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lunes, 27 de abril de 2020

Caballera y Monasterio de San Martín desde Santaliestra

Caballera. Barrio El Sarrau
Nos adentramos en la Ribagorza más occidental para conocer el pueblo de Caballera y los vestigios del monasterio románico de San Martín.

La ruta consta de una parte circular que discurre por los antiguos caminos de herradura que comunicaban Caballera con los núcleos de Santaliestra y Besians, complementada con una parte lineal que será la que nos acerque hasta el monasterio.

En Santaliestra, municipio situado a 14 kilómetros de Graus en dirección Campo, da comienzo este recorrido. Aparcamos en su entrada junto al ayuntamiento, el antiguo lavadero y una báscula de pesaje (560 metros).

Santaliestra, San Quílez y río Ésera
Allí mismo veremos indicaciones del PR-HU-212 hacia Caballera y el monasterio de San Martín y del PR-HU-49 hacia el despoblado de La Corona y la Puebla de Fantova, así como un panel informativo sobre nuestra ruta.

Caminando por una de sus calles llegaremos a la desapercibida capilla de San Sebastián (s. XVIII) y saldremos del casco urbano para cruzar el río Ésera por el puente del Molino.

Valle del Ésera, Besians y castillo del Mon
Una vez en su margen derecha, el PR-HU-212 nos saca de la pista y comienza a ganar altura sobre el valle por un camino milenario entre encinas, pinos, aliagas y boj.

Superado este tramo, el sendero llanea para alcanzar el paso o faja del Morrón de Peri (675 metros), donde hay que extremar la precaución ya que el sendero discurre por encima de una vertical pared de margas que se precipita hasta el cauce del Ésera. 

La Cueva, visera de arenisca
Podremos ver el despoblado de Las Eras, el barrio de la Plana, el puente colgante de Santaliestra o palanca de Campodiezmo, la ermita románica de San Juan de Besians y el castillo del Mon de Perarrúa. 

Nada más superar este paso equipado con sirga, la senda se introduce en el barranco de las Feixas y alcanza una visera de arenisca conocida como La Cueva, donde sus aguas se precipitan formando una bonita cortina de agua (680 metros).

Desde el mirador de El Morrón de la Costera
Desde allí, el sendero vuelve a ganar altura con lazadas por un denso bosque de pinos y encinas para llegar, en una hora de camino, al mirador de El Morrón de la Costera (850 metros).

Amplia la panorámica que podemos divisar desde su posición, destacando el macizo del Turbón y modestas sierras como las de Baciero, Galirón, Esdolomada y Güel.

Entre muros de piedra seca
También veremos los núcleos de Santaliestra, San Quílez y Besians, las ermitas de San Saturnino y de Santiago y despoblados como Aguilar, Abenozas, Torruella de Aragón y La Corona.

El pinar se irá dispersando para dar paso a los robles. Llegaremos a un paso estrecho entre dos grandes rocas y seguiremos, rodeados de campos de labor abandonados, por un PR flanqueado por esbeltos y bien conservados muros de piedra seca.

La Vila. Iglesia de Santa Eulalia
El camino atraviesa una pista (915 metros) para continuar con un leve descenso entre muros, musgo y robles hasta llegar a Caballera (880 metros) en poco menos de 2 horas de camino.

Caballera se ubica en el centro de una pequeña meseta emplazada entre las faldas de la sierra de Campanué y el río Ésera. 

El núcleo se estructura en dos barrios en los que se levantan buenos ejemplos de arquitectura popular. A pesar de la ruina y el abandono sufrido desde la década de los 70, parece que el pueblo vuelve a resurgir con varias casas rehabilitadas y habitadas de forma temporal.

Casas rehabilitadas en Caballera
El primero de ellos es el barrio de La Vila, en el que se encuentra la ruinosa iglesia parroquial de Santa Eulalia, con su esbelta torre campanario (s. XVI) y distintas construcciones en ruina e invadidas de maleza.

Tras recorrerlo, llegaremos a otra pista que hemos de atravesar para seguir el sendero hacia el barrio de El Sarrau. Tomamos como referencia esta pista, ya que aquí nos desviaremos más tarde para coger el camino que nos llevará de regreso a Santaliestra.

