viernes, 28 de agosto de 2015

Ibones Batisielles, Perramó y Escarpinosa (Parte II)

Amanecer sobre el Gran Batisielles
Tras una noche más fría de lo que nos imaginábamos, en la que una de las tiendas amaneció con algo de escarcha, nos pusimos en pie para comenzar un nuevo día. Sin tiempo para pensar en la jornada anterior, tuvimos el placer de ver el espectacular amanecer desde el Gran Batisielles (2220 metros).

Nunca antes habíamos visto un amanecer tan bonito y tardaremos mucho tiempo en olvidarlo. Los rayos de sol parecían oro e incidían con fuerza en las Tucas de Batisielles (2845 y 2803 metros), cuyas siluetas se reflejaban con tonos anaranjados en las aguas del ibón. Conforme el sol iba cogiendo altura, el resto de paredones comenzaban a iluminarse, invirtiendo sus imágenes en la superficie del agua.

Agujas de Perramó reflejadas en el Gran Batisielles
Por el sur, las Tucas de Ixeia (2837 metros) se desperezaban y despertaban a sus vecinas. La Tuca la Trapa (2431 metros), el Tucón de Chuise (2797 metros) y la Tuca del Chinebro (2732 metros) comenzaban a absorber la luz matinal mientras que las Agujas de Perramó (2553 y 2545 metros) esperaban nuestra visita a lo largo del día.

Era difícil quitarle el ojo a semejante espectáculo. Cada instante era único. Cada cosa sucedía en su justo momento. La armonía y la perfección estaban construyendo un escenario inmejorable y nosotros tuvimos el privilegio de poder disfrutarlo.

Ibón de l'Aigüeta de Batisielles
Tocaba desayunar, desmontar las tiendas y prepararse para otro gran día de montaña. La previsión no podía ser mejor, ni una nube y un sol radiante. Así que, recogido todo, nos volvimos a poner la mochila y comenzamos a caminar. Nuestro objetivo, los ibones de Perramó (2255 metros) y Escarpinosa (2025 metros), para cerrar la circular iniciada el día anterior.

Comenzamos siguiendo el GR-11 que dejamos hace unas horas en dirección suroeste. Desde el inicio comenzamos a ascender teniendo una buena panorámica del ibón de Escarpinosa, muy por debajo de nuestra posición.

Ibones de l'Aigüeta de Batisielles y Gran Batisielles
En el primer kilómetro ya se salvan 100 metros de desnivel, que nos dejan, en unos 45 minutos, en la orilla del ibón de l’Aigüeta de Batisielles (2330 metros), cuyo reguero vierte a los citados ibones de Escarpinosa.

En este punto enlazamos con el GR-11.2 que dejamos el día anterior en el ibonet de Batisielles para seguirlo en dirección al Refugio del Ángel Orús buscando un collado (2490 metros) a los pies de la Aguja oeste de Perramó, donde abandonaremos el GR. Éste es el repecho más duro de la jornada en el que se salvan 160 metros de desnivel en poco más de medio kilómetro, con algunos trepes sencillos que con lluvia podrían resbalar.

Ibón de Perramó y Tucas d'Ixeia
De vez en cuando, conviene echar la vista atrás y contemplar desde lo alto los charcos que rodean el ibón de l’Aigüeta de Batisielles junto con el ibón Gran Batisielles, donde hemos pasado la noche, que queda bastante más abajo que éstos. Este tramo nos lo tomamos con mucha tranquilidad y llegamos al collado en poco más de una hora.

Desde el collado, tendremos una amplia vista hacia los ibones de Perramó, las Tucas de Ixeia, La Trapa, el Tucón de Chuise, la Tuca del Chinebro y el Portillón de Eriste, así como a los ibones de la Tartera de Perramó (2350 metros) y la Tuca d’es Corbets (2904 metros). 

Ibones de la Tartera de Perramó
Tras reponer fuerzas durante un buen rato, ponemos la directa para descender un desnivel de 240 metros hasta la planicie de Perramó en unos 45 minutos, donde paramos a comer.

En los alrededores del ibón de Perramó podemos ver pequeños ibones que desaguan a un barranco rumbo a los ibones de Escarpinosa. Desde esta planicie, las Agujas de Perramó imponen aún más y las turquesas aguas del ibón hacen del lugar una verdadera maravilla. 

Una vez repuestas las fuerzas, el descenso hacia los ibones de Escarpinosa se puede realizar por ambos márgenes del barranco. 

Macizo del Perdiguero y valle de Estós
Nosotros optamos por realizarlo por la margen derecha para descender una empinada pedrera que en 600 metros de distancia salva un desnivel de más de 200 metros, dejándonos a la orilla de estos espectaculares ibones en una hora y media.

