jueves, 19 de junio de 2014

Por la Bal de Chistau

Panorámica de Chistén
El valle de Chistau es una de las zonas que no habíamos visitado con detenimiento. Es por ello que tuvimos dos días libres y fuimos a disfrutarlo, aunque siempre lo bueno sabe a poco y dejas lugares que ver.

Es uno de esos valles que guardan muchas historias en sus entrañas. Rodeado por las grandes paredes de las sierras de Chía y Cotiella, al este y sur respectivamente, es un valle escondido donde la ganadería ejerció un papel fundamental para el subsistir de sus habitantes.

Hasta 1930, año en que se construyó la carretera de acceso y se abrieron los túneles de La Inclusa, el valle únicamente estaba comunicado con el exterior por medio de duros caminos. Eso hizo que el comercio fuese más sencillo con los vecinos franceses que con sus propios compatriotas. 

Chistén. Fuente medieval
A través de los Puertos de la Pez y de la Madera, antiguas comunicaciones con Francia, se producía el intercambio de productos, algunos considerados de contrabando por las autoridades. La Guerra Civil tampoco ayudó, ya que el valle fue testigo de su último episodio en tierras aragonesas, la Bolsa de Bielsa, reforzando su aislamiento.

El valle se encuentra en la parte más oriental del Sobrarbe y parte de su término municipal pertenece al Parque Natural Posets-Maladeta. Los pueblos que lo conforman son Gistaín, San Juan de Plan, Plan, Saravillo, Sin, Señés y Serveto, estos tres últimos forman el anexo y pequeño valle de La Comuna.

Gistaín (Chistén en aragonés) se ubica en la cabecera y en lo alto del valle a 1420 metros de altitud, como si de un balcón se tratara, gozando de unas privilegiadas vistas del mismo. Hasta la construcción de la carretera, fue el pueblo más aislado con el exterior. Es por ello que conserva intactas sus tradiciones y hace que aún podamos escuchar el chistabín entre sus habitantes, una variedad de fabla que se habla sólo en el valle.

Torre del Tardán
A la entrada del pueblo se encuentra la fuente-abrevadero con inscripciones medievales y bellas figuras talladas en piedra. A pocos metros de ella, un sendero asciende a la Cruz de Puyadase, un merendero donde disfrutar del valle y de sus preciosas y verdes vistas.

Paseando por las calles de Chistén nos damos cuenta de la importancia que tuvo en el pasado, con numerosas muestras de arquitectura tradicional y casas fuertes con escudos de piedra sobre sus fachadas. En la plaza podemos visitar el Museo de la Madera, en el que se exponen piezas talladas con madera de boj obra del artesano Ramón Bruned.

Se le conoce como el pueblo de las tres torres ya que conserva en buen estado tres torreones defensivos. La rivalidad entre dos familias fuertes del pueblo es la historia de dos de ellas. La torre de Casa Rins es la más antigua y cuenta la leyenda que su dueño estaba tan orgulloso de ella que ofendió con palabras al amo de Casa Tardán que, para vengarse, construyó la torre del Tardán delante de Casa Rins. Ambas fueron construidas en el siglo XVI y son Bien de Interés Cultural. La tercera torre es la de la iglesia parroquial de San Vicente Mártir, construida entre los siglos XVI y XVIII que se ubica en la parte alta del pueblo.

Bordas de Viadós
Descendiendo de Gistaín hacia San Juan de Plan, encontramos un desvío a la izquierda que en unos diez kilómetros nos lleva hasta el Refugio de Viadós pasando por el antiguo Hospital medieval de Peregrinos. 

El refugio tiene multitud de servicios y se encuentra a 1760 metros de altitud rodeado de extensas praderas, bordas y pastos de montaña. Abierto todo el año, es punto de inicio de multitud de rutas senderistas y ascensiones como el Posets (3375 metros), Bachimala (3176 metros) o Punta Suelza (2973 metros).

El valle es recorrido por el río Cinqueta, que nace de la unión de los barrancos Cinqueta de la Pez y Cinqueta de Añes Cruces hasta desembocar en el Cinca a la altura de la localidad de Salinas de Sin. Antes de llegar a San Juan de Plan se encuentra el Puente de los Pecadores y sus tilos, declarados árboles monumentales. Situado a una altura de unos 50 metros por encima del río, este puente era el lugar desde el que se despeñaba a los contrabandistas y gente de mal vivir, según cuenta la tradición.

