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jueves, 8 de septiembre de 2016

Circular por Santa Elena y Polituara

Calle única de Polituara
Un sencillo y entretenido paseo a caballo entre la Tierra de Biescas y el valle de Tena es el que nos lleva desde el parking de Santa Elena hasta el despoblado de Polituara. 

Podemos decir que este camino se trata de la continuación a la ruta que ya os describimos que iba desde Biescas hasta la ermita de Santa Elena. Ambas por separado son rutas cortas, ideales para realizar en una mañana o en una tarde. Si lo preferís, las podéis unir, teniendo en cuenta que es una ruta lineal que requiere de combinación de vehículos si no queremos volver por el mismo camino.

Línea P. Batería de San Martín
Unos 4 kilómetros al norte de Biescas encontramos el conjunto de Santa Elena, formado por el Fuerte, la ermita y el dolmen. A pie de carretera tenemos un parking donde dejar el coche (990 metros).

Comenzamos a caminar por asfalto cruzando el río Gállego por un puente. A los pocos metros, nos encontraremos una bifurcación que seguiremos hacia la izquierda enlazando con el PR-HU-78 procedente de Biescas. A la derecha, el camino se va hacia el dolmen y el Sendero Adaptado.

Búnker de la Línea P
Siguiendo las indicaciones hacia el Fuerte de Santa Elena y Hoz de Jaca, llegaremos a una barrera que impide el paso a vehículos no autorizados. Aquí se halla un pequeño aparcamiento y el desvío del PR hacia Hoz de Jaca que debemos seguir (1000 metros). Este PR es un ramal del Camino de Santiago como así nos indica un panel informativo.

Por este sendero vamos a encontrar numerosos restos de la organización defensiva de los Pirineos, conocida como Línea P, una barrera defensiva que se construyó entre 1939 y 1948 formada por unos 6.000 búnkeres. Mediante un trazado estratégicamente dispuesto se levantaron espacios para evitar que la Alemania nazi o los aliados entrasen a España por la cordillera pirenaica.

Mortero de la Línea P
Junto al desvío del PR tenemos la Batería de San Martín, un muro aspillerado ubicado debajo del Fuerte de Santa Elena. Tras un breve descenso, nos encontramos con la vía ferrata de Santa Elena, donde comienza un espacio natural de multiaventura con paneles sobre la flora que nos vamos a ir encontrando.

Entramos en un agradable, sombrío y fresco bosque mixto donde podemos observar algunas especies como fresnos, acebos, pinos, boj, coronas de rey, abedules, sauces, grasillas, orejas de oso y avellanos.

Barranco Espumoso
A la media hora de comenzar, llegamos a un espectacular búnker de mortero que consta de dos zonas, una exterior y otra cubierta. Construido en 1946, es una de las obras más grandes que se conservan en el entorno de Biescas. Para disimular la construcción y evitar que fuese reconocida por el enemigo, se mimetizó con el terreno, por lo que puede llegar a pasar desapercibida.

Pocos metros más adelante, cruzaremos por un puente de madera el barranco Espumoso (990 metros), punto donde finaliza la Tierra de Biescas y comienza el valle de Tena.

Puente tibetano sobre el Gállego
Junto al camino tenemos un nido de ametralladora desde donde se tenía acceso y alcance directo hacia la carretera. También podemos ver los restos de una pequeña central hidroeléctrica que aprovechaba las aguas del barranco que acabamos de cruzar.

Seguimos el PR para llegar, en un cuarto de hora, a un puente tibetano (990 metros), donde finaliza este circuito multiaventura.

Antiguamente este puente era de piedra y formó parte de las comunicaciones obligatorias entre Biescas y Polituara. Tras muchos años de uso y con la construcción del primer camino carretero en el valle de Tena, fue cayendo poco a poco en desuso.

Pozas de Polituara
Tras caminar por la orilla del Gállego y ver unas tranquilas y cristalinas pozas, ganaremos algo de altura pasando por un pequeño bosque de hayas para llegar a la losera de Polituara (1060 metros), una cantera de la que se extraían lajas de pizarra para construir los tejados de las casas. 

En sus alrededores pueden verse dos zonas de extracción, una escombrera y restos de las casetas de los loseros donde se cobijaban mientras realizaban este trabajo.

En media hora desde el puente tibetano, enlazaremos con el asfalto de la carretera de acceso restringido que va a la ya visible presa del embalse de Búbal. Dejaremos a la derecha el PR en dirección a la presa y Hoz de Jaca y giraremos a la izquierda (sur) para cruzar un puente y llegar al despoblado de Polituara (1015 metros).