El Sarrau de Caballera
En el barrio de El Sarrau es donde se concentra el mayor número de construcciones aún en pie, destacando varias casas de gran interés arquitectónico, curiosos corrales porticados y bordas que se distribuyen en torno a una única calle.

Al final de la misma se enlaza con otra pista por la que podríamos regresar a Besians. Haciendo caso omiso a esta indicación seguiremos el PR-HU-212 para llegar a un cruce de pistas señalizado que nos desvía hacia el monasterio por el camino de La Paúl.

El Sarrau de Caballera. Casa Castillón
Esta nueva pista discurre paralela al profundo barranco de San Martín o l'Antiga y pasa por el mirador de la Cruceta (975 metros), con fantásticas vistas del curso del Ésera, de la ermita románica de la Piedad, del macizo del Turbón e, incluso, del congosto del Mont Rebei.

En una hora de camino desde Caballera se llega al escondido enclave donde se ubica este monasterio, conocido también como convento de Llavori o de Sarradico (990 metros).

Panorámica desde el mirador de la Cruceta
Las primeras referencias de este lugar están vinculadas a la villa de Esvu, documentada a finales del siglo IX en los archivos del monasterio de Santa María de Obarra.

La iglesia tiene una única nave rectangular, de gran altura, que estuvo abovedada y de la que se han conservado parte de sus muros laterales y su magnífico ábside.

Monasterio de San Martín de Caballera
Bajo el presbiterio se encuentra una encantadora cripta cubierta con bóvedas de arista sostenidas por pilastras y columnas con capiteles labrados rústicamente.

El abandono, la ruina y el expolio estuvieron a punto de hacer desaparecer este importante conjunto arquitectónico. En 1998 se llevó a cabo una profunda labor de restauración, rehabilitación y consolidación, gracias a la cual hoy podemos contemplar y disfrutar de la belleza de este monumento.

Ábside del monasterio de San Martín de Caballera
Regresaremos a Caballera por el mismo camino. Entre los barrios de El Sarrau y La Vila se encuentra la pista antes mencionada donde cambiaremos de rumbo para tomar el camino viejo de Besians.

Seguiremos esta pista hasta dar con unas casas rehabilitadas en un prado (870 metros). A la derecha de las mismas comienza el camino que nos irá alejando de Caballera.

Cripta del monasterio de San Martín
Poco después se atraviesa la pista que acabábamos de dejar, la cual llega hasta una casa cercana. Este antiguo camino, marcado con puntos de pintura azul, es flanqueado por muros de piedra seca y va perdiendo altura suavemente por un bosque de quejigos y boj.

Poco a poco nos iremos introduciendo en el barranco de Caballera, contemplando su bonita cascada y perdiendo altura de forma más decidida por su margen izquierda.

A ratos, la senda se estrecha por la vegetación pero esto no dificultará su seguimiento. A medida que vayamos descendiendo, veremos el caserío de Besians y su flamante puente románico, con la ermita de San Juan dominando el pueblo desde su posición.

Camino viejo que une Caballera y Besians
En menos de hora y media desde Caballera, el camino enlaza con el PR-HU-49 procedente de Besians en una pista junto a la ribera del Ésera que hemos de seguir en dirección N (545 metros).

Entre campos de cultivo nos iremos acercando a Santaliestra. Cruzaremos su puente colgante junto a una fuente y un lavadero y entraremos en su casco urbano para poner fin al recorrido.

Puente colgante de Santaliestra o palanca de Campodiezmo
Ruta parte circular y parte lineal de 17 kilómetros de distancia con un desnivel positivo de unos 550 metros realizada en 6 horas sin contar paradas.

Track de Wikiloc aquí.

Sigue nuestras rutas en nuestro Canal de Youtube.


lunes, 20 de enero de 2020

Casas de Montalbán, Torruéllola de la Plana y Torrolluala del Obico desde El Pueyo de Morcat

Panorámica de Torruéllola de la Plana
Son muchos los pueblos deshabitados que salpican el paisaje de la zona norte del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Núcleos que en sus tiempos de esplendor llenaban de vida estos parajes gracias a su ganado, sus cultivos y sobre todo a sus gentes.

La incomunicación y la dureza del medio fueron detonantes que, unidos al proceso de industrialización de las ciudades, causaron la emigración paulatina de sus habitantes a poblaciones con necesidad de mano de obra.