Panorámica de San Juan de Plan
En San Juan de Plan (San Chuan, 1120 metros) destaca su Museo Etnológico, ubicado en la antigua Casa de la Abadía e inaugurado en 1983, que nos muestra la vida y las costumbres de antaño, así como instrumentos típicos, trajes tradicionales y reproducciones de algunas estancias de la casa que nos hacen retroceder a aquellos años. También podemos visitar el Museo de Artesanía Textil Bal de Chistau, en el que podremos descubrir las técnicas usadas antiguamente para confeccionar ropa.

Cuenta la tradición que San Juan de Plan no se ubicaba en su actual emplazamiento sino en un monte cercano, por la aldea de Ligüés, cuyos vecinos tuvieron que abandonarla por la invasión de unas serpientes llamadas lacuercos, que chupaban la leche de las mujeres que habían sido madres, impidiendo la alimentación y el crecimiento de sus niños.

Primavera en el valle
La iglesia románica de San Juan Bautista se encuentra en la entrada del pueblo y tiene el camposanto adosado a ella. Es de estilo románico pero, como tantas otras iglesias, en el siglo XVI fue rehabilitada perdiendo parte de sus orígenes.

También encontramos en San Juan el Centro de Interpretación del Parque Natural Posets-Maladeta, abierto fines de semana y festivos, que cuenta con una proyección audiovisual y una exposición de las diferentes estaciones del año,  ecosistemas, geología y glaciarismo. 

Cerrando la cabecera del valle llegamos a Plan (1060 metros), famoso por organizar en 1985 una caravana de mujeres con las cuales casar a los muchos solteros que había en el pueblo. Esta llamada fue un éxito y se registraron numerosos matrimonios que dieron vida a las calles del pueblo.

Plan. Iglesia de San Esteban 
En la villa destacan las casas fuertes de Ballarín y Turmo, así como la iglesia románica de San Esteban, reformada en los siglos XIX y XX y las numerosas muestras de arquitectura tradicional que podemos observar en las fachadas de las casas.

De este pueblo parte la ruta más famosa del valle de Chistau. El ascenso al ibón de Plan, también llamado Basa de la Mora (1910 metros) por el PR-HU-87 y enlazando con el GR-15 procedente de Saravillo en las proximidades de este fantástico lugar.

Cuenta la leyenda que una mujer musulmana, huyendo de la lucha entre moros y cristianos, se perdió en este lugar y su alma quedó para siempre en las aguas del lago. En la noche de San Juan aflora sobre sus aguas esta mujer, que inicia una danza mágica y armoniosa. Sólo aquellas personas que tengan alma pura y buen corazón y se laven la cara con las frescas y limpias aguas del ibón la podrán ver… y dicen que su cuerpo está rodeado de serpientes y joyas. ¿Y tú, la has visto?

Ibón de Plan o Basa la Mora
Tradiciones ancestrales, leyendas y bellos lugares se ubican en la cabecera del valle de Chistau, un pequeño rincón del Pirineo lleno de encanto que no debéis de dejar de conocer. ¡Os sorprenderá!

Agraceder a nuestros amigos Javier Vecino y Jessica Prat por la cesión de algunas de las fotos.


martes, 3 de junio de 2014

Garganta de Escuaín

Escuaín. Iglesia de San Pedro
Situado dentro de los límites del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el valle de Escuaín es el más pequeño de los que componen el Parque y quizá el menos visitado, pero no por ello debemos pasarlo por alto. Alejado de toda masificación, forma una alta y estrechísima garganta ideal para los amantes de los deportes de aventura y, en particular, del barranquismo.

Por esta garganta se abre paso el río Yaga, que nace entre Cuello Viceto y el circo glaciar de Gurrundué. A lo largo de cuatro kilómetros, discurre encajonado entre las rocas calcáreas. En él desembocan a lo largo de su camino los barrancos del Carcil, Forcallo, Lugar, Garganta, Angonés y Consusa procedentes de ambas vertientes. A la altura de los pueblos de Escuaín y Revilla, la garganta se abre para desembocar en el río Cinca aguas abajo.