El sendero es muy sombrío y fresco
Documentado por primera vez en el año 1295, su origen está ligado a la existencia de una antigua ermita románica conocida como Nuestra Señora de Polituara, que servía de albergue a peregrinos y viajeros.

Polituara era el primer pueblo del valle de Tena en la ruta hacia Francia y el Balneario de Panticosa. Estaba junto al Camino Real que recorría de norte a sur este valle. Como paso obligado de personas y mercancías era un lugar propicio para el cambio de caballerías, el paso del ganado en trashumancia y para el establecimiento de comercios.

Restos de una caseta de loseros
Para hacernos una idea del trasiego de gentes que pasaban por aquí, este pequeño pueblo llegó a tener dos comercios de ultramarinos, panadería, herrería, zapatero, losero y parada de la ruta de autobuses. Llegó a tener seis casas, destacando sobre el resto Casa Domec, que era panadería, comercio de ultramarinos, mesón y carnicería.

La primitiva ermita románica fue construida antes del siglo XIII y sobre ella se edificó la actual en el XVIII.

La expropiación de sus casas y tierras por la construcción del embalse de Búbal en la década de los años 60-70, apenas a un kilómetro del pueblo, y la modificación del trazado de la carretera provocó su abandono.

Ermita de Polituara
Una buena noticia. Una persona vecina del pueblo, lo ha comprado entero y lo está rehabilitando. Encontramos mucho material de construcción en su única calle. Ni resto de la maleza que se apoderaba de sus ruinas. El tejado de la iglesia es de nueva construcción y su perímetro lo encontramos rodeado de andamios. El tejado de otra de las casas, que debía ser la panadería, también estaba nuevo.

Tras la visita, seguiremos por la carretera en dirección sur hasta encontrar un búnker y una barrera. A los pocos metros, encontramos a la izquierda un desvío marcado con un hito y un panel en mal estado que desciende de nuevo al puente tibetano. Un panel nos informa de su obligada normativa. 

Calle única de Polituara
Lo cruzaremos con cuidado y desandaremos el sendero que nos había traído hasta aquí hasta regresar al Fuerte de Santa Elena y al parking en 40 minutos desde Polituara.

Sencilla ruta, en su mayoría circular, con una distancia de 6 kilómetros y un desnivel positivo acumulado de 250 metros realizada en 2 horas y media contando las paradas.

Track de Wikiloc aquí.

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jueves, 1 de septiembre de 2016

Circular por Escuer Alto y la Torraza

Puerta de acceso a la Torraza
Hace un par de semanas estuvimos por la Tierra de Biescas visitando lo poco que nos quedaba por conocer. Entretanto, hicimos una ruta muy sencilla e interesante en la que visitamos el despoblado de Escuer Alto y su bella e imponente torre defensiva, conocida como la Torraza.

El pueblo de Escuer, también llamado Nuevo Escuer o Escuer Bajo, se localiza unos 4 kilómetros al sur de Biescas, al pie de la carretera que se adentra en el valle de Tena. Pero ésta no fue su ubicación original. De hecho, este pueblo se construyó en el siglo XX.

Ascendiendo por la pista
Arriba, en lo alto del barranco del mismo nombre, todavía se divisa su torre, el principal resto del pueblo del que salieron sus habitantes para fundar este nuevo Escuer.

Escuer Alto fue despoblado en la década de los 50 aunque ya antes de la Guerra Civil comenzó su abandono. Este éxodo fue propiciado por su mejor comunicación, a pie de la carretera nacional, y fomentado por el maestro adscrito al pueblo.

Llegando a Escuer Alto y la Torraza
El abandono aceleró, además, la total ruina del pueblo ya que muchos vecinos optaron por llevarse elementos constructivos de sus antiguas casas para construir las nuevas.

Este sencillo paseo se inicia en el nuevo pueblo de Escuer (840 metros), donde aparcamos al lado de su iglesia parroquial de San Bartolomé. Junto a la misma, un poste de madera marca el PR-HU-196 en dirección a la Torraza y Escuer Alto.

A los pocos metros, vemos una señal de madera que nos indica el camino a Escuer Alto por pista. Obviamos este desvío de forma momentánea y seguimos las marcas amarillas y blancas del PR. 