El Pueyo de Morcat, al fondo Cotiella
En esta ocasión vamos a recorrer el sendero S-17 de este Parque, que propone un itinerario circular por los antiguos caminos que comunicaban los pueblos de Torruéllola de la Plana y Torrolluala del Obico, pasando por los restos de las Casas de Montalbán.

Para ello nos desplazamos hasta El Pueyo de Morcat, al que llegamos cogiendo la carretera de la Guarguera en la localidad de Boltaña.

La línea pirenaica ante nuestros ojos
Dejando atrás Campodarbe y el Mesón de Fuebla, nos desviaremos a la izquierda hacia Las Bellostas por una estrecha carretera que, en pocos minutos, nos deposita en su pequeño conjunto.

Pasado el pueblo, junto a su pequeño cementerio, da comienzo nuestro camino (1150 metros). Un cartel nos informa sobre el recorrido y, entre esbeltos muros de piedra, nos adentraremos en el mismo dejando el caserío a la derecha.

Al sur domina la sierra de Guara
Ya desde aquí la panorámica es espectacular. Al sur, distinguimos la cara norte de la sierra de Guara con su Tozal, el Cabezo, la sierra de Lúpera y la silueta de la ermita de San Salvador de Bagüeste.

Al norte, oteamos todo el sector de Ordesa con los Gabietos, el Taillón, el Dedo, la Falsa Brecha, Bazillac, la Brecha de Rolando, el Casco, los picos de Marboré, las Treserols, la Torre de Góriz, el Tobacor, la Punta de las Olas, el collado de Añisclo, La Suca, las Tres Marías y la sierra d’as Zucas.

Barranco de Balcés
Por delante de ellos oteamos Nabaín, los Sestrales, el Castillo Mayor, el Pueyo de Mondicieto y sierra Custodia. Al este distinguiremos Punta Lierga, las peñas Montañesa y del Solano, la sierra Ferrera y los macizos de Cotiella y Posets.

Casi sin darnos cuenta llegaremos al cruce direccional donde se inicia la circular, en el que cogeremos la senda de la izquierda hacia las Casas de Montalbán. A la derecha se queda el camino hacia Torrolluala del Obico, por el que regresaremos más adelante.

Casas de Montalbán
La senda se rodea de boj, pinos, robles y erizón, que tirita bajo la rosada matutina. Con buena vista, divisaremos el pequeño caserío de Torrolluala del Obico bajo el monte del Puntón e, incluso, las Casas de Montalbán en la lejanía.

Estacas de madera balizan un sendero definido y sin pérdida. Por la espesura del bosque iremos perdiendo altura hacia el cauce del barranco de las Cruces, caminando en ocasiones por encima de conglomerados de roca. 

Barranco de Torruéllola
Una vez cruzado (1005 metros) seguiremos hacia el cercano barranco de Balcés (990 metros). Debido a su caudal, tuvimos que improvisar su vadeo unos metros por encima de su paso normal, junto a una badina.

Tras ello, seguiremos la senda pegados a una valla ganadera paralelos a su margen derecha. Abriremos y cerraremos el cercado y nos separaremos de su cauce para dirigirnos hacia los restos de las Casas de Montalbán (1005 metros), a los que llegamos en una hora de camino.

Plaza de Torruéllola de la Plana
A sus ruinas llega una pista procedente de Las Bellostas que continúa hacia Torrolluala del Obico, la pardina de Albás o incluso a San Póliz y Letosa.

Seguiremos unos metros la misma hacia Torrolluala del Obico hasta encontrar el sendero hacia Torruéllola de la Plana, nuestro siguiente objetivo.

Tras cruzar una pequeña barranquera, volveremos a abrir y cerrar la alambrada y nos iremos acercando al barranco de Torruéllola. Agudizando la vista divisaremos la pardina de Albás en lo alto de un collado situado al SW.

Casa Baja de Torruéllola de la Plana
Remontando su margen izquierda disfrutaremos de pequeños saltos y pozas, cruzando varias barranqueras que desaguan en el mismo, hasta ver aparecer las casas de Torruéllola de la Plana entre la vegetación.

Acompañados de muros de piedra ganaremos altura hasta llegar a su caserío tras una hora desde las Casas de Montalbán. Antes de entrar en el mismo veremos un desvío hacia la pardina de Albás.

