sábado, 18 de julio de 2015

Valle de la Garcipollera

Acín. Iglesia de San Juan Bautista
Sencilla ruta la que hoy os describimos que discurre por el jacetano valle de la Garcipollera. Teníamos curiosidad por conocer este despoblado valle y sus rincones. Bien es cierto que lo que más se siente es tristeza ante tanta desolación pero sigue siendo un paseo muy interesante desde el punto de vista histórico y paisajístico.

Hasta la década de los 60 las localidades de Acín, Bergosa, Bescós, Cenarbe, Larrosa, Villanovilla y Yosa estaban pobladas por gentes que cultivaban sus tierras hasta que les fueron expropiadas para la construcción del embalse de Yesa. La capacidad erosiva del río Ijuez hizo que el Patrimonio Forestal del Estado interviniese y reforestara la zona con pinos para reducir la erosión del terreno y evitar que el arrastre de sedimentos acelerara la colmatación del embalse. Así, el valle se despobló y se llenó de silencio y ausencias.

Grietas en torre campanario de Acín
Desde Castiello de Jaca parte una carretera que nos adentra en el solitario valle de la Garcipollera, declarado como Lugar de Importancia Comunitaria. Dejaremos atrás el pueblo de Bescós, que alberga una gran explotación ganadera.

El camino de hoy es un paseo muy asequible de unos 13 kilómetros (ida y vuelta) y 400 metros de desnivel positivo. Partimos de Villanovilla (980 metros), un pequeño pueblo que no llegó a abandonarse por completo y que hoy respira vida. Rehabilitado con casas de nueva construcción, tejados de pizarra y chamineras típicas altoaragonesas, incluso un albergue y un restaurante, le confieren la alegría y la energía de antaño.

Larrosa. Iglesia de San Bartolomé
En la entrada al pueblo aparcamos los vehículos y tomamos la pista señalizada hacia la ermita de Santa María de Iguácel. Un panel interpretativo nos aporta información acerca de lo que, más tarde, podremos ver con nuestros propios ojos.

El camino no tiene pérdida y vamos ascendiendo muy suavemente entre pinares hasta llegar a las ruinas del despoblado de Acín de la Garcipollera (1020 metros) en 20 minutos. El silencio predomina entre las paredes engullidas por la maleza. Su bonita iglesia románica de San Juan Bautista, originaria del s.XII, se conserva en pésimo estado mostrando grandes grietas en su campanario y ábside. Perteneció al Monasterio de San Juan de la Peña hasta el s. XVI cuando pasó a la Diócesis de Jaca.

Volviendo a la pista pasaremos por un área recreativa con mesas para comer. Cruzaremos el río Ijuez por un puente de cemento y tomaremos más adelante un sendero no señalizado justo cuando el seco barranco de Acín cruza la pista (15 minutos desde Acín). A mano derecha, un gran hito de piedras bastante oculto nos señala la dirección hacia otro despoblado, Larrosa (1140 metros).

Calles de Larrosa
El sendero es muy agradable. Rodeados de pinos de repoblación, en unos 15 minutos llegamos a las ruinas de lo que queda del pueblo. Bonito detalle en uno de sus muros de entrada donde escribieron el nombre el pueblo en la piedra.

Al igual que en Acín, poco o nada se puede apreciar en Larrosa. Casas espaldadas y restos de lo que un día tuvo vida. Hoy sólo se salva, ubicada en la parte alta del pueblo, la iglesia de San Bartolomé (s. XI) con su bonito ábside románico y una lápida que indica la tumba de Juan Pedro Iguacel (1733-1786). Merece la pena detenerse, pasear por sus calles y contemplar como la vegetación va recuperando lo que siempre ha sido suyo.

Santa María de Iguácel
Junto a la iglesia, un sendero asciende en dirección norte hasta juntarse con la pista que procede del valle de Acumuer y que coincide con el GR-15 (20 minutos desde Larrosa). Siguiendo la pista con amplias vistas al valle llegamos en unos 30 minutos a una bifurcación señalizada hacia la ermita de Santa María de Iguácel (1185 metros), cuya construcción finalizó en el año 1072, que nos dejará en la misma en 20 minutos y poco más de 2 horas desde el inicio, sin contar las numerosas paradas.

Santa María de Iguácel
Declarada Bien de Interés Cultural, la ermita es un monumento muy importante por ser un edificio construido en los primeros años de la Historia de Aragón. Se restauró entre 1976 y 1983 y, posteriormente, en 1989. Hoy, su belleza la hace un lugar digno de visitar. Un lugar que, a pesar de su recóndita ubicación, tuvo gran afluencia hasta mediados del siglo pasado.

Es un lugar perfecto para pasar un día en familia que posee una gran explanada acondicionada con bancos y mesas a la sombra para poder comer, descansar y disfrutar de la belleza de una de las joyas del románico aragonés.