Nuestro recorrido se inicia en Arinzué. A la entrada del pueblo hay un cartel de madera que nos indica el camino a Escuaín siguiendo el GR-15 procedente de Tella. En pronunciado descenso por un sombrío bosque llegamos a una pista forestal, procedente de Cortalaviña, que seguiremos hasta llegar al  despoblado de Estaroniello, a orillas del Yaga.

Escuaín. Chaminera típica
Cruzamos un puente sobre el río y seguimos el GR-15 en dirección a Escuaín en continuo ascenso, suave al principio para progresivamente ir aumentando, por un frondoso y sombrío bosque ideal para la época estival. El sendero es muy estrecho y fresco, lo que en un día soleado se agradece. De vez en cuando tenemos que esquivar árboles caídos en mitad del camino.

El último tramo del GR-15 coincide con la carretera de acceso a Escuaín, por lo que continuaremos por ella. Cruzaremos el barranco de la Fuente y en pocos minutos nos adentraremos en el pueblo.

Escuaín se sitúa a 1215 metros de altitud y parece un lugar abandonado, pero no lo es. En el pueblo se observan casas en ruinas y casas rehabilitadas por familias que, fuera de la época invernal, animan sus calles. Destaca en el pueblo la iglesia de San Pedro (s. XVI-XVII) a la que no se puede acceder por peligro de derrumbe. Existe, además, una oficina de turismo situada en las antiguas escuelas con temática del quebrantahuesos abierta a partir de primavera.

Miradores de Escuaín
Desde este punto de información parte el sendero que nos acerca hasta los miradores de Escuaín. Una ruta circular de apenas media hora de duración que nos va mostrando diferentes puntos de vista de la Garganta, a cual más impresionante. Con suerte podremos observar el vuelo silencioso de algún quebrantahuesos.

Iniciamos el regreso por un camino que sale justo delante de la oficina de información que desciende de forma acusada rumbo al interior de la Garganta. El sendero se sigue bien excepto en algunos tramos ya que no está limpio. Tras unos 40 minutos, llegamos a las frías y cristalinas aguas del Yaga. Sólo el sonido del río nos acompaña. Lugar de obligada parada para disfrutar del entorno.

Río Yaga
Estamos metidos de lleno en la profundidad del cañón y rodeados de grandes paredes donde aparece el fenómeno de inversión térmica, lo que permite que determinadas especies que corresponderían a mayor altitud se den en las partes bajas del cañón por una mayor humedad y una menor temperatura. Mientras que en las partes altas ocurre lo contrario, ambientes más cálidos permiten especies que corresponden a una menor altitud.

Toca cruzar el río saltando de roca en roca para continuar por la margen izquierda y ascender en moderada pendiente hasta llegar al pueblo de Revilla, a 1210 metros de altitud y en el que destaca la iglesia parroquial de San Félix (s. XVI).

En el pueblo se encuentra la Estación Biológica Monte Perdido, situada en Casa Juan Bernad (s. XVI), en la que se imparten seminarios, formación y estancias relacionadas con las aves y la conservación de sus hábitats, en especial del quebrantahuesos.

Garganta de Escuaín
En sus alrededores también existen una serie de miradores hacia el cañón de Escuaín. Se trata de la ruta de los miradores de Revilla, sencilla y apta para cualquier edad con unas vistas maravillosas que se inicia en una curva cerrada a la derecha antes de entrar al pueblo. Pasaremos por las ruinas de la ermita de San Lorién (s. XI), pudiendo hacer la ruta circular o volver por el mismo camino.

Para finalizar nuestro recorrido seguimos la carretera hasta Arinzué pasando por el pequeño pueblo de Lamiana. Una jornada dura, pero nos llevamos una agradable sorpresa con la única parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido que nos quedaba por descubrir.

lunes, 26 de mayo de 2014

Chorro de Fornos

Fuente de Fornos
Os presentamos una ruta menos conocida pero no por ello exenta de gran belleza. Hoy recorremos con vosotros el sendero que une la localidad de Badaín con la cascada del Chorro de Fornos, nacimiento del río Irués.

Este río tiene un corto recorrido ya que pronto se une al barranco de la Garona que, a su vez, desemboca en el Cinca a la altura de la localidad de Badaín, en la cabecera del embalse de Laspuña, construido en 1965.

