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jueves, 27 de abril de 2017

De Villanúa a Cenarbe por el viaducto de San Juan

Cenarbe. Iglesia de San Pedro
Esta semana regresamos a la Jacetania para visitar lo poco que queda de Cenarbe, un despoblado expropiado en la década de los 50 por el Patrimonio Forestal con motivo de la construcción del embalse de Yesa.

Un sencillo y agradable paseo circular que nos sorprenderá por la variedad de puntos de interés que nos vamos a ir encontrando a lo largo de sus 14 kilómetros.

Nos desplazamos hasta Villanúa (945 metros), núcleo que se encuentra dentro de lo que fue el glaciar del valle del Aragón, cuya morrena principal se localizaba donde actualmente se ubica Castiello de Jaca

Collarada y los Campaniles
La ruta se inicia en las afueras del pueblo y sigue la estrecha carretera que se dirige al cementerio por el Camino de Orbil, paralelos a la margen izquierda del río Aragón

Rodeados de campos de cultivo, caminaremos de forma cómoda por el GR-65.3.1 y el Camino de Santiago en dirección a Castiello de Jaca, teniendo a nuestra espalda vistas fabulosas de los picos Collarada, Collaradeta y de Los Campaniles

Pasaremos por un antiguo vertedero sellado ubicado unos metros antes de un panel explicativo sobre la formación del valle del Aragón que señala diversos puntos como la modesta sierra Carrascala y la Punta la Rapeda

Viaducto de San Juan con Collarada al fondo
Poco después, dejaremos a la izquierda el sendero de las Espetreras y seguiremos por la carretera con visión del pueblo de Aratorés y de la sierra de los Ángeles

Poco a poco el valle se va abriendo al norte, divisando la zona de Tortiellas, los Lecherines y el pico de La Raca, que cierra por el sur el circo de Astún

En pocos minutos llegaremos al cementerio (955 metros), donde el asfalto da paso a una pista de tierra por la que deberemos de continuar. 

Ermita de San Juan de Izuel
Dejaremos a la derecha el desvío al Campamento Cheso y el Camino viejo de Orbil para seguir por el marcado GR y el Camino de Santiago.

Tras pasar junto a una placa que señaliza una fuente llegaremos a una bifurcación sin señalizar (960 metros), en la que continuaremos por el camino principal. Metros después, volveremos a obviar las indicaciones que conducen al camino viejo de Orbil.

Pasaremos por una explotación ganadera, momento en el que la pista se retuerce en una curva. En un nuevo cruce seguiremos por la pista principal (935 metros), comenzando a divisar la silueta de la Peña Oroel.

Interior de la ermita de San Juan de Izuel
Tras 45 minutos de camino, enlazaremos con el GR-15 en dirección a Acumuer y la ermita de Santa María de Iguácel, dejando el GR-65.3.1 y el Camino de Santiago que continúan hacia Castiello de Jaca. Ya observamos la cresta de los Bacún y el cordal que finaliza en la Punta Canals.

Este nuevo GR nos conduce al viaducto de San Juan (960 metros), conocido popularmente como viaducto de Cenarbe, una de las obras arquitectónicas más relevantes que fue necesario construir para la línea internacional Pau-Canfranc-Zaragoza

Entre pinos de repoblación
La calidad de su construcción y su estratégica funcionalidad le hicieron una pieza determinante en el complejo trayecto que hubo que trazar para superar la abrupta orografía del valle.

Se inauguró en 1916 y se sitúa después de un túnel helicoidal construido para que el Canfranero ganase altura antes de encarar el tramo más complicado de esta mítica línea ferroviaria.

Fuente de Cenarbe
Nosotros seguiremos por la pista, pasando una barrera que impide el paso de vehículos a motor para llegar, en 20 minutos, a la ermita de San Juan de Izuel (1010 metros), el único resto que ha pervivido del antiguo poblado de Izuel (s. XIII), en cuyo interior encontramos pinturas murales.

Poco después de la ermita, dejaremos el GR-15 a la derecha y seguiremos la pista ganando altura por el interior de un pinar de repoblación, con una visión ya lejana del viaducto de San Juan y del valle del Aragón.