Dicen que los ibones de Escarpinosa son unos de los más bonitos del Pirineo, y no lo dudamos. Tienen muchos detalles por los que son catalogados como tal. Sus aguas cristalinas, sus reflejos, la bonita cascada que forma el Barranco de Perramó… Todo en un entorno de cuento y rodeado de una extensa vegetación en la que abunda el pino.

Ibón de Escarpinosa. Reflejos de las Agujas de Perramó
Tendremos que cruzar el Barranco de l’Aigüeta y continuar por su margen izquierda por el señalizado sendero S-3 del Parque Natural Posets-Maladeta que nos llevará en 45 minutos al ibonet de Batisielles (1870 metros), que vimos el día anterior. Un sendero precioso con múltiples cascadas y saltos, relajándonos con el sonido del agua y atravesando pequeños torrentes por medio de pasarelas de madera.

A partir de aquí, desharemos el camino de ida. Descenderemos los 560 metros de desnivel que nos separan del valle de Estós (1310 metros) pasando por la Palanca de Carboneros (1750 metros), la Fuente de Coronas (1550 metros), la Cabaña de Santa Ana (1490 metros) y la Palanca de Aiguacari (1450 metros) para llegar al parking en unas dos horas y cuarto desde el ibonet, dando por concluida la circular.

Finalizando la circular
Este segundo día fueron 10.5 kilómetros con un desnivel positivo de 270 metros y un desnivel negativo de 1200 metros realizado en unas 7 horas, a ritmo lento y sin contar paradas. A lo que añadimos los 6.5 kilómetros y los 900 metros de desnivel positivo del primer día.

Tiempo ya de pensar en todo lo acontecido en estos dos días donde hemos podido disfrutar de una experiencia para enmarcar. Todo salió a la perfección y terminamos celebrándolo en Benasque con una buena merienda. Volveremos por este valle en septiembre...

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lunes, 24 de agosto de 2015

Ibones Batisielles, Perramó y Escarpinosa (Parte I)

Embalse de Estós y Canal de Chuisé
Amenazaba tormenta pero nos pudieron las ganas, así que mantuvimos el plan inicial. La idea de hacer noche en el ibón Gran Batisielles seguía intacta. Queríamos disfrutar de una noche en plena naturaleza y ver llover las Lágrimas de San Lorenzo por encima de nosotros.

Dejamos los coches en el parking de Estós (1310 metros), donde ultimamos los últimos preparativos para comenzar la ruta que durará hasta el día siguiente. Con más carga de lo habitual pero con muchas más horas por delante iba a ser un día plácido, de ritmo tranquilo, disfrutando del más mínimo detalle.

El Perdiguero, entre nubes
El ascenso hasta el Gran Batisielles se puede realizar en unas 3 horas y media sin contar paradas pero, sin prisa y con todo el tiempo del mundo, nos olvidamos del reloj y nos centramos en disfrutar de un valle todavía desconocido para nosotros. Por delante, 6 kilómetros y medio con un desnivel de algo más de 900 metros para esta primera jornada.

Estamos dentro del Parque Nacional Posets-Maladeta y los paneles interpretativos abundan, aportando información siempre interesante. Comenzamos a caminar bordeando la margen izquierda del río Estós por el GR-11, que coincide con el sendero S-3 del Parque y con el PR-HU-31 en estos primeros compases. En menos de 15 minutos nos encontramos la presa del pequeño embalse de Estós (1380 metros) y la cascada que forma la Canal de Chuisé

Zona de pasarelas
Las últimas lluvias aportan viveza y sonido al río y hacen que este tramo sea un verdadero placer. En otros 15 minutos llegamos a la Palanca de Aiguacari (1450 metros), donde cruzamos el puente para continuar por la derecha orográfica del río y llegar a la cabaña de Santa Ana (1490 metros) en 10 minutos, desde donde comenzamos a ver la cara oeste del macizo del Perdiguero (3219 metros).

Un poco más adelante, el PR-HU-31 se desvía a la derecha para cruzar de nuevo el río por la Palanca de la Ribera (1520 metros) y dirigirse hacia el Refugio de La Coma, el Refugio de Estós y el Perdiguero. 

Ibonet de Batisielles. Al fondo, las Tucas d'Ixeia
Nosotros obviamos este desvío y seguimos por el camino principal para llegar, en unos 20 minutos desde la cabaña, a la Fuente de Coronas (1550 metros), de agua no tratada, cumpliendo una primera hora de agradable paseo.

En otros 10 minutos llegaremos a la bifurcación que nos interesa (1580 metros). Dejamos a la derecha el GR-11 hacia el Refugio de Estós y nos desviamos hacia el ibonet de Batisielles y el ibón de Escarpinosa.

Ibonet de Batisielles. Al fondo, el Perdiguero
A partir de aquí, el sendero va ganando altura mediante lazadas por un sombrío, fresco y precioso bosque donde predominan, entre otros, los avellanos y las hayas. 