Escuela de Torruéllola de la Plana
Torruéllola de la Plana (1115 metros) fue un pueblo importante, tanto por el número de casas como en el tamaño de su iglesia. Durante el pasado siglo llegó a tener 7 casas abiertas de las que hoy sólo quedan sus ruinas.

El centro del pueblo se componía de una pequeña plaza donde se unían sus dos únicas calles, destacando en ella la escuela, una construcción que no encaja muy bien con el resto de edificaciones del caserío por su moderna apariencia.

Calle de Torruéllola de la Plana
Situada sobre un alto dominando el núcleo se eleva la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora (s. XVI) con una portalada de estilo neoclásico, algo bastante raro en la zona.

Un paseo por su conjunto y pondremos rumbo hacia Torrolluala del Obico siguiendo las indicaciones existentes en la plaza, donde también veremos señales hacia Matidero y Alastrué.

Inicialmente la senda, salpicada de robles, desciende hasta cruzar un pequeño barranco (1090 metros) a partir del cual se recuperan los pocos metros perdidos en un breve ascenso.

Iglesia de Torruéllola de la Plana
Con vistas hacia Capramonte, Peña Surta y las sierras de Guara y de Balcés iremos contorneando la falda del Alero de San Juan en dirección ENE, llaneando sobre escalones de conglomerados cubiertos de erizón y boj.

Conforme vayamos avanzando daremos vista hacia los macizos de Bachimala, Posets y Cotiella, la sierra Ferrera y Peña Montañesa, el Turbón, los Eristes y las puntas Lierga y Suelza.

Torrolluala del Obico. Iglesia de San Andrés
Un pequeño descenso y arribaremos a Torrolluala del Obico (1105 metros) en 45 minutos desde Torruéllola de la Plana. Éste fue un pueblo muy pequeño que sólo mantuvo abiertas 4 casas durante el pasado siglo.

Lo primero que nos encontramos, unos metros antes de entrar en su caserío, es la ruinosa iglesia de San Andrés (s. XVII), con una torre que apenas sobrepasa en altura al conjunto de la nave.

Calle única de Torrolluala del Obico
Paseando en silencio por su única y estrecha calle nos sorprenderán varias portadas doveladas que aún resisten al paso del tiempo, así como algunas bordas en las inmediaciones.

Esta calle finaliza en la pista que viene de las Casas de Montalbán, por la que caminaremos unos metros dejando a la izquierda el camino hacia La Cortada.

Tras ello, en un nuevo cruce direccional (1085 metros), dejaremos la pista para perder altura rápidamente hacia el fondo del barranco de San Juan entre boj, erizones, robles y pinos.

Calle única de Torrolluala del Obico
Nos las tendremos que ingeniar para cruzar su cauce (1030 metros) para después llanear por el interior del pinar. Nos encontraremos con otro cercado, que volvemos a abrir y cerrar, antes de cruzar de nuevo el barranco de Balcés (1020 metros).

Con los últimos rayos de sol incidiendo en el bosque pondremos rumbo a El Pueyo de Morcat. Dejaremos la ancha trocha por la que caminamos tras cruzar el barranco y seguiremos el sendero que en continuo ascenso nos conduce a la bifurcación inicial, donde finalizamos la parte circular.

Dejamos atrás Torrolluala del Obico
Ya sólo nos queda dirigirnos al punto de inicio, disfrutando del cálido atardecer sobre la sierra de Guara y las montañas pirenaicas.

Ruta circular de 12 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de unos 350 metros realizada en 4 horas sin contar paradas.

Track de Wikiloc aquí.

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lunes, 13 de enero de 2020

Silves Bajo, Silves Alto (Santadañola) y Seso desde Boltaña

Santa Eulalia de Silves Bajo
Hace unos días nos acercamos hasta Boltaña para conocer los cercanos lugares de Silves Bajo, Silves Alto y Seso.

Todos ellos se pueden enlazar en un agradable recorrido dividido en una parte lineal y otra circular con inicio y final en el camping La Gorga, punto donde da comienzo además la ruta ornitológica que conecta Boltaña con Aínsa.

Para llegar hasta el camping hemos de cruzar el puente sobre la famosa zona de baño del río Ara, situada en la entrada de Boltaña si se viene desde Fiscal.