La Fuente y el Chorro de Fornos son dos surgencias situadas en un estrecho congosto que emanan de las entrañas del macizo de Cotiella. La naturaleza calcárea de estas montañas ha hecho que el agua de lluvia y del deshielo, con el paso del tiempo, las haya erosionado y haya formado cavidades, simas y surgencias. 

Chorro de Fornos
Para llegar a Badaín tenemos que coger en Aínsa la carretera A-138 en dirección Bielsa. Pasaremos las poblaciones de Labuerda, Escalona y Hospital de Tella y llegaremos a Lafortunada, donde tomaremos un desvío señalizado hacia Badaín, situado a un kilómetro.

El camino comienza en la pequeña plaza donde veremos postes de madera indicando el GR-15 hacia Saravillo y el Chorro de Fornos. El sendero se inicia con un ligero ascenso hasta llegar al punto donde los dos caminos se desvían. A la izquierda se sigue el GR-15, mientras que a la derecha seguimos nuestro camino. Único punto donde hay que prestar atención a las poco visibles indicaciones.

A partir de aquí el sendero es muy llevadero, alternando pequeñas subidas y bajadas, siempre paralelos al barranco de la Garona. Al cabo unos 45 minutos llegaremos a un puente metálico que hemos de cruzar y seguir por la otra orilla. Este es el lugar en el que se une el rio Irués al barranco de la Garona.

Río Irués
El camino es estrecho y con mayor vegetación que el del otro margen pero se sigue fácilmente. Estamos en la garganta del río Irués y tras 20 minutos llegamos a la Fuente de Fornos, una surgencia a la que podemos descender cómodamente por un estrecho camino.

Desde la Fuente, media hora nos separa de nuestro objetivo. A partir de aquí el sendero gana pendiente y piedras inestables que hacen que tengamos que extremar la precaución. Hay un paso delicado en el que hay una cuerda para facilitar la seguridad, pero que se salva sin ningún tipo de problema.

Conforme nos vamos acercando escuchamos el ruido que produce el agua de la cascada al precipitarse al río. Nada comparable al estruendo que se escucha al llegar. El Chorro baja espectacular, con una fuerza y un caudal que hacen imposible el paso al otro lado del río para contemplar mejor la surgencia. Un lugar paradisíaco en pleno Pirineo.

La mejor época para realizar la ruta es en primavera por la gran cantidad de agua existente. En otra época, la cascada del Chorro puede que esté baja de caudal o incluso seca. El sendero es sombrío en su mayor parte debido a su densa vegetación.

Os dejamos un vídeo del lugar. ¡Os encantará!

lunes, 19 de mayo de 2014

Las Gorgas del Alba

Gorgas del Alba
Las Gorgas del Alba forman parte de una sencilla ruta circular apta para todos los públicos que recorre parte del camino que unía Aragón con Francia por el valle de Benasque. Tiene una distancia de unos tres kilómetros, un desnivel de apenas 130 metros y una duración de poco más de una hora.

Unos ocho kilómetros tras pasar la localidad de Benasque en dirección a los Llanos del Hospital, se toma un desvío señalizado hacia los Baños del Hospital y los Llanos de Turpi, donde aparcaremos nuestro vehículo.

El camino comienza en el Hotel Turpi pasado el puente sobre el río Ésera y se encuentra bien señalizado con una raya verde claro y otra paralela verde oscuro. 

Nos encontramos en el sendero S-1 del Parque Natural Posets-Maladeta, el Sendero Botánico, en el que podemos conocer numerosos árboles y arbustos con carteles interpretativos de cada uno de ellos (pino negro, boj, haya, mostajo, abeto, tejo, fresno, acebo, avellano, viburno, escaramujo y dafne entre otros muchos).

Puente de madera
En los primeros metros nos introducimos en el bosque para, posteriormente, ascender un tramo de rocas y piedras inestables. Antes rodearemos una pequeña charca que se ha formado por las intensas lluvias acontecidas con anterioridad.

El camino es agradable y con unas vistas que merecen ser contempladas. En la ladera opuesta podremos ver el barranco de Aigües Pases, que forma una bonita cascada metros antes de desembocar en el Ésera.

Más adelante llegaremos a un cartel de madera que nos indica el descenso hacia las Gorgas del Alba o la subida por un bonito bosque de hayas. Nosotros recomendamos la segunda opción que alarga la ruta unos quince minutos volviendo al mismo lugar.

