección para los amantes del senderismo, pero consideramos que monopoliza el territorio y deja de lado al valle de Bujaruelo y a la cabecera del valle del Ara, no incluidos como Parque Nacional a pesar de su enorme valor natural.

Salto del Carpín
Para nosotros, Bujaruelo tiene un encanto especial. Estamos seguros de que, a quien lo visita  por primera vez, le sorprende y disfruta incluso más que el valle contiguo. Mucho más tranquilo y menos masificado, nos ofrece múltiples alternativas y una belleza paisajística que no tiene nada que envidiar a Ordesa.

Nada más desviarnos a la izquierda en el Puente de los Navarros, entramos en un estrecho cañón al que a la luz le cuesta penetrar y en el que el único sonido que escuchamos es el de las limpias aguas del Ara abriéndose paso entre las rocas. En el camino nos encontramos varios apartaderos para dejar el coche y poder disfrutar y fotografiar cada detalle con tranquilidad.

Recomendamos hacer una parada en el Puente de Santa Elena. Desde él, podemos ver como el barranco del Cebollar se precipita desde una altura de 120 metros para unirse al Ara formando una bonita cascada conocida como el Salto del Carpín.

Salto del Pich
Continuando nuestro camino, dejaremos atrás el camping ‘Valle de Bujaruelo’ y tras 6 kilómetros de pista llegaremos a la pradera de San Nicolás (1340 metros) donde dejaremos el coche junto al camping y el Refugio de Bujaruelo.

En este lugar aún podemos observar las ruinas de la ermita de San Nicolás (s. XIII), primer templo que encontraban los contrabandistas y peregrinos que llegaban de Francia tras cruzar el Puerto de Bujaruelo o de Gavarnie

Junto a ella, se encontraba el antiguo mesón y hospital de peregrinos, convertido en el Refugio actual con capacidad para 60 personas. Pero lo que más nos llama la atención de este lugar es su precioso puente románico (s. XIII), uno de nuestros lugares favoritos.

Si lo nuestro es caminar, podemos llegar a San Nicolás por el camino viejo de Bujaruelo (GR-11), evitando la pista por la que hemos accedido con el coche. Unos metros antes de llegar al Puente de los Navarros tomamos, a la izquierda y bien señalizado, el camino de la Escala que discurre por la derecha hidrográfica del Ara (2 horas) y, en el Puente de Santa Elena, tomamos el sendero del Cobatar (1 hora) que recorre la margen izquierda del Ara hasta llegar a la pradera en unas 3 horas de camino.

Cabecera del Ara
Desde San Nicolás parten numerosas rutas. Podemos descubrir los valles de Otal y Ordiso, asomarnos a Francia por el Puerto de Bujaruelo, la travesía hasta Panticosa por la cabecera del Ara o realizar alguna ascensión como Tendeñera (2845 metros) o Vignemale (3299 metros).

Hoy os describimos un breve pero interesante paseo que nos llevará hasta la entrada del valle de Ordiso. Cruzamos el puente románico y tomamos el sendero que nos conduce por verdes praderas hasta el Puente de Oncins por la ruta ornitológica en media hora de camino.

Una riada se llevó sus vallas hace un par de años y una de ellas aún la podemos observar en la orilla izquierda del Ara en este breve recorrido que llevamos caminado desde San Nicolás. Transparentes pozas invitan al baño en sus inmediaciones.

Vignemale
Único cruce de caminos. Cruzando el puente de Oncins nos desviaremos hacia el valle de Otal, así que nosotros tomamos la pista que asciende hacia la cabecera del Ara, el Vignemale y Panticosa por el GR-11. A partir de aquí, no hay posibilidad de pérdida hasta nuestro destino.

A medida que vamos ascendiendo se va encajonando el río y estaremos rodeados de impresionantes murallas de roca, pero antes nos dejará disfrutar de una buena panorámica del valle de Bujaruelo y de las laderas de Otal en la zona llamada As Trapas.