Panorámica del valle
La vuelta la realizamos siguiendo la pista, pasando de nuevo por las ruinas de Acín hasta llegar a Villanovilla en una hora y cuarto.

Sigue nuestra amplia galería fotográfica en Pinterest. Todas las fotos de nuestras rutas se encuentran aquí.

lunes, 29 de junio de 2015

El Puerto Biello de Bielsa

Placa en honor...
El Puerto Biello de Bielsa. De entrada, parece un paso fronterizo con Francia como otro cualquiera. Pero no, no es un paso como los demás.

En el pasado soportó un verdadero ir y venir de gentes y mercancías entre los dos países vecinos. Su trazado rememora también viejas historias de contrabandistas y la dramática retirada invernal de los habitantes del valle de Bielsa y el ejército republicano hacia Francia en el episodio de la Bolsa de Bielsa durante la Guerra Civil española.

"El 9 de marzo de 1938 las tropas de Franco iniciaron una gran ofensiva en el frente de Aragón. En tres semanas, el frente se derrumbó y los franquistas ocuparon todo el Aragón republicano. Todo, menos un pequeño territorio en el norte de Huesca, donde la 43º División republicana se aisló alrededor de las fortificaciones del Alto Cinca.

Churro de Pinarra
Durante dos meses estuvieron aislados pensando que, desde Cataluña, las fuerzas republicanas iban a iniciar una contraofensiva y los iban a poder liberar. Pero no fue así y duraron hasta el 9 de junio de 1938, cuando el comandante que dirigía las tropas, Antonio Beltrán Casaña, conocido como el Esquinazau, ordenó la retirada a través del Pirineo hacia Francia por el Puerto Biello de Bielsa. Así empezó y terminó la historia de la Bolsa de Bielsa" (Julián Casanova, historiador).

No todos los días se tiene la oportunidad de caminar por senderos con tanta repercusión en la historia de España. Mochila en mano, nos dirigimos a la boca sur del túnel de Bielsa-Aragnouet. A mano derecha nos encontramos con una amplia explanada donde aparcamos. Junto a la Fuen d’es Cascons hay un indicador de dirección hacia el Puerto Viejo y un panel interpretativo con información sobre el camino y su historia.

Puerto Biello. Valle de Pinarra
Hoy nuestro compañero es el PR-HU-182. Desde el inicio, el sendero gana rápidamente altura mediante lazadas para pasar por encima del túnel y nos sirve para calentar las piernas. Este primer tramo, con un firme pedregoso e inestable, nos acerca en 20 minutos al Churro de Pinarra, una bonita cascada ya visible desde el aparcamiento que recoge las aguas del Barranco del Puerto.

Continuamos ascendiendo hacia el Circo de Pinarra paralelos a las aguas del barranco, el único elemento que perturba el silencio y la soledad de este valle. Los pasos que damos nos recuerdan los que dieron tantos civiles en su huída y sentimos una mezcla de tristeza y orgullo por lo que fueron capaces de conseguir a pesar de las duras condiciones climatológicas.

Cresta de Forqueta y Batalienza
El agua brota por cada rincón y nos encontramos varios puntos con algún que otro riachuelo que hemos de sortear. Nos alejamos del barranco y, a la hora de camino, llegamos a un refugio de pastores, donde hacemos un breve descanso para beber y comer algo. Desde aquí, ya tenemos visión directa del collado de Puerto Biello.

Visibles ya el resto del camino, sus torretas de vigilancia esperan nuestra llegada. Dejaremos a nuestra derecha el desvío hacia el Puerto de la Forqueta y continuaremos rectos. El sendero en todo momento es evidente y no tiene ninguna complicación aparte del desnivel final. 

Punta l'Agulleta. Vista del valle de Saux
La mayor dificultad es saber donde mirar ante tanta belleza junta. Dos horas nos ha costado subir al Puerto y es momento de disfrutar y sentir este lugar. Una placa en honor “a cuantos cruzaron este puerto para romper el bloqueo de la Bolsa de Bielsa por defender la libertad frente al fascismo” recuerda este episodio de la Guerra Civil en Aragón, a lo que le sigue DIGNIDAD, MEMORIA Y PAZ. Ya decíamos que éste no era un Puerto como los demás.

Al otro lado, la zona francesa será digna de visitar en otra ocasión. El sendero hacia el Plan d’Aragnouet por el valle de la Gela en el Parque Nacional de los Pirineos Franceses tiene todavía una buena cantidad de nieve. Lo mismo nos ocurre con nuestra primera opción, la Punta del Puerto Biello (2723 metros) así que improvisamos y ascendimos a la Punta l’Agulleta (2516 metros) por su cara sur, soleada y sin nieve.

