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jueves, 1 de septiembre de 2016

Circular por Escuer Alto y la Torraza

Puerta de acceso a la Torraza
Hace un par de semanas estuvimos por la Tierra de Biescas visitando lo poco que nos quedaba por conocer. Entretanto, hicimos una ruta muy sencilla e interesante en la que visitamos el despoblado de Escuer Alto y su bella e imponente torre defensiva, conocida como la Torraza.

El pueblo de Escuer, también llamado Nuevo Escuer o Escuer Bajo, se localiza unos 4 kilómetros al sur de Biescas, al pie de la carretera que se adentra en el valle de Tena. Pero ésta no fue su ubicación original. De hecho, este pueblo se construyó en el siglo XX.

Ascendiendo por la pista
Arriba, en lo alto del barranco del mismo nombre, todavía se divisa su torre, el principal resto del pueblo del que salieron sus habitantes para fundar este nuevo Escuer.

Escuer Alto fue despoblado en la década de los 50 aunque ya antes de la Guerra Civil comenzó su abandono. Este éxodo fue propiciado por su mejor comunicación, a pie de la carretera nacional, y fomentado por el maestro adscrito al pueblo.

Llegando a Escuer Alto y la Torraza
El abandono aceleró, además, la total ruina del pueblo ya que muchos vecinos optaron por llevarse elementos constructivos de sus antiguas casas para construir las nuevas.

Este sencillo paseo se inicia en el nuevo pueblo de Escuer (840 metros), donde aparcamos al lado de su iglesia parroquial de San Bartolomé. Junto a la misma, un poste de madera marca el PR-HU-196 en dirección a la Torraza y Escuer Alto.

A los pocos metros, vemos una señal de madera que nos indica el camino a Escuer Alto por pista. Obviamos este desvío de forma momentánea y seguimos las marcas amarillas y blancas del PR. 

Fuente de Escuer Alto
Dejamos el asfalto de las calles del pueblo y continuamos por sendero bien balizado paralelo a un muro de piedra que conecta con la pista antes mencionada, la cual seguiremos dirección sur (izquierda) abandonando así el PR, que se va hacia la derecha.

Esta pista es la que nos va a llevar hasta Escuer Alto por la margen derecha del barranco de Escuer salvando el desnivel de forma más suave y cómoda que por el mencionado PR.

A los pocos minutos, cuando la pista hace su primera lazada, dejaremos a la izquierda un desvío sin señalizar (910 metros) hacia el cercano núcleo de Arguisal. En este punto, el acceso por la pista se restringe y sólo está permitido el paso a vehículos autorizados.

Escuer Alto. Ruinas de la iglesia de San Esteban
Continuaremos ganando altitud sin sobresaltos por cómodas lazadas hasta llegar, en 45 minutos de marcha, a un nuevo cruce sin señalizar (1060 metros). Dejaremos a la derecha una pista que desciende al cauce del barranco y continuaremos por la izquierda.

Poco más de medio kilómetro después, continuaremos por la derecha en otro nuevo cruce (1090 metros) teniendo ya visión, en la margen izquierda del barranco, de la bonita Torraza de Escuer.

La pista cruza el barranco y, tras una hora y cuarto de camino, llegaremos al ruinoso pueblo de Escuer Alto (1120 metros). Sus casas no han logrado sobrevivir a décadas de abandono y expolio y hoy la vegetación engulle cualquier resto de construcción. Únicamente algunas bordas, la fuente (de la que todavía mana agua), las ruinas de la iglesia de San Esteban (s. XVII) y la torre defensiva son reconocibles entre la maraña vegetal.

Interior de la Torraza
Fue un pueblo de gran tamaño, llegando a tener 23 casas a principios del siglo XX, incluidas la escuela y el molino, organizadas en dos barrios separados por el barranco. El barrio principal, donde se concentraban la mayoría de los edificios y el llamado barrio verde conformado por tres casas y sus edificios auxiliares.

Continuando unos metros por la pista, veremos a mano derecha otra pista que nos lleva hasta el cercano castillo de Escuer (1140 metros), también conocido como la Torraza, uno de los ejemplares más señeros en cuanto a fortificaciones de finales de la Edad Media. Junto con la Torraza de Biescas y la Torre del Moro de Lárrede formaba parte del sistema defensivo de la zona media del Gállego.

Torraza de Escuer
Su interés radica, además de su buen estado de conservación, en su buena ubicación y en que, al contrario que las otras dos, conserva su perímetro amurallado y una capilla advocada a Santiago. A esta capilla sólo se podía acceder desde el interior del recinto aunque, en alguna reforma posterior, se le tabicó este acceso y se abrió el ahora existente, por el sur.

