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jueves, 20 de abril de 2017

Circular al Bramapán por Collarán y las Sardineras

Desfiladero del Bellós desde las Sardineras
El Sobrarbe esconde caminos solitarios y casi olvidados que fueron muy transitados antaño. Vamos a conocer el que unía la Ballibió con el valle del Ara, un camino de vital importancia por ser la única vía de comunicación que existía entre ambos.

Para ello nos dirigimos a Escalona, puerta de entrada al Cañón de Añisclo por el valle del Cinca. Nos desviaremos hacia Puyarruego, dejando a la derecha la carretera que se introduce en el desfiladero de las Cambras en dirección a la ermita de San Úrbez.

Mondoto, Monte Perdido, Añisclo y Las Olas
Después de cruzar un pequeño puente por encima de las pozas del río Bellós, seguiremos la sinuosa carretera que se adentra en el valle de Vió por la margen izquierda del río Yesa.

Tras 12 kilómetros estaremos en las inmediaciones de Buerba. Poco antes de llegar a su núcleo urbano nos encontraremos a nuestra izquierda un ensanche con un contenedor verde, punto de inicio de nuestra ruta y lugar donde dejamos el coche (1140 metros).

Punta de Arán y Nabaín
La fotogénica visión de Monte Perdido, del Soum de Ramond y de la Punta de las Olas ya destaca desde este punto, así como el pequeño caserío de Vió, el Mondoto y los Sestrales, que aparecen por detrás del rocoso Tozal de San Miguel.

Comenzamos a caminar siguiendo el PR-HU-44 hacia el despoblado de San Pietro y Boltaña por una cómoda pista en dirección sur con la mirada puesta en la Punta de Arán, en Nabaín y en el pico Comiello, punto más elevado de la sierra de Bolave.

Restos de la ermita de la Virgen de Collarán
En 15 minutos llegaremos al cuello de Arán (1115 metros) donde se hallan los restos de la ermita de la Virgen de Collarán.

En este punto, la pista da paso a un sendero que desciende sin pausa hacia el río Yesa rodeando la cara este de la Punta de Arán paralelo a la margen derecha del barranco de San Chaime.

Nos encontramos en un paisaje agreste y salvaje donde disfrutaremos, en absoluta soledad, de un sendero tradicional dominado por la carrasca, el boj y algunos ejemplares de roble.

Va apareciendo el macizo de los Sestrales
Nuestro itinerario realiza una circular completa al macizo de Bramapán, por lo que lo vamos a observar desde múltiples posiciones. Mientras vamos descendiendo veremos su cara oeste y, al sur, la pequeña aldea de Morillo de San Pietro destaca en un altozano al otro lado del río Yesa.

Tras una hora de descenso llegaremos al espléndido puente de Morillo (765 metros) sobre las cristalinas aguas del Yesa.

Puente medieval de Morillo
Entre Boltaña y el valle de Añisclo el río Yesa modela un trazado protagonizado por pequeños pero profundos cañones que configuran un valle muy angosto. 

Por ello se construyeron interesantes puentes que facilitaran la comunicación entre los caseríos asentados en esta zona además de utilizarse como símbolo militar, comercial, religioso y de poder social.

El puente de Morillo presenta un gran arco de medio punto y uno menor a modo de aliviadero en uno de sus laterales. Su calzada plana y ancha permite un paso cómodo, además de ser un excepcional mirador desde el que contemplar la riqueza natural del entorno.

Las cristalinas aguas del Yesa
Su origen se podría encontrar en el periodo medieval, pero también es cierto que su aspecto actual responde a sucesivas reformas derivadas de los daños producidos por las fuertes riadas.

Una vez cruzado el puente, comenzaremos a ascender entre boj y pinos por la margen derecha del río siguiendo el PR-HU-44. Minutos después, hemos de estar atentos para localizar un sendero sólo señalizado con marcas de pintura azul (840 metros).

Último rayo de luz en Morillo de Sampietro
Es aquí donde dejaremos el PR para volver descender al río Yesa, tan sólo unos metros aguas abajo del puente que acabamos de cruzar, en la confluencia con el barranco de San Chaime (755 metros).

Una vez en el río, cruzaremos sus transparentes aguas para continuar ascendiendo con moderada pendiente por el interior de un bosque de carrascas. No conviene despistarse porque las marcas azules se pueden perder con facilidad.