Punta l'Agulleta. Vista del valle de la Gela
Si ya desde el Puerto la vista te deja boquiabierto, desde arriba, es aún más impresionante. Al este, destacan las Puntas Forqueta (2563 metros) y Batalienza (2602 metros). Nos dan ganas de recorrer su cresta para disfrutar este lugar desde diferentes puntos de vista. Punta Suelza (2973 metros) y la zona del Posets son también visibles al este. Mirando a Francia y paralelo al valle de la Gela observamos el valle de Saux, donde desemboca la parte norte del túnel de Bielsa.

Hacia el sur, la cadena compuesta por el Pico Barrosa (2739 metros), Punta Roya (2762 metros), Mallo Ruego (2673 metros) y la Sierra Pelata. Casi inapreciable y todavía en su gran mayoría helado, el pequeño ibón de Pinarra o Gorgo d’el Puerto Biello, al que nos acercaremos en el descenso. Encantados con el paisaje seguimos pensando en esa pobre gente que pasó por aquí…

Descenso al Puerto Biello
Regresamos al collado de Puerto Biello, donde comemos tranquilamente. El descenso será por el mismo camino, pero no nos queríamos despedir de este lugar sin hacerle una visita al ibón de Pinarra. Para ello, nos desviamos del camino principal en dirección sur, sin un sendero definido, hasta llegar a su orilla. Su superficie helada y la luz tenue de la tarde le confieren un encanto especial. ¡Menudo lugar!

Ya de vuelta por el camino principal nos deleitamos con la silueta de numerosas cumbres, iluminadas con los últimos rayos de sol. A nuestra espalda, nubes de algodón sobre el Puerto Biello entraban desde Francia cubriendo poco a poco el Circo de Pinarra.

Ibón de Pinarra
“En la madrugada del 16 de junio de 1938 atravesaban la frontera francesa los últimos defensores de la República en Aragón. Durante más de dos meses habían logrado soportar el asedio de un enemigo muy superior en número, mejor aprovisionado y con muchos más medios. La Bolsa de Bielsa había terminado y, con ella, la Guerra Civil en Aragón.

Para los combatientes existió la posibilidad de seguir luchando por la República o de pasarse al ejército franquista, pero a la población civil sólo le quedaba un penoso periplo por tierras francesas, agravado por la dispersión de las familias, las enfermedades y la miseria de los campos de internamiento, que debería culminar en una vuelta a una patria donde nadie les esperaba y en la que serían señalados como indeseables.

Nubes francesas en Puerto Biello
Los acontecimientos militares y el entramado político de la Guerra Civil, el desarrollo de los combates en el frente de Aragón, el cerco de Huesca o la Bolsa de Bielsa han sido profundamente estudiados. Pero casi nada se ha dicho sobre el drama familiar, económico, social y personal de los que, a la fuerza, tuvieron que pasar a la vecina Francia empujados por el inexorable avance de las tropas franquistas, huyendo de la destrucción que imponía su artillería y su aviación” (Julián Casanova, historiador).

Durante mucho tiempo tras la Guerra Civil, esta gesta heroica republicana fue silenciada por los sucesivos gobiernos franquistas. No aparecía en los libros de texto ni en la memoria colectiva de los ciudadanos. 

Sierra Pelata de regreso
En los últimos años, los documentales han vuelto a estimular el recuerdo y actualmente la Bolsa de Bielsa es un fenómeno totalmente inserto en la gran historia de la Guerra Civil española.

Muchos senderos hemos recorrido pero pocos con una historia como la de éste. Un cúmulo de ingredientes que hacen que nos aporte una riqueza histórica y paisajística difícilmente superable. Ruta interesantísima de 700 metros de desnivel positivo y unos 10 kilómetros de distancia que esperamos que os haya gustado. ¡Hasta la próxima!

Sigue nuestra amplia galería fotográfica en Pinterest. Todas las fotos de nuestras rutas se encuentran aquí.

jueves, 21 de mayo de 2015

Camino del Cielo desde Murillo de Gállego

Camino del Cielo. Cara norte de los Mallos
Poco hemos tardado en volver al Reino de los Mallos. Nuestra última visita nos dejó con las ganas de verlos más de cerca y adentrarnos entre ellos.

Aprovechando la inestabilidad meteorológica en la divisoria norte, hace un par de semanas decidimos recorrer de nuevo su privilegiado entorno.

La ruta la vamos a dividir en dos partes bien diferenciadas. Por un lado, el camino que une Murillo de Gállego con el pueblo de Riglos, de 4 kilómetros y unos sencillos 150 metros de desnivel positivo. Por el otro, la ruta circular a los Mallos por el Camino del Cielo, de 5’5 kilómetros y 400 metros de desnivel. Ambas las catalogamos de fáciles, si bien es cierto que la circular salva la totalidad del desnivel en los dos primeros kilómetros.

Pasarela del Gállego
Comenzamos nuestro camino en Murillo de Gállego, un pueblo que descarga adrenalina por todos sus rincones. Múltiples empresas de aventura ofertan gran cantidad de actividades para disfrutar de la naturaleza y del río: rafting, hidrospeed, piragüismo, puenting, escalada, barranquismo, ferratas… todo un paraíso de los deportes de aventura.