Barranco de Aigües Pases
Este bosque de hayas cruza una serie de torrentes de agua que salvamos por unos bonitos puentes de madera. En verano apenas llevarán agua pero en época de deshielo hacen el entorno aún más llamativo si cabe. 

Tras realizar este recorrido extra volvemos al lugar donde antes nos hemos desviado y descendemos hacia las Gorgas, unas bellas cascadas que forma el Ésera. 

Cruzaremos una pasarela metálica que salva el río a una altura considerable, desde donde tenemos una panorámica preciosa de las cascadas. Hay varios miradores desde donde podremos contemplarlas de maravilla.

A partir de aquí iniciamos el cómodo regreso por la margen derecha del río donde predominan los abetos, pinos y bojes. Cruzaremos el barranco de Aigües Pases y llegaremos al punto en el que hemos comenzado la ruta.

Bosque de hayas
El valle de Benasque posee una gran cantidad de rutas senderistas con distintos grados de dificultad, duración y distancia. Esta ruta es una de las más sencillas de la zona, pero no por ello menos atractiva.

Un sencillo paseo que combina agua y naturaleza, una mezcla muy recomendable para que los pequeños de la familia se vayan habituando a la montaña y pasen una entretenida jornada.


sábado, 10 de mayo de 2014

Valle de Vió

Iglesia de los Tres Santos Reyes, Fanlo
Hace un par de semanas nos escapamos al Valle de Vió, tan bonito como desconocido para algunos. No hay duda de que la zona es conocida fundamentalmente por el Cañón de Añisclo, reclamo turístico del valle, pero bien merece que nos sumerjamos en ella y viajemos en el tiempo recorriendo sus pequeños y bellos pueblos.

Los puntos de entrada al valle son Sarvisé y Escalona, en los valles del Ara y del Cinca respectivamente. Nosotros accedimos por Sarvisé para visitar los pueblos de Fanlo y Nerín, además de realizar la ascensión al pico Mondoto.

Torreón de Casa Ruba
La carretera de acceso es estrecha y llena de curvas, pero el paisaje es impresionante. Estamos circulando por el Bosque de la Pardina del Señor, catalogado por muchos como uno de los mejores bosques de Europa en otoño debido a su intenso colorido.

Siguiendo la carretera llegamos a Fanlo, a 1352 metros de altitud. Es la cabeceza del término municipal que más espacio aporta al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y junto a los pueblos de Buerba, Vió, Nerín, Yeba, Buisán, Gallisué, Cereruela y Sercué (los dos últimos deshabitados) y las pardinas de Ballarín y de Blasco, forma el valle de Vió.

Zona ganadera por excelencia hasta los años 50, su difícil acceso y la altura de sus pueblos hicieron que el valle se fuera despoblando a partir de aquellos tiempos. Su pertenencia al Parque Nacional gracias a la ampliación del mismo en 1982 supuso una inyección económica que ha impulsado la restauración de parte de su casco antiguo. 

Calles de Nerín
Dos iglesias se hallan en Fanlo, lo que nos indica la importancia que tuvo en el pasado. La primera se sitúa en la parte baja del pueblo, es de estilo gótico y está dedicada a los Tres Santos Reyes. Albergó varias tallas románicas de gran valor que hoy están expuestas en el Museo Diocesano de Barbastro. Sustituyó a la iglesia románica original a finales del siglo XVI y actualmente no se le da ningún uso, puesto que los actos litúrgicos se realizan en la segunda iglesia, que se sitúa en el centro del pueblo y que está dedicada a la Virgen de los Dolores, datando del siglo XVIII.

El pueblo tuvo varias casas señoriales, a destacar Casa Ruba, construida entre siglos XVI y XVII que posee una capilla gótica propia y un torreón cilíndrico en su fachada, y Casa del Señor, que presenta un torreón cuadrado del siglo XVI. Ambas fueron declaradas Bien de Interés Cultural. Mencionar el buen estado de conservación del antiguo lavadero-abrevadero, frente a Casa Ruba y la bonita fuente Monte Perdido.

Iglesia de San Andrés, Nerín
Dejando atrás Fanlo llegamos a Nerín, situado a 1281 metros de altitud. Goza de unas maravillosas vistas del valle de Vió y de la Peña Montañesa. En su parte alta destaca la bonita iglesia de San Andrés que data del siglo XII y que ha sido remodelada con el paso de los siglos.