Gallisué. Ermita de San Mamés
El bosque da paso a una solana ladera por la que ganaremos altura hasta conectar, en una hora, con la carretera Buerba-Puyarruego (1055 metros), por donde habremos transitado con el coche para dirigirnos al punto de inicio de la ruta. 

Seguiremos su asfalto en descenso casi un kilómetro hasta llegar a una zona vallada (1015 metros) que da acceso al despoblado de Gallisué (1050 metros).

Este pequeño núcleo ubicado en la falda de Bramapán lo forman 3 casas, ubicadas todas ellas en una única calle que finaliza en la ermita de San Mamés

Ruinas en Gallisué
Se encuentra deshabitado desde finales de la década de los 70 aunque una de sus casas se encuentra restaurada y el pueblo es actualmente utilizado como explotación ganadera.

Tras pasear por lo poco que queda en pie comenzaremos el regreso hacia Buerba. Lo haremos rodeando las caras este y norte de Bramapán por el poco conocido camino de las Sardineras, que nos va a aportar un punto de vista diferente del curso del río Bellós.

Calle única de Gallisué
El sendero se dirige hacia el norte atravesando las praderas que quedan por detrás de las casas de Gallisué. Veremos una senda que se pega a la pared este de Bramapán y comienza a llanear a la vez que se adentra entre la vegetación.

Entre carrascas y boj tendremos excelentes vistas del desfiladero de las Cambras, por cuyo fondo se escucha el rugir del Bellós en su camino hacia el Cinca, así como de los prados de la Pardina Barona y su cercano Tozal de los Lobos

Disfrutaremos además de una envidiable panorámica de gran parte del Sobrarbe. Destacan las peñas Montañesa y del Solano, las puntas Lierga y Suelza, el Castillo Mayor y los macizos de Cotiella y Posets.

Casa rehabilitada en Gallisué
También los picos Pegueras, Bacibosa, La Planota, Maristás y Punta l’Orbar, la Peña Altura y el Portillón de Tella, así como los pueblos de Ceresa, Laspuña, Escalona, Puyarruego, Belsierre, el despoblado de Muro de Bellós, la fortaleza de Muro de Roda e, incluso Tella y su Puntón de las Brujas.

Tras poco más de media hora por la divisoria del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y después de ganar casi un centenar de metros de altura, obviaremos un desvío que desciende al Cañón deAñisclo (1135 metros) y continuaremos en dirección al pueblo de Vió.

Sestrales, Tres Marías y Castillo Mayor desde Gallisué
Cambiaremos la cara este de Bramapán por la norte, más sombría y fresca y dominada por el pino. Cambiaremos también de perspectiva, dejando el desfiladero de las Cambras para adentrarnos en el modelado y accidentado barranco de Arpió o Labaneras, afluente del Bellós.

Los paredones de los Sestrales y el Tozal de San Miguel volverán a hacer acto de presencia conforme recorramos esta preciosa senda. Aparecen también los tresmiles ordesanos y las Tres Marías, que por fin dejan de esconderse mostrándonos toda la belleza que atesoran.

Ceresa, Laspuña, Escalona y Belsierre
Otra media hora después dejaremos a la derecha el desvío hacia Vió (1120 metros) para dirigirnos a la carretera Puyarruego-Buerba, por la que caminaremos unos minutos hasta regresar al coche.

Ruta circular de 12 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de unos 750 metros realizada en poco más de 4 horas sin contar paradas.


Barranco de Arpió y desfiladero de las Cambras
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miércoles, 4 de enero de 2017

Miradores de Ordesa y Punta Acuta (2242 metros)

Ordesa y sierra de Tendeñera desde Punta Acuta
Ya teníamos ganas de estrenar la temporada de raquetas de nieve. Y qué mejor forma de hacerlo que ascendiendo a uno de los mejores miradores del valle de Ordesa como es Punta Acuta (2242 metros).

Para ello, nos dirigimos a la localidad de Torla-Ordesa (1030 metros) que, en esta época del año nada tiene que ver con el verano. Ambiente frío con escarcha tras la helada nocturna y un pueblo casi desierto. 

Paredes de Mondarruego
Rebasamos la villa y aparcamos en la avenida principal, junto a un circuito de gimnasia al aire libre y una fuente (1015 metros). A mano derecha, una carretera desciende hacia el Camping Río Ara y cruza el Puente de la Glera (965 metros). 