Fuente de Escuer Alto
Dejamos el asfalto de las calles del pueblo y continuamos por sendero bien balizado paralelo a un muro de piedra que conecta con la pista antes mencionada, la cual seguiremos dirección sur (izquierda) abandonando así el PR, que se va hacia la derecha.

Esta pista es la que nos va a llevar hasta Escuer Alto por la margen derecha del barranco de Escuer salvando el desnivel de forma más suave y cómoda que por el mencionado PR.

A los pocos minutos, cuando la pista hace su primera lazada, dejaremos a la izquierda un desvío sin señalizar (910 metros) hacia el cercano núcleo de Arguisal. En este punto, el acceso por la pista se restringe y sólo está permitido el paso a vehículos autorizados.

Escuer Alto. Ruinas de la iglesia de San Esteban
Continuaremos ganando altitud sin sobresaltos por cómodas lazadas hasta llegar, en 45 minutos de marcha, a un nuevo cruce sin señalizar (1060 metros). Dejaremos a la derecha una pista que desciende al cauce del barranco y continuaremos por la izquierda.

Poco más de medio kilómetro después, continuaremos por la derecha en otro nuevo cruce (1090 metros) teniendo ya visión, en la margen izquierda del barranco, de la bonita Torraza de Escuer.

La pista cruza el barranco y, tras una hora y cuarto de camino, llegaremos al ruinoso pueblo de Escuer Alto (1120 metros). Sus casas no han logrado sobrevivir a décadas de abandono y expolio y hoy la vegetación engulle cualquier resto de construcción. Únicamente algunas bordas, la fuente (de la que todavía mana agua), las ruinas de la iglesia de San Esteban (s. XVII) y la torre defensiva son reconocibles entre la maraña vegetal.

Interior de la Torraza
Fue un pueblo de gran tamaño, llegando a tener 23 casas a principios del siglo XX, incluidas la escuela y el molino, organizadas en dos barrios separados por el barranco. El barrio principal, donde se concentraban la mayoría de los edificios y el llamado barrio verde conformado por tres casas y sus edificios auxiliares.

Continuando unos metros por la pista, veremos a mano derecha otra pista que nos lleva hasta el cercano castillo de Escuer (1140 metros), también conocido como la Torraza, uno de los ejemplares más señeros en cuanto a fortificaciones de finales de la Edad Media. Junto con la Torraza de Biescas y la Torre del Moro de Lárrede formaba parte del sistema defensivo de la zona media del Gállego.

Torraza de Escuer
Su interés radica, además de su buen estado de conservación, en su buena ubicación y en que, al contrario que las otras dos, conserva su perímetro amurallado y una capilla advocada a Santiago. A esta capilla sólo se podía acceder desde el interior del recinto aunque, en alguna reforma posterior, se le tabicó este acceso y se abrió el ahora existente, por el sur.

Situada en un emplazamiento prácticamente inexpugnable, esta torre defensiva fue construida en el siglo XV y se reformó profundamente en el XVI. La torre era un soberbio inmueble de cinco plantas, con pisos de madera, donde numerosas aspilleras se abrían en sus cuatro caras, con un acceso a pie de calle y otro elevado mediante una escalera.

Aspilleras de la Torraza
El interior actual poco tiene que ver con el original. En la reforma del siglo XVI se construyeron bóvedas de cañón, lo que ocasionó que las cinco plantas originales se redujeran a tres. El desarrollo de las bóvedas hizo que numerosas aspilleras quedaran ocultas e inutilizadas.

Junto a la Torraza, nos alegra saber que hay una casa de campo construida y habitada, Casa Altabás, suponemos que para residencia vacacional. 

Capilla de Santiago
En la valla de la casa, enlazaremos con el PR-HU-196 que desciende a Escuer Bajo por la margen izquierda del barranco de Escuer. Cruzaremos un barranco secundario (1100 metros) y continuaremos pegados a unos muros de piedra que delimitan antiguos bancales de cultivo.

Entre boj, carrascas y pinos iremos perdiendo altura, divisando la Punta Güé (1579 metros) con el visible puesto de vigilancia contra incendios en su cima. En algunos tramos el sendero está bastante estropeado por efecto del agua pero está acondicionado con tablones a modo de escalones.

Caminando entre muros
Tras poco más de media hora de descenso, nos encontramos con el ramal que viene de Biescas (1020 metros) por el que nos desviamos momentáneamente porque, a pocos metros, encontraremos un mirador interpretativo con una buena panorámica de la Tierra de Biescas.