Boltaña y su castillo desde la orilla del Ara
Poco queda ya del antiguo puente que unía sus dos riberas, tan sólo su primer arco y el arranque del segundo. Antaño a todo aquel que lo atravesaba con mercancías se le cobraba un impuesto.

Se dice que en este puente todos debían pagar excepto los del valle de Broto cuando pasaban con sus ganados, pues tenían ese privilegio de paso otorgado por el rey.

Nabaín y río Ara
Una vez cruzado el puente, dejaremos el coche junto a la ermita de San Sebastián (s. XVI), a la que en la actualidad se acude en romería cada 20 de enero. 

Se cuenta que aquí, durante una de las epidemias de cólera del s. XIX, se ejerció el control de afectados para que no accedieran a Boltaña personas que pudieran contagiar la enfermedad. San Sebastián es, en ese sentido, un santo con una larga tradición en la protección contra la peste y otros males.

Puente románico de Moscarales
Es junto al puente donde comienza nuestro camino (595 metros). Ya desde esta posición podemos otear el núcleo de Silves Bajo en lo alto de un cerro.

En esta primera parte del recorrido seguiremos el PR-HU-40 en dirección a Jánovas y Fiscal, así como las indicaciones hacia Campodarbe y la Cueva de la Sierra, dejando en la dirección opuesta el PR-HU-186 hacia Margudgued y Aínsa. 

Ganando altura sobre el Ara
El sendero llanea paralelo a la margen derecha del Ara, dejando a los pocos metros el desvío hacia Campodarbe y la Cueva de la Sierra, donde se encontraron restos cerámicos de la Edad de Bronce.

Tras ello la senda discurre por un terreno de margas bastante deteriorado por las crecidas del río. En este tramo las vistas hacia el casco urbano, el castillo de Boltaña y el anticlinal de Nabaín son de primer orden.

Curva del Ara y despoblado de Santa María
En 15 minutos llegaremos una zona de descanso con mesas de piedra y una fuente junto al bonito puente románico de Moscarales sobre el barranco de Ferrera.

Un corto ascenso entre robles por un camino empedrado y saldremos a la carretera de la Guarguera (620 metros). Nosotros la seguiremos en descenso (derecha) hasta encontrar la pista que se dirige a Seso (605 metros), junto al puente sobre el Ara.

Seso. Al fondo, Nabaín y Santa María
Continuamos guiándonos por las marcas amarillas y blancas del PR-HU-40, pasando por debajo de una línea de alta tensión y obviando un desvío a la izquierda que asciende a Silves Bajo (635 metros).

Si agudizamos la vista divisaremos Ascaso y el despoblado de Santa María en la falta de Nabaín mientras que a nuestra espalda otearemos la torre de Guaso vigilando el valle desde lo más alto del pueblo.

La Peña Montañesa, la proa del Sobrarbe
Sin dejar la pista principal llegaríamos al pequeño núcleo de Seso, que veremos más adelante. Unos metros antes hallaremos una bifurcación, donde dejaremos el PR para tomar una pista que por la izquierda asciende serpenteando hasta Silves Bajo (680 metros). Aquí comienza la parte circular de la ruta.

Por el interior de un pinar, iremos ganando altura por un firme en precario estado, con vistas hacia la sierra Ferrera coronada por la querida Peña Montañesa.

Boltaña y ribera del Ara desde Silves Bajo
La pista alcanza una amplia campa con un difuso cruce (920 metros) bajo una muralla natural, en cuya parte alta se asienta el barrio bajo de Silves (955 metros). Siguiendo la pista que lo rodea por el norte (izquierda) arribaremos al caserío tras una hora y 45 minutos de camino.

Se trata de un despoblado de origen defensivo que tuvo su origen durante la reconquista de Sobrarbe. Es posible que en lo alto de su espolón rocoso hubiese alguna fortaleza de la que ya no queda ningún vestigio.

Casa Peña de Silves Bajo
El pueblo está formado por dos ruinosas casas, algunas bordas y la iglesia románica de Santa Eulalia, construida en el s. XI pero con reformas posteriores. Destaca Casa Peña, que resiste junto al borde del precipicio.

Desde su privilegiada posición se distingue el macizo de Cotiella con sus Mobisones por detrás de la sierra Ferrera, la Peña del Solano, Punta Lierga y el Turbón.