Viaducto de San Juan y Aratorés
Tras media hora comenzaremos a ver, en lo alto de una loma, la maltrecha torre de la iglesia de Cenarbe. Junto a la pista veremos su bonita fuente y seguiremos hasta llegar, en menos de 2 horas, al silencio y las ruinas del pueblo (1180 metros).

Lo único que se mantiene en pie es la iglesia románica de San Pedro (s. XII), con numerosas modificaciones posteriores. La encontramos con grandes grietas en sus muros, con el tejado hundido y con una torre defensiva que tiene los días contados.

Cenarbe. Iglesia de San Pedro
Desde 2012 la iglesia se encuentra incluida en la lista roja de la Asociación Hispania Nostra, que recoge aquellos elementos del patrimonio histórico español que se encuentran en peligro de desaparición.

Cenarbe fue un pueblo ganadero y agrícola que rondó los 200 habitantes en su máximo histórico a principios del siglo XX hasta que fue despoblado a mediados de los años 60.

Sus tierras se repoblaron de pinos con la idea de frenar la erosión de este y el anexo valle de la Garcipollera y así evitar la posible colmatación del vaso del embalse de Yesa. 

Cenarbe. Interior de la iglesia de San Pedro
Sus casas fueron dinamitadas en los años 80 para evitar que el ganado entrara en ellas. Y quien sabe si para facilitar su expolio o para evitar cualquier posible reivindicación futura de los vecinos respecto a sus propiedades.

Por el PR-HU-2.1, que sale detrás de la iglesia e inicialmente vestido por la vegetación, comenzaremos el regreso hacia Villanúa. Rodeados de boj y retirando alguna zarza, iremos avanzando entre antiguos bancales de cultivo y muros de piedra que resisten a duras penas el paso del tiempo.

Entre robles de regreso a Villanúa
Un sendero tradicional muy frecuentado antaño por los vecinos de Cenarbe en el que van a ir apareciendo algunos ejemplares de roble y carrasca en una vegetación donde predomina el pino.

En ocasiones, el sendero se encuentra empedrado a modo de calzada. Con un leve descenso llegaremos una zona árida donde la erosión ha modelado una zona de afiladas calizas por donde bajan un par de barranqueras (1125 metros).

Pasaremos por un pequeño robledal, oteando las últimas vistas del despoblado de Cenarbe antes de llegar, en 40 minutos, a un cortafuegos (1220 metros), punto más elevado de la ruta.

Dolmen de Diez Campanas
A partir de aquí el PR-HU-2.1 comienza el descenso por el interior un bosque dominado por el pino, el boj y alguna pequeña masa de erizón disfrutando de una buena panorámica del valle hasta enlazar, en 20 minutos, con una pista (1120 metros) que seguiremos en dirección norte.

Escasos metros después, veremos que el PR deja la pista y sigue descendiendo por la izquierda. De forma momentánea, abandonaremos este PR y seguiremos por la pista para visitar el cercano dolmen megalítico de Diez Campanas (1135 metros).

Tortiellas y pico Lecherín
Su nombre se debe a que, según dicen, desde su posición se escuchaban las campanas de las iglesias de 10 pueblos distintos. 

Tenemos la opción de acercarnos a los prados de Diez Campanas o seguir descendiendo, ahora por el PR-HU-2, hacia Villanúa. Pasaremos por una fuente, cruzaremos la vía del Canfranero (1060 metros) y, tras una hora y media desde Cenarbe, estaremos de vuelta en el pueblo.

Finalizando la ruta en Villanúa
Ruta circular de 14’5 kilómetros con un desnivel positivo de 450 metros realizada en menos de 3 horas y media sin contar paradas.

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jueves, 19 de enero de 2017

Erata (2003 metros) por la Val Menuta

Zona de Ordesa desde la cima de Erata
El pico Erata (2003 metros) era la última cima de Sobrepuerto que nos quedaba por ascender. Los más conocidos de la zona como el Pelopín, la Manchoya o el Oturia, así como la sierra de Berroy ya estaban en nuestra mochila desde hace tiempo. 

Se puede acceder a ella desde varios puntos. Desde Yésero siguiendo el GR-15, desde Cotefablo o desde los pueblos de Orós Bajo y Espierre.