En poco más de dos kilómetros salvaremos un desnivel de 300 metros, cruzando la Palanca de Carboneros (1750 metros) sobre el Barranco de l’Aigüeta de Batisielles, que desagua de los ibones de Escarpinosa, que veremos al día siguiente junto con los de Perramó.

Ladetas del valle de Estós y Tuca Dalliú
Tras este repecho llegamos, tras dos horas y media de caminata, a una zona de pasarelas de madera que salvan varias zonas encharcadas para encontrarnos de frente el ibonet de Batisielles (1870 metros), donde paramos un buen rato a reponer fuerzas junto a la cabaña de Batisielles.

El entorno de este pequeño ibón es una obra de arte. Rodeado de una bonita pradera y grandes ejemplares de pino, merece la pena rodearlo y contemplar su belleza desde todos sus ángulos. 

Tuca del Chinebro y cascada del Barranco de l'Aigüeta
El Perdiguero, el Perdigueret (2808 metros) y el Pico Estós o Tuca Dalliú (2531 metros) se abren hacia el este. Hacia el sur la Tuca del Chinebro (2732 metros), las Tucas d’Ixeia (2837 metros), el Tucón de Chuise (2797 metros), la Tuca la Trapa (2431 metros) y al suroeste las Agujas de Perramó (2553 y 2545 metros).

El ibonet es lugar donde confluyen muchos senderos. El GR-11.2, a caballo entre el Refugio de Estós y el del Ángel Orús, se une en este punto para comunicar la llamada ‘Ruta de los 3 Refugios’, añadiendo el de Viadós

Gran Batisielles y sus Tucas
Dejaremos a la izquierda el sendero S-3, que nos ha acompañado hasta ahora, que se dirige a los ibones de Escarpinosa y Perramó. Nosotros nos desviaremos hacia el Gran Batisielles en dirección al Ángel Orús. Todo perfectamente indicado y sin posibilidad de pérdida.

Hasta nuestro destino, queda una fuerte pendiente. En un kilómetro y medio, el desnivel es de más de 350 metros por incómodo terreno. El hecho de no tener que realizar la ida y la vuelta en el mismo día nos da un gran margen de tiempo para hacer paradas, fotos y poder disfrutar de todo lo que nos rodea. Tras poco más de una hora llegamos al Gran Batisielles (2220 metros), del que te enamoras a primera vista.

Contemplando la inmensidad
Situado en un paraje de ensueño y rodeado de altas cumbres. Solitario, imponente. Así podemos definirlo. Un gran lugar para plantar las tiendas de campaña y disfrutar de una estrellada noche contemplando las Perseidas.

Nos imaginábamos un lugar precioso pero ha superado con creces nuestras expectativas. Mientras montamos las tiendas de campaña a orillas del agua, alguna nube se empeñaba en dejar caer cuatro gotas, impidiéndonos contemplar las luces del atardecer.

Todo listo para pasar la noche
El paseo de reconocimiento alrededor del ibón es obligatorio para hacerse la idea de las dimensiones del mismo y de la altura que poseen los colosos macizos de los alrededores. Las Agujas de Perramó nos vigilan. La Tuca Mincholet (2865 metros), las Tucas de Batisielles (2845 y 2803 metros) y la Tuca del Tormo (2606 metros) se hacían notar y marcaban su silueta en el agua a medida que se iba apagando el día. Ni un sonido extraño, todo parecía estar bajo control estricto de la naturaleza. Nada podía alterar el silencio.

Tucas d'Ixeia
La temperatura bajaba rápidamente. Había que preparar algo caliente para cenar que siempre sienta bien. Tiempo para descansar y tumbarse bien abrigado en la orilla del ibón para contemplar el cielo, ya totalmente limpio de nubes. 

No es sólo el lugar, la compañía también no pudo ser mejor y la experiencia de pasar la noche a más de 2200 metros fue algo único. Y aún quedaba el día siguiente...

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lunes, 17 de agosto de 2015

Forau d'Aiguallut y Coll de Toro

Cascada d'Aiguallut y Aneto
Como ya sabemos, el valle de Benasque es otro diamante en bruto de nuestro Pirineo. Esconde lugares mágicos que cualquier amante de la montaña recuerda durante mucho tiempo y el que os mostramos hoy no es una excepción.

Siguiendo con ibones, os presentamos el ibón Coll de Toro. La ruta no presenta grandes repechos y es muy cómoda. Está muy bien marcada al estar dentro del Parque Natural Posets-Maladeta. En total, poco más de 13 kilómetros de distancia, unos 400 metros de desnivel positivo y unas 5 horas de camino contando la ida y la vuelta.

El punto de inicio es La Besurta (1860 metros), una explanada habilitada como parking para vehículos excepto los meses de verano, en los cuales se ha de coger el servicio de autobuses que pone en funcionamiento el Ayuntamiento de la villa de Benasque y que este año funciona hasta el 13 de septiembre.

