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miércoles, 24 de agosto de 2016

Peñas las Diez, las Once y Mediodía

Ibón Basa la Mora
Regresamos a la Bal de Chistau, uno de nuestros valles pirenaicos más queridos. Siempre que lo visitamos traemos en la cabeza nuevas ideas para perdernos por sus senderos. Y es que este valle tiene un enorme potencial y hay que exprimirlo al máximo. 

Nos propusimos ascender a la cresta formada por las peñas Las Diez, Las Once y Mediodía. Un lugar mucho menos frecuentado que otros de la zona y que tuvimos la suerte de poder disfrutar en completa soledad. 

Llegando a la Colladeta del Ibón
De acceso relativamente sencillo, estas tres cimas conforman el que quizás sea uno de los relojes solares más grandes del planeta. Llamadas así por la hora a la que inciden los rayos de sol sobre ellas, este reloj solar fue utilizado por las gentes del valle desde antaño para conocer la hora cuando se encontraban faenando en el campo.

Nos desplazamos a la población de Saravillo para coger la pista que asciende al ibón de Plan o Basa la Mora. En época estival hay que pagar 3€ por vehículo y la cuantía recaudada se destina para acondicionar la pista cada año.

La pista se encuentra en bastante buen estado, siempre que se conduzca con precaución. Hay numerosos badenes, necesarios para la conservación de la misma. Aproximadamente, en unos 40 minutos recorreremos sus 14 kilómetros y llegaremos al refugio no guardado de Lavasar (1928 metros).

Mirando a la Ribagorza desde la Colladeta
Es aquí donde da comienzo nuestra ruta. En la parte trasera del refugio encontramos el GR-15 procedente de Saravillo que se dirige al circo de ArmeñaSeira y Barbaruens comunicando, de este modo, las comarcas del Sobrarbe y la Ribagorza

Desde el refugio ya se ve la cresta que vamos a recorrer excepto la Peña las Diez, que no es apreciable desde este punto, y otras cimas que circundan el ibón como la Punta Alta (2735 metros), Picollosa (2708 metros) y La Ribereta (2685 metros).

Resalte rocoso que bordeamos por la derecha
Tras un breve descenso avanzaremos sin apenas desnivel enlazando, minutos después, con el PR-HU-87 que asciende desde el pueblo de Plan por el barranco del Ibón (1870 metros). A partir de ahora, el GR-15 y el PR-HU-87 coinciden en su trazado, por lo que podemos ver marcas de ambos senderos. 

Cruzaremos el barranco del Ibón y atravesaremos verdes praderas para llegar en poco menos de media hora a la Basa la Mora (1900 metros), uno de los ibones más bonitos de todo el Pirineo que se encuentra rodeado de pino negro y de un abrupto e imponente circo glaciar.

Hacia la Peña las Diez. Vamos dejando la Colladeta abajo
Con el estiaje, el nivel del agua se reduce pero siempre merece la pena acercarse hasta aquí. Es una excursión muy sencilla y popular, perfecta para realizar en familia. Dar este pequeño paseo y relajarse en su orilla es un plan ideal para pasar el día.

Nosotros continuamos el GR-15 siguiendo el panel direccional ubicado metros antes del ibón que nos conducirá hasta la llamada Colladeta del Ibón. Rodeados de lirios, seguiremos con atención las marcas rojas y blancas ganando altura poco a poco. En algún tramo, el sendero se desdibuja y las marcas se pierden, pero como se intuye perfectamente el collado no nos preocupamos.

Llegando a la Peña las Diez. Al fondo, la sierra de Chía
Pasaremos por una zona donde los efectos de inviernos anteriores se hacen notar, con numerosos ejemplares de pino caídos presumiblemente por la fuerza de algún alud.

Volveremos a encontrar unas bien visibles marcas de GR y caminaremos por un sendero que discurre entre un mar de piedras por la ladera que se desploma desde la cresta que vamos a recorrer, hasta llegar a la Colladeta del Ibón (2351 metros) en una hora y cuarto desde la Basa la Mora.

Imponente la Peña las Once desde la Peña las Diez
En la Colladeta nos despedimos del GR-15 y del PR-HU-87, que descienden de la mano hasta separarse en las proximidades del Paso de las Garzas

Veremos un sendero sin señalizar a media ladera que es la opción más sencilla para ascender a la cresta, pero optaremos por ascender de forma más directa guiándonos por un hito de piedras que marca el inicio de un camino pedregoso, ubicado a mano izquierda de la Colladeta.