Transcurrida una hora de camino, pasaremos por delante del bonito Salto del Pich, que en sus últimos metros atraviesa la pista para unirse al Ara, y llegaremos al refugio no guardado del Vado de Ordiso (1590 metros) en poco más de 10 minutos, poniendo punto y final a nuestro paseo.

Buen lugar para sentarse a reponer fuerzas y contemplar, por un lado, la cascada del río Ordiso y la entrada al valle y, por el otro, el Ara descendiendo desde el coloso Vignemale (o Pico Comachibosa en aragonés).

Ordiso desde el Vado
Si deseamos continuar, tenemos dos opciones. A la izquierda nos adentraríamos en el valle de Ordiso (recomendado) y a la derecha nos dirigiremos hacia Panticosa y el Vignemale.

De vuelta, nos desviamos al Puente colgante del Burguil, que cruza las aguas del Ara a considerable altura, desde donde contemplaremos los saltos del Ara. Pasado el Salto del Pich a mano derecha, hay que estar atentos al desvío marcado con hitos de piedra que en apenas un par de minutos nos deja en este bonito lugar.

Sencilla ruta de apenas 200 metros de desnivel y menos de hora y media de ida para descubrir la parte más desconocida del único río virgen que queda en nuestras montañas.

La cabecera del Ara impresiona por la estrechez de sus paredes y la bravura de sus aguas. Sin duda, un lugar para volver y disfrutarlo más tranquilamente.

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martes, 30 de diciembre de 2014

Tozal del Mallo - Faja Racón

Tozal del Mallo
El valle de Ordesa nunca defrauda. Hagas el camino que hagas, no deja de sorprenderte. Si ya te quedas boquiabierto con la multitud de alicientes que tiene la ruta clásica a la famosa Cola de Caballo por el fondo del valle, qué decir de la ruta que hoy os describimos.

En octubre tuvimos una perspectiva totalmente nueva del valle. Ascendimos al Tozal del Mallo (2254 metros), uno de los emblemas del Parque Nacional, por las Clavijas de Carriata, descendiendo a la vuelta por el paso de la Fajeta y la Faja Racón para volver por el Circo de Cotatuero.

Iniciamos la marcha en la pradera de Ordesa y retrocedecemos unos 800 metros por la carretera hasta llegar al centro de información para discapacitados llamado Casa Olibán. No hay que olvidar que el valle tiene un sendero adaptado para que personas con movilidad reducida puedan disfrutar de este privilegiado entorno.

Ordesa desde la cima
En Casa Olibán tomamos el camino marcado como Tozal del Mallo – Circo de Carriata – Faja Racón. Desde el inicio, el sendero gana altura con zig-zags por un sombrío y fresco bosque. Tras unos 30 minutos, llegaremos a una cabaña abierta que, en caso de necesidad, sirve de refugio.

Al salir del bosque, el Circo de Carriata se abre y la silueta del Tozal comienza a cambiar a medida que ascendemos. Este paredón posee una belleza singular, una pared vertical con un cortado de más de 300 metros de altura muy frecuentado por los escaladores.

Seguiremos disfrutando de la panorámica mientras seguimos camino. Cuando llevamos una hora y 40 minutos llegamos a una bifurcación. Dejaremos atrás el desvío a la Faja Racón y el Circo de Cotatuero y seguiremos recto hacia las Clajivas de Carriata – Fajeta en dirección al Tozal y cruzaremos el barranco de Salarons.

Paredes de Mondarruego
El camino no ofrece lugar a dudas, desde el primer momento bien señalizado en cada cruce. Tras realizar el sendero una amplia curva llegaremos a una zona de trepe fácil, sólo con apoyar las manos es suficiente para salvarlo y llegaremos, en 50 minutos desde la anterior bifurcación, al desvío de la Fajeta, el cual dejaremos atrás y continuaremos hacia las clavijas.