Espierre. Iglesia de San Esteban
Esta última opción es por la que nos decantamos para coronarlo. Para llegar a Espierre nos tenemos que dirigir a Biescas y desde allí, hacia el puerto de Cotefablo para, poco antes de llegar a Gavín, desviarnos a la derecha hacia el camping.

La carretera desciende con un par de lazadas hasta su entrada. Nosotros continuaremos por ella para cruzar el barranco de Sía por un pequeño puente. Tras 5 kilómetros de estrecha carretera entraremos en la Val Menuta, un pequeño valle donde se asientan los caseríos de Barbenuta y Espierre, donde cogeremos el señalizado desvío que nos acerca a este último.

Ermita de San Juan
Aparcamos junto a su iglesia románica de San Esteban (1230 metros), del siglo XII pero con numerosas modificaciones posteriores. Encontramos indicaciones hacia Yésero, Erata y hacia las ruinas de la ermita de Santa María (s. XI), así como señalización de la ruta 27 del Espacio BTT del Alto Gállego

Aquí comienza una larga pista de casi 5 kilómetros que, en sus primeros metros, se encuentra con un cartel de propiedad particular y con una valla con paso peatonal. A pesar de esta restricción, hay que continuar por la misma.

Erata desde la pista de Espierre
Pocos minutos después, dejaremos a la izquierda un poste de madera que marca un sendero poco pisado que se dirige a Yésero (1265 metros). Al este, comenzaremos a ver el alomado relieve del Erata frente a nosotros. 

Sin casi darnos cuenta, iremos dejando atrás los pueblos de Barbenuta y Espierre. A nuestra espalda, comienza a aparecer la Tierra de Biescas, destacando la torre de vigilancia contra incendios de la cima de Punta Güé (1579 metros).

Barbenuta, Arguisal, Punta Güé y Peña Oroel
Rodeados de robles, pinos y matorral iremos ascendiendo de forma muy cómoda. En media hora de camino, pasaremos junto a la sencilla y restaurada ermita de San Juan (1410 metros). Data del siglo XI, destaca por la ausencia de ábside y pertenece a la Ruta de las iglesias del Serrablo.

Seguiremos ascendiendo en dirección este hasta encontrarnos un cruce señalizado (1540 metros) al llegar a la hora de camino. Ambas direcciones se dirigen a lo alto del cordal del Erata. La pista de la derecha, en un enorme rodeo, pasará por las puntas Pelupín (1790 metros) y Chunda (1855 metros), así que tomamos el ramal de la izquierda hacia Yésero y Biescas. 

Sierra de la Partacua, Burrambalo, Biescas y Gavín
Esta nueva pista asciende de forma más decidida con varias lazadas. Tras ellas, observaremos un visible poste indicador en lo alto del cordal, momento en el que abandonaremos la pista para ascender de forma directa hasta el collado por una pradera con moderada pendiente.

Habremos llegado entonces al puerto de Espierre (1650 metros), donde enlazaremos con el GR-15, procedente de Yésero, en dirección al despoblado de Otal

Acercándonos al pico de Yésero
Desde este collado la panorámica gana amplitud, observando los núcleos de Barbenuta, Espierre, Arguisal y Escuer Alto con su Torraza

Al suroeste es reconocible la Peña Oroel (1770 metros) y la sierra de San Juan de la Peña y, al noroeste, aparece Collarada (2886 metros), la sierra de la Partacua, el Sobremonte de Biescas, las sierras de Icún y Lucas y la Punta Burrambalo (2146 metros).

Ascendiendo con Yésero a nuestras espaldas
Tras una corta parada, seguiremos las estacas y marcas rojas y blancas del GR atravesando un par de pequeñas masas de pinar y erizón. En las zonas de umbría comienza a haber hielo y nieve, un adelanto de lo que nos encontraríamos más adelante.

El GR bordea la cara norte del pico de Yésero (2005 metros) en su camino al puerto de Otal, por lo que nos desviaremos en dirección sur para alcanzar su antecima y continuar el cordal hasta el Erata. Cuando nos damos la vuelta, nos sorprende la imponente cara sur de la sierra de Tendeñera y el Midi d’Ossau (2884 metros) al fondo, así como los núcleos de Biescas, Gavín y Yésero.