El camino se sigue mediante hitos bien visibles entre tanta piedra y rodea por la derecha un resalte rocoso hasta llegar a una corta y sencilla trepada donde tendremos que apoyar parcialmente las manos. Una vez salvado este tramo, comienza una dura e incómoda pedrera hasta alcanzar la cresta y la primera cima del día, la Peña las Diez (2568 metros - 30 minutos).

Cabecera de la Bal de Chistau desde la Peña las Once
Comenzamos a recrearnos con la panorámica. Siguiendo la cresta, el ascenso a la Peña las Once impresiona pero no tiene ninguna dificultad, llegando a ésta segunda cima en 20 minutos tras haber observado gran cantidad de edelweiss.

La Peña las Once (2658 metros) es el punto más alto de la ruta. Un lugar para disfrutar de un entorno espectacular. Gran parte del Sobrarbe y de la Ribagorza es visible desde su cumbre.

La cabecera de la Bal de Chistau a nuestros pies. Los pueblos de Plan, San Juan de Plan y Gistaín con el mirador de Puyadase y las bordas de La Poma. El encanto de La Comuna, las bordas de Serveto y el pueblo de Señés, el Tozal de Igüerra (1956 metros) y las peñas Cuezo (1921 metros), Artiés (1642 metros) y San Martín (1792 metros), éstas dos últimas separadas por el Collet

Peña las Once y su mar de piedra
Los picos Pegueras (2045 metros) y Bacibosa (1993 metros), la Peña de Sin (1643 metros) en cuya falda se halla el Plan de Sebillún, la cresta formada por los picos Maristás (2419 metros) y Punta l’Orbar (2420 metros), la sierra de Fubillons y la Cruz de Guardia. El curso de los ríos Cinqueta y Cinqueta de la Pez, los picos Montó (2462 metros) y Bachimala (3176 metros) y la cresta de Culfreda.

Al noroeste, las puntas Fulsa (2866 metros) y Suelza (2972 metros), el Portiello de Tella, el Castillo Mayor (2014 metros) y la Garganta de Escuaín, los Sestrales, las Treserols, el valle de Pineta con los Astazous al fondo, los valles de Chisagüés y Barrosa y los tresmiles de La Munia (3132 metros) y Robiñera (3002 metros).

Pico Mediodía. Peñas Artiés y San Martín y La Comuna
Al este, la conocida sierra de Chía y la inconfundible mole del Turbón (2492 metros) al sureste. Al noreste el collado de Sahún que hace de nexo con el valle de Benasque, los macizos del Posets y las Maladetas, las Forquetas, los Eristes, el Aneto (3404 metros) y el Vallibierna (3067 metros).

Al sur el macizo de Cotiella y la cresta de Armeña y, al oeste, el ibón de Plan en el fondo del circo glaciar rodeado por la cresta que estamos recorriendo por un lado y por el mirador de La Truesa, la Punta Es Litás (2623 metros), los Puntons Royos y la Peña de la Una (2699 metros) por el otro. Por detrás, aparecen tímidamente los Mobisones y Punta Lierga (2267 metros).

Basa la Mora desde la cresta
Continuamos la cresta descendiendo de la Peña las Once con fuerte pendiente para llegar en 45 minutos a la Peña Mediodía (2468 metros). Algunos pinos aislados en las proximidades de la cima nos dan algo de sombra. 

Una mirada atrás nos aportará una diferente e imponente perspectiva de la Peña las Once y su descenso, así como el mar de piedras de su vertiente norte.

Si continuamos cresteando, podemos ver un vértice geodésico en la cima del pico Mediodía (2427 metros), al que llegamos en otros 20 minutos finalizando así la zona más aérea de la ruta. 

Plan, San Juan de Plan y Chistén
Ya sólo nos queda el descenso por la pedrera. Sin un camino definido, vamos perdiendo altura por donde mejor lo veamos. La piedra está muy suelta y resbaladiza y cuesta avanzar. En este tramo hay que tener paciencia y buscar los mejores apoyos.

Finalizada esta zona llegaremos, en unos 45 minutos, a una zona herbosa (2160 metros) que viene muy bien para descansar las piernas. Seguiremos perdiendo altura en dirección sureste hasta volver a enlazar con el GR-15 y el PR-HU-87 y terminar deshaciendo el sendero por el que habíamos venido desde el refugio de Lavasar.

La cresta recorrida y la Colladeta del Ibón
Ruta en su mayoría circular con una distancia de 10 kilómetros y un desnivel positivo acumulado de unos 900 metros realizada en 5 horas y cuarto sin contar paradas.