Situada en un emplazamiento prácticamente inexpugnable, esta torre defensiva fue construida en el siglo XV y se reformó profundamente en el XVI. La torre era un soberbio inmueble de cinco plantas, con pisos de madera, donde numerosas aspilleras se abrían en sus cuatro caras, con un acceso a pie de calle y otro elevado mediante una escalera.

Aspilleras de la Torraza
El interior actual poco tiene que ver con el original. En la reforma del siglo XVI se construyeron bóvedas de cañón, lo que ocasionó que las cinco plantas originales se redujeran a tres. El desarrollo de las bóvedas hizo que numerosas aspilleras quedaran ocultas e inutilizadas.

Junto a la Torraza, nos alegra saber que hay una casa de campo construida y habitada, Casa Altabás, suponemos que para residencia vacacional. 

Capilla de Santiago
En la valla de la casa, enlazaremos con el PR-HU-196 que desciende a Escuer Bajo por la margen izquierda del barranco de Escuer. Cruzaremos un barranco secundario (1100 metros) y continuaremos pegados a unos muros de piedra que delimitan antiguos bancales de cultivo.

Entre boj, carrascas y pinos iremos perdiendo altura, divisando la Punta Güé (1579 metros) con el visible puesto de vigilancia contra incendios en su cima. En algunos tramos el sendero está bastante estropeado por efecto del agua pero está acondicionado con tablones a modo de escalones.

Caminando entre muros
Tras poco más de media hora de descenso, nos encontramos con el ramal que viene de Biescas (1020 metros) por el que nos desviamos momentáneamente porque, a pocos metros, encontraremos un mirador interpretativo con una buena panorámica de la Tierra de Biescas.

Desde este mirador divisamos los picos Tendeñera (2853 metros), Sabocos (2757 metros), Otal (2701 metros), Basechango (2256 metros), Toronzué (2263 metros), Erata (2003 metros) y la ermita de San Benito, el Oturia (1910 metros), la plana de Santa Orosia y los pueblos de Gavín, Orós Alto, Orós Bajo, Escuer, Arguisal, Oliván y Susín.

Panorámica de la Tierra de Biescas
Regresamos a la bifurcación anterior y continuamos descendiendo siguiendo las indicaciones del PR hacia Escuer Bajo, tras volver a cruzar el barranco de Escuer.

Por último, enlazaremos brevemente con la pista por la que hemos ascendido y desharemos los últimos metros hasta llegar al coche, al que llegamos tras menos de una hora y cuarto de descenso.

Sencilla ruta circular matutina de 6’5 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de 350 metros realizada en menos de dos horas y media sin contar paradas.

Nuevo Escuer. Iglesia de San Bartolomé
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viernes, 31 de enero de 2014

Sobrepuerto, Ainielle y la Lluvia amarilla

Julio Llamazares. La lluvia amarilla. Estos son los motivos por los que conocí Sobrepuerto. Quedé tan sorprendido de su obra que no tuve más remedio que ir a descubrirlo. Mi destino, el lugar donde Julio se inspiró para escribir su novela: Ainielle.

Como todo Sobrepuerto, Ainielle es uno de esos pueblos que sufrieron la huida de sus habitantes para buscar una mejor calidad de vida en tierras bajas. Las precarias condiciones en las que se encontraban y los duros inviernos hacían casi imposible la vida allí. Un éxodo que se acrecentó en los años cincuenta, pero no fue hasta 1961 cuando quedó totalmente despoblado.

Oliván. Iglesia de San Martín
El punto de inicio es Oliván (Olibán en aragonés), pequeño pueblo perteneciente a la Tierra de Biescas, en el Álto Gállego, situado a 900 metros de altitud. Lo que más llama la atención de Oliván es la iglesia de San Martín, de estilo románico y declarada Bien de Interés Cultural.

Nos ponemos a caminar atravesando el pueblo y cruzamos el puente que salva el barranco de Oliván, que tiene una barrera que sólo permite el paso a vehículos autorizados. No obstante, podemos conseguir la llave de la barrera si se solicita en el Ayuntamiento de Biescas y recorrer la pista que se dirige a Basarán en vehículo 4x4.

Seguimos la pista que poco a poco nos va adentrando en Sobrepuerto. Dejaremos a un lado el desvío a Susín, que en febrero de 2013 quedó despoblado por el fallecimiento de su última habitante, Angelines Villacampa. Actualmente, la Asociación Mallau Amigos de Susín trabaja para la recuperación y conservación de su patrimonio mediante jornadas comunales, visitas escolares y guiadas, exposiciones, talleres...

Continuando nuestro camino por la pista, más adelante nos encontramos con un desvío que señala el camino a Berbusa y Ainielle, que desciende al barranco de Oliván y lo cruza. Tras remojarnos un poco los pies en sus frías aguas, seguimos el sendero que asciende directamente hasta Berbusa (o Bergusa en aragonés), situado a 998 metros de altitud. Sus habitantes eran llamados “carboneros”, ya que la pobre economía del pueblo giraba alrededor del carbón.