Desde este mirador divisamos los picos Tendeñera (2853 metros), Sabocos (2757 metros), Otal (2701 metros), Basechango (2256 metros), Toronzué (2263 metros), Erata (2003 metros) y la ermita de San Benito, el Oturia (1910 metros), la plana de Santa Orosia y los pueblos de Gavín, Orós Alto, Orós Bajo, Escuer, Arguisal, Oliván y Susín.

Panorámica de la Tierra de Biescas
Regresamos a la bifurcación anterior y continuamos descendiendo siguiendo las indicaciones del PR hacia Escuer Bajo, tras volver a cruzar el barranco de Escuer.

Por último, enlazaremos brevemente con la pista por la que hemos ascendido y desharemos los últimos metros hasta llegar al coche, al que llegamos tras menos de una hora y cuarto de descenso.

Sencilla ruta circular matutina de 6’5 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de 350 metros realizada en menos de dos horas y media sin contar paradas.

Nuevo Escuer. Iglesia de San Bartolomé
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martes, 2 de agosto de 2016

Peña Oroel (1770 metros) y senda de los Lobos

Llegando a la Cruz de Oroel
La aislada y emblemática Peña Oroel (1770 metros) es una de esas cimas que, a pesar de su modesta altitud, ofrece un perfecto mirador de las cumbres del Pirineo y de Jaca, a la que está íntimamente ligada por ser visible desde cualquier punto de la ciudad.

Es un símbolo plagado de leyendas. Una de ellas dice que las hogueras encendidas en su cumbre fueron la señal para el comienzo de la Reconquista. Otra, que en sus entrañas hubo una mina o un tesoro, el cual, que se sepa, no ha sido hallado.

Camino por el bosque
Para ascenderla hay que dirigirse al Parador de Oroel (1186 metros). Desde Jaca, cogeremos la carretera que se dirige a Bernués y al Monasterio de San Juan de la Peña. Dejaremos la Venta Fontazones a la derecha y, tras unos 400 metros, encontraremos a la izquierda el desvío hacia el Parador. Recorreremos un par de kilómetros de pista-carretera y llegaremos al parking del mismo.

Para evitar ir y volver por el mismo camino, vamos a realizar una ruta circular ascendiendo por la vía normal y descendiendo por la menos transitada senda de los Lobos, en el extremo oriental de la gran mole de Oroel.

Jaca, el valle del Aragón y la línea pirenaica
Desde el parking ya vemos paneles que nos informan de la ruta. Hoy caminamos por el PR-HU-66 o Sendero S-7 del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel. Varios carteles nos informan de su normativa, así como la prohibición de salirse del camino para evitar la erosión del terreno.

El sendero asciende mediante zig-zags por la cara norte de la Peña a través de un pinar de pino silvestre bajo el cual se desarrollan pies de acebo, serbales y otras especies de interés para la avifauna. En las partes más altas del bosque, a partir de los 1400 metros de altitud, los pinos dan paso a los abetos, de singular valor para la conservación de este entorno.

Canal de Berdún desde la Cruz
En esta parte del recorrido es donde se gana la mayor parte del desnivel, casi 500 metros en apenas 2’5 kilómetros. Al salir del bosque, ya en la solana meseta superior, la vegetación cambia radicalmente al encontrarnos en la cara sur, pasando a llanos cubiertos de erizones, con su espectacular amarillo estival, boj y pastizales de montaña.

Tras poco más de una hora, llegaremos al collado de las Neveras (1670 metros) donde encontramos un cruce señalizado. Tenemos el sendero que se dirige, al oeste, a la visible Cruz de Oroel y a la ermita de la Virgen de la Cueva y la desviación en dirección este hacia la Punta Bacials, que tomaremos a la vuelta.

Aspe, Lecherines, Collarada y sierra de la Partacua
A los pocos minutos, una variante del PR-HU-66 o sendero S-7 nos acerca a la ermita rupestre de la Virgen de la Cueva. De momento, dejamos este ramal a la izquierda (1655 metros) y continuamos hacia la Cruz.

Existen dos senderos paralelos que nos acercan a la misma. Uno recorre la cresta y el otro, más pisado y protegido del viento, discurre unos metros más abajo. Esta Cruz, de hierro y casi 9 metros de altura, fue levantada por el Cuerpo de Forestales en 1902.

Una vez alcanzada la cima de Oroel tras una hora y 40 minutos, hemos de hacer un descanso para disfrutar de su increíble panorámica.