Últimas rampas. Al fondo, el Oturia
Pero lo que más nos llama la atención es la bien visible línea fronteriza de Ordesa, donde siempre aparecen vigilando las estéticas Treserols

A cota aproximada de 1900 metros, la nieve comienza a ser continua pero está en su punto. No llevamos raquetas pero tampoco son necesarias en un relieve sin pendientes pronunciadas.

Nos limitamos a seguir ascendiendo para llegar al vértice geodésico del Erata tras dos horas y media de camino sin contar paradas, donde disfrutaremos de la vista de 360 grados que nos ofrece.

Despoblado de Otal desde la cima de Erata
Al noroeste apreciamos el valle de Tena, la sierra de la Partacua y su Peña Telera (2762 metros), con Collarada más al fondo. Por delante de esta sierra se alza el Burrambalo, en cuyas faldas se hallan los pueblos del Sobremonte de Biescas. 

También vemos las sierras de Lucas e Icún, por detrás de la cual aparece Punta Espata (2202 metros). Ya en la zona del Portalet, sobresalen el Peyreget (2487 metros) y el Midi d’Ossau.

San Benito de Erata con el Tozal y Fragineto
Al norte, los montes de Sarasé (2179 metros), Bachesango (2256 metros) y Toronzué (2263 metros) por delante de la cara sur de la sierra de Tendeñera, en la que destacan las peñas Blanca (2557 metros), Roya (2573 metros) y Sabocos (2755 metros), así como los picos de Ripera (2814 metros), Tendeñera (2845 metros) y Otal (2701 metros).

Al este, en primer plano aparece el cordal de Pelopín (2005 metros), Monchoa (1962 metros), Manchoya (2033 metros) y Gábalo (1958 metros). Por detrás, aparece tímidamente la sierra Coronas y Comiello (1890 metros), así como los Sestrales. 

Cotiella, Turbón, Montañesa, Comiello, Manchoya...
Más al fondo y ligeramente al sur, observamos la Peña Montañesa (2291 metros), Punta Lierga (2267 metros), el Turbón (2492 metros) y el macizo de Cotiella. En el valle, bajo nuestros pies, el despoblado de Otal y su abancalada ladera. 

Al noreste el sector Ordesa con los Gabietos, el pico Blanco (2919 metros), Bazillac, la Brecha de Rolando, Mondarruego (2847 metros), el Tozal del Mallo (2254 metros), el Gallinero (2752 metros) y el Tobacor (2779 metros), los circos de Carriata y Cotatuero, Punta Acuta (2242 metros), sierra Custodia y Mondicieto (2384 metros), así como los tresmiles del Casco, el Taillón, los picos de Marboré, las Treserols y la Punta de las Olas

Peña Telera y el Midi d'Ossau
Más cerca, el Tozal de Comas (2342 metros), Mondiniero (2295 metros) y Litro. Al otro lado del collado de Añisclo, aparece la sierra d’as Zucas con las Tres Marías y, más al fondo, Punta Suelza (2972 metros) y el macizo del Posets.

Al oeste podemos observar gran parte del recorrido que hemos hecho hasta llegar aquí, divisando los pueblos de Barbenuta y Espierre y, ya en la Tierra de Biescas, el solitario Escuer Viejo y su conservada TorrazaEscuer Nuevo y la Punta Güé.

Sierra de Tendeñera desde la cima de Erata
Al sureste, se intuye el valle del Ara, con Peña Canciás (1928 metros) y las sierras de Berroy y Galardón. Más cerca, podemos seguir el curso del barranco de Otal y observar Sobrepuerto y sus despoblados Escartín y Basarán.

Al suroeste, la Peña Oroel y los Capitiellos que separan la Bal Ancha de la Bal Estrecha, la sierra de San Juan de la Peña, los picos de San Salvador (1547 metros) y Cuculo (1549 metros). Vigilándonos de cerca, el Oturia (1921 metros).

