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lunes, 20 de enero de 2020

Casas de Montalbán, Torruéllola de la Plana y Torrolluala del Obico desde El Pueyo de Morcat

Panorámica de Torruéllola de la Plana
Son muchos los pueblos deshabitados que salpican el paisaje de la zona norte del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Núcleos que en sus tiempos de esplendor llenaban de vida estos parajes gracias a su ganado, sus cultivos y sobre todo a sus gentes.

La incomunicación y la dureza del medio fueron detonantes que, unidos al proceso de industrialización de las ciudades, causaron la emigración paulatina de sus habitantes a poblaciones con necesidad de mano de obra.

El Pueyo de Morcat, al fondo Cotiella
En esta ocasión vamos a recorrer el sendero S-17 de este Parque, que propone un itinerario circular por los antiguos caminos que comunicaban los pueblos de Torruéllola de la Plana y Torrolluala del Obico, pasando por los restos de las Casas de Montalbán.

Para ello nos desplazamos hasta El Pueyo de Morcat, al que llegamos cogiendo la carretera de la Guarguera en la localidad de Boltaña.

La línea pirenaica ante nuestros ojos
Dejando atrás Campodarbe y el Mesón de Fuebla, nos desviaremos a la izquierda hacia Las Bellostas por una estrecha carretera que, en pocos minutos, nos deposita en su pequeño conjunto.

Pasado el pueblo, junto a su pequeño cementerio, da comienzo nuestro camino (1150 metros). Un cartel nos informa sobre el recorrido y, entre esbeltos muros de piedra, nos adentraremos en el mismo dejando el caserío a la derecha.

Al sur domina la sierra de Guara
Ya desde aquí la panorámica es espectacular. Al sur, distinguimos la cara norte de la sierra de Guara con su Tozal, el Cabezo, la sierra de Lúpera y la silueta de la ermita de San Salvador de Bagüeste.

Al norte, oteamos todo el sector de Ordesa con los Gabietos, el Taillón, el Dedo, la Falsa BrechaBazillac, la Brecha de Rolando, el Casco, los picos de Marboré, las Treserols, la Torre de Góriz, el Tobacor, la Punta de las Olas, el collado de AñiscloLa Suca, las Tres Marías y la sierra d’as Zucas.

Barranco de Balcés
Por delante de ellos oteamos Nabaín, los Sestrales, el Castillo Mayor, el Pueyo de Mondicieto y sierra Custodia. Al este distinguiremos Punta Lierga, las peñas Montañesa y del Solano, la sierra Ferrera y los macizos de Cotiella y Posets.

Casi sin darnos cuenta llegaremos al cruce direccional donde se inicia la circular, en el que cogeremos la senda de la izquierda hacia las Casas de Montalbán. A la derecha se queda el camino hacia Torrolluala del Obico, por el que regresaremos más adelante.

Casas de Montalbán
La senda se rodea de boj, pinos, robles y erizón, que tirita bajo la rosada matutina. Con buena vista, divisaremos el pequeño caserío de Torrolluala del Obico bajo el monte del Puntón e, incluso, las Casas de Montalbán en la lejanía.

Estacas de madera balizan un sendero definido y sin pérdida. Por la espesura del bosque iremos perdiendo altura hacia el cauce del barranco de las Cruces, caminando en ocasiones por encima de conglomerados de roca. 

Barranco de Torruéllola
Una vez cruzado (1005 metros) seguiremos hacia el cercano barranco de Balcés (990 metros). Debido a su caudal, tuvimos que improvisar su vadeo unos metros por encima de su paso normal, junto a una badina.

Tras ello, seguiremos la senda pegados a una valla ganadera paralelos a su margen derecha. Abriremos y cerraremos el cercado y nos separaremos de su cauce para dirigirnos hacia los restos de las Casas de Montalbán (1005 metros), a los que llegamos en una hora de camino.

Plaza de Torruéllola de la Plana
A sus ruinas llega una pista procedente de Las Bellostas que continúa hacia Torrolluala del Obico, la pardina de Albás o incluso a San Póliz y Letosa.

Seguiremos unos metros la misma hacia Torrolluala del Obico hasta encontrar el sendero hacia Torruéllola de la Plana, nuestro siguiente objetivo.

Tras cruzar una pequeña barranquera, volveremos a abrir y cerrar la alambrada y nos iremos acercando al barranco de Torruéllola. Agudizando la vista divisaremos la pardina de Albás en lo alto de un collado situado al SW.