Una mirada al macizo de Monte Perdido
El Pirineo, la Canal de Berdún, la Val Ancha y la Val Estrecha en la vertiente norte, y los extensos montes y sierras prepirenaicas en la sur como las de Loarre, Gratal y Guara con picos como el Tozal de Guara (2077 metros), Fragineto (1750 metros) y el Pico del Águila (1620 metros) hasta el Puerto de Monrepós.

Destacamos, desde el Pirineo más occidental al más oriental, los picos Peñaforca (2390 metros) con la sierra de los Alanos, Agüerri (2447 metros), Bisaurín (2670 metros) y Fetás (2539 metros), el macizo de la Bernera, Llena del Bozo (2559 metros), Llena de la Garganta (2599 metros), Aspe (2645 metros), los Mallos y el pico Lecherín (2566 metros), Collarada (2886 metros) y Collaradeta (2729 metros).

Parador de Oroel
Siguiendo la cadena montañosa, la sierra de la Partacua con las peñas Retona (2775 metros) y Telera (2762 metros), los Infiernos y su marmolera, los Dientes de Batanes, el Vignemale (3299 metros), la sierra de Tendeñera con las peñas Sabocos (2757 metros) y Blanca (2555 metros) y los picos Tendeñera (2853 metros) y Otal (2701 metros).

Bien visible la zona de Ordesa, con los Gabietos, el Taillón (3144 metros), Mondarruego (2847 metros), los circos de Carriata y Cotatuero, el Gallinero (2752 metros) y la Faja de las Flores, Tobacor (2779 metros), el Dedo, la Falsa Brecha, Brazillac, el Casco (3006 metros), los picos de Marboré, las Treserols, la Punta de las Olas (3002 metros), el collado de Añisclo, La Suca (2802 metros) y las Tres Marías.

Descendiendo de la Cruz
Ya más cerca de nosotros, la ciudad de Sabiñánigo, el Oturia (1910 metros) y la plana de Santa Orosia, el Erata (2003 metros), la Peña Canciás (1928 metros) y, más al fondo, la Peña Montañesa (2291 metros), el Turbón (2492 metros) y los macizos de Cotiella y Posets.

Al oeste, la Canal de Berdún, el embalse de Yesa con la sierra de Leyre al fondo y, más cerca, los picos Cuculo (1552 metros), San Salvador (1547 metros) y la sierra de San Juan de la Peña con el vallecito en el que se encuentra el pueblo de Atarés.

Virgen de la Cueva
Desde este lugar privilegiado se ve perfectamente la entrada a los valles pirenaicos de Hecho, Aragüés, Aísa, Aragón, Acumuer y Tena.

Con muy buena vista, apreciamos un sinfín de poblaciones. Al oeste de Jaca, ubicamos Santa Cilia de Jaca, Binacua, Ascara, Abay, Novés, Araguás del Solano, Canías, Asieso, Guasillo y Banaguás, mientras que al este de la misma encontramos los núcleos de Barós, Guasa, Ipas, Baraguás, Ulle, Jarlata, Badaguás, Lerés, Gracionepel, Espuéndolas, Orante, Martillué, Pardinilla, Borrés y Larrés. En el interior del valle del Aragón observamos Castiello de Jaca y Aratorés.

Antigua nevera para almacenar nieve
Tras acercarnos al extremo más occidental de la Peña y admirar durante un buen rato la panorámica, volvemos sobre nuestros pasos hasta el desvío que se dirige a la ermita de la Virgen de la Cueva. Rodeados de erizón, el sendero desciende cómodamente en dirección sur y se introduce en un denso pinar, con algunos ejemplares centenarios, hasta llegar a la cueva donde se ubica esta ermita natural (1465 metros – 50 minutos desde la Cruz).

Lugar no exento de leyendas. Según una de ellas un pastor, extrañado de que todos los días una de sus cabras desapareciera para regresar a última hora, un día decide seguirla y descubre una cueva con un hallazgo sagrado, la imagen de la Virgen.

Al fondo, la Punta Bacials
Hace unos años, debido a las fuertes lluvias apareció una grieta en la cueva que acabó con el hundimiento de gran parte de la misma y de la ermita. Esto ha propiciado que el interior de la cueva esté impracticable y su entorno muy peligroso. Anualmente se realiza una romería entre los meses de mayo y junio. A su lado, se encuentra la Casa de la Cofradía. 

Existe una mesa con bancos a la sombra que viene genial para reponer fuerzas. Tras el descanso, nos toca ascender los 200 metros de desnivel que nos separan del camino principal (30 minutos).