Puntas Pelupín y Chunda. Al fondo, Peña Oroel
Al sur, vemos la ermita de San Benito de Erata (1955 metros), de la que nos separan unos 400 metros de distancia. Descenderemos brevemente para comer en los bancos que encontramos en su exterior con visión, al sur y al fondo, de la sierra de Guara con el Tozal (2077 metros) y el Fragineto (1734 metros).

Esta ermita es una construcción de reducido tamaño de la que se desconocen sus orígenes. Entre los años 2006 y 2007 la Asociación Cultural Erata de Biescas llevó a cabo su restauración.

San Benito de Erata. Al fondo, Ordesa
Se ubica en un estratégico lugar que marca la divisoria de los términos de Otal, Ainielle-Berbusa y Espierre-Barbenuta. Antiguamente, los vecinos de Otal subían hasta esta ermita botellas de agua bendecida para prevenir tormentas y granizadas.

El regreso lo realizamos por el mismo camino en dos horas, acortando el trazado de ida por la cara oeste del pico de Yésero hasta unirnos al GR-15, enlazando más abajo con la pista por la que habíamos venido.

Iniciando el regreso a Espierre
Ruta en su mayoría lineal de 14 kilómetros con un desnivel de 830 metros realizada en 4 horas y media sin contar paradas. Ideal para realizar con raquetas de nieve.

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miércoles, 14 de septiembre de 2016

El ibón del Sen, un paraíso escondido

Ibón y Agujas del Sen
En la zona más occidental del Parque Natural Posets-Maladeta, a más de 2300 metros de altitud, se encuentra uno de los ibones más bonitos y menos conocidos del Pirineo Aragonés: el ibón del Sen

Se trata de un itinerario poco frecuentado ideal para los que buscan la tranquilidad de un entorno idílico. Salvando su desnivel positivo, que asciende a unos 1150 metros, la ruta no entraña ninguna dificultad salvo el estar atentos para seguir las marcas amarillas y blancas del PR-HU-115.

Nos desplazamos hasta la localidad de San Juan de Plan y sobrepasamos el pueblo en dirección Chistén. Apenas un kilómetro y medio después, antes de llegar al inicio de la pista que va hacia las bordas y el refugio de Viadós, nos encontramos con un pequeño parking donde dejar el coche.

Puen Pecadó
En este punto veremos unos paneles informativos indicando la dirección a seguir y una pista que, casi de inmediato, se convierte en un sendero que nos conduce en breve descenso al Puen Pecadó (1210 metros). 

Ubicado a 50 metros de altura sobre un estrechamiento del río Cinqueta, cuentan que por este puente arrojaban a los pecadores y condenados cuando la justicia se dirimía así entre las gentes del valle.  

Es difícil saber de cuándo data este puente. Desde muy antiguo fue el único paso estable entre las dos orillas del río. Se utilizaba para ir a los campos de la otra ribera cuando las riadas destruían las pasarelas cerca de los pueblos.

Peña de San Martín, Punta Lierga y macizo de Cotiella
Hablar del Puen Pecadó es hablar de sus impresionantes telleras, que destacan por su altura y corpulencia. El grupo consta de unos 10 ejemplares de tilos, el mayor de los cuales mide 25 metros, y están catalogados dentro de la Guía de árboles monumentales y singulares de Aragón.

Seguiremos el PR compartiendo trayecto con el sendero S-7 del Parque Natural que se dirige al Puen d'El Molín o de la Fondería, paralelos a la margen izquierda del Cinqueta. 

Cruz de Puyadase y bordas de La Poma
A pocos metros encontramos una bifurcación. Dejaremos este sendero a la izquierda para comenzar a ascender en moderada pendiente en dirección al ibón del Sen por un bosque mixto donde podemos ver, entre otros, ejemplares de fresno, cerezo, avellano, serbal, roble, álamo, arce y boj. A medida que ganamos altura, el valle nos va abriendo su inmensa panorámica.

Frente a nosotros podemos ver el mirador de la Cruz de Puyadase, las bordas y el barranco de La Poma y las lomas del Tozal de Igüerra (1956 metros) y de la Peña Cuezo (1921 metros). Siguiendo río arriba el Cinqueta, podemos distinguir el pico Montó (2462 metros) y la cresta fronteriza de los Culfredas al fondo.