Aquí encontramos las primeras indicaciones. Obviaremos el desvío a la pradera de Ordesa por el camino de Turieto y el GR-15.2 hacia el puente de los Navarros, tomando el sendero PR-HU-129 hacia la ermita de Santa Ana y los Miradores del Molar.

Primeros metros del PR por el interior del bosque
En escasos metros llegamos a la entrada del mencionado camping donde seguiremos las señales hacia Santa Ana. En este punto comienza una larga y monótona pista que asciende a la sierra de las Cutas donde tenemos dos opciones, ascender por ella o acortarla varias veces siguiendo el PR. Lógicamente, optamos por la segunda opción.

El sendero asciende con moderada pendiente entre boj, avellanos y algún muro de piedra tapizado de musgo, paralelo a la margen derecha del barranco de Diazas. Poco a poco el sol va encendiendo las paredes de Mondarruego (2847 metros). 

Ermita de Santa Ana
En poco más de media hora, el sendero enlaza por primera vez con la pista (1180 metros). Una barrera impide el paso a vehículos no autorizados. Esta es la pista que utilizan en época estival los servicios de taxi 4x4 para ascender a los Miradores de Ordesa

Esta es la tónica de la primera parte de ascenso, subida directa por el PR y enlaces con la pista. Así hasta 4 veces más hasta llegar a la pequeña ermita de Santa Ana y a los prados y bordas de Diazas (1465 metros), tras una hora y cuarto de camino.

Panorámica de Torla-Ordesa
Al sur vemos el valle de Broto, divisando el amplio cordal de Gábalo (1958 metros), Manchoya (2033 metros), Monchoa (1962 metros) y Pelopín (2005 metros), además del Erata (2003 metros) y del Serrato de Yosa. Incluso, con muy buena vista, se llega a ver la ermita de la Asunción de Oto.

Una corta parada para disfrutar de la bonita vista aérea de Torla-Ordesa y continuamos por el marcado PR-HU-129 hacia los Miradores del Molar, ahora ascendiendo por una despejada ladera donde abunda el erizón y el boj.

Prados y bordas de Diazas
Al noreste, ya podemos observar nuestro objetivo y, ligeramente al noroeste, vemos el cordal formado por el Tozal de Comas (2342 metros), Mondiniero (2295 metros) y Litro, así como el Tozal del Cebollar (1756 metros).

Más adelante, volveremos a enlazar por momentos con la pista para volver a tomar el sendero metros después (1680 metros). En este lugar hay una mesa de interpretación panorámica del valle, pero el dibujo ha desaparecido.

Zona de bonito pinar
Seguimos ascendiendo, ahora por el interior de un pinar, ya con visión de los pueblos del valle Torla-Ordesa, Broto, Oto y Fragén. Aparecen también el pico Otal (2701 metros) y la sierra de Tendeñera

Tras unos minutos, enlazaremos con la pista de forma definitiva (1860 metros), encontrándonos nieve de forma continua, aunque se camina bien sin raquetas siguiendo las huellas.

En la pista hacia los Miradores del Molar
Tras dos horas y media de camino llegaremos a los tres Miradores del Molar (1990 metros), ocultos bajo la nieve, desde donde la vista es fantástica. Podemos apreciar dos de las Treserols, el Cilindro (3325 metros) y Monte Perdido (3355 metros), y la gran proa de Diazas donde se ubican los miradores del Rey y de la Reina, por delante de Punta Acuta.

Desde el borde del precipicio observamos la entrada al valle de Bujaruelo y, frente a nosotros, el Mondarruego, el Tozal del Mallo (2254 metros), los circos de Carriata y Cotatuero, el Taillón (3144 metros), el Gabieto Oriental (3031 metros), el pico Blanco (2919 metros), el Gallinero (2752 metros), las fajas de Racón y de las Flores y las murallas de la Fraucata coronadas por el Tobacor (2779 metros).

Cilindro, Monte Perdido, Tobacor y Diazas
Regresaremos a la pista para continuar por ella una media hora, ya con las raquetas puestas, hasta la base de Punta Acuta (2050 metros). Siguiendo la huella abierta, decidimos ascender de forma directa a su redondeada cima por la cara oeste.