Las clavijas de Carriata son dos tramos equipados que, más que complicados, impresionan por la sensación de altura. El primero de ellos es más sencillo y menos vertical que el segundo tramo, que consta de una chimenea vertical de unos ocho metros encajada en la roca. Chino chano, poco a poco, apoyando bien los pies y buscando agarres para las manos iremos ascendiendo uno a uno los clavos hasta superar esta prueba. Muy importante extremar la precaución en ambos puntos y evitarlos cuando no estemos seguros de poder salvarlos.

Clavijas de Carriata
Ya arriba, con la satisfacción de haber superado las clavijas, sólo queda seguir el sendero y disfrutar, sobre todo disfrutar. No todos los días te encuentras en lugares así. Divisaremos la Fajeta, por la que luego caminaremos, la Faja de las Flores, Ordesa con la pradera muy debajo de nosotros y algún que otro sarrio que nos da la bienvenida.

Tras cuatro horas nos plantamos en la cima del Tozal del Mallo, desde donde contemplaremos la entrada al valle de Ordesa desde la localidad de Torla, el curso del río Arazas, el pliegue acostado y los picos Mondarruego o Punta Escuzana (2848 metros), Gallinero (2752 m), Otal o Arañonera (2701 m), Tendeñera (2845 m), Cebollar (2179 m), Mondiciero (2295 m),  Litro (2019 m), Manchoya (2033 m), entre otros muchos. Al sur, la Sierra de las Cutas y Punta Acuta (2247 m). La panorámica es impresionante y la ascensión no es excesivamente dura para la recompensa que nos ofrece.

Paso de la Fajeta
Tras reponer fuerzas, comenzamos el camino de regreso. La vuelta, como ya hemos dicho, no la realizaremos por las clavijas sino por la Fajeta. Antes de llegar a la misma, nos encontramos con una zona de entretenidos y sencillos destrepes. El sendero desaparece pero los abundantes mojones nos ayudan a descender. Cruzaremos de nuevo el barranco de Salarons y poco después llegaremos a la Fajeta.

La Fajeta es un corto y expuesto sendero de poco más de un metro de ancho que sirve como alternativa a las clavijas y que está provisto de pasamanos. Discurre colgada por el borde del precipicio pero impresiona menos que desde arriba. Tras recorrerla, nos queda seguir el camino hasta llegar, en menos de dos horas de descenso, al inicio de la Faja Racón. 

'Rincón' de Faja Racón
Esta faja discurre colgada a más 1800 metros de altura por la base de las paredes del pico Gallinero y comunica los circos de Carriata y Cotatuero. Es un sendero cómodo, sin desnivel apreciable y con unas vistas preciosas del valle.

El nombre de esta faja se cree que está relacionado con un rincón de la misma, por el que discurre el barranco de l'Abellana. En aragonés, "racón" significa "rincón". Desde luego que este bonito rincón es digno de tener el privilegio de darle nombre a este sendero.

Tras una hora y cuarto llegamos al final de la faja pero, antes de continuar el regreso hasta la pradera, nos acercamos hasta el puente sobre el barranco de Cotatuero para contemplar a lo lejos la cascada, de más de 200 metros de altura. 

Barranco y Cascada de Cotatuero
Tras realizar las fotos pertinentes, continuamos descendiendo acompañados por el sonido de las aguas del barranco hasta la pradera, a la que llegaremos en poco más de una hora desde el puente anterior, y en la que ponemos punto y final a esta gratificante ruta tras aproximadamente ocho horas y media de camino.

A pesar de ser una ascensión, no vamos a catalogarla de dura. Los 930 metros de desnivel son bastante sencillos. La única precaución y dificultad de la ruta son los dos tramos de clavijas y el paso de la Fajeta. Por lo demás, es una ruta sencilla para disfrutar de la grandeza de este Parque Nacional. ¡Esperamos que os animéis a realizarla!