Plan Alto d'Aiguallut
Ya desde aquí podemos observar la impresionante Tuca del Perdiguero (3219 metros) a nuestra espalda, así como los picos de Salvaguardia (2736 metros) y La Mina (2683 metros). Entre ambos se encuentra el famoso Portillón de Benasque (2445 metros), antigua vía de comunicación con Francia muy frecuentada por contrabandistas y comerciantes y que en la Guerra Civil fue lugar de paso de los exiliados republicanos. 

Comenzamos a caminar siguiendo la pista de La Besurta hasta que finaliza y se hace sendero. Pronto nos encontramos con una primera bifurcación hacia los ibones de Villamuerta y, más adelante, con otra que tiene un panel interpretativo. Se trata de la desviación hacia el Refugio de La Renclusa (2160 metros) por el sendero S-14 del Parque Natural.

Valle de l'Escaleta
Nosotros obviamos estas dos señalizaciones y continuamos hacia Aiguallut por el tradicional camino del fondo del valle y, en una media hora, llegaremos al Plan Baixo d’Aiguallut (1990 metros) tras ascender un pequeño collado. Verdes y extensas praderas hacen de este lugar una auténtica alfombra natural, bajo la atenta mirada del Pico Aiguallut o de l’Escaleta (2708 metros).

El paso es muy llevadero y rodeado de un paraje que desborda tranquilidad por todos sus rincones. Estamos muy cerca de uno de las postales del valle de Benasque: el Forau d’Aiguallut (2000 metros) al que llegaremos en unos 10 minutos.

Ibón Coll de Toro y Pico Aiguallut
El Forau es una depresión del terreno resultado del hundimiento de una cavidad subterránea. El agua procedente del deshielo de varios glaciares como los del Aneto, Barrancs y Tempestades forma un pequeño río que se precipita a este agujero kárstico formando una preciosa cascada.

Unos metros más adelante el río desaparece, adentrándose por un sumidero cuyas aguas vuelven a aparecer en el río Garona con destino a Francia. Sin duda, uno de los lugares más curiosos y fotografiados de este Parque Natural, bajo la atenta mirada del Aneto (3404 metros) y su glaciar y el macizo de las Maladetas (3308 metros).

Valle de la Artiga de Lin
Tras una larga parada continuamos el camino para llegar al Plan Alto d’Aiguallut (2020 metros) donde el agua y una nueva pradera son, de nuevo, los protagonistas. Unos 15 minutos más adelante, una nueva bifurcación señala nuestro destino, el ibón del Coll de Toro, dejando el desvío de Barrancs a nuestra derecha.

El camino nos llevará paralelos al barranco de l’Escaleta, primero por su margen derecha orográfica y, posteriormente, por su izquierda tras cruzar un puente de madera (2070 metros). Tramo con moderada pendiente y grandes rocas que se sortean cómodamente. A medida que ascendemos, vamos gozando de una gran panorámica del Plan Alto d’Aiguallut y de los picos Salvaguardia y La Mina.

Forau d'Aiguallut
Tras este divertido tramo rodeamos el Pico Aiguallut para adentramos en el recóndito valle de l’Escaleta en unos 30 minutos, donde el camino nos da una tregua y donde se pueden ver numerosas marmotas que alertaban a sus compañeras de nuestra presencia. 

Valle con unas vistas espectaculares del puente de Mahoma del Aneto, de su glaciar, del macizo de las Maladetas y de los picos Maldito (3350 metros), Tempestades (3289 metros), Coronas (3294 metros), Salenques (2992 metros), Barrancs (2892 metros) y Forcanadas o Malh des Pois (2883 metros), entre otros muchos.

Tras llanear por el valle unos 15 minutos, el sendero virará a la izquierda para remontar la última pendiente hasta llegar al collado de Toro desde donde se abre una panorámica de gran belleza. Otro de los rincones mágicos del valle de Benasque: las azules aguas del ibón Coll de Toro (2230 metros), bien custodiado por la Peña Negra o Pena Nera (2576 metros) y el Mallo de la Artiga.

Plan Baixo d'Aiguallut con Salvaguardia y La Mina
Recomendamos rodear el ibón por la izquierda atravesando una incómoda pedrera y continuar en dirección noreste. Llegaremos al límite entre Aragón y Cataluña y tendremos el valle de la Artiga de Lin, perteneciente al valle de Arán, a nuestros pies.

Una ruta familiar sencilla y agradable con muchos puntos de interés. Para los menos andarines, sólo un paseo hasta el Forau merece la pena y es un buen lugar para pasar el día rodeado de agua y extensas praderas, bajo la mirada de una gran cantidad de imponentes cumbres de más de 3000 metros.

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viernes, 31 de julio de 2015

Ibones de Bachimaña y Azules

Mirador de la Reina
Para combatir el calor en verano apetece remojarse en alguno de los múltiples ibones que existen en nuestro querido Pirineo. Esa sensación de meter los pies en sus frías aguas procedentes del deshielo y disfrutar de la tranquilidad que estos lugares confieren es difícil de describir con palabras.