Casa Baja de Torruéllola de la Plana
Remontando su margen izquierda disfrutaremos de pequeños saltos y pozas, cruzando varias barranqueras que desaguan en el mismo, hasta ver aparecer las casas de Torruéllola de la Plana entre la vegetación.

Acompañados de muros de piedra ganaremos altura hasta llegar a su caserío tras una hora desde las Casas de Montalbán. Antes de entrar en el mismo veremos un desvío hacia la pardina de Albás.

Escuela de Torruéllola de la Plana
Torruéllola de la Plana (1115 metros) fue un pueblo importante, tanto por el número de casas como en el tamaño de su iglesia. Durante el pasado siglo llegó a tener 7 casas abiertas de las que hoy sólo quedan sus ruinas.

El centro del pueblo se componía de una pequeña plaza donde se unían sus dos únicas calles, destacando en ella la escuela, una construcción que no encaja muy bien con el resto de edificaciones del caserío por su moderna apariencia.

Calle de Torruéllola de la Plana
Situada sobre un alto dominando el núcleo se eleva la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora (s. XVI) con una portalada de estilo neoclásico, algo bastante raro en la zona.

Un paseo por su conjunto y pondremos rumbo hacia Torrolluala del Obico siguiendo las indicaciones existentes en la plaza, donde también veremos señales hacia Matidero y Alastrué.

Inicialmente la senda, salpicada de robles, desciende hasta cruzar un pequeño barranco (1090 metros) a partir del cual se recuperan los pocos metros perdidos en un breve ascenso.

Iglesia de Torruéllola de la Plana
Con vistas hacia CapramontePeña Surta y las sierras de Guara y de Balcés iremos contorneando la falda del Alero de San Juan en dirección ENE, llaneando sobre escalones de conglomerados cubiertos de erizón y boj.

Conforme vayamos avanzando daremos vista hacia los macizos de Bachimala, Posets y Cotiella, la sierra Ferrera y Peña Montañesa, el Turbón, los Eristes y las puntas Lierga y Suelza.

Torrolluala del Obico. Iglesia de San Andrés
Un pequeño descenso y arribaremos a Torrolluala del Obico (1105 metros) en 45 minutos desde Torruéllola de la Plana. Éste fue un pueblo muy pequeño que sólo mantuvo abiertas 4 casas durante el pasado siglo.

Lo primero que nos encontramos, unos metros antes de entrar en su caserío, es la ruinosa iglesia de San Andrés (s. XVII), con una torre que apenas sobrepasa en altura al conjunto de la nave.

Calle única de Torrolluala del Obico
Paseando en silencio por su única y estrecha calle nos sorprenderán varias portadas doveladas que aún resisten al paso del tiempo, así como algunas bordas en las inmediaciones.

Esta calle finaliza en la pista que viene de las Casas de Montalbán, por la que caminaremos unos metros dejando a la izquierda el camino hacia La Cortada.

Tras ello, en un nuevo cruce direccional (1085 metros), dejaremos la pista para perder altura rápidamente hacia el fondo del barranco de San Juan entre boj, erizones, robles y pinos.

Calle única de Torrolluala del Obico
Nos las tendremos que ingeniar para cruzar su cauce (1030 metros) para después llanear por el interior del pinar. Nos encontraremos con otro cercado, que volvemos a abrir y cerrar, antes de cruzar de nuevo el barranco de Balcés (1020 metros).

Con los últimos rayos de sol incidiendo en el bosque pondremos rumbo a El Pueyo de Morcat. Dejaremos la ancha trocha por la que caminamos tras cruzar el barranco y seguiremos el sendero que en continuo ascenso nos conduce a la bifurcación inicial, donde finalizamos la parte circular.

Dejamos atrás Torrolluala del Obico
Ya sólo nos queda dirigirnos al punto de inicio, disfrutando del cálido atardecer sobre la sierra de Guara y las montañas pirenaicas.

Ruta circular de 12 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de unos 350 metros realizada en 4 horas sin contar paradas.

Track de Wikiloc aquí.

Sigue nuestros vídeos en nuestro Canal de Youtube.

jueves, 15 de febrero de 2018

Despoblados de Bagüeste, Letosa y San Póliz desde Las Bellostas

Cumbres ordesanas desde Bagüeste
Esta semana regresamos al Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara para realizar una circular por los despoblados de Bagüeste, Letosa y San Póliz.

El recorrido comienza en la dispersa localidad de Las Bellostas (1115 metros), a la que llegaremos por la estrecha y sinuosa carretera que se adentra en la Guarguera desde la localidad de Boltaña.