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domingo, 30 de noviembre de 2014

Miradores de Revilla

Circo de Angonés y barranco Os Sacos
Ya os hablamos anteriormente de la Garganta de Escuaín, pero nos quedó pendiente hacer la ruta de los Miradores de Revilla. Es un sendero que, probablemente, sea el más frecuentado de este sector del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Esta ruta no deja de ser un paseo. Es corta, tanto en distancia como en tiempo, sombría y altamente gratificante. Recorreremos sus apenas dos kilómetros en menos de una hora, a lo que habrá que sumarle la vuelta. Por tanto, es ideal para realizar en familia por su sencillez.

El sendero se inicia justo antes de entrar al pueblo de Revilla, en una curva cerrada a la derecha, y se encuentra bien indicado con dos paneles interpretativos y con varias señales a lo largo de su recorrido.

Cruzaremos por un puente metálico el barranco de Consusa, muy descendido por los amantes de este deporte, y caminaremos por una zona de muros de piedra que, antes de su abandono en los años 70, servían para delimitar las zonas de cultivo.

Garganta de Escuaín. Fuente del Yaga
Otro punto de interés de la ruta es la Peña La Faixa, también conocida como Peña del Teléfono, a donde los vecinos de Revilla acudían para comunicarse a gritos con sus homólogos de Escuaín, al otro lado del valle.

Al cuarto de hora de camino, nos encontraremos con un desvío hacia las ruinas de la ermita rupestre de San Lorién, construida en el siglo XI. En la roca, podemos apreciar unos grabados que se cree que son manifestaciones populares de carácter religioso realizadas entre los siglos XVI y XIX.

Volvemos al sendero principal y llegamos al primero de los tres que vamos a ver con vistas a la Garganta de Escuaín, al río Yaga y al Castillo Mayor (2014 metros), que nos acompaña a lo largo del camino.

Garganta de Escuaín. Peña del Teléfono
Tras cuarenta minutos desde el inicio, llegaremos al segundo mirador. Descubriremos la Fuente del Yaga, el nacimiento de este río, el Circo glaciar de Angonés y el barranco Os Sacos. Un buen lugar para disfrutar del silencio y del vuelo de algún quebrantahuesos.

El tercer mirador lo tenemos a escasos metros, así que no nos costará nada llegar hasta él. Desde él, podemos divisar el pueblo de Escuaín custodiado por el Castillo Mayor y Cuello Ratón, por donde discurre el límite del Parque Nacional.

La vuelta la realizamos por el mismo camino, disfrutando de la panorámica de la Peña Montañesa (2295 metros), Peña Solana (1903 metros), Punta Lierga (2267 metros) y, tras ellos, asomando el macizo de Cotiella (2912 metros).

Esta ruta se puede hacer circular. Es por ello que nos encontraremos una bifurcación antes de llegar a los dos últimos miradores en la que ascenderemos unos 100 metros para descender a Revilla por un sendero muy soleado y con interesantes lapiaces de roca caliza.

Castillo Mayor y Escuaín entre la vegetación
Esperamos que no tardéis en conocer este sendero, ideal para pasar una mañana o tarde en familia. Tiene alicientes para ello. ¡Os lo recomendamos al 100%!

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jueves, 30 de octubre de 2014

Ascensión al Petit Astazou (3015 metros)

Balcón de Pineta
Mucho tiempo llevábamos queriendo subir al Balcón de Pineta y, por fin, cumplimos nuestro propósito. Y además, con creces, porque aún tuvimos fuerzas para ascender a nuestro primer tresmil, el Petit Astazou o Astazou Occidental (3015 metros).

Quién nos iba a decir que acabaríamos el año a esta cota, cuando el año pasado nos quedamos sin subir más allá de los 2270 metros del Puerto de Bujaruelo. Muy contentos por haber terminado y disfrutado de un pico que, para ser un tresmil, es bastante accesible. 

Comenzamos el largo camino en el aparcamiento del fondo del valle de Pineta. Saliendo del mismo se inicia el sendero que cruza el río Cinca por una pasarela metálica con indicaciones hacia el Camino de Marboré, las Cascadas del Cinca y Llanos de Lalarri. El sendero nos adentra en un frondoso y sombrío bosque y poco a poco comenzamos a ascender.