Track de Wikiloc aquí.

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lunes, 16 de mayo de 2016

De Plan a Serveto por el Collet y ascensión a Peña Artiés

Punta Lierga, Peña Montañesa y Saravillo
Regresamos a nuestro querido Bal de Chistau para realizar una ruta que comunica tres de sus núcleos en una interesante circular.

Nuestro punto partida se ubica en la entrada del pueblo de Plan (1080 metros) donde cogeremos el PR-HU-37 en dirección a Serveto que nos acerca al cauce del río Cinqueta. Caminaremos brevemente por su margen derecha hasta conectar con la carretera del valle.

Peñas que rodean la Basa la Mora
Una vez en la carretera, la seguiremos unos metros en dirección a Plan hasta encontrar un cartel de madera que indica el camino al Collet por una pista que asciende de forma decidida en dirección oeste (15 minutos). 

Conforme vamos ganando altura la panorámica gana calidad, con buenas vistas del embalse de Plandescún y de la cabecera del valle.

Al llegar al seco barranco de Crabils (1175 metros) el PR abandona la pista para continuar ascendiendo por un sendero colgado a los pies de las paredes calizas de la Peña de San Martín (1792 metros), donde se han originado abrigos y formaciones kársticas y sobre la cual existen ruinas de un antiguo convento visigodo.

Punta Alta, Picollosa, Ribereta, Es Litás y Agujas de Lavasar
Tras una hora y media de soleado camino llegaremos al Collet (1364 metros), un collado ubicado entre las peñas Artiés (1642 metros) y San Martín, las cuales separan el valle del Cinqueta del altiplano donde se ubican los pequeños pueblos del vecino valle de La Comuna: Sin, Señés y Serveto.

En este punto nos desviaremos a la izquierda para ascender a la Peña Artiés en poco más de media hora. Se trata de una cima amesetada y boscosa desde donde se tiene una extraordinaria panorámica de la entrada de la Bal de Chistau, del macizo de Cotiella y de La Comuna.

Embalse de Plandescún
Así, al sur tenemos visión directa de las peñas Mediodía (2468 metros), Las Once (2658 metros) y Las Diez (2568 metros), intuyendo la ubicación del ibón de Plan o Basa la Mora, Punta Alta (2735 metros), Picollosa (2708 metros), La Ribereta (2685 metros), la Punta Es Litás (2623 metros), la Peña La Una (2699 metros), las Agujas de Lavasar, los Mobisones Gran (2603 metros) y Chico (2439 metros) y La Truesa (1946 metros).

Entre las peñas Artiés y San Martín se ubica el Collet
Al oeste vemos la entrada al valle con la población de Saravillo y Punta Lierga (2267 metros), las peñas Montañesa (2291 metros) y del Solano (1916 metros), el Plan de Sebillún (1440 metros) y la Peña de Sin (1643 metros) con el Castillo Mayor (2014 metros), los Sestrales e incluso, más al suroeste, la Peña Canciás (1928 metros) como telón de fondo.

Tras disfrutar de la cima, regresamos de nuevo al Collet (30 minutos) para continuar por el PR-HU-37 hacia Serveto (1306 metros) al que llegamos en 20 minutos. Durante el camino tendremos visión de los pueblos de Sin y Señés, del pico Pegueras (2045 metros), del Tozal d’Escubillons (2427 metros) y de la cresta formada por la Punta l’Orbar (2420 metros) y Maristás (2419 metros).

Mobisones Gran y Chico
Cruzaremos el barranco El Mon por un puente y entraremos en este pequeño y aislado pueblo rodeado de chopos, bordas y campos de labor. Callejeando unos minutos enlazaremos, en la carretera hacia Sin, con el GR-19 hacia Chistén por Feneplán.

El GR, que coincide en parte de su trazado con el PR-HU-37, abandona Serveto en dirección noreste por un estrecho y bonito sendero hasta enlazar con la pista de Feneplán. 

Ya en dirección este y rodeados de bordas, tendremos frente a nosotros el cordal formado por el Tozal de Igüerra (1956 metros) y la Peña Cuezo (1921 metros).

Peña de Sin, Castillo Mayor y Sestrales
Volveremos a cruzar los barrancos El Mon (1445 metros), primero, y Crabils (1415 metros) después, donde el sendero comparte unos minutos el cauce del mismo, para irnos poco a poco acercando a Chistén.

Tras 45 minutos desde Serveto, dejaremos a la derecha el PR-HU-37 en su descenso hacia Plan por el camino tradicional de Pitarratóns y continuaremos por el GR-19 hacia Chistén, alargando un poco más la ruta. 