Callejeando por Las Bellostas
Tras 12 kilómetros por la misma llegaremos a un cruce, en el que dejaremos la rodada principal para continuar hacia Las Bellostas, núcleo al que llegamos en otros 7 kilómetros habiendo dejado atrás El Pueyo de Morcat.

En su entrada encontramos un pequeño parking señalizado junto a la iglesia románica de San Ramón Nonato y un panel informativo del sendero S-15 del Parque Natural, cuyo trazado seguiremos hasta Bagüeste.

Camino del Balcés veremos el lejano Torruellola de la Plana
También nos va a acompañar el GR-1 o Sendero Histórico. Sus marcas rojas y blancas recorren el pueblo en busca de un antiguo camino, flanqueado por muros, que cruza el barranco de Las Bellostas junto a una fuente y un crucero.

Tras un pequeño ascenso el sendero va dejando atrás el pueblo y comienza a perder altura, atravesando una pista forestal (1070 metros) siguiendo las indicaciones hacia Bagüeste, Letosa y Otín.

Vadeado el río Balcés comenzaremos a ascender
Con vistas hacia las caras norte de las sierras de Guara y Balcés y al lejano despoblado de Torruéllola de la Plana seguiremos descendiendo hasta el cauce del río Balcés o Isuala (965 metros) por una solana y agreste ladera tapizada de erizón y boj. 

Nada más cruzarlo encontraremos una bifurcación en la que seguiremos el GR-1 hacia Bagüeste, dejando a la izquierda el sendero que discurre paralelo a la margen derecha del río.

La ruinosa ermita de San Miguel
Comenzaremos entonces a ganar altura entre erizones y boj, cruzando el barranco de la Canarella (985 metros) e internándonos en una masa de pinar.

Iremos ascendiendo de forma cómoda disfrutando de las altas cumbres pirenaicas hasta enlazar, tras hora y media de camino, con una pista (1150 metros) junto a la ermita de San Miguel (s. XVI) que, a pesar de su ruinoso estado, aún conserva interesantes pinturas en su interior.

San Póliz, la Pardina Ballabriga y Peña Baivals
Siguiendo el ancho firme llegaremos a una pradera donde veremos un cruce (1160 metros), en el que dejaremos a la izquierda el camino hacia los pozos de nieve de Bagüeste y hacia la ermita de Santa Marina, situada en lo alto de la sierra de Balcés.

Poco después haremos lo mismo con el sendero S-16 del Parque Natural, conocido como Sendero de los Quejigos Centenarios, que dejaremos a la derecha.

Esqueletos de casas en Bagüeste
En 10 minutos desde la ermita llegamos a Bagüeste (1200 metros), por el que paseamos en silencio entre maleza y casas espaldadas.

Deshabitadas desde la década de los 60, éstas se apiñan en una cresta entre las cuencas altas del río Balcés y el barranco del Mascún, cuyas aguas se utilizaban para dar impulso a las ruedas de varios molinos harineros.

Desde Bagüeste tenemos impresionantes vistas pirenaicas
Además de la actividad de los molinos, las gentes de este lugar se dedicaban a la fabricación de cucharas y tenedores de boj, que llevaban a vender a diferentes puntos junto con el ganado y otros artículos sobrantes.

Tuvo nueve casas, distribuidas de forma irregular y separadas por estrechos bancales, eras y caminos protegidos por muros de piedra.

Otra de las casas espaldadas en Bagüeste
Su edificio más destacado es la iglesia románica de San Salvador, que perteneció a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, así como los restos de un castillo situados en un cerro amesetado desde donde se contemplan unas extraordinarias vistas pirenaicas.

Veremos los núcleos de Las Bellostas, El Pueyo de Morcat, Letosa, San Hipólito, Torruéllola de la Plana y la Pardina Ballabriga. Con mucha vista, podremos llegar a intuir los despoblados de Nasarre y Otín

Las casas se encuentran separadas unas de otras
También distinguimos las sierras exteriores del Vallés, Lúpera, Balcés, Guara y Galardón, el cañón del Mascún y las peñas Baivals y Canciás.

En la divisoria distinguimos los Gabietos, el Taillón, el Dedo, la Falsa Brecha, Bazillac, la Brecha de Rolando, el Casco, los picos de Marboré, el Gallinero, el Tobacor, sierra Custodia, las Treserols, la Punta de las Olas y el collado de Añisclo, por detrás del cual asoman Robiñera y La Munia

Bagüeste. Iglesia románica de San Salvador
Al otro lado del collado divisamos La Suca, las Tres Marías, la cresta de la Monesma, la Pala Montinier, el Portiello de Tella, la Peña Altura y el Puntal de Bachaco.