Naturaleza muerta
De nuevo en el collado de las Neveras, nos dirigimos por la cresta hacia el extremo opuesto a la Cruz de Oroel en dirección a la Punta Bacials. Veremos un par de antiguas neveras (1680 metros), construcciones utilizadas para almacenar nieve y que permitían disponer de hielo en verano.

Seguiremos recorriendo la cresta en compañía del amarillo erizón y de matorral bajo pasando por la Punta de la Sora (1707 metros) hasta llegar a un desvío marcado con un hito de piedras (1640 metros – 45 minutos). Al fondo, podemos divisar la sencilla loma de Punta Bacials (1689 metros).

Senda de los Lobos
Este hito es el inicio de la poco conocida senda de los Lobos, un camino estrecho que desciende por un frondoso y sombrío bosque, primero de abetos y conforme perdemos altura, de pinos. El camino no tiene pérdida ya que la vegetación no deja salirte del mismo. Hemos de sortear algunos árboles caídos que cortan el paso.

Tras 25 minutos, el sendero se bifurca (1430 metros). El de la izquierda enlaza con el sendero de subida a la Peña Oroel y el de la derecha, que es el que tomamos, desciende más directo a la carretera, a un kilómetro del Parador.

Senda de los Lobos
En otros 25 minutos llegamos a la carretera (1180 metros). La seguiremos en dirección oeste (izquierda). De frente, vemos el PR que desciende hasta la cercana población de Barós que no tomamos. En 10 minutos llegaremos al Parador, punto y final de la ruta, donde nos refrescamos en la Fuente de los Forestales.

Sencilla ruta circular a uno de los símbolos de la Jacetania. Apta para todo tipo de niveles, con una distancia de poco más de 13 kilómetros y un desnivel de 850 metros realizada en 4 horas y media sin contar paradas. Si optamos por volver por el mismo camino, el desnivel de la ruta es de 600 metros y la distancia de unos 7’5 kilómetros. 

Track circular por la senda de los Lobos aquí.
Track lineal aquí.

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lunes, 18 de julio de 2016

Circular por Panticosa: valle de La Ripera e ibones de Sabocos y Asnos

Valle de La Ripera
Hacía tiempo que no volvíamos al valle de Tena. Ya entrado el verano, apetece acercarse a alguno de los muchos ibones que hay por esta zona. Hoy vamos a caminar por la cara norte de la sierra de Tendeñera para descubrir los ibones de Sabocos y Asnos.

Nos dirigimos a la parte baja del pueblo de Panticosa. Junto al inicio de la telecabina (1140 metros) se halla el parking de la estación de esquí, donde podemos dejar el coche en una gran explanada. 

Cruzaremos por un puente el río Caldarés y nos acercaremos a las aguas del río Bolática antes de que ambos se unan aguas abajo. Sin cruzar éste último, caminaremos unos metros por su margen derecha. En la parte trasera del gran edificio del telesilla, nace el PR-HU-95 con indicaciones hacia el ibón de Sabocos, La Ripera y La Corona por el camino Os Esponales.

Puente Viejo de Panticosa. Al fondo, la Partacua
Este sendero, por el que transitaban antaño las caballerías, se adentra en un sombrío y fresco bosque. Hace mucho calor y esta zona, por donde apenas penetran los rayos de sol, se agradece. 

Vamos ganando poco a poco altura paralelos a la margen derecha del río Bolática y dejando Panticosa cada vez más abajo. Al oeste, emerge la sierra de la Partacua con la siempre imponente silueta de Peña Telera (2762 metros).

Pronto llegamos a la primera desviación de la ruta. Dejaremos a la izquierda el camino hacia La Corona por el sendero de Albarosa y continuaremos por el PR hacia La Ripera, el Rincón del Verde y puente La Zoche.

Puente La Zoche sobre el Bolática
Cuando caminamos por la base de la Peña del Saso (1418 metros) nos encontramos una nueva desviación. Esta vez, a la izquierda se queda el sendero que lleva a La Corona por el camino Os Esponales y continuaremos hasta cruzar el puente La Zoche (1280 metros – 35 minutos).

Tras unas lazadas nos alejamos del curso del río y salimos a un terreno más abierto y soleado. Primeras vistas, al norte, del macizo de Argualas y una amplia panorámica de la Partacua al oeste.

El sendero discurre entre verdes prados y nos dejamos llevar por la belleza del entorno. En esta zona, las marcas de PR escasean pero no hay posibilidad de pérdida si seguimos los hitos. Veremos los picos Catieras (2604 metros) y Ferreras (2644 metros) y el Dedo de Yenefrito y llegaremos a un pequeño refugio de pastores (1 hora).