En la parte baja del pueblo, junto a la carretera, se inicia nuestro recorrido. Nos espera parte del Camino Natural de la Hoya de Huesca en su primera etapa, que comienza en el pueblo de Agüero y se dirige a Riglos pasando por Murillo.

Riglos
Los primeros 15 minutos caminaremos por cemento para tomar una pista antes de cruzar la pasarela que cruza el río Gállego. El camino no ofrece dificultad y nos sirve para calentar las piernas. 

En este punto conectamos con el GR-1 teniendo una buena panorámica de Murillo, Peña Rueba (1176 metros) y las azuladas aguas del río, a la vez que comienzan a verse tímidamente los Mallos.

El camino está muy bien señalizado y es muy agradable. Conforme nos acercábamos a Riglos, una fina lluvia hacía acto de presencia, pero no nos intimidó lo más mínimo. Tras ponernos el chubasquero, continuamos rodeados de olivos hasta llegar al bonito pueblo en una hora aproximada de camino, pasando por el apeadero de Riglos con el recuerdo del Canfranero en la cabeza.

Mallos de Riglos y Peña Rueba
Tras callejear brevemente por el pueblo nos dirigimos a su parte alta, a la base de los imponentes conglomerados, para tomar el llamativo Camino del Cielo. Su bonito nombre ya nos avisa de lo que desde arriba vamos a contemplar.

Estos paredones nos invitan a descubrir su circo y nos introducimos entre los Mallos Firé y Pisón. Vistos desde abajo, impresionan de lo lindo. El firme es inestable, con mucha piedra suelta y mojada por la lluvia. A pesar de lo resbaladizo del terreno, el camino no ofrece complicación alguna y nos va mostrando la grandeza de los Mallos.

Murillo de Gállego
Acompañamos al PR-HU-98, que se dirige hacia la Foz de Escalete, hasta llegar al collado del Mallo Firé donde una bifurcación nos desvía hacia el este para comenzar a rodear estas espectaculares formaciones rocosas.

En poco más de una hora de ascenso, llegamos al Mirador del Ventuso (1030 metros), donde hay unas preciosas vistas de la cara norte de los Mallos Pisón y Firé y de la Hoya de Huesca.

Lugar para descansar y contemplar detenidamente el curso del Gállego y el vuelo silencioso de las numerosas rapaces que habitan en estas paredes. Pocas veces tenemos la oportunidad de ver los Mallos desde semejante perspectiva.

Panorámica sur de los Mallos
Comenzaba lentamente a aclararse el día y la lluvia daba paso al sol, llenando de luz el descenso, más llevadero y con unas vistas más amplias. Podremos divisar el Mirador de los Buitres y el macizo de Os Fils.

Rodeando el Mallo Colorado por el este, el sendero serpentea con amplias zetas, mostrándonos cada pocos metros diferentes perspectivas de los Mallos Chichín, Magdalena, Herrera y la Aguja Roja además del coloso Pisón, antes de enlazar de nuevo (en sentido inverso) con el GR-1 en las proximidades de Riglos, donde repondremos fuerzas tras tres horas de preciosa circular. 

Canfranero. Apeadero de Riglos
El regreso a Murillo de Gállego lo realizamos por el mismo camino, terminando la jornada en unas 5 horas en total y 10 kilómetros de longitud. A pesar de la modesta distancia, es una ruta muy gratificante por la espectacularidad de las vistas que se disfrutan y que tardaréis en olvidar.

Sigue nuestra amplia galería fotográfica en Pinterest. Todas las fotos de nuestras rutas se encuentran aquí.

miércoles, 29 de abril de 2015

Pasarelas de Alquézar - Asque - Colungo

Panorámica de Alquézar
La semana pasada nos desplazamos a la Sierra de Guara. El tiempo amenazaba lluvia por la zona norte y optamos por hacer una ruta por tierra más baja. Así que nos fuimos a la villa medieval de Alquézar (640 metros), reconocida hace poco como uno de los Pueblos más Bonitos de España.

En su parte alta encontramos la majestuosa Colegiata de Santa María (s. IX), antaño fortaleza musulmana y desde 1966 Monumento Nacional. El casco urbano de la villa, declarado Monumento Histórico-Artístico en 1982, nos envuelve y transporta a su pasado medieval mientras recorremos sus estrechas y empedradas calles, llenas de un rico patrimonio cultural, como así lo atestiguan sus dos museos. En el Museo Etnológico de Casa Fabián podemos descubrir cómo era la vida antaño, y en el de la Colegiata destacan obras de escultura y pintura.