Ponemos en marcha la época de rutas a estos lagos de montaña ascendiendo a los ibones de Bachimaña y a los Azules. Fotografiados un sinfín de veces, la cámara no es capaz de captar del todo su belleza.

Cascada y Cuesta del Fraile
Comenzamos en el Refugio de la Casa de Piedra (1636 metros), ubicado en el Balneario de Panticosa y abierto todo el año. Su origen se remonta a los inicios del conjunto de los Baños de Panticosa y fue la casa de los trabajadores que construyeron este complejo. Con sus cinco manantiales diferentes de aguas nitrogenadas, oligometálicas y sulfurosas se convirtió en uno de los manantiales de salud más importantes de Europa a principios del siglo XX.

En su parte trasera comienza el recorrido marcado hacia el glaciar del Infierno. El GR-11 o Senda Transpirenaica, el primer sendero señalizado de todo Aragón –fue en 1989-, será nuestro compañero en el día de hoy. Paneles interpretativos nos informan del ascenso hasta el Refugio de Bachimaña y los servicios de los que dispone. 

Refugio e ibón de Bachimaña inferior
El ascenso es intenso desde el inicio por sendero inestable y pedregoso. Pronto ganamos altura mediante lazadas a medida que nos vamos introduciendo en el encañonado barranco modelado por el río Caldarés, donde encontraremos numerosas cascadas y saltos de agua así como algunos tramos de pasamanos muy sencillos que no ofrecen la más mínima dificultad.

En 15 minutos llegaremos al Mirador de la Reina (1740 metros). Obligada parada para contemplar las bonitas vistas del ibón de Baños y del megacomplejo turístico construido alrededor del mismo. 

Ibón de Bachimaña superior
Ya asoman los primeros tresmiles de la zona, el Garmo Negro (3064 metros) y el Argualas (3044 metros), además de la Punta Ordicuso o Gabarda (2608 metros) y los Forátulas, que son varios picos que superan los 2500 metros. Más adelante nos encontraremos con la cascada conocida como el Salto del Pino, donde es fácil encontrarse a barranquistas realizando este rapel.

Poco antes de la primera hora de camino, llegamos al Llano de Bozuelo (1870 metros), donde el camino nos dará una tregua antes de enfilar la famosa Cuesta del Fraile (1970 metros). El paredón que se divisa parece infranqueable a primera vista, donde asoma la Cascada del Fraile que desagua del ibón de Bachimaña inferior.

Bachimaña superior y Brematuero bajo
El sendero toma entonces la ladera izquierda y, en continuos zig-zags, salva el desnivel de unos 200 metros en una distancia de poco menos de un kilómetro. 

Superado este corto pero exigente tramo en cuanto a desnivel, tenemos ya visible el Refugio de Bachimaña (2200 metros), al que llegaremos cruzando la presa en dos horas de camino y donde, como el guión exige, realizamos un descanso para tomar algo en un entorno que bien lo merece.

Ibón Azul bajo y macizo de Infiernos
El refugio se encuentra ubicado en la antesala de todo un conjunto de circos de origen glaciar, ocupados en su base por un gran número de ibones y culminados por una impresionante gama de crestas y picos de gran belleza, como los tresmiles de los Infiernos, la Gran Facha (3005 metros) y los ya citados Garmo Negro y Argualas.

Inaugurado en julio de 2012 y abierto todo el año, el refugio ofrece un gran abanico de posibilidades tanto para realizar travesías como ascensiones.

Ibón Azul bajo y Bachimaña superior
Desde el Balneario, han sido 3’5 kilómetros y un desnivel de 565 metros. Si lo consideráis suficiente, Bachimaña es un buen lugar para finalizar la ruta. Su entorno es precioso y en él tenéis a vuestra disposición multitud de servicios. Si queréis más, con 200 metros más de desnivel y una distancia de 3 kilómetros estaremos ante los preciosos ibones Azules.

Volviendo al GR-11, bordeamos el Bachimaña inferior por su izquierda y poco después llegaremos al Bachimaña superior (2230 metros). La gran presa de éste es visible ya desde el refugio y el extenso ibón nos abre una panorámica de extrema belleza. El Pico (2912 metros) y los Dientes de Batanes (2878 metros), la Peña Xuans (2838 metros) y el Serrato (2881 metros) destacan en el amplio circo.

Ibón Azul alto. Infiernos y collado de Piedrafita
El sendero llanea hasta llegar al final del Bachimaña superior, donde nos desviamos a la izquierda hacia el Refugio de Respomuso siguiendo el GR-11 (45 minutos desde el refugio – 2240 metros), dejando a la derecha el GR-T-24 hacia el Puerto de Marcadau y Francia. Ya comienzan a verse los tresmiles de los Infiernos y su espectacular marmolera, cuya vista no nos abandonará en lo que queda de recorrido.