Picos Catieras, Ferreras y Dedo de Yenefrito
Siguiendo nuestro camino, cruzaremos el barranco de Faceras, que más que un barranco es una torrentera de piedras que puede servir como referencia para ascender al pico del mismo nombre (2128 metros) por esta vertiente. El sendero se ensancha apareciendo marcas de todoterreno y, metros más adelante, se convierte en pista.

Llegaremos a una puerta metálica para ganado que volveremos a cerrar cuando hayamos pasado. A escasos metros, cuando la pista gira a la izquierda para cruzar el río por el puente de La Rata, la abandonaremos siguiendo el PR-HU-95 y guiándonos por un escondido hito (1445 metros). 

Macizo de Argualas
Nos volveremos a encontrar con otra puerta metálica y, sin darnos cuenta, nos iremos introduciendo en el valle de La Ripera, con las primeras vistas de la abrupta e imponente cara norte de la sierra de Tendeñera.

El sendero se aproxima al río Ripera y cruza a su margen derecha por una pequeña pasarela (1520 metros), momento que aprovechamos para refrescarnos en su orilla.

A pesar de que, en ocasiones, las marcas de PR escaseen, no hemos abandonado en ningún momento su trazado. Continuamos nuestro camino hasta enlazar con una pista, que nos acompañará por el valle durante varios kilómetros.

Cara norte de la sierra de Tendeñera
En este punto encontramos indicaciones hacia el ibón de Sabocos y Panticosa. Dejaremos a nuestra izquierda el refugio de La Ripera y cruzaremos a la margen izquierda del río por un pequeño puente.

A nuestra derecha aparecen las laderas herbosas del pico Faceras y a nuestra izquierda las fajas y la Punta de las Escuellas (2349 metros). Detrás de nosotros queda la Cochata del Pano y el macizo de Argualas. Como telón de fondo, la impresionante cara norte de la sierra de Tendeñera.

Salto de Tendeñera
Vamos recorriendo el largo valle admirando su belleza, a medida que nos acercamos a la Fuente de La Ripera y al refugio del Cantal (1550 metros – 2 horas), donde paramos para reponer fuerzas. 

Escondido en el fondo del valle se ubica el Rincón del Verde y el Salto de Tendeñera, una cascada que desciende del collado del mismo nombre (2351 metros) y que vierte sus aguas al río Ripera. Divisamos lo que parece una traza de sendero bajo el llamado Fajón de las Flores de Nieve, por donde se salva el resalte de la cascada para llegar a los cercanos valles de Otal, Ordiso y Bujaruelo.

Rincón del Verde
Tras esta cascada son visibles la Punta Chornaleras o Punta del Puerto de Ordiso (2616 metros) y el pico Mallarruego (2684 metros) con el Puerto de Ordiso (2557 metros) entre ambos.

La pista gana desnivel por medio de lazadas hasta llegar al refugio del Verde (1900 metros) en una hora desde el refugio del Cantal. Extraordinario rincón donde llama poderosamente la atención la verticalidad de las murallas norte de la sierra de Tendeñera. Un gran lugar para finalizar una excursión.

Puerto de Ordiso y collado de Tendeñera
Desde este refugio observamos nuestro siguiente punto de referencia, el collado de La Paúl (2039 metros) ubicado al oeste junto con el pico del Verde (2295 metros). Continuamos la pista hasta que ésta desaparece en sus proximidades. Tras este collado y en leve ascenso rodeados de verdes praderas, llegaremos a un segundo collado, la Collada del Verde (2088 metros – 30 minutos).

Desde aquí, la vista es absolutamente espectacular. Contemplamos los tresmiles de Argualas, Garmo Negro, la Aguja de Pondiellos y los picos de los Infiernos con su característica marmolera.

Argualas, Garmo Negro, Pondiellos e Infiernos
Hacia el noroeste, aparecen cimas como la Pala de Ip (2779 metros), Punta Escarra (2751 metros), el Anayet (2574 metros), Arroyeras (2556 metros), Culivillas (2509 metros), el pico Pacino (1965 metros) y la Punta Cochata (1911 metros), la Peña Foratata (2341 metros), el Midi d’Ossau (2884 metros), el Peyreget (2483 metros) y el macizo de Soques, así como los núcleos de Sallent de Gállego, a orillas del embalse de Lanuza, Formigal y Escarrilla.