Sin olvidarnos del Mondoto, los Sestrales, Nabaín, el Castillo Mayor, la sierra Ferrera y las peñas Montañesa y del Solano, los macizos de Cotiella, BachimalaPosets y Turbón, las puntas Suelza, Fulsa y Lierga, la cresta de Maristás y Punta l’Orbar, Pegueras y Bacibosa.

Cañón del Mascún y cara norte de la sierra de Guara
El GR-1 y el S-15 discurren por el interior del núcleo y descienden unos metros hasta separarse en una bifurcación. Nosotros seguiremos el GR hacia Letosa mientras que el S-15 regresa a Las Bellostas por el camino de las pasaderas.

Enlazaremos entonces con una pista en mal estado (1170 metros) que, entre pinos y un sotobosque dominado por el boj, nos llevará a Letosa cruzando un todavía joven río Mascún (990 metros) y dejando a la izquierda el desvío hacia Rodellar.

Bagüeste y su privilegiada posición
En unos 40 minutos desde Bagüeste llegaremos a este pequeño núcleo (1025 metros), deshabitado desde finales de la década de los 50.

Llegó a tener siete grandes casas abiertas el pasado siglo, hoy todas ellas en estado de ruina, que tenían amplios patios interiores. Al N de las mismas encontramos numerosas bordas que se resisten a aceptar su cruel destino.

Llegada a Letosa
El pueblo y sus terrenos fueron comprados por el Patrimonio Forestal del Estado en 1964 para la repoblación de pinos.

Alejada unos metros del caserío se encuentra la ruinosa iglesia parroquial de San Úrbez (s. XVII-XVIII), a la que es muy complicado acceder por la cantidad de maleza que la rodea.

Continuando nuestro camino nos despedimos del GR-1, que continúa su camino hacia Otín, para comenzar el regreso a Las Bellostas. 

La vegetación engulle las casas de Letosa
Seguiremos por una pista rodeada de pinos repoblados, pasando por la Fuente de Letosa antes de cruzar el barranco de San Lázaro (1005 metros), aguas que poco después se unirán a las del barranco de San Póliz dando lugar al río Mascún.

En 15 minutos estaremos ante lo que queda del reducido despoblado de San Póliz o San Hipólito (1040 metros). 

Preciosa borda en Letosa
Al igual que Letosa, este núcleo y sus terrenos fueron comprados por el Patrimonio Forestal en 1968 para su repoblación, pocos años después de que se quedara vacío de forma definitiva.

El conjunto se disponía en torno a una plaza que permitía el acceso a sus dos casas y a su iglesia parroquial (s. XVII). Encontramos también varios edificios auxiliares y una pequeña herrería. Desde aquí podemos llegar hasta la cercana Pardina Ballabriga y hasta Alastrué.

San Póliz. Herrería y una de sus dos casas
Nosotros regresaremos a la pista para seguir, entre el pinar repoblado, dejando a la izquierda un desvío hacia las Casas de Albás y cruzando el barranco de San Póliz (1020 metros).

Veremos varias estacas e indicaciones de madera que nos adentrarían en el Sendero de los Quejigos Centenarios, divisando junto a la pista varios ejemplares de gran porte.

En 15 minutos desde San Póliz llegaremos a un cruce de pistas (1050 metros), en el que seguiremos por la izquierda obviando la dirección a Bagüeste. Ganaremos unos metros de altura, volviendo a disfrutar de las Treserols y distinguiendo la Pardina de Montalbán.

San Póliz. Casa Español y campanario de la iglesia
Tras un par de lazadas descendentes, encontramos una cadena que restringe el paso por la pista para vehículos no autorizados, minutos antes de cruzar el río Balcés por un pequeño puente (965 metros).

Dejaremos un nuevo ramal hacia Bagüeste que, por la margen derecha del río, enlaza con el camino tomado al inicio de la ruta.

Sólo nos queda remontar la pista, a tramos cementada, hasta Las Bellostas pasando por el Serengueti, una famosa piedra cuya forma se asemeja a un elefante.

Serengueti, el elefante de piedra de Las Bellostas
Esta es la otra cara de Guara, salvaje y melancólica, la del silencio y la soledad, la de la tristeza y el olvido. Perderse por ella es retroceder en el tiempo. Un tiempo que ganó la batalla a las gentes de este lugar.

Ruta circular de 15 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de 600 metros realizada en 4 horas sin contar paradas.

Las Bellostas. Iglesia románica de San Ramón Nonato
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