Un esfuerzo que merece la pena al caminar pegados a la cresta que cae al valle de Ordesa. En 15 minutos estaremos en lo alto. Nos ha costado algo menos de 3 horas y media desde Torla-Ordesa. Una cima perfecta. Solitaria y con gran panorámica de gran parte del Pirineo sobrarbense. 

Pradera de Ordesa helada
Además de lo mencionado hasta ahora, al norte pueden apreciarse los Gabietos, el Dedo, la Falsa Brecha, Bazillac, la Brecha de Rolando, el Casco (3006 metros), los picos de Marboré y las Tres Marías. Desde la cima no es posible ver el Taillón, tapado por el Gallinero, ni tampoco los tresmiles Monte Perdido, Soum de Ramond y Punta de las Olas, tapados por el Tobacor. De las Treserols, sólo el Cilindro da la cara.

Miradores del Molar. Picos Otal y Tendeñera
Al sureste, aparece la sierra Ferrera coronada por la Peña Montañesa (2291 metros), el Turbón (2492 metros), el macizo de Cotiella, Bramapán (1546 metros), Nabaín (1796 metros), Comiello (1890 metros) y el embalse de Mediano, así como los Sestrales y el Mondoto (1962 metros). También los pueblos de la Ballibió Fanlo, Buisán y Nerín.

Al sur, el cordal formado por la Punta Estatón (2137 metros) y el Tozal de la Caña (2006 metros) que comunica con la Punta Trallata o Pueyo de Ballarín (2027 metros), punto más elevado de la sierra de las Mentiras.

Mondarruego y Tozal de Mallo desde Punta Acuta
Al fondo, vemos las siluetas del Tozal de Guara (2077 metros) y del Fragineto (1734 metros) sobresaliendo a su derecha. Más adelante, la Peña Canciás (1928 metros), la sierra de Berroy y la sierra Coronas con sus cimas Fobions (1934 metros), Corona (1942 metros) y Suerio (1954 metros). 

Al suroeste la zona de Sobrepuerto con el cordal de Gábalo, Manchoya, Monchoa y Pelopín, el Serrato de Yosa, el Erata, el Oturia (1921 metros) e incluso la Peña Oroel (1770 metros) y los picos de San Salvador (1547 metros) y Cuculo (1549 metros), en la sierra de San Juan de la Peña.

Brecha de Rolando, Casco, Marboré y Cilindro
Al oeste, el cordal ya nombrado del Tozal de Comas, Mondeniero y Litro, delimitando la entrada al valle de Bujaruelo. Más al norte aparecen los poderosos picos Otal, Tendeñera (2845 metros) y Sabocos (2757 metros). Y, por detrás de éste último, aparece la sierra de la Partacua con su característica Peña Telera (2762 metros).

Al este, la larga pista continúa por la cresta del Tito rodeando por el sur el Pueyo de Mondicieto (2384 metros) en dirección a Cuello Arenas. Apreciamos también la sierra Custodia y tímidamente el circo de Soaso

Cotiella, Sestrales, Mondoto, Montañesa y Turbón
Espectacular visión de la sierra de las Cutas con sus reconocibles miradores del Molar, del Rey y de la Reina, estos últimos en lo alto de la cresta de Diazas.

A nuestros pies, el río Arazas y la pradera de Ordesa completamente helada, casi 1000 metros por debajo de nuestra posición. Escasos metros por debajo de Punta Acuta, se encuentra el mirador de la Herradura.

Tozal de Guara, Fragineto, Canciás y sierra Coronas
Tras tres cuartos de hora en la cima que se pasan volando es momento de comenzar el regreso. En vez de descender a la pista, crestearemos por el límite del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido hasta llegar a la Punta de Diazas (2163 metros) y a sus miradores de la Reina y del Rey, ambos bajo la nieve. 

Dejaremos antes, a nuestra derecha y cubierto por un buen paquete de nieve, el sendero que desciende a la pradera de Ordesa por el camino de Calcilarruego que conecta más abajo con la Senda de los Cazadores.

Gábalo, Manchoya, Pelopín, Erata, Oroel, San Salvador...
Tras visitar estos miradores y tomar las últimas fotos desde la cresta, descenderemos a la pista y desandaremos el largo camino hasta Torla-Ordesa. 

Regresaremos por el mismo itinerario siguiendo el PR-HU-129, pasando de nuevo por la ermita de Santa Ana, en unas 3 horas de descenso.

