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miércoles, 15 de febrero de 2017

De Riglos al embalse de La Peña por la Foz de Escalete

Atardecer sobre los Mallos de Riglos
Regresamos al Reino de los Mallos con una ruta circular que desde el pueblo de Riglos nos llevará hasta el embalse de La Peña por la Foz de Escalete, un estrecho congosto por donde el barranco del Forcallo se abre paso para unirse al río Gállego.

La población de Riglos es la capital del extenso municipio que integra las umbrías de las sierras de Santo Domingo y Loarre, así como un amplio territorio situado al sur de la sierra de San Juan de la Peña.

Niebla matutina en Riglos
Destaca su casco urbano adaptado al terreno generando un trazado irregular de calles, bien custodiadas por los conglomerados de los Mallos de Riglos, todo un paraíso para los amantes de la escalada.

La ruta se puede dividir en dos partes. Por un lado, el Camino del Cielo o sendero circular de los Mallos, un agradable y sencillo recorrido con fuerte desnivel que rodea estas paredes. 

Mallos de Riglos y Peña Rueba
Por el otro, el camino hasta el embalse de La Peña pasando por la pardina y la Foz de Escalete siguiendo el PR-HU-98, que comparte un pequeño tramo con el GR-95.

Nuestro punto de partida es el parking ubicado a la entrada del pueblo (635 metros). Frente al bar El Puro, veremos un poste de madera que señaliza la ruta circular a los Mallos. 

Callejearemos brevemente siguiendo esta indicación hasta conectar con el Camino Natural de la Hoya de Huesca y con el GR-1 que se dirige a Linás de Marcuello.

Mirador del Ventuso. Mallo Firé y Peña Rueba
Saldremos del pueblo en dirección sureste para, metros después, continuar por la izquierda en un cruce de caminos señalizado con marcas de GR (670 metros). En unos minutos, dejaremos el GR-1 para comenzar a ascender por el Camino del Cielo (700 metros), bien marcado con puntura azul.

Rodeado de boj, el sendero va ganando altura entre los mallos Colorado y Chichín mediante amplias lazadas, con vistas de la ermita de Santa Cruz y el Centro de Interpretación de Aves.

Mallos Firé y Pisón. Al fondo, Murillo de Gállego
Comenzaremos entonces a rodear el macizo de los Mallos. Dejaremos a la derecha el Camino del Solano, indicado con pintura amarilla, y llegaremos al mirador del Ventuso (1030 metros) tras una hora de camino, en cuyas proximidades se encuentra una cabaña de pastores. 

Excepcionales vistas de la Hoya de Huesca, del río Gállego y del pueblo de Murillo pero, sobre todo, de la cara norte de los mallos y de Peña Rueba, por detrás de la cual asoma la conocida Punta Común.

Río Gállego, Peña Rueba y Punta Común
Siguiendo nuestro camino en fuerte descenso llegaremos al collado del Mallo Firé (860 metros), donde enlazaremos con el PR-HU-98 hacia el embalse de La Peña dejando a la izquierda el Camino del Cielo, que regresa a Riglos zeteando por el circo que forman los mallos Pisón y Firé.

Inicialmente, el sendero se dirige hacia La Peña contorneando escarpes rocosos para después ascender entre boj, coscoja y matorral hasta un collado (1005 metros) donde dejaremos a la derecha el desvío que regresa a Riglos por Santo Román y el que se dirige a La Peña por Las Articas.

Zona desolada. Al fondo, Peña Oroel
Zona con gran amplitud de vistas al norte, destacando la sierra de San Juan de la PeñaSan Salvador y la Peña Oroel. Deberíamos de ver el Pirineo pero se encuentra oculto por las nubes.

Iniciaremos un cómodo descenso pasando por una zona arrasada por un incendio sucedido allá por el año 2000 y nos adentraremos en un precioso bosque de pinos y carrascas que, afortunadamente, se libró de las llamas.

Al salir del bosque llegaremos a una zona despejada, repleta de matorral, donde atravesaremos una pista (910 metros) siguiendo las balizas de madera.

Descendiendo por el interior del bosque
Continuaremos avanzando hasta volver a encontrarnos con esta pista (805 metros), por la que descenderemos hasta llegar a la Pardina de Escalete (645 metros) en poco más de 3 horas de marcha.

Las pardinas son pequeñas explotaciones de uso agrícola, forestal o ganadero que se construían con materiales propios de la zona como madera, caliza o adobe. Solían estar ocupadas por una o más familias que trabajaban las tierras y el ganado.