Cueva de Picamartillo
Dos partes bien diferenciadas dividirán nuestra ruta. En la primera, ideal para realizar en familia, acompañaremos al río Vero por sus famosas pasarelas y, en la segunda, realizaremos la primera etapa del Camino Natural del Somontano de Barbastro por el GR-1.1, pasando por el pueblo de Asque hasta llegar a Colungo, donde iniciaremos el regreso hasta Alquézar. En total, la circular será de unos 15 kilómetros y menos de 800 metros de desnivel positivo.

El recorrido se inicia en la bonita Plaza Mayor. Nos dirigiremos a la calle que nos lleva a la Colegiata para descender una rampa existente a la izquierda. A escasos metros, una señal indica las Pasarelas del Vero por el sendero S-4 del Parque Nacional de la Sierra y los Cañones de Guara. 

Pasarelas del Vero
Poco a poco nos adentraremos en la umbría del Barranco de la Fuente, afluente del Vero, encajonado entre las murallas y covachos de la Peña Castibián y los muros de la Colegiata. Un total de siete tramos de pasarelas de madera construidas en el año 2002 permiten salvar el barranco hasta llegar al cauce del Vero.

Tras este primer tramo de pasarelas, nos desviaremos hasta la singular Cueva de Picamartillo (550 metros), formada gracias a la acción erosiva del agua sobre la roca. Tras una breve visita, volvemos al camino principal y comenzaremos el segundo tramo de espectaculares pasarelas metálicas que permiten un bonito y fácil paseo colgados sobre el cauce del Vero aun cuando éste baja con más caudal. 

Cañón del Vero
Tras una hora disfrutando de este bonito recorrido llegamos a una bifurcación que nos permite volver a Alquézar o continuar hacia Asque por el citado Camino Natural del Somontano, así que tomamos la segunda opción y en unos minutos llegaremos al histórico Puente del Molino o de Fuendebaños.

Desde este punto, nos quedan 3 kilómetros y unos 150 metros de desnivel para llegar a Asque (630 metros). A medida que vamos ascendiendo podemos contemplar a nuestra espalda unas bonitas vistas de Alquézar. Tras dos horas desde el inicio llegamos al pueblo, donde nos reciben un par de perros asomados a una ventana. En Asque destaca la iglesia parroquial de Santa Columba (s. XVII), el Centro Artístico del Guadamacil y sus extensos campos, que nos reciben amarillos con motivo de la primavera.

Puente del Diablo
Bien indicado, seguiremos el sendero histórico hacia Colungo, que se encuentra a menos de dos kilómetros. Descendemos unos 90 metros hasta el Barranco del Fornocal y lo cruzamos por el Puente del Diablo, vía tradicional de comunicación entre ambos pueblos. Su espectacular ubicación, la dificultad de su construcción y el riesgo que ésta supuso, algunas leyendas atribuyen su existencia al mismo diablo.

Sólo nos queda ascender otros 70 metros hasta Colungo (610 metros) donde, tras unas tres horas, repondremos fuerzas en uno de sus bares. Declarado Bien de Interés Cultural, en Colungo podemos viajar a la prehistoria visitando el Centro de Interpretación de Arte Rupestre o contemplar fachadas solariegas del s. XVI como las de Casa Notario o Casa Broto y del s. XVIII como la de Casa Avellanas, además de su iglesia parroquial de Nuestra Señora del Pilar (s. XVI), de estilo gótico tardío.

Mirador de San Lucas
Tras el descanso iniciamos la vuelta por el mismo sendero retrocediendo hasta Asque, volviendo a cruzar el Puente del Diablo, acercándonos a la fuente y los lavaderos. Ya en Asque, debemos tomar el señalizado camino que nos llevará a Alquézar por el Puente de Villacantal (s. XVI).

El camino es muy agradable, acompañados por el colorido primaveral y un amplio paisaje. Tras una media hora, nos encontraremos con una curiosa caseta y comenzaremos un intenso descenso hasta llegar al Barranco de Lumos. Caminaremos unos minutos por su seco cauce y llegaremos al Puente de Villacantal en una hora y media desde Colungo.

Primavera en Asque
Por este puente discurría el camino que desde Sobrarbe bajaba hasta Barbastro y su dificultoso acceso nos muestra la importancia que tuvo Alquézar como punto de comunicación en tiempos pasados.

Tras las pertinentes fotografías, nos queda el último repecho de 150 metros de desnivel que, en moderada pendiente pasa por el collado de San Lucas con unas espectaculares vistas del Cañón del Vero y la Cueva de Picamartillo, para poner punto y final regresando a Alquézar tras poco más de dos horas de vuelta.

Barranco de Lumos
Sencilla circular de unas cinco horas que recorre una de las zonas más bonitas e históricas de la Sierra de Guara. No hace falta realizar todo el recorrido que hemos propuesto para saber que el Cañón del Vero impresiona a cualquiera. Sólo con asomarse a sus pasarelas podemos contemplar el trabajo que, pacientemente durante siglos, ha realizado el agua en estos bellos paredones. Esperamos que os haya gustado el camino de hoy y que no tardéis en conocerlo.