Casa Peña de Silves Bajo
También se reconocen el Castillo Mayor, los Sestrales, la Pala de Montinier y la sierra d’as Zucas, el Portillón de Tella, Peña Altura y el Puntal de Bachaco, así como las puntas Fulsa y Suelza.

Divisaremos además las localidades de Aínsa, Banastón, Usana, Boltaña y Margudgued, la sierra de Campanué y la fortaleza de Muro de Roda.

Casa Villacampa de Silves Bajo
De vuelta en el cruce de pistas de la campa bajo el caserío, seguiremos ahora la pista de la derecha en dirección NW hasta el cercano barrio de Silves Alto, también conocido como Casas de Santadañola.

Antes de llegar, dejaremos a la derecha dos desvíos balizados por la BTT Zona Zero que descienden a Seso. Por el segundo, marcado con una placa como ruta 15, descenderemos más adelante. En unos 15 minutos desde Silves Bajo llegamos a Silves Alto (995 metros).

Casa Sanvicente en Silves Alto o Santadañola
Este fue un pueblo muy pequeño que mantuvo sólo tres grandes casas abiertas el pasado siglo. Una de ellas, la de Sanvicente, nos sorprenderá por su fachada de piedra y su bonita chaminera.

Por suerte, el núcleo vuelve a recuperar parte del movimiento que tuvo. Veremos alguna casa rehabilitada e incluso charlamos con sus propietarios, que regentan un camping situado a escasos metros del pueblo.

Casa Sanvicente en Silves Alto o Santadañola
La sencilla ermita de San Bartolomé, románica en origen pero reformada por los propios vecinos en 1881, es otro de sus puntos de interés y se halla escondida entre la vegetación a unos metros del mencionado camping.

Un paseo por su conjunto antes de poner rumbo a Seso por la mencionada ruta 15 de Zona Zero (980 metros). El sendero va perdiendo altura entre pinos, boj y aliagas por la margen izquierda del barranco de Seso con vistas hacia el anticlinal de Nabaín, Peña Montañesa y Cotiella.

Borda en Silves Alto o Santadañola
Cuando llevamos una hora de descenso, nos volveremos a juntar con el PR-HU-40 que viene de Jánovas y Fiscal (720 metros) y que ya no abandonaremos en lo que resta de camino.

Empezarán a aparecer los robles y las carrascas en las proximidades de Seso mientras disfrutamos del atardecer en las laderas de Ascaso y la ribera del Ara.

Vivienda habitada en Silves Alto
Unos 15 minutos después llegamos a su diminuto caserío (675 metros), que se resume en una casa bien conservada y varios edificios de apoyo rodeados de grandes praderas.

En esta pedanía enlazaremos con la pista por la que nos habíamos aproximado al inicio, dejando a la derecha un sendero que se dirige a la Cueva de Seso (680 metros). Se trata de una galería subterránea de corto desarrollo debido a los hundimientos del terreno. 

Caserío de Seso
Dejaremos también a la derecha la pista por la que hemos ascendido a Silves Bajo, donde se finaliza la parte circular del recorrido. Ya sólo queda regresar a Boltaña desandando el camino pasando de nuevo por el puente de Moscarales.

Ruta parte lineal y parte circular de 13’5 kilómetros con un desnivel positivo de unos 450 metros realizada en 4 horas y cuarto sin contar paradas.

Track de Wikiloc aquí.

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jueves, 15 de febrero de 2018

Despoblados de Bagüeste, Letosa y San Póliz desde Las Bellostas

Cumbres ordesanas desde Bagüeste
Esta semana regresamos al Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara para realizar una circular por los despoblados de Bagüeste, Letosa y San Póliz.

El recorrido comienza en la dispersa localidad de Las Bellostas (1115 metros), a la que llegaremos por la estrecha y sinuosa carretera que se adentra en la Guarguera desde la localidad de Boltaña.

Callejeando por Las Bellostas
Tras 12 kilómetros por la misma llegaremos a un cruce, en el que dejaremos la rodada principal para continuar hacia Las Bellostas, núcleo al que llegamos en otros 7 kilómetros habiendo dejado atrás El Pueyo de Morcat.

En su entrada encontramos un pequeño parking señalizado junto a la iglesia románica de San Ramón Nonato y un panel informativo del sendero S-15 del Parque Natural, cuyo trazado seguiremos hasta Bagüeste.