Sólo nos quedará superar 150 metros de desnivel siguiendo el barranco de los Azules hasta llegar al primero de los ibones (2380 metros) para, unos diez minutos después, llegar al ibón Azul alto (hora y media desde el refugio - 2410 metros). El colofón es poder describir la panorámica de 360 grados. 

Ibón Azul alto
Al este, el Pico Piedrafita (2959 metros), el macizo de los Infiernos y su collado, por donde continúa el GR-11 hacia Tebarray y Respomuso. Hacia el sur, Pondiellos (2917 metros) y los Arnales (3002 metros). Al norte, Punta Zarre (2941 metros) y las Puntas de Pezico y, hacia el este, todo el Circo de Brematuero por encima del Bachimaña superior, apreciándose el ibón bajo de Brematuero (2310 metros) y todos los picos descritos anteriormente.

En dos horas en los ibones de Bachimaña. 7 kilómetros ida y vuelta con un desnivel positivo de 565 metros. En tres horas y media, en los Azules. 

Refugio Casa de Piedra
En total, 15 kilómetros ida y vuelta y unos 800 metros de desnivel. Dos refugios y cuatro ibones. No se puede pedir más. Tú decides donde parar. El límite lo pones tú. El camino te guiará hacia lugares cada vez más recónditos e increíbles. Y recuerda: disfruta a cada paso, que merece la pena. Nos vemos en los senderos.

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sábado, 18 de julio de 2015

Valle de la Garcipollera

Acín. Iglesia de San Juan Bautista
Sencilla ruta la que hoy os describimos que discurre por el jacetano valle de la Garcipollera. Teníamos curiosidad por conocer este despoblado valle y sus rincones. Bien es cierto que lo que más se siente es tristeza ante tanta desolación pero sigue siendo un paseo muy interesante desde el punto de vista histórico y paisajístico.

Hasta la década de los 60 las localidades de Acín, Bergosa, Bescós, Cenarbe, Larrosa, Villanovilla y Yosa estaban pobladas por gentes que cultivaban sus tierras hasta que les fueron expropiadas para la construcción del embalse de Yesa. La capacidad erosiva del río Ijuez hizo que el Patrimonio Forestal del Estado interviniese y reforestara la zona con pinos para reducir la erosión del terreno y evitar que el arrastre de sedimentos acelerara la colmatación del embalse. Así, el valle se despobló y se llenó de silencio y ausencias.

Grietas en torre campanario de Acín
Desde Castiello de Jaca parte una carretera que nos adentra en el solitario valle de la Garcipollera, declarado como Lugar de Importancia Comunitaria. Dejaremos atrás el pueblo de Bescós, que alberga una gran explotación ganadera.

El camino de hoy es un paseo muy asequible de unos 13 kilómetros (ida y vuelta) y 400 metros de desnivel positivo. Partimos de Villanovilla (980 metros), un pequeño pueblo que no llegó a abandonarse por completo y que hoy respira vida. Rehabilitado con casas de nueva construcción, tejados de pizarra y chamineras típicas altoaragonesas, incluso un albergue y un restaurante, le confieren la alegría y la energía de antaño.

Larrosa. Iglesia de San Bartolomé
En la entrada al pueblo aparcamos los vehículos y tomamos la pista señalizada hacia la ermita de Santa María de Iguácel. Un panel interpretativo nos aporta información acerca de lo que, más tarde, podremos ver con nuestros propios ojos.

El camino no tiene pérdida y vamos ascendiendo muy suavemente entre pinares hasta llegar a las ruinas del despoblado de Acín de la Garcipollera (1020 metros) en 20 minutos. El silencio predomina entre las paredes engullidas por la maleza. Su bonita iglesia románica de San Juan Bautista, originaria del s.XII, se conserva en pésimo estado mostrando grandes grietas en su campanario y ábside. Perteneció al Monasterio de San Juan de la Peña hasta el s. XVI cuando pasó a la Diócesis de Jaca.

Volviendo a la pista pasaremos por un área recreativa con mesas para comer. Cruzaremos el río Ijuez por un puente de cemento y tomaremos más adelante un sendero no señalizado justo cuando el seco barranco de Acín cruza la pista (15 minutos desde Acín). A mano derecha, un gran hito de piedras bastante oculto nos señala la dirección hacia otro despoblado, Larrosa (1140 metros).

Calles de Larrosa
El sendero es muy agradable. Rodeados de pinos de repoblación, en unos 15 minutos llegamos a las ruinas de lo que queda del pueblo. Bonito detalle en uno de sus muros de entrada donde escribieron el nombre el pueblo en la piedra.