Pardina de Escalete
Su origen se remonta al siglo XIII, cuando la ganadería comenzó a tener gran importancia. Eran utilizadas como refugio temporal de pastores y ganado vinculado a la trashumancia para, con los años, pasar a convertirse en vivienda permanente.

La actual pérdida de importancia del ganado ovino ha llevado al abandono de algunas de ellas, aunque mantienen gran importancia como refugio y lugar de nidificación para la fauna silvestre.

A escasos metros conectaremos con el GR-95, dejando el desvío hacia Sarsamarcuello a la derecha. Durante un par de kilómetros este sendero coincide con el PR-HU-98, recorriendo la margen izquierda del profundo barranco del Forcallo a su paso por los verticales paredones calizos de la Foz de Escalete (620 metros).

Foz de Escalete
Después de contemplar esta enorme brecha en la roca continuaremos por la larga y monótona pista rodeados de boj y robles, ya con visión del río Gállego, de los pueblos de La Peña y Yeste y de la sierra de Santa Isabel

En media hora desde la pardina llegaremos a la vía del Canfranero (540 metros), punto donde nos despedimos del GR-95 que pone rumbo al núcleo de La Peña, para continuar en dirección oeste paralelos a la vía y al embalse siguiendo el PR-HU-98.

Este tramo se ve amenizado por las vistas hacia los pueblos de Triste y Santa María de la Peña, en la margen opuesta del embalse. Media hora después, ya en las proximidades de la presa del embalse (545 metros), el PR continúa bien marcado hacia Riglos pasando por Carcavilla.

Presa y embalse de La Peña
En corto pero moderado ascenso ganaremos altura por encima de la vía del Canfranero observando la cresta de la Punta de la Ralla, el curso del Gállego, los aliviaderos de la presa y las cálidas luces del sol reflejadas en las tranquilas aguas del embalse.

Tras esta subida, el sendero pierde altura para cruzar la vía junto a una antigua caseta ferroviaria en ruinas (540 metros). El sendero se rodea de boj y matorral, volviendo a tener visión de los Mallos de Riglos y de Peña Rueba, conectando con una pista que nos acerca al núcleo de Carcavilla (530 metros). 

Reflejos en el embalse rumbo a Carcavilla
Metros después, pasaremos por debajo de la tubería de la central hidroeléctrica y, siguiendo las marcas y estacas de PR, la pista se volverá a tornar sendero.

A partir de aquí, un sube y baja constante de suaves pendientes. Saldremos de nuevo a la vía del Canfranero a la altura de otra caseta ferroviaria (545 metros) y seguiremos unos metros por ella hasta encontrar un visible hito a la izquierda. 

El PR asciende a media ladera para volver a descender por debajo de la altura de la vía. Tuvimos la suerte de ver circulando a este mítico tren, tan utilizado años atrás.

Río Gállego y central de Carcavilla
Con la vista puesta en el atardecer sobre las paredes de los Mallos de Riglos afrontaremos el último repecho, pasando junto a un viaducto y caminando pegados a la base los imponentes mallos Firé y Pisón, estando de vuelta en el pueblo tras 6 horas de camino.

Ruta circular de 17 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de unos 850 metros.

Track de Wikiloc aquí.

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viernes, 14 de febrero de 2014

El Pazino de Sallent

Sallent de Gállego
Esta semana nos dirigimos al Valle de Tena, un valle que se extiende desde la Tierra de Biescas hasta el Portalet, paso fronterizo a Francia. Su entrada es a través del Congosto de Santa Elena, lugar donde se encuentran un fuerte militar, un dolmen y la ermita de Santa Elena, patrona de la Tierra de Biescas y del Valle de Tena.

En su cabecera se halla la villa de Sallent de Gállego, capital del valle y situado a 1305 metros de altitud a orillas del embalse de Lanuza, que fue construido en 1976 y que acabó ahogando bajo sus aguas el pueblo que lleva su nombre.

Lanuza y escenario de 'Pirineo Sur'
En la actualidad, Lanuza se está recuperando y poco a poco vuelve a tener vida, en parte al trabajo de sus antiguos habitantes. Cada verano, en julio, se lleva a cabo el Festival musical Internacional de las Culturas ‘Pirineo Sur’, gran reclamo turístico para el valle y cuyo escenario se encuentra encima de las aguas del embalse.

Pasado el pueblo de Sallent en dirección a Formigal, nos encontramos una gran tubería verde y, a pocos metros, un desvío a la izquierda que nos marca nuestro punto de partida, el Pacino (o Pazino, 1965 metros). Un pico muy accesible y un espectacular mirador de todo el valle. 