Camino del Balcés veremos el lejano Torruellola de la Plana
También nos va a acompañar el GR-1 o Sendero Histórico. Sus marcas rojas y blancas recorren el pueblo en busca de un antiguo camino, flanqueado por muros, que cruza el barranco de Las Bellostas junto a una fuente y un crucero.

Tras un pequeño ascenso el sendero va dejando atrás el pueblo y comienza a perder altura, atravesando una pista forestal (1070 metros) siguiendo las indicaciones hacia Bagüeste, Letosa y Otín.

Vadeado el río Balcés comenzaremos a ascender
Con vistas hacia las caras norte de las sierras de Guara y Balcés y al lejano despoblado de Torruéllola de la Plana seguiremos descendiendo hasta el cauce del río Balcés o Isuala (965 metros) por una solana y agreste ladera tapizada de erizón y boj. 

Nada más cruzarlo encontraremos una bifurcación en la que seguiremos el GR-1 hacia Bagüeste, dejando a la izquierda el sendero que discurre paralelo a la margen derecha del río.

La ruinosa ermita de San Miguel
Comenzaremos entonces a ganar altura entre erizones y boj, cruzando el barranco de la Canarella (985 metros) e internándonos en una masa de pinar.

Iremos ascendiendo de forma cómoda disfrutando de las altas cumbres pirenaicas hasta enlazar, tras hora y media de camino, con una pista (1150 metros) junto a la ermita de San Miguel (s. XVI) que, a pesar de su ruinoso estado, aún conserva interesantes pinturas en su interior.

San Póliz, la Pardina Ballabriga y Peña Baivals
Siguiendo el ancho firme llegaremos a una pradera donde veremos un cruce (1160 metros), en el que dejaremos a la izquierda el camino hacia los pozos de nieve de Bagüeste y hacia la ermita de Santa Marina, situada en lo alto de la sierra de Balcés.

Poco después haremos lo mismo con el sendero S-16 del Parque Natural, conocido como Sendero de los Quejigos Centenarios, que dejaremos a la derecha.

Esqueletos de casas en Bagüeste
En 10 minutos desde la ermita llegamos a Bagüeste (1200 metros), por el que paseamos en silencio entre maleza y casas espaldadas.

Deshabitadas desde la década de los 60, éstas se apiñan en una cresta entre las cuencas altas del río Balcés y el barranco del Mascún, cuyas aguas se utilizaban para dar impulso a las ruedas de varios molinos harineros.

Desde Bagüeste tenemos impresionantes vistas pirenaicas
Además de la actividad de los molinos, las gentes de este lugar se dedicaban a la fabricación de cucharas y tenedores de boj, que llevaban a vender a diferentes puntos junto con el ganado y otros artículos sobrantes.

Tuvo nueve casas, distribuidas de forma irregular y separadas por estrechos bancales, eras y caminos protegidos por muros de piedra.

Otra de las casas espaldadas en Bagüeste
Su edificio más destacado es la iglesia románica de San Salvador, que perteneció a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, así como los restos de un castillo situados en un cerro amesetado desde donde se contemplan unas extraordinarias vistas pirenaicas.

Veremos los núcleos de Las Bellostas, El Pueyo de Morcat, Letosa, San Hipólito, Torruéllola de la Plana y la Pardina Ballabriga. Con mucha vista, podremos llegar a intuir los despoblados de Nasarre y Otín. 

Las casas se encuentran separadas unas de otras
También distinguimos las sierras exteriores del Vallés, Lúpera, Balcés, Guara y Galardón, el cañón del Mascún y las peñas Baivals y Canciás.

En la divisoria distinguimos los Gabietos, el Taillón, el Dedo, la Falsa Brecha, Bazillac, la Brecha de Rolando, el Casco, los picos de Marboré, el Gallinero, el Tobacor, sierra Custodia, las Treserols, la Punta de las Olas y el collado de Añisclo, por detrás del cual asoman Robiñera y La Munia. 

Bagüeste. Iglesia románica de San Salvador
Al otro lado del collado divisamos La Suca, las Tres Marías, la cresta de la Monesma, la Pala Montinier, el Portiello de Tella, la Peña Altura y el Puntal de Bachaco.