Al igual que en Acín, poco o nada se puede apreciar en Larrosa. Casas espaldadas y restos de lo que un día tuvo vida. Hoy sólo se salva, ubicada en la parte alta del pueblo, la iglesia de San Bartolomé (s. XI) con su bonito ábside románico y una lápida que indica la tumba de Juan Pedro Iguacel (1733-1786). Merece la pena detenerse, pasear por sus calles y contemplar como la vegetación va recuperando lo que siempre ha sido suyo.

Santa María de Iguácel
Junto a la iglesia, un sendero asciende en dirección norte hasta juntarse con la pista que procede del valle de Acumuer y que coincide con el GR-15 (20 minutos desde Larrosa). Siguiendo la pista con amplias vistas al valle llegamos en unos 30 minutos a una bifurcación señalizada hacia la ermita de Santa María de Iguácel (1185 metros), cuya construcción finalizó en el año 1072, que nos dejará en la misma en 20 minutos y poco más de 2 horas desde el inicio, sin contar las numerosas paradas.

Santa María de Iguácel
Declarada Bien de Interés Cultural, la ermita es un monumento muy importante por ser un edificio construido en los primeros años de la Historia de Aragón. Se restauró entre 1976 y 1983 y, posteriormente, en 1989. Hoy, su belleza la hace un lugar digno de visitar. Un lugar que, a pesar de su recóndita ubicación, tuvo gran afluencia hasta mediados del siglo pasado.

Es un lugar perfecto para pasar un día en familia que posee una gran explanada acondicionada con bancos y mesas a la sombra para poder comer, descansar y disfrutar de la belleza de una de las joyas del románico aragonés.

Panorámica del valle
La vuelta la realizamos siguiendo la pista, pasando de nuevo por las ruinas de Acín hasta llegar a Villanovilla en una hora y cuarto.

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lunes, 29 de junio de 2015

El Puerto Biello de Bielsa

Placa en honor...
El Puerto Biello de Bielsa. De entrada, parece un paso fronterizo con Francia como otro cualquiera. Pero no, no es un paso como los demás.

En el pasado soportó un verdadero ir y venir de gentes y mercancías entre los dos países vecinos. Su trazado rememora también viejas historias de contrabandistas y la dramática retirada invernal de los habitantes del valle de Bielsa y el ejército republicano hacia Francia en el episodio de la Bolsa de Bielsa durante la Guerra Civil española.

"El 9 de marzo de 1938 las tropas de Franco iniciaron una gran ofensiva en el frente de Aragón. En tres semanas, el frente se derrumbó y los franquistas ocuparon todo el Aragón republicano. Todo, menos un pequeño territorio en el norte de Huesca, donde la 43º División republicana se aisló alrededor de las fortificaciones del Alto Cinca.

Churro de Pinarra
Durante dos meses estuvieron aislados pensando que, desde Cataluña, las fuerzas republicanas iban a iniciar una contraofensiva y los iban a poder liberar. Pero no fue así y duraron hasta el 9 de junio de 1938, cuando el comandante que dirigía las tropas, Antonio Beltrán Casaña, conocido como el Esquinazau, ordenó la retirada a través del Pirineo hacia Francia por el Puerto Biello de Bielsa. Así empezó y terminó la historia de la Bolsa de Bielsa" (Julián Casanova, historiador).

No todos los días se tiene la oportunidad de caminar por senderos con tanta repercusión en la historia de España. Mochila en mano, nos dirigimos a la boca sur del túnel de Bielsa-Aragnouet. A mano derecha nos encontramos con una amplia explanada donde aparcamos. Junto a la Fuen d’es Cascons hay un indicador de dirección hacia el Puerto Viejo y un panel interpretativo con información sobre el camino y su historia.

Puerto Biello. Valle de Pinarra
Hoy nuestro compañero es el PR-HU-182. Desde el inicio, el sendero gana rápidamente altura mediante lazadas para pasar por encima del túnel y nos sirve para calentar las piernas. Este primer tramo, con un firme pedregoso e inestable, nos acerca en 20 minutos al Churro de Pinarra, una bonita cascada ya visible desde el aparcamiento que recoge las aguas del Barranco del Puerto.

Continuamos ascendiendo hacia el Circo de Pinarra paralelos a las aguas del barranco, el único elemento que perturba el silencio y la soledad de este valle. Los pasos que damos nos recuerdan los que dieron tantos civiles en su huída y sentimos una mezcla de tristeza y orgullo por lo que fueron capaces de conseguir a pesar de las duras condiciones climatológicas.

Cresta de Forqueta y Batalienza
El agua brota por cada rincón y nos encontramos varios puntos con algún que otro riachuelo que hemos de sortear. Nos alejamos del barranco y, a la hora de camino, llegamos a un refugio de pastores, donde hacemos un breve descanso para beber y comer algo. Desde aquí, ya tenemos visión directa del collado de Puerto Biello.

Visibles ya el resto del camino, sus torretas de vigilancia esperan nuestra llegada. Dejaremos a nuestra derecha el desvío hacia el Puerto de la Forqueta y continuaremos rectos. El sendero en todo momento es evidente y no tiene ninguna complicación aparte del desnivel final. 