Sierra de la Partacua y Embalse de Escarra
La primera parte del camino discurre por una pista paralela a la tubería pero pronto cogemos una senda señalizada hacia el collado del Pacino que nos introduce en un bonito hayedo, la llamada Selva de Sallent, y comenzaremos a ascender mediante lazadas.

Tras salir de este bosque nos encontraremos ante un claro en el que se sitúa una torre de descompresión hidráulica (1603 metros), visible también desde el aparcamiento desde donde hemos comenzado a andar.

Seguiremos la senda, siempre bien marcada, hasta llegar al collado del Pacino (1826 metros). En este punto, el camino desaparece hasta la cima, bien visible ante nosotros, a la que llegamos tras salvar un duro desnivel.

Peña Foratata y Sallent
Las vistas de 360 grados desde la cima son espectaculares. Al norte, El Midi d’Ossau nos señala el territorio francés, Formigal y Sallent de Gállego a los pies de la Peña Foratata. Al este, el pueblo de Lanuza se ve diminuto en la orilla del embalse. Al oeste, la sierra de la Partacua y el embalse de Escarra. Al sur, el embalse de Búbal y la Sierra de Tendeñera. Toda una maravilla para la vista.

Tras disfrutar del entorno y del silencio, bajamos de nuevo al collado. Seguimos el sendero que rodea el pico, bien marcado, hasta llegar a un panel identificativo que nos ofrece dos posibilidades. A la derecha, descender hacia el Embalse de Escarra y hacia la izquierda tomar el llamado ‘Camino de los Forzados’ hacia Sallent y Escarrilla. 

Tomamos el desvío de la izquierda y continuamos la marcha hasta llegar a un segundo poste indicativo que nos vuelve a ofrecer dos posibilidades. A la derecha, sendero hasta el pueblo de Escarrilla. A la izquierda, el camino a Sallent, rodeando el Pacino por la Selva de Lanuza.

Panorámica desde el collado del Pacino
Tomamos el ramal de Sallent por el camino de ‘As Crampas’ y nos adentramos en las sombras de la Selva de Lanuza siguiendo las marcas azules y blancas hasta divisar, de nuevo, la torre de descompresión y la tubería verde que hemos de saltar para finalizar nuestra ruta en unas cuatro horas. La tubería transporta el agua desde el embalse de Escarra hasta la central hidroeléctrica situada a la entrada del pueblo de Sallent.

Puente del Paco
Este embalse recoge las aguas del río Escarra, que nace en la Sierra de la Partacua y que desemboca en el Gállego cerca de la localidad de Escarrilla, a la que debe su nombre. En su recorrido, forma varias cascadas y saltos de agua. El más famoso es el llamado ‘O Saldo’, próximo a Escarrilla.

Atravesado por los ríos Gállego y Aguas Limpias, Sallent se encuentra a los pies de la Peña Foratata (2341 metros), emblema natural de la villa. Su iglesia de la Asunción es de estilo gótico y fue declarada Bien de Interés Cultural en 2001. A la entrada del pueblo destaca su puente medieval, llamado ‘Puente del Paco’ del siglo XVI.

El Mirador de San Mamés es otro de sus puntos de interés. Situado en el ‘Barrio del Paco’, desde él se tienen unas bonitas vistas del embalse y el pueblo de Lanuza, así como del Pacino, Tendeñera y Peña Foratata. 

Iglesia de la Asunción
Paralelo al embalse por su margen derecho, se encuentra el Camino Natural del embalse de Lanuza, un bonito y sencillo sendero cargado de vegetación que une Sallent con la presa del embalse y que tiene una duración de unas dos horas. Si se desea, se puede seguir, cruzar la presa y visitar a pie Lanuza haciendo del paseo una excursión circular sencilla y apta para todas las edades.

El valle de Tena cuenta con dos estaciones de esquí, Formigal y Panticosa, ambas del grupo Aramón, que con sus más de 170 kilómetros esquiables son uno de los lugares de referencia en invierno para los amantes de este deporte blanco.

Muchos rincones nos quedan por descubrir en el valle de Tena, hoy os hemos descubierto unos cuantos. Espero que os hayan gustado y que os animéis a conocerlos. Merecen la pena. Sallent es uno de esos lugares con encanto que tienen nuestras montañas y, seguro, que a nadie le dejará indiferente.

Más fotografías en http://www.pinterest.com/huellaenlanieve