Glaciar del Perdido y Cilindro
Tras una hora desde el inicio, saldremos del bosque con una vista espectacular de las Cascadas del Cinca, y proseguiremos hasta una nueva bifurcación. A la izquierda dejaremos el desvío hacia las Cascadas del Cinca, Collado de Añisclo y la Faja Tormosa, a la derecha se queda el Camino de Montaspró, mientras que nosotros seguimos recto. 

Como podéis ver, el valle está lleno de alternativas para los amantes de la montaña. De alguna de ellas hemos tomado nota para el futuro…

A partir de aquí, un único desvío marcado hacia el Balcón de Pineta que deja a la derecha el Puerto de la Lera y el camino al Circo francés de Estaubé antes de encarar el imponente paredón que tendremos que salvar. A pesar de la aparente inaccesibilidad, el sendero es fácil de seguir gracias a los mojones o hitos que nos vamos encontrando. Sendero en continua pendiente y algunas en zonas algo inestable al pisar. Mucha paciencia y tomarlo con calma.

Ibón de Marboré y Refugio de Tucarroya
La ascensión al Balcón de Pineta es monótona y sin descansos, a ratos dura y a ratos más suave, pero sin tregua. La panorámica no cambia y parece que no avances. Pero al llegar arriba tras tres horas te sientas, respiras profundamente y logras saber el porqué has subido más de 1200 metros de desnivel hasta llegar allí. La vista de 360 grados es increíble.

Al este, la Sierra de Chinipro (2781 metros) con los picos Robiñera (3005 metros), Peña Blanca (2902 metros) y La Munia (3132 metros) detrás de ella. Al noroeste y al fondo, divisamos los Astazous. A nuestros pies, el largo valle de Pineta. La cara norte de Monte Perdido (3355 metros), su glaciar y el Cilindro (3328 metros) nos acompañarán por el sur hasta nuestro objetivo.

Circo de Gavarnie
Tras el descanso obligado en el Balcón, seguimos camino. Cruzaremos un caos de roca marcado con abundantes mojones que nos facilitan el progreso por la Plana Marmorés, y tras cuarenta minutos desde el Balcón, llegaremos al lago de Marboré. Vemos el que fue el primer refugio del Pirineo, el Refugio de Tucarroya (2660 metros), con capacidad para 15 personas, ubicado en la llamada Brecha de Tucarroya, separación entre España y Francia.

El camino se hace largo pero tiene zonas en los que las piernas descansan y toman fuerzas para el último y duro tramo de subida al collado del Astazou (2953 metros) y a la cima (3015 metros). Este tramo nos cuesta casi una hora y cuarto y subir al collado, un poco menos de media hora. Vemos dos montañeros con los que coincidiremos e intercambiaremos impresiones en la cima descendiendo del Gran Astazou (3071 metros) por el collado de Swan.

Sierra de Chinipro, Peña Blanca, La Munia y Robiñera
Desde el collado a la cima nos separan diez minutos. La cresta es muy horizontal y sólo con caminar con cuidado se llega a la cima. Impresiona tener a ambos lados varios cientos de metros de caída por lo que, más que nunca, extremar las medidas de seguridad.

Ya en la cima, tras cinco horas y media de trayecto, la vista deja boquiabierto a cualquiera. Al sur, el Circo de Gavarnie nos da la bienvenida junto con el Taillón (3144 metros), el Dedo (2907 metros), la Falsa Brecha, Bazillac (2976 metros), la Brecha de Rolando (2804 metros), el Casco (3006 metros), la Torre de Marboré (3012 metros) y los Picos de la Cascada. Si agudizamos la vista, podemos ver el Refugio de Serradets, a 2587 metros. Y al noroeste el imponente macizo del Vignemale (3299 metros), el manto verde del valle del Pouey d’Aspe y el Lac des Especieres.