Sin olvidarnos del Mondoto, los Sestrales, Nabaín, el Castillo Mayor, la sierra Ferrera y las peñas Montañesa y del Solano, los macizos de Cotiella, Bachimala, Posets y Turbón, las puntas Suelza, Fulsa y Lierga, la cresta de Maristás y Punta l’Orbar, Pegueras y Bacibosa.

Cañón del Mascún y cara norte de la sierra de Guara
El GR-1 y el S-15 discurren por el interior del núcleo y descienden unos metros hasta separarse en una bifurcación. Nosotros seguiremos el GR hacia Letosa mientras que el S-15 regresa a Las Bellostas por el camino de las pasaderas.

Enlazaremos entonces con una pista en mal estado (1170 metros) que, entre pinos y un sotobosque dominado por el boj, nos llevará a Letosa cruzando un todavía joven río Mascún (990 metros) y dejando a la izquierda el desvío hacia Rodellar.

Bagüeste y su privilegiada posición
En unos 40 minutos desde Bagüeste llegaremos a este pequeño núcleo (1025 metros), deshabitado desde finales de la década de los 50.

Llegó a tener siete grandes casas abiertas el pasado siglo, hoy todas ellas en estado de ruina, que tenían amplios patios interiores. Al N de las mismas encontramos numerosas bordas que se resisten a aceptar su cruel destino.

Llegada a Letosa
El pueblo y sus terrenos fueron comprados por el Patrimonio Forestal del Estado en 1964 para la repoblación de pinos.

Alejada unos metros del caserío se encuentra la ruinosa iglesia parroquial de San Úrbez (s. XVII-XVIII), a la que es muy complicado acceder por la cantidad de maleza que la rodea.

Continuando nuestro camino nos despedimos del GR-1, que continúa su camino hacia Otín, para comenzar el regreso a Las Bellostas. 

La vegetación engulle las casas de Letosa
Seguiremos por una pista rodeada de pinos repoblados, pasando por la Fuente de Letosa antes de cruzar el barranco de San Lázaro (1005 metros), aguas que poco después se unirán a las del barranco de San Póliz dando lugar al río Mascún.

En 15 minutos estaremos ante lo que queda del reducido despoblado de San Póliz o San Hipólito (1040 metros). 

Preciosa borda en Letosa
Al igual que Letosa, este núcleo y sus terrenos fueron comprados por el Patrimonio Forestal en 1968 para su repoblación, pocos años después de que se quedara vacío de forma definitiva.

El conjunto se disponía en torno a una plaza que permitía el acceso a sus dos casas y a su iglesia parroquial (s. XVII). Encontramos también varios edificios auxiliares y una pequeña herrería. Desde aquí podemos llegar hasta la cercana Pardina Ballabriga y hasta Alastrué.

San Póliz. Herrería y una de sus dos casas
Nosotros regresaremos a la pista para seguir, entre el pinar repoblado, dejando a la izquierda un desvío hacia las Casas de Albás y cruzando el barranco de San Póliz (1020 metros).

Veremos varias estacas e indicaciones de madera que nos adentrarían en el Sendero de los Quejigos Centenarios, divisando junto a la pista varios ejemplares de gran porte.

En 15 minutos desde San Póliz llegaremos a un cruce de pistas (1050 metros), en el que seguiremos por la izquierda obviando la dirección a Bagüeste. Ganaremos unos metros de altura, volviendo a disfrutar de las Treserols y distinguiendo la Pardina de Montalbán.

San Póliz. Casa Español y campanario de la iglesia
Tras un par de lazadas descendentes, encontramos una cadena que restringe el paso por la pista para vehículos no autorizados, minutos antes de cruzar el río Balcés por un pequeño puente (965 metros).

Dejaremos un nuevo ramal hacia Bagüeste que, por la margen derecha del río, enlaza con el camino tomado al inicio de la ruta.

Sólo nos queda remontar la pista, a tramos cementada, hasta Las Bellostas pasando por el Serengueti, una famosa piedra cuya forma se asemeja a un elefante.

Serengueti, el elefante de piedra de Las Bellostas
Esta es la otra cara de Guara, salvaje y melancólica, la del silencio y la soledad, la de la tristeza y el olvido. Perderse por ella es retroceder en el tiempo. Un tiempo que ganó la batalla a las gentes de este lugar.

Ruta circular de 15 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de 600 metros realizada en 4 horas sin contar paradas.

Las Bellostas. Iglesia románica de San Ramón Nonato
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