Sigue nuestra amplia galería fotográfica en Pinterest. Todas las fotos de nuestras rutas se encuentran aquí.

lunes, 20 de abril de 2015

Ermitas de Yebra de Basa y Oturia

Cuevas y Cascada de Santa Orosia 
Le teníamos ganas a esta ruta, no sólo por su belleza paisajística, que está fuera de toda duda, sino por lo que significa para la gente de Sobrepuerto. Hoy os mostramos la ruta de las ermitas de Yebra de Basa, en la que descubriremos lugares tan bellos como históricos y pondremos el broche de oro ascendiendo al Pico Oturia (1910 metros).

Es una ruta sencilla pero con la dificultad de salvar 680 metros de desnivel hasta Santa Orosia, y otros 350 metros si se quiere ascender hasta el Oturia, por lo que el desnivel positivo total sobrepasa los 1000 metros. El sendero está muy bien señalizado y acondicionado.

Llegando a la Ermita de las Escaroniellas
Llegamos a Yebra de Basa (870 metros) e iniciamos el camino junto a la bonita iglesia gótica de San Lorenzo (s. XVI). Cruzamos el pueblo en dirección norte hasta toparnos de frente con la primera de las ermitas, la de L’Angusto o de las Cruces, y con una bifurcación.

Las dos direcciones nos van a llevar al mismo lugar, el Santuario de Santa Orosia. A la derecha, la pista de uso restringido para ascender en vehículo hasta el llano (pedir las llaves en el Ayuntamiento o en los bares de Yebra) y a la izquierda, el sendero de las ermitas, que coincide en su mayor parte con el PR-HU-4, que nos llevará hasta los prados del Santuario.

Valle del Basa
A los pocos minutos cruzamos el barranco de Santa Orosia, que no lleva más de medio palmo de agua, y comenzaremos el ascenso por un tramo habilitado con unas escaleras de madera. 

Tras la primera media hora llegaremos a la Ermita de las Escaroniellas y tras otros quince minutos a la Ermita de As Arrodillas donde, según cuenta la tradición, sobre su roca quedaron grabadas las rodillas de Santa Orosia cuando fue decapitada. Llevamos casi una hora caminando y ya vamos teniendo una perspectiva más amplia del valle del Basa.

Ermita de Santa Bárbara
A los pocos minutos, volvemos a cruzar el barranco de Santa Orosia en un rincón con mucho encanto, donde aprovechamos para tomar algunas fotos. Entramos ahora en un bosque fresco y sombrío que hace que el ascenso sea más llevadero. Poco a poco nos vamos acercando al lugar más conocido y espectacular de la ruta. Las Cuevas y la Cascada de Santa Orosia, que cae por delante de las mismas como si de una fina cortina de agua se tratase.

Las Cuevas de Santa Orosia las componen dos bonitas ermitas, la de San Cornelio (abajo), hermano de Orosia, y la de La Cueva (arriba), donde se encontraron sus restos, ambas construidas aprovechando las cavidades que la erosión de la naturaleza ha formado durante siglos. La suerte hizo que otro grupo que nos acompañaba llevara las llaves de la ermita de la Cueva. Poder entrar a este rinconcito y tocar esas campanas que durante tanto tiempo sonaron en Sobrepuerto, de verdad que impresiona y seguro que seguiría emocionando a cualquier ser humano con raíces en esta despoblada zona.

Pasamos por detrás de la Cascada de Santa Orosia para proseguir nuestro camino. El sendero discurre ahora por un balcón de conglomerado con espectacular panorámica al valle del Basa. En unos minutos llegamos a la Ermita de San Blas y, tras dos horas, a la Ermita de Santa Bárbara, quien murió en circunstancias parecidas a las de Santa Orosia.

Santuario de Santa Orosia
En nada vemos la llanura de Santa Orosia al fondo. Signo de que el camino de ida está casi finiquitado, no sin antes hacer una parada en la Ermita de A Cruz d’O Zoque, lugar donde las gentes del valle del Basa y de Sobrepuerto se reunían el día de Santa Orosia. Antes de llegar al Santuario, hay que dedicar unos minutos al paisaje que se abre ante nosotros. La Bal Ancha, la Bal Estrecha, con Sabiñánigo en primer plano, Jaca al fondo junto con la imponente Peña Oroel (1769 metros). Si gusta ver semejante panorámica en fotos, en directo no tiene precio.

Bal Ancha, Bal Estrecha y Peña Oroel
En dos horas y media sin contar las paradas llegamos a Santa Orosia (1550 metros), lugar que cada 25 de junio acoge una multitudinaria romería. Allí nos encontramos con mucho movimiento de gente que venía a pasar el día a este bello lugar. Algunos ya habían preparado su despliegue. El paquete de 24 latas de cerveza enfriándose en la fuente nos decían que iban bien equipados para la ‘dura’ jornada que les esperaba.