Gavarnie desde el Petit Astazou
Al norte, justo a nuestros pies, un cortado con caída libre de más de 1600 metros nos separa del pueblo francés de Gavarnie, bien visible desde la cima, junto con el Pic Rouge de Pailla (2781 metros) y la Hourquette d’Alans (2432 metros). 

Al sureste, el camino que hemos recorrido, con el valle de Pineta al fondo, acompañado por el Monte Perdido y su glaciar, el Cilindro, el lago de Marboré y su meseta y, al este, el Gran Astazou y el Pico Pineta (2861 metros).

La vuelta la realizamos por el mismo camino en unas cinco horas, con los rayos de sol entrando por el valle y disfrutando de las últimas luces del día conforme descendíamos. Sin duda, una experiencia para repetir.

Cascadas del Cinca
Esta ruta supone una dura jornada de senderismo con un desnivel positivo de 1700 metros (3400 metros totales) y casi once horas. Hay que tener claro que no es un paseo y hay que estar preparado para ello. Pero no hay nada más gratificante que cumplir los retos que uno se va marcando y ver el cielo, cada vez más cerca, acariciando la palma de tu mano. 

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viernes, 10 de octubre de 2014

Circular al Pico Musales (2654 metros)

Camino a Ibonziecho. Se abre el valle de Tena
Hace unas semanas hicimos una ruta de una dificultad mayor a las que estamos acostumbrados a realizar. Queríamos ver el valle de Tena desde una perspectiva diferente y, sin duda, lo conseguimos. 

Nuestro afán por conseguir retos nuevos nos llevó a ascender hasta la cima del Pico Musales (2654 metros) pasando por el bonito Ibonziecho y el embalse de Respomuso para regresar acompañando al río Aguas Limpias hasta el embalse de La Sarra.

Es una ruta que catalogamos de dificultad media-alta, no porque haya tramos complicados o expuestos, sino por el desnivel positivo de 1200 metros que tenemos que salvar para alcanzar la cima de Musales. Por lo tanto, para esta ruta se necesita un mínimo de condición física.

Peña Foratata y embalse de La Sarra
Llegamos al embalse de La Sarra (1420 metros), al que se accede desde la localidad de Sallent de Gállego, y aparcamos el coche. Nada más cruzar la presa, a nuestra derecha, encontramos la pista que debemos coger y que nos conducirá al Ibonziecho. La pista está señalizada y restringida para vehículos con una cadena.

Desde el primer momento, la pista tiene un sencillo pero continuo ascenso. Nos encontraremos hitos o mojones que acortan las numerosas lazadas de la pista y nos adentran en un frondoso y sombrío bosque. Lógicamente, estos atajos nos hacen caminar por un sendero con más pendiente que la pista pero, en cambio, ganamos algo de tiempo. La ruta de hoy es larga y cualquier ganancia de tiempo nos vendrá bien para ir más tranquilos.

Ibonziecho. Pico Pazino y Peña Telera al fondo
Una vez terminado el bosque continuamos por la pista divisando la silueta de la Peña Foratata (2341 metros), la Sierra de la Partacua y el Pico Pazino (1965 metros), al que ya ascendimos el año pasado.

Tras salvar la primera mitad del desnivel, nos encontramos con el Chalet, punto de referencia en nuestra ruta, donde dejaremos la pista. Sobre la ladera que hay detrás de él, continúa el sendero que debemos de seguir y que nos llevará al pequeño y tranquilo Ibonziecho (2225 metros) al que llegamos tras 3 horas y cuarto de camino, donde repondremos fuerzas contemplando la panorámica del valle de Tena.

Embalse de Respomuso desde el Musales
Nos queda el tramo con mayor pendiente de la ruta. El ascenso desde Ibonziecho hasta el Collado de Musales (2570 metros) con 340 metros de desnivel que se salvan por medio de lazadas en aproximadamente una hora. Desde el collado hasta la cima nos quedan menos de 100 metros de desnivel, así que recorremos la fácil arista y en pocos minutos llegaremos a la cima.