Rodeados de campos nos vamos acercando a la pista
Tras 25 minutos saldremos a una zona más despejada con una espectacular vista hacia el macizo de Cotiella, viendo las peñas de Las Diez (2568 metros), Las Once (2658 metros) y Mediodía (2468 metros), la Punta Es Litás (2623 metros), los Mobisones y La Truesa, así como las poblaciones de San Juan de Plan, Plan y Chistén. Encontraremos una nueva bifurcación donde dejaremos a la derecha el desvío que desciende hacia San Juan de Plan.

El sendero, en ocasiones perfectamente empedrado, discurre ahora entre muros de piedra delimitando las bordas, prados y campos de Puyarruego para llegar a la fuente-abrevadero de San Martín tras 45 minutos de camino.

Barranco del Sen
Van apareciendo más siluetas conocidas como Punta Lierga (2267 metros), la peñas de San Martín (1792 metros) y Artiés (1642 metros), La Planota o Peña de Sin (1643 metros), el pico Pegueras (2045 metros), El Yerri (2672 metros), la cresta de Maristás (2419 metros) y Punta l’Orbar (2420 metros), la sierra de Fubillons y Punta Suelza (2972 metros). 

Cuando llevamos una hora de camino, el PR enlaza con una cómoda pista (1600 metros) que asciende desde San Juan de Plan por las bordas y la ermita de San Mamés y que discurre por un pinar de pino silvestre. 

Un cartel nos indicará que entramos en los dominios del Parque Natural Posets-Maladeta. Esta pista nos lleva a las proximidades de una pequeña presa de hormigón (1695 metros) que regula el caudal y controla la erosión del barranco del Sen.

Aquí, abandonamos la pista siguiendo las indicaciones hacia el ibón. Ascendemos a media ladera, rodeando un prado con una cabaña derruida y llegaremos a un bonito puente de madera que cruza el barranco (1865 metros). Un rincón muy fotogénico donde hacemos una breve parada.

Cascadas del barranco del Sen
Pocos minutos después, pasaremos por delante de la cabaña de Las Pardas (1890 metros), un cobijo que nos puede servir en caso de tormenta pero que se encuentra bastante descuidado y sucio.

Por medio de lazadas y rodeados de pastos de alta montaña, iremos poco a poco remontando el barranco del Sen por su margen izquierda hasta ya ver al fondo las poderosas Agujas del Sen, que cierran la amplia cubeta donde se ubica el ibón.

Tras poco más de dos horas sin contar paradas, llegaremos a las cascadas del barranco del Sen. Remontaremos la última parte del ascenso cruzando a su margen derecha hasta llegar a los restos de una presa de piedra destruida por alguna crecida (2310 metros) que remansa las aguas del pequeño ibón inferior del Sen. 

Las Agujas del Sen y los restos de la presa
El sendero desaparece y se convierte en un incómodo caos de rocas que nos dejará en la orilla del ibón (2340 metros) en dos horas y 45 minutos contando las paradas.

En un entorno alpino, ubicado en una cubeta excavada en un circo glaciar de roca granítica, rodeado de las impresionantes paredes de las Agujas del Sen y de los picos Barbarisa (2708 metros) y Turmo (2753 metros) se encuentra este paradisíaco rincón.

Sus aguas turquesas inspiran paz y merece la pena disfrutar del silencio unos minutos, sólo perturbado por el sonido de alguna marmota curiosa que nos vigila.

Ibón inferior del Sen
Desde la orilla del ibón no se tiene una perspectiva ideal del mismo. Recomendamos no quedarse aquí y ganar altura por la falda del pico Barbarisa. La panorámica mejora considerablemente aumentando la belleza de este solitario rincón.

Otra opción es ascender la loma aislada que queda delante del ibón (2422 metros), a los pies del caos de roca que hemos atravesado para llegar a la orilla, pasando por los restos de un sistema de canalizaciones que desaguan del ibón. Este pequeño esfuerzo extra será recompensado. Además, veréis un pequeño ibón (sin nombre) que no es apreciable ni desde la orilla del ibón del Sen ni ascendiendo por la falda del pico Barbarisa.