Desde esta posición tenemos una extraordinaria panorámica del fondo del valle. Vemos la ribera del Cinqueta, Plan y los campos de labor de San Mamés, sobre los que se alza el Puerto de Sahún, comunicación con el valle de Benasque.

Serveto y La Comuna
Nos vamos acercando a Chistén (1420 metros), escondido en las faldas de Peña Cuezo para llegar al mirador de la Cruz del Grau, desde donde podemos observar uno de los pueblos más auténticos y que mejor ha sabido guardar sus más antiguas tradiciones.

El GR-19 se introduce por sus empinadas calles en dirección al Refugio de Viadós. Nosotros lo abandonamos para coger de nuevo, en la parte baja del pueblo, el PR-HU-37 en dirección a Plan por el Gran Camín.

Plan y prados de San Mamés
El sendero desciende mediante lazadas un fuerte desnivel atravesando los campos de Las Planas, a los pies de Chistén, y de La Chesta, ubicados encima de Plan, hasta enlazar con la margen izquierda del barranco del Foricón y llegar a Plan en media hora desde Chistén.

Ruta circular de gran belleza en la que disfrutaremos de un paisaje pastoril como pocos podemos encontrar hoy en día en el Pirineo. 

Llegando a Chistén
La distancia es de 15 kilómetros con un desnivel de 820 metros y una duración de 7 horas, 5 de ellas en movimiento.


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jueves, 19 de junio de 2014

Por la Bal de Chistau

Panorámica de Chistén
El valle de Chistau es una de las zonas que no habíamos visitado con detenimiento. Es por ello que tuvimos dos días libres y fuimos a disfrutarlo, aunque siempre lo bueno sabe a poco y dejas lugares que ver.

Es uno de esos valles que guardan muchas historias en sus entrañas. Rodeado por las grandes paredes de las sierras de Chía y Cotiella, al este y sur respectivamente, es un valle escondido donde la ganadería ejerció un papel fundamental para el subsistir de sus habitantes.

Hasta 1930, año en que se construyó la carretera de acceso y se abrieron los túneles de La Inclusa, el valle únicamente estaba comunicado con el exterior por medio de duros caminos. Eso hizo que el comercio fuese más sencillo con los vecinos franceses que con sus propios compatriotas. 

Chistén. Fuente medieval
A través de los Puertos de la Pez y de la Madera, antiguas comunicaciones con Francia, se producía el intercambio de productos, algunos considerados de contrabando por las autoridades. La Guerra Civil tampoco ayudó, ya que el valle fue testigo de su último episodio en tierras aragonesas, la Bolsa de Bielsa, reforzando su aislamiento.

El valle se encuentra en la parte más oriental del Sobrarbe y parte de su término municipal pertenece al Parque Natural Posets-Maladeta. Los pueblos que lo conforman son Gistaín, San Juan de Plan, Plan, Saravillo, Sin, Señés y Serveto, estos tres últimos forman el anexo y pequeño valle de La Comuna.

Gistaín (Chistén en aragonés) se ubica en la cabecera y en lo alto del valle a 1420 metros de altitud, como si de un balcón se tratara, gozando de unas privilegiadas vistas del mismo. Hasta la construcción de la carretera, fue el pueblo más aislado con el exterior. Es por ello que conserva intactas sus tradiciones y hace que aún podamos escuchar el chistabín entre sus habitantes, una variedad de fabla que se habla sólo en el valle.

Torre del Tardán
A la entrada del pueblo se encuentra la fuente-abrevadero con inscripciones medievales y bellas figuras talladas en piedra. A pocos metros de ella, un sendero asciende a la Cruz de Puyadase, un merendero donde disfrutar del valle y de sus preciosas y verdes vistas.

Paseando por las calles de Chistén nos damos cuenta de la importancia que tuvo en el pasado, con numerosas muestras de arquitectura tradicional y casas fuertes con escudos de piedra sobre sus fachadas. En la plaza podemos visitar el Museo de la Madera, en el que se exponen piezas talladas con madera de boj obra del artesano Ramón Bruned.

Se le conoce como el pueblo de las tres torres ya que conserva en buen estado tres torreones defensivos. La rivalidad entre dos familias fuertes del pueblo es la historia de dos de ellas. La torre de Casa Rins es la más antigua y cuenta la leyenda que su dueño estaba tan orgulloso de ella que ofendió con palabras al amo de Casa Tardán que, para vengarse, construyó la torre del Tardán delante de Casa Rins. Ambas fueron construidas en el siglo XVI y son Bien de Interés Cultural. La tercera torre es la de la iglesia parroquial de San Vicente Mártir, construida entre los siglos XVI y XVIII que se ubica en la parte alta del pueblo.