Punta l'Agulleta. Vista del valle de Saux
La mayor dificultad es saber donde mirar ante tanta belleza junta. Dos horas nos ha costado subir al Puerto y es momento de disfrutar y sentir este lugar. Una placa en honor “a cuantos cruzaron este puerto para romper el bloqueo de la Bolsa de Bielsa por defender la libertad frente al fascismo” recuerda este episodio de la Guerra Civil en Aragón, a lo que le sigue DIGNIDAD, MEMORIA Y PAZ. Ya decíamos que éste no era un Puerto como los demás.

Al otro lado, la zona francesa será digna de visitar en otra ocasión. El sendero hacia el Plan d’Aragnouet por el valle de la Gela en el Parque Nacional de los Pirineos Franceses tiene todavía una buena cantidad de nieve. Lo mismo nos ocurre con nuestra primera opción, la Punta del Puerto Biello (2723 metros) así que improvisamos y ascendimos a la Punta l’Agulleta (2516 metros) por su cara sur, soleada y sin nieve.

Punta l'Agulleta. Vista del valle de la Gela
Si ya desde el Puerto la vista te deja boquiabierto, desde arriba, es aún más impresionante. Al este, destacan las Puntas Forqueta (2563 metros) y Batalienza (2602 metros). Nos dan ganas de recorrer su cresta para disfrutar este lugar desde diferentes puntos de vista. Punta Suelza (2973 metros) y la zona del Posets son también visibles al este. Mirando a Francia y paralelo al valle de la Gela observamos el valle de Saux, donde desemboca la parte norte del túnel de Bielsa.

Hacia el sur, la cadena compuesta por el Pico Barrosa (2739 metros), Punta Roya (2762 metros), Mallo Ruego (2673 metros) y la Sierra Pelata. Casi inapreciable y todavía en su gran mayoría helado, el pequeño ibón de Pinarra o Gorgo d’el Puerto Biello, al que nos acercaremos en el descenso. Encantados con el paisaje seguimos pensando en esa pobre gente que pasó por aquí…

Descenso al Puerto Biello
Regresamos al collado de Puerto Biello, donde comemos tranquilamente. El descenso será por el mismo camino, pero no nos queríamos despedir de este lugar sin hacerle una visita al ibón de Pinarra. Para ello, nos desviamos del camino principal en dirección sur, sin un sendero definido, hasta llegar a su orilla. Su superficie helada y la luz tenue de la tarde le confieren un encanto especial. ¡Menudo lugar!

Ya de vuelta por el camino principal nos deleitamos con la silueta de numerosas cumbres, iluminadas con los últimos rayos de sol. A nuestra espalda, nubes de algodón sobre el Puerto Biello entraban desde Francia cubriendo poco a poco el Circo de Pinarra.

Ibón de Pinarra
“En la madrugada del 16 de junio de 1938 atravesaban la frontera francesa los últimos defensores de la República en Aragón. Durante más de dos meses habían logrado soportar el asedio de un enemigo muy superior en número, mejor aprovisionado y con muchos más medios. La Bolsa de Bielsa había terminado y, con ella, la Guerra Civil en Aragón.

Para los combatientes existió la posibilidad de seguir luchando por la República o de pasarse al ejército franquista, pero a la población civil sólo le quedaba un penoso periplo por tierras francesas, agravado por la dispersión de las familias, las enfermedades y la miseria de los campos de internamiento, que debería culminar en una vuelta a una patria donde nadie les esperaba y en la que serían señalados como indeseables.

Nubes francesas en Puerto Biello
Los acontecimientos militares y el entramado político de la Guerra Civil, el desarrollo de los combates en el frente de Aragón, el cerco de Huesca o la Bolsa de Bielsa han sido profundamente estudiados. Pero casi nada se ha dicho sobre el drama familiar, económico, social y personal de los que, a la fuerza, tuvieron que pasar a la vecina Francia empujados por el inexorable avance de las tropas franquistas, huyendo de la destrucción que imponía su artillería y su aviación” (Julián Casanova, historiador).

Durante mucho tiempo tras la Guerra Civil, esta gesta heroica republicana fue silenciada por los sucesivos gobiernos franquistas. No aparecía en los libros de texto ni en la memoria colectiva de los ciudadanos. 

Sierra Pelata de regreso
En los últimos años, los documentales han vuelto a estimular el recuerdo y actualmente la Bolsa de Bielsa es un fenómeno totalmente inserto en la gran historia de la Guerra Civil española.

Muchos senderos hemos recorrido pero pocos con una historia como la de éste. Un cúmulo de ingredientes que hacen que nos aporte una riqueza histórica y paisajística difícilmente superable. Ruta interesantísima de 700 metros de desnivel positivo y unos 10 kilómetros de distancia que esperamos que os haya gustado. ¡Hasta la próxima!

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