Ibón del Sen
La vuelta la realizamos por el mismo camino, costándonos el mismo tiempo, por lo que los datos totales de la ruta hasta el ibón son unos 13 kilómetros de distancia con un desnivel de 1150 metros realizados en 5 horas y media.

Si añadimos los ascensos mencionados para aumentar la panorámica, hay que añadir 200 metros de desnivel y unos 45 minutos de duración aproximada, por lo que el total asciende a unos 1350 metros positivos y 6 horas y cuarto de duración.

Atardece en el curso del Cinqueta. Al fondo, el pico Montó
Junto con los de Anayet, Bernatuara y su vecina Basa la Mora, el ibón del Sen es uno de los ibones con más encanto que hemos tenido el placer de conocer. Un mundo de sensaciones escondido en un recóndito lugar de la Bal de Chistau.

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jueves, 19 de junio de 2014

Por la Bal de Chistau

Panorámica de Chistén
El valle de Chistau es una de las zonas que no habíamos visitado con detenimiento. Es por ello que tuvimos dos días libres y fuimos a disfrutarlo, aunque siempre lo bueno sabe a poco y dejas lugares que ver.

Es uno de esos valles que guardan muchas historias en sus entrañas. Rodeado por las grandes paredes de las sierras de Chía y Cotiella, al este y sur respectivamente, es un valle escondido donde la ganadería ejerció un papel fundamental para el subsistir de sus habitantes.

Hasta 1930, año en que se construyó la carretera de acceso y se abrieron los túneles de La Inclusa, el valle únicamente estaba comunicado con el exterior por medio de duros caminos. Eso hizo que el comercio fuese más sencillo con los vecinos franceses que con sus propios compatriotas. 

Chistén. Fuente medieval
A través de los Puertos de la Pez y de la Madera, antiguas comunicaciones con Francia, se producía el intercambio de productos, algunos considerados de contrabando por las autoridades. La Guerra Civil tampoco ayudó, ya que el valle fue testigo de su último episodio en tierras aragonesas, la Bolsa de Bielsa, reforzando su aislamiento.

El valle se encuentra en la parte más oriental del Sobrarbe y parte de su término municipal pertenece al Parque Natural Posets-Maladeta. Los pueblos que lo conforman son Gistaín, San Juan de Plan, Plan, Saravillo, Sin, Señés y Serveto, estos tres últimos forman el anexo y pequeño valle de La Comuna.

Gistaín (Chistén en aragonés) se ubica en la cabecera y en lo alto del valle a 1420 metros de altitud, como si de un balcón se tratara, gozando de unas privilegiadas vistas del mismo. Hasta la construcción de la carretera, fue el pueblo más aislado con el exterior. Es por ello que conserva intactas sus tradiciones y hace que aún podamos escuchar el chistabín entre sus habitantes, una variedad de fabla que se habla sólo en el valle.

Torre del Tardán
A la entrada del pueblo se encuentra la fuente-abrevadero con inscripciones medievales y bellas figuras talladas en piedra. A pocos metros de ella, un sendero asciende a la Cruz de Puyadase, un merendero donde disfrutar del valle y de sus preciosas y verdes vistas.

Paseando por las calles de Chistén nos damos cuenta de la importancia que tuvo en el pasado, con numerosas muestras de arquitectura tradicional y casas fuertes con escudos de piedra sobre sus fachadas. En la plaza podemos visitar el Museo de la Madera, en el que se exponen piezas talladas con madera de boj obra del artesano Ramón Bruned.

Se le conoce como el pueblo de las tres torres ya que conserva en buen estado tres torreones defensivos. La rivalidad entre dos familias fuertes del pueblo es la historia de dos de ellas. La torre de Casa Rins es la más antigua y cuenta la leyenda que su dueño estaba tan orgulloso de ella que ofendió con palabras al amo de Casa Tardán que, para vengarse, construyó la torre del Tardán delante de Casa Rins. Ambas fueron construidas en el siglo XVI y son Bien de Interés Cultural. La tercera torre es la de la iglesia parroquial de San Vicente Mártir, construida entre los siglos XVI y XVIII que se ubica en la parte alta del pueblo.