Bordas de Viadós
Descendiendo de Gistaín hacia San Juan de Plan, encontramos un desvío a la izquierda que en unos diez kilómetros nos lleva hasta el Refugio de Viadós pasando por el antiguo Hospital medieval de Peregrinos. 

El refugio tiene multitud de servicios y se encuentra a 1760 metros de altitud rodeado de extensas praderas, bordas y pastos de montaña. Abierto todo el año, es punto de inicio de multitud de rutas senderistas y ascensiones como el Posets (3375 metros), Bachimala (3176 metros) o Punta Suelza (2973 metros).

El valle es recorrido por el río Cinqueta, que nace de la unión de los barrancos Cinqueta de la Pez y Cinqueta de Añes Cruces hasta desembocar en el Cinca a la altura de la localidad de Salinas de Sin. Antes de llegar a San Juan de Plan se encuentra el Puente de los Pecadores y sus tilos, declarados árboles monumentales. Situado a una altura de unos 50 metros por encima del río, este puente era el lugar desde el que se despeñaba a los contrabandistas y gente de mal vivir, según cuenta la tradición.

Panorámica de San Juan de Plan
En San Juan de Plan (San Chuan, 1120 metros) destaca su Museo Etnológico, ubicado en la antigua Casa de la Abadía e inaugurado en 1983, que nos muestra la vida y las costumbres de antaño, así como instrumentos típicos, trajes tradicionales y reproducciones de algunas estancias de la casa que nos hacen retroceder a aquellos años. También podemos visitar el Museo de Artesanía Textil Bal de Chistau, en el que podremos descubrir las técnicas usadas antiguamente para confeccionar ropa.

Cuenta la tradición que San Juan de Plan no se ubicaba en su actual emplazamiento sino en un monte cercano, por la aldea de Ligüés, cuyos vecinos tuvieron que abandonarla por la invasión de unas serpientes llamadas lacuercos, que chupaban la leche de las mujeres que habían sido madres, impidiendo la alimentación y el crecimiento de sus niños.

Primavera en el valle
La iglesia románica de San Juan Bautista se encuentra en la entrada del pueblo y tiene el camposanto adosado a ella. Es de estilo románico pero, como tantas otras iglesias, en el siglo XVI fue rehabilitada perdiendo parte de sus orígenes.

También encontramos en San Juan el Centro de Interpretación del Parque Natural Posets-Maladeta, abierto fines de semana y festivos, que cuenta con una proyección audiovisual y una exposición de las diferentes estaciones del año,  ecosistemas, geología y glaciarismo. 

Cerrando la cabecera del valle llegamos a Plan (1060 metros), famoso por organizar en 1985 una caravana de mujeres con las cuales casar a los muchos solteros que había en el pueblo. Esta llamada fue un éxito y se registraron numerosos matrimonios que dieron vida a las calles del pueblo.

Plan. Iglesia de San Esteban 
En la villa destacan las casas fuertes de Ballarín y Turmo, así como la iglesia románica de San Esteban, reformada en los siglos XIX y XX y las numerosas muestras de arquitectura tradicional que podemos observar en las fachadas de las casas.

De este pueblo parte la ruta más famosa del valle de Chistau. El ascenso al ibón de Plan, también llamado Basa de la Mora (1910 metros) por el PR-HU-87 y enlazando con el GR-15 procedente de Saravillo en las proximidades de este fantástico lugar.

Cuenta la leyenda que una mujer musulmana, huyendo de la lucha entre moros y cristianos, se perdió en este lugar y su alma quedó para siempre en las aguas del lago. En la noche de San Juan aflora sobre sus aguas esta mujer, que inicia una danza mágica y armoniosa. Sólo aquellas personas que tengan alma pura y buen corazón y se laven la cara con las frescas y limpias aguas del ibón la podrán ver… y dicen que su cuerpo está rodeado de serpientes y joyas. ¿Y tú, la has visto?

Ibón de Plan o Basa la Mora
Tradiciones ancestrales, leyendas y bellos lugares se ubican en la cabecera del valle de Chistau, un pequeño rincón del Pirineo lleno de encanto que no debéis de dejar de conocer. ¡Os sorprenderá!

Agraceder a nuestros amigos Javier Vecino y Jessica Prat por la cesión de algunas de las fotos.