Mientras algunos desenvolvían la comida, otros nos preparábamos para poner el colofón a tan bonita ruta subiendo al Oturia, al sur de Sobrepuerto. Desde Santa Orosia, son 350 metros de desnivel positivo, muy fáciles, que conseguimos salvar en 45 minutos a buen ritmo. Desde la cima, sobran las palabras. 

Altas cumbres de Ordesa desde Oturia
A pesar de su modesta altitud, el Oturia destaca por ser un mirador excepcional. Todo el Pirineo nevado, identificando cada pico, cada valle, pensando en futuras ascensiones y en lo privilegiados que somos de poder disfrutar de tan maravilloso paisaje. Localizamos fácilmente un sinfín de cumbres como la Pala de Ip, Collarada, las Sierras de Tendeñera y Partacúa, Arriel, Balaitous, Frondiellas, Midi d’Ossau, las Treserols y el valle de Ordesa, la Brecha de Rolando y las Tres Marías, Sestrales, Tozal de Guara…

Sierra de la Partacúa y zona de Collarada desde Oturia
Tras las pertinentes fotos pusimos rumbo hasta Santa Orosia donde nos esperaba el resto del grupo. Disfrutamos de la comida con la cabeza aún en la cima y tras reponer fuerzas brevemente comenzamos el regreso.

Para no volver por el mismo camino realizamos el descenso por Isún de Basa (980 metros). El sendero no tiene pérdida. Desde Santa Orosia hay que dirigirse hacia la Punta del Mallo (1650 metros) y sus bien visibles antenas e ir paralelos a la cresta en dirección noroeste hasta encontrar un hito que indica el sendero de bajada hacia Isún. Un bonito sendero en el que se disfruta de las vistas hacia la Peña Oroel, la Bal Ancha y la Bal Estrecha, para poco a poco girar hacia el valle del Basa por un fresco y sombrío bosque.

Isún de Basa. Iglesia de Santa María
En dos horas de intenso pero bonito descenso nos plantamos en Isún de Basa, un pequeño pueblo en el que destaca su bonita iglesia de Santa María, originariamente del s. XI y declarada Bien de Interés Cultural en 1982. Continuamos por carretera por el GR-16 procedente de Satué hasta la localidad de San Román de Basa (990 metros), a la que llegamos en unos 15 minutos. Aquí el GR vuelve a ser un sendero que, con alguna que otra pendiente, cruzará el barranco de Gabardué y nos dejará en Yebra en una hora de camino, poniendo punto y final a una jornada extraordinaria en unas 7 horas, sin contar las numerosas paradas que, por su belleza, requiere este paraje al que. sin dudarlo, volveremos.

Atardecer sobre el barranco de Santa Orosia
Al día siguiente nos enteramos que el grupo que portada las llaves son, como nosotros, Amigos de Sobrepuerto. Se dirigían a Satué en la Ruta del Santo Grial y, aunque sólo nos conocíamos virtualmente, sí que nos hubiera gustado charlar más con ellos y compartir nuestra impresión acerca de este lugar. 

En 2007 nació un proyecto para proteger este entorno y calificarlo como ‘Paisaje protegido de Santa Orosia y Sobrepuerto’. Tras muchos años luchando por ello, todavía no ha sido posible conseguirlo, así que se están recogiendo firmas para volver a dar visibilidad al proyecto.

Yebra de Basa. Inicio y final de ruta
La figura de Paisaje Protegido, muy solicitada por diversas asociaciones y antiguos descendientes de la zona, conllevaría el reconocimiento a un modo de vida tradicional que perduró durante más de mil años. Sería, sin duda, un homenaje a los que allí vivieron, y a la naturaleza que vuelve a conquistar lo que era suyo, además de una oportunidad de desarrollo sostenible para los pueblos colindantes.

Desde aquí os animamos a firmar la petición:

Sigue nuestra amplia galería fotográfica en Pinterest. Todas las fotos de nuestras rutas se encuentran aquí.

jueves, 9 de abril de 2015

Peña del Sol y Mirador de los Buitres

Mirador de los Buitres
Hace un par de semanas nos acercamos al Reino de los Mallos para realizar una ruta que ya teníamos pendiente desde hacía tiempo.

Una ruta en la que descubrimos parajes como la Peña del Sol (1286 metros), el Mirador de los Buitres y el sendero de Os Fils. Visitamos el conjunto medieval de las ermitas de San Miguel y de la Virgen de Marcuello y las ruinas de su Castillo para cerrar el círculo volviendo por Linás de Marcuello. Un total de 16 kilómetros de longitud y un desnivel positivo acumulado de unos 820 metros con unas vistas increíbles de la Hoya de Huesca durante todo el recorrido.