Paseando por sus calles nos encontramos la fuente, restaurada en 2008. Para nuestra sorpresa, en su piedra están talladas las Tres Marías, el collado de Añisclo y las Tres Sorores, estampa típica que podemos ver desde lo alto del pico Mondoto. Todo un descubrimiento y un gran trabajo de sus autores.

Saliendo de Nerín siguiendo la pista de acceso al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, se encuentra la ermita de Santa María del siglo XIII, en estado ruinoso y difícil de encontrar al no estar señalizada.

Las Tres Sorores y las Tres Marías
Siguiendo esta pista, llegaremos a una cadena que nos corta el paso. A la derecha tenemos unas indicaciones hacia el pico Mondoto y a Cuello Arenas. El sendero se sigue sin problemas con abundantes mojones y marcas amarillas en fácil ascenso. A los 15-20 minutos llegamos a una bifurcación donde ambos caminos se separan y continuamos por el sendero de la derecha hacia nuestro objetivo. 

Nos iremos acercando al barranco Ballatar que cruzaremos más adelante y seguiremos hasta la cima ya siempre por su margen izquierda. En este punto vamos ganando altura de forma considerable en busca del collado de la Estiva (1790 metros).

Sestrales, Cañón y embalse de Mediano
Atacamos el último repecho hasta la cima (1962 metros) y nos quedamos maravillados con lo que desde allí se divisa. Imponentes, las Tres Marías y las Tres Sorores al norte, el Cañón de Añisclo a nuestros pies, la Peña Montañesa y el embalse de Mediano al sur, los Sestrales y el Castillo Mayor al este y el valle de Vió al oeste. Un lugar del que no quieres irte. Espectacular.

Cuando no hay nieve en la pista de acceso, un autobús 4x4 hace el trayecto hasta los Miradores de Ordesa, colgados en lo alto del valle de Ordesa, dándonos una panorámica totalmente diferente del mismo y sin ningún esfuerzo apta para todo tipo de personas.

(Izq - Dcha): Nerín, Buisán y Fanlo
En el límite sur del Parque Nacional se encuentra la Estación de esquí nórdico Fanlo – Valle de Vió, que es la de mayor altitud (1875 – 2100 metros) y que forma parte de la Asociación de Espacios Nórdicos de Aragón. Un lugar ideal para combinar el esquí con unas maravillosas vistas de los tresmiles de la zona.

Lo que hemos descrito es sólo una pequeña parte del valle. ¡Ven a descubrirlo con tus propios ojos!



martes, 6 de mayo de 2014

Cascada de Espigantosa

Cascada de Espigantosa
El barranco de Espigantosa forma un salto de agua de unos 20 metros de altura que se precipita sobre el río Eriste formando una maravilla natural conocida como la cascada de Espigantosa.

Para llegar a ella nos tenemos que dirigir al pueblo de Eriste, perteneciente al municipio de Sahún. Tras pasar la localidad en dirección a Benasque, frente al 'Hotel Eriste' sale un desvío señalizado a la izquierda hacia el Refugio del Ángel Orús. El camino está asfaltado en sus primeros metros y vamos subiendo rápidamente en zig-zags alternando piedras, tierra y cemento conforme vamos recorriéndolo. Con cuidado puede subir cualquier vehículo.

Tras ocho kilómetros por la pista, llegamos a un aparcamiento situado en la Pleta d’Estallo (1550 metros), donde dejaremos el vehículo. En unos diez minutos caminando por la pista llegaremos a la cascada. Para llegar hasta los pies de la misma debemos cruzar el puente sobre el río y adentrarnos en un estrecho sendero hasta encontrarnos una salida a la izquierda desde la que tenemos una vista magnífica de esta bella cascada.

Valle de Eriste
En este punto comienza el sendero que nos sube al Refugio Ángel Orús o del Forcau (2148 metros). Éste se encuentra a los pies de las Agujas del Forcau y es punto de inicio de numerosas excursiones como el clásico ascenso al pico Posets, también llamado Tuca de Llardana (3375 metros), la segunda cima más alta del Pirineo tras el Aneto (3404 metros). El refugio está guardado todo el año, tiene una capacidad para 96 personas y es propiedad de la Federación Aragonesa de Montañismo (FAM).