Berbusa. Iglesia de San Pedro
Berbusa llegó a tener diez casas, dos escuelas, la iglesia y una abadía, aunque el párroco vivía en la vecina Oliván. Dispuso de electricidad los dos años anteriores a la Guerra Civil mediante la construcción de una pequeña central eléctrica en el barranco Toscal, pero al iniciarse el conflicto la turbina fue requisada por los republicanos.

Las inmediaciones de Berbusa están llenas de muros de piedra que delimitaban campos de cultivo y que todavía aguantan los crudos inviernos de estos lugares.

Después de recorrer las calles de Berbusa, continuamos el camino hacia Ainielle. A partir de aquí el sendero va ganando altura de forma progresiva y vamos descubriendo rincones tan bonitos como la poza del barranco de Rimalo.

Barranco de Rimalo
Tras unas tres horas de camino desde Oliván, llegamos a Ainielle, nuestro destino final. Situado a 1355 metros de altitud, hoy es un pueblo vacío de vida, pero lleno de silencio y emociones. Sólo encontrarás tristeza y soledad entre sus casas caídas.

Ainielle llegó a tener diez casas, una escuela y su bonita iglesia, que es lo que mejor se conserva en la actualidad. Fue en 1961 cuando quedó vacío totalmente con el cierre de Casa O' Rufo.

Sus familias fueron emigrando poco a poco hacia un mundo mejor dejando recuerdos, sentimientos y emociones para siempre. Cargaron con todo lo que pudieron y lo demás se quedó tras la puerta cerrada de su casa.

Cuando llegué, lo primero que me vino a la cabeza fue ¿cómo pudieron vivir aquí? Comunicado en malas condiciones con cualquier otro núcleo habitado, sin agua corriente y sin electricidad se me hacía difícil imaginarlo.

Ainielle. Vista general
Una sensación extraña se adueña de ti mientras caminas por lo que queda de sus calles. Ruinas y más ruinas de lo que un día tuvo vida. Hoy vida muerta y seres llenos de vida observando desde el pequeño cementerio como la vegetación y el paso del tiempo derriban lo poco que queda de pie en Ainielle.

He creído conveniente añadir un fragmento de "La lluvia amarilla" que describe perfectamente lo que se siente al visitar este lugar:

"Como arena el silencio sepultará las casas, como arena las casas se desmoronarán. Oigo ya sus lamentos, solitarios, sombríos, ahogados por el viento y la vegetación.

Borda en Ainielle
Caerán poco a poco, sin ningún orden cierto, sin ninguna esperanza, arrastrando en su caída a todas las demás. Unas irán hundiéndose despacio, muy despacio, bajo el peso del musgo y de la soledad. Otras caerán de bruces en el suelo de repente, violenta y torpemente, como animales abatidos ante las balas de un paciente e inexorable cazador. Pero todas, más tarde o más temprano, más tiempo o menos tiempo resistiendo inútilmente, acabarán un día devolviendo a la tierra lo que siempre fue suyo, lo que siempre ha esperado desde que el primer hombre de Ainielle se lo arrebató".

Molino de Ainielle
A unos veinte minutos de Ainielle junto al barranco se encuentra el molino, lugar importante en la novela de Julio y que fue rehabilitado en 2008 de forma conjunta por la Asociación O Zoque de Yebra de Basa, la Asociación Erata de Biescas y antiguos vecinos de Ainielle con el apoyo del Ayuntamiento de Biescas. En su dintel está grabado el año 1763 y gracias a su buena conservación, se cree que se podría poner en funcionamiento con una buena limpieza del mismo.

Actualmente, la Asociación O Zoque trabaja en la defensa del patrimonio cultural y natural de Sobrepuerto con varios proyectos tales como la rehabilitación de los tejados de las iglesias de Yebra de Basa y de Santa Orosia o la ejecución del proyecto, licitado recientemente, del "Camino del Pastor", antiguo camino que unía las localidades de Yebra, Sabiñánico y Jaca.

Como reflexión personal, Sobrepuerto es uno de tantos lugares del Pirineo que hay que visitar en la vida. Recorrerlo es recorrer el pasado. Aquellos caminos, hoy llenos de soledad, fueron la única vía de comunicación. Cuesta pensar que en esos lugares pudiese haber vida. Una vida difícil la que tuvieron aquella gentes, pero más sufrieron al dejar sus casas y pensar que el paso de los años acabará derrumbado cualquier resquicio de vida en esas tierras. Mi más sincero respeto y admiración hacia ellos.

Más fotografías en: www.pinterest.com/huellaenlanieve

Fuentes:

Serrablo.org
Asociación O' Zoque
Julio Llamazares - La lluvia amarilla