Hoya de Huesca desde la Peña del Sol
Nuestro punto de inicio es el pueblo de Sarsamarcuello (760 metros), a diez kilómetros de Ayerbe. Tras callejear brevemente nos dirigimos a su parte alta en busca de un merendero desde donde comenzamos a caminar. Bien señalizado, el PR-HU-99 nos acompañará en el ascenso hasta la Peña del Sol. Ya desde el inicio tenemos vista de la misma y del desnivel de 530 metros que tenemos que salvar para conquistarla.

El ascenso es incómodo y el firme inestable en la primera parte del sendero. El mayor desnivel se salva en los dos primeros kilómetros. Tras éstos, el firme mejora y la pendiente de hace más llevadera. A mitad de camino, cruzaremos una pista forestal procedente de Riglos y en una hora escasa de camino llegaremos a la Collada de Espaldadero (1227 metros), la antesala de la cima, donde realizamos un descanso para reponer fuerzas antes de coronarla en hora y media aproximadamente, sin contar paradas.

Mallo Tornillo
A pesar de su modesta altitud, la Peña del Sol tiene una fabulosa panorámica de la Hoya de Huesca, del curso del río Gállego y del embalse de la Sotonera. Vista privilegiada en la que divisamos gran parte de los conjuntos urbanos de la zona: Sarsamarcuello, Linás de Marcuello, Ayerbe, Santa Eulalia de Gállego, Morán, Santa Engracia, Loarre, Aniés y Bolea, además de la ermita de San Miguel y las ruinas del Castillo de Marcuello. En días claros como el que pudimos disfrutar, es posible divisar el Moncayo (2314 metros) como telón de fondo.

Macizo de Os Fils
Regresamos al collado y seguiremos la pista que, en fuerte descenso, nos llevará hasta O Portillo (1131 metros), con buena panorámica hacia las cumbres nevadas del Pirineo. 

Allí, continuaremos el descenso por un sendero señalizado a la izquierda, rumbo hacia la ermita de San Miguel y el Castillo de Marcuello, a las que llegamos tras una hora de descenso y que decidimos visitar a la vuelta más detenidamente. A partir de aquí, una pista indicada hacia el Mirador de los Buitres nos dejará en el mismo en una media hora desde la ermita.

Por la belleza que atesora, es difícil calificar este mirador. Los espectaculares conglomerados de los Mallos de Riglos, muy frecuentados por los escaladores, captan nuestra atención junto con la Peña Rueba (1176 metros). Abajo, diminuta, emerge la localidad de Riglos y, al fondo, los bonitos Mallos de Agüero. Este mirador consta además de una construcción desde donde contemplar en silencio el vuelo de numerosas aves rupícolas.

Virgen de Marcuello y ruinas del Castillo
Tras contemplar todo cuanto nos rodeaba, comenzamos el regreso por el sendero de Os Fils, colgado sobre unas impresionantes formaciones rocosas entre las que podemos observar el famoso Mallo Tornillo o el Tornillito desde sus miradores. Desde luego, un sendero sencillo y muy entretenido que merece la pena conocer para no regresar por la monótona pista.

En unos 45 minutos volvemos al Castillo de Marcuello y a su adosada ermita de Nuestra Señora de Marcuello, ambos del siglo XII, a los que dedicamos unos minutos. En realidad, el castillo sólo conserva en pie una de sus paredes a pesar de los intentos para llevar a cabo su restauración. 

Hoya de Huesca
Mejor suerte tuvo la ermita románica de Nuestra Señora de Marcuello, que sí fue restaurada en el año 2010, en la que podemos observar el carácter defensivo de su torre-campanario. Próximos a los restos del Castillo, se conserva la ermita de San Miguel (s. XII) construida originalmente en estilo románico tardío.

El emplazamiento del Castillo de Marcuello es increíble, superando al de Loarre por su campo visual. Formó parte de una cadena de fortificaciones creadas por Sancho II El Mayor en la frontera de los territorios musulmanes de Huesca y Barbastro. Junto al de Agüero, Loarre y Ayerbe, entre otros, formaron parte del Reino de los Mallos. A lo largo del siglo XV, como pasó con Loarre, los habitantes del castillo descendieron al llano ocupando Sarsamarcuello y Linás, con el fin de poder acceder a mayores superficies de cultivo.

Peña del Sol
A escasos metros del castillo, un poste de dirección nos marca el GR-1 hacia Linás de Marcuello. Un cómodo sendero con unas preciosas vistas hacia la extensa Hoya de Huesca nos deja en el pueblo en unos 50 minutos. Y ya en Linás, cerraremos la circular siguiendo las señales hacia Sarsamarcuello, poniendo el punto y final a una estupenda jornada de unas cinco horas, sin contar las numerosas paradas que exige la belleza de la ruta. 

Sigue nuestra amplia galería fotográfica en Pinterest. Todas las fotos de nuestras rutas se encuentran aquí.