Si se quiere evitar ascender con el coche por la pista o ésta no está transitable (según la época del año), se puede acceder a pie por el PR-HU-36 (sendero S-4 del Parque Natural Posets-Maladeta) que parte desde la plaza de Eriste en unas dos horas de duración, siguiendo las marcas amarillas y blancas. En época invernal la zona presenta un alto riesgo de aludes y es recomendable informarse previamente sobre sus condiciones.

martes, 29 de abril de 2014

Cascadas de Ardonés

Cascada de Ardonés
Como hoy día 29 de abril se celebra la festividad de San Pedro Mártir en Cerler, os presentamos una de las rutas que se pueden hacer en su entorno. La ruta de las tres cascadas de Ardonés, también denominadas Cascadas del Boom, es una sencilla ruta circular con apenas 250 metros de desnivel y menos de siete kilómetros de distancia que parte desde la zona alta de la localidad de Cerler (1530 metros).

El sendero está balizado en su totalidad con las marcas blancas y amarillas de PR en dirección hacia la ermita de San Pedro Mártir, donde hoy se acude en romería. 

En sus primeros metros, es un sendero con abundante vegetación y flanqueado por muros de piedra. Poco a poco nos vamos acercando al barranco de Remáscaro hasta llegar a la ermita de San Pedro Mártir (1620 metros), patrón de la localidad junto a San Lorenzo. Es una pequeña ermita con un tejado bajo el cual cruza el sendero, en cuyo sencillo interior se encuentra un altar y el santo.

Cascadas del Clotet (izq) y Ardonés (dcha)
Continuando el camino se desciende hasta el barranco de Ardonés y lo cruzamos por el puente del Molino (1650 metros), continuando nuestro camino a los pies de sus aguas. Nos encontraremos con otro puente más adelante, pero éste no lo cruzamos. Ya tenemos vistas de dos de las cascadas, las que forman los barrancos de la Mascarada y del Clotet, y se va intuyendo la ubicación de la cascada de Ardonés, la más caudalosa de todas.

Iremos llaneando hasta cruzar la pista de tierra que procede de la carretera que lleva a la Estación de Esquí y, en ascenso, nos introduciremos en un bonito bosque de abetos y pinos con vistas a una pequeña represa que almacena el agua de las cascadas.

Cascada del Clotet
El último tramo, de moderada pendiente y estrecho sendero, nos deja a los pies de la cascada de Ardonés, la 'Cola de Caballo' del valle de Benasque, que baja con gran caudal y una fuerza espectacular.

A alguno le puede dar respeto cruzar el puente sobre la cascada. Sólo tiene barandilla en uno de sus lados y la fuerza del agua hace que tengas que agarrarte firmemente a ella. El agua baja muy cerca del puente, cuyo suelo metálico estaba muy resbaladizo, y nos mojó por completo. 

El primer apoyo de los pies en la roca de pizarra mojada e inclinada nada más cruzar el puente es el punto más problemático de la ruta, en el cual hay que extremar la precaución y asegurar bien los apoyos.

Ya en la otra vertiente, el sendero desciende hasta Cerler sin sobresaltos. Cruzaremos los barrancos que antes veíamos desde el otro lado, el del Clotet primero y el de la Mascarada después, para ir acercándonos al pueblo en un agradable paseo, siempre bajo la atenta mirada de las marcas de PR que se mantienen fieles al caminante. Finalmente, cruzaremos el Barranco Alto muy próximo ya a Cerler y terminaremos flanqueados por muros de piedra como al inicio de la ruta.

Cascada de la Mascarada
Otra forma más cómoda de acceso es desde la carretera de acceso a la Estación de Esquí de Cerler. Nada más cruzar el señalizado barranco de Ampriu por un puente, a unos 500 metros nos encontramos con una curva cerrada a la derecha. A su izquierda, en una pequeña explanada se deja el coche.

Desde este punto parte una pista de tierra sin señalizar en dirección noroeste y que pronto gira a dirección este que en una media hora nos deja a los pies de las cascadas. También se puede acceder con el vehículo por esta pista hasta acabar en un llano próximo a las cascadas, a cinco o diez minutos de las mismas.

Paseo muy agradable apto para todo tipo de personas y edades. Recomendable ropa impermeable en primavera.