Una vez arriba, el esfuerzo se ve gratamente recompensado con la panorámica de 360 grados. Nos recibe el Circo de Piedrafita, con el embalse de Respomuso y su pequeño Refugio bien custodiado por los tresmiles de Frondiellas, Balaitous (3150 metros) y Gran Facha (3005 metros), junto con otros como la Peña Aragón (2918 metros), Llena Cantal (2956 metros), Piedrafita (2952 metros), Tebarray (2886 metros) y Campoplano (2717 metros). Todo en una mirada.

Sanchacollons, Infiernos y Macizo de Panticosa
Al oeste, la Peña Foratata se erige abajo, vigilando el valle. Delante nuestro, el Garmo Carnicero (2257 metros), el Pico Arriel (2824 metros), el Pic de Soques (2715 metros) en la frontera y, escondido detrás suyo, el coloso francés del Midi d’Ossau (2884 metros). Al fondo, el pico Collarada (2883 metros) y la zona de Anayet.

Al este, vemos el Pico Sanchacollons (2697 metros), los tresmiles del macizo de los Infiernos con su característica marmolera blanca, los Arnales (3005 metros), Pondiellos (3011 metros), el Garmo Negro (3064 metros), Argualas (3045 metros) y Pico de Algas (3033 metros), formando estos tres últimos el Macizo de Panticosa.

Embalse de Respomuso y Circo de Piedrafita
Da pena tener que descender, pero aún nos queda un largo camino por recorrer. Volvemos al collado, desde el que hay un breve y sencillo destrepe. El descenso parece algo complicado, pero hay buenos apoyos que nos facilitan el trabajo. No obstante, siempre hay que extremar la precaución y apoyar con cuidado en zonas estables.

Tras esta zona, alcanzamos una pedrera sin dificultad y pronto alcanzaremos la hierba de la bonita pradera verde que nos acompañará buena parte del descenso hasta el embalse. Los mojones por esta zona se pierden en alguna ocasión pero teniendo como referencia el azul de las aguas y los riachuelos que nos vamos encontrando, pronto cogeremos el sendero que lo bordea por la izquierda y cruza la presa. Desde el collado tardamos una hora y cuarto hasta la presa.

Barranco de la Balsaroleta
Tras cruzar la larga presa cogeremos el transitado GR-11 que comunica el Refugio de Respomuso (2200 metros) con el embalse de La Sarra, no sin antes descansar en la Ermita Virgen de las Nieves y fotografiar este rincón rodeado de poderosas e inmensas paredes. Resulta complicado poder olvidarse fácilmente de esta estampa.

Retomamos el camino hasta La Sarra siguiendo el curso del río Aguas Limpias. La primera parte es muy pedregosa, incómoda e inestable pero el terreno va mejorando a medida que vamos descendiendo.

Pasaremos por delante de la cascada que forma el barranco de Arriel y por el bonito Paso del Onso, donde el río se encañona. Nos queda únicamente seguir el cómodo sendero hasta cruzar los barrancos del Garmo Negro, el de la Balsaroleta, con su fabulosa cascada, y el del Ministiro hasta ver finalizada nuestra ruta circular de hoy en el embalse de La Sarra tras unas 8 horas de camino.

Juego de luces: atarceder
Recomendamos no cruzar el pequeño puente al llegar a La Sarra y continuar por la derecha para rodear el embalse por sendero hasta llegar a la presa, punto donde comenzamos la jornada. Es un camino sombrío y tranquilo que nos aportará una visión diferente de este bonito lugar.

La ruta que hemos realizado es una de esas que te dejan boquiabierto. Eso sí, es una ruta de larga duración y de desnivel considerable, por lo que se necesita estar habituado a la montaña. Nosotros lo estamos y, para los más perezosos, la hemos detallado aquí. Esperamos que os haya gustado.

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