Bordas de Viadós
Descendiendo de Gistaín hacia San Juan de Plan, encontramos un desvío a la izquierda que en unos diez kilómetros nos lleva hasta el Refugio de Viadós pasando por el antiguo Hospital medieval de Peregrinos. 

El refugio tiene multitud de servicios y se encuentra a 1760 metros de altitud rodeado de extensas praderas, bordas y pastos de montaña. Abierto todo el año, es punto de inicio de multitud de rutas senderistas y ascensiones como el Posets (3375 metros), Bachimala (3176 metros) o Punta Suelza (2973 metros).

El valle es recorrido por el río Cinqueta, que nace de la unión de los barrancos Cinqueta de la Pez y Cinqueta de Añes Cruces hasta desembocar en el Cinca a la altura de la localidad de Salinas de Sin. Antes de llegar a San Juan de Plan se encuentra el Puente de los Pecadores y sus tilos, declarados árboles monumentales. Situado a una altura de unos 50 metros por encima del río, este puente era el lugar desde el que se despeñaba a los contrabandistas y gente de mal vivir, según cuenta la tradición.

Panorámica de San Juan de Plan
En San Juan de Plan (San Chuan, 1120 metros) destaca su Museo Etnológico, ubicado en la antigua Casa de la Abadía e inaugurado en 1983, que nos muestra la vida y las costumbres de antaño, así como instrumentos típicos, trajes tradicionales y reproducciones de algunas estancias de la casa que nos hacen retroceder a aquellos años. También podemos visitar el Museo de Artesanía Textil Bal de Chistau, en el que podremos descubrir las técnicas usadas antiguamente para confeccionar ropa.

Cuenta la tradición que San Juan de Plan no se ubicaba en su actual emplazamiento sino en un monte cercano, por la aldea de Ligüés, cuyos vecinos tuvieron que abandonarla por la invasión de unas serpientes llamadas lacuercos, que chupaban la leche de las mujeres que habían sido madres, impidiendo la alimentación y el crecimiento de sus niños.

Primavera en el valle
La iglesia románica de San Juan Bautista se encuentra en la entrada del pueblo y tiene el camposanto adosado a ella. Es de estilo románico pero, como tantas otras iglesias, en el siglo XVI fue rehabilitada perdiendo parte de sus orígenes.

También encontramos en San Juan el Centro de Interpretación del Parque Natural Posets-Maladeta, abierto fines de semana y festivos, que cuenta con una proyección audiovisual y una exposición de las diferentes estaciones del año,  ecosistemas, geología y glaciarismo. 

Cerrando la cabecera del valle llegamos a Plan (1060 metros), famoso por organizar en 1985 una caravana de mujeres con las cuales casar a los muchos solteros que había en el pueblo. Esta llamada fue un éxito y se registraron numerosos matrimonios que dieron vida a las calles del pueblo.

Plan. Iglesia de San Esteban 
En la villa destacan las casas fuertes de Ballarín y Turmo, así como la iglesia románica de San Esteban, reformada en los siglos XIX y XX y las numerosas muestras de arquitectura tradicional que podemos observar en las fachadas de las casas.

De este pueblo parte la ruta más famosa del valle de Chistau. El ascenso al ibón de Plan, también llamado Basa de la Mora (1910 metros) por el PR-HU-87 y enlazando con el GR-15 procedente de Saravillo en las proximidades de este fantástico lugar.

Cuenta la leyenda que una mujer musulmana, huyendo de la lucha entre moros y cristianos, se perdió en este lugar y su alma quedó para siempre en las aguas del lago. En la noche de San Juan aflora sobre sus aguas esta mujer, que inicia una danza mágica y armoniosa. Sólo aquellas personas que tengan alma pura y buen corazón y se laven la cara con las frescas y limpias aguas del ibón la podrán ver… y dicen que su cuerpo está rodeado de serpientes y joyas. ¿Y tú, la has visto?

Ibón de Plan o Basa la Mora
Tradiciones ancestrales, leyendas y bellos lugares se ubican en la cabecera del valle de Chistau, un pequeño rincón del Pirineo lleno de encanto que no debéis de dejar de conocer. ¡Os sorprenderá!

Agraceder a nuestros amigos Javier Vecino y Jessica Prat por la cesión de algunas de las fotos.