Al este, dejamos atrás los picos de Escuellas, Mallarruego y Chornaleras, el Puerto de Ordiso y el collado de Tendeñera. El Vignemale o Comachibosa (3299 metros) aparece por detrás del Salto de Tendeñera. Estamos solos, en silencio, rodeados de colosales montañas. Puro Pirineo.

Cabecera del valle de Tena
Caminaremos hacia los paredones de la sierra de Tendeñera para ir acercándonos a la base de la Peña Sabocos (2757 metros) y rodeando el circo que cae al ibón del mismo nombre. Nos encontramos un poste indicativo que no hace más que confirmar que vamos en el buen camino hacia el ibón.

Poco tardamos en ver sus azules aguas, bastantes metros por debajo de nosotros. En su orilla norte se halla el refugio de Sabocos (1900 metros) y una pista que, más adelante, acabaremos tomando. El PR-HU-95 desciende hacia el refugio para comenzar a cerrar la circular camino a Panticosa, pero nosotros queremos alargar más la ruta.

Ibón de Sabocos
Dejamos el PR y continuamos por un sendero de piedra suelta bien marcado con hitos que rodea el circo de Sabocos para dirigirnos hacia el ibón de los Asnos. Un único nevero en una empinada canal nos hace perder algo de tiempo. Caminamos por encima de un imponente cortado que finaliza en las aguas del ibón de Sabocos.

Pasada la canal de nieve y un corto tramo de ascenso por piedra suelta, enlazamos con una pista que nos llevará, en descenso, al ibón de Asnos (2060 metros – 4 horas y 30 minutos). Esta pista se unirá más adelante a la pista que comenzaba en las proximidades del ibón de Sabocos.

Ibón de Asnos y pico Mandilar
Ubicado en las faldas de la Punta Narronal o pico Mandilar (2212 metros), el ibón de Asnos es un rincón muy frecuentado en verano. La posibilidad de subir en telesilla hasta sus proximidades (tarifas 2016 ida y vuelta: 15'50€ adultos y 6'50€ niños) hace que sea un lugar muy masificado. Entre semana, como es nuestro caso, es totalmente diferente. Nadie por estos lares y, lógicamente, su tranquilidad es un verdadero placer.

Tras una larga parada, iniciamos el descenso por la monótona pista del complejo de la estación de esquí, enlazando en ocasiones con el PR-HU-95. Un largo camino, acortado al máximo campo a través, nos dirige a las inmediaciones del telecabina, ubicado en el Cerro Cuartalé o Puntal de Petrosos (1858 metros).

Descendiendo por las pistas de esquí
Ya despiertas de su letargo invernal, numerosas marmotas se asoman curiosas para controlar nuestros pasos. El descenso se hace pesado pero las vistas son espectaculares. Sin duda, es un gran mirador del valle de Tena y de los tresmiles de Panticosa.

Disfrutamos de la cálida luz de la tarde sobre la cabecera del valle y la sierra de la Partacua. Distinguimos nuevos núcleos urbanos, como los de Piedrafita de Jaca, Tramacastilla de Tena, Sandiniés, Búbal y El Pueyo de Jaca. Intuímos la ubicación del Parque Faunístico de La Cuniacha, del ibón de Piedrafita y del ibón de Las Paúles y vemos las aguas del embalse de Búbal.

Embalse y pueblo de Búbal, Piedrafita y El Pueyo de Jaca
Seguimos por la pista y encontraremos un sendero por la umbría del bosque que la acorta varios cientos de metros (1420 metros – 5 horas y 45 minutos). No dudamos en cogerlo, el calor es sofocante y el frescor de este corto y pronunciado sendero nos viene genial.

En las proximidades de Panticosa, la pista pasa a ser de cemento. Muy cerca del final, dejaremos a la izquierda dos senderos, el PR-HU-92 que se dirige a Hoz de Jaca y el PR-HU-106 hacia El Pueyo de Jaca.

Panticosa, Foratata, Midi, Peyreget y Pacino
Poco después, finalizaremos la ruta cruzando el Puente Viejo (1135 metros – 6 horas y 15 minutos), construido en 1556 sobre las aguas del río Caldarés, y llegaremos al parking donde hemos dejado el coche horas antes.

Ruta circular muy recomendable y variada con una distancia de 21 kilómetros y un desnivel positivo de poco más de 1000 metros realizada en 6 horas y cuarto sin contar paradas, y 8 horas contando los descansos. 

Marmota por los remontes

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