Ruta lineal con una pequeña parte circular de 15’5 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de 1300 metros realizada en 6 horas y media sin contar paradas.

Miradores del Molar, Diazas y sierra de Tendeñera
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jueves, 6 de octubre de 2016

La Valle de Escuaín y cuellos Viceto y Ratón

Monte Perdido, Soum de Ramond y Punta de las Olas
Esta semana nos adentramos en el sector más desconocido del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido pero no por ello menos interesante, la Garganta de Escuaín.

Se trata de una zona que se encuentra mucho menos frecuentada que el resto de sectores del Parque, los valles de Ordesa y Pineta y el Cañón de Añisclo. Es por ello que aquí gozamos de la tranquilidad de la que carecen sus vecinos.

Escuaín da mucho juego y ofrece una gran amplitud de paisajes. Sin tener unos desniveles potentes, nos podemos aproximar con facilidad a la cornisa superior de Añisclo y tener una vista privilegiada de las Tres Marías y de las Treserols.

Borda de camino a La Valle
Para llegar a este pequeño núcleo tenemos dejar atrás el pueblo de Puértolas, continuar hasta el cruce con Bestué y seguir la estrecha carretera que, rodeando por el este la mole del Castillo Mayor (2014 metros), nos llevará hasta Escuaín. En su entrada hay una pequeña explanada donde podemos dejar el coche (1210 metros).

Al lado de esta explanada encontraremos paneles informativos y el inicio de nuestro camino. Se trata de una pista de uso restringido que, en estos primeros metros, coincide con el GR-15 en dirección a Bestué y San Úrbez

Observatorio de aves
En unos minutos, tras dejar a la izquierda el GR y pasar una barrera, veremos señalización hacia Cuello Viceto, San Vicenda, La Valle y el puente de Los Mallos.

Seguiremos la pista durante aproximadamente 5 kilómetros rodeados de pino, boj y algún ejemplar aislado de serbal y acebo, en los que veremos una restaurada borda, un escondido abrevadero y una fuente. En los claros que nos deja el bosque podemos ver los paredones de la sierra de las Zucas, el Circo de Gurrundué y el todavía lejano Cuello Viceto.

La Valle, Castillo Mayor, Peña Montañesa y Cotiella
Tras hora y cuarto de camino, llegaremos a una pradera donde hay un cercado de ganado conocido como el Corral de la Corona, y un observatorio de aves rapaces (1510 metros). Aquí la pista y el bosque finalizan y se abre la panorámica de La Valle. A escasos metros, dejaremos a la derecha la desviación hacia el puente de Los Mallos.

A partir de aquí, remontaremos La Valle a media ladera por senderos que se van difuminando y cruzaremos un par de barranqueras. A pesar de ir algún rato campo a través, la dirección que hemos se seguir no ofrece dudas al tener siempre visible Cuello Viceto.

La Suca y las Tres Marías
Avanzando por extensos pastizales paralelos a la margen derecha del barranco Carcil, que alimenta con sus aguas al río Yaga, nos iremos acercando al collado, con vistas sobre el Tozal de San Vicenda (2093 metros), del Tozal d’o Basón (2132 metros), La Suca (2802 metros) y de las estéticas Tres Marías.

En tres horas llegamos a Cuello Viceto (2002 metros), desde donde la vista es realmente espectacular. Encontramos una sana convivencia entre vacas y ovejas pastando alrededor de un abrevadero. Disfrutamos unos minutos de la panorámica sobre el macizo calcáreo más alto de Europa, el Monte Perdido.

Sestrales y Mondoto, las paredes de Añisclo
Con una simple mirada vemos Sierra CustodiaMondicieto (2384 metros), los barrancos de Arrablo, de La Capradiza y de La Pardina, los tresmiles de Monte Perdido, el pico Añisclo o Soum de Ramond y la Punta de las Olas, la Torre de Góriz, La Suca, las Tres Marías y el corte del Cañón de Añisclo.

A nuestra izquierda (sur) se alza el Tozal de San Vicenda, por cuya falda este caminaremos en busca del cordal por el que volveremos a Escuaín. Iremos llaneando de forma cómoda por pastos de alta montaña hasta enlazar con el Cuello Piedra Ficata (2014 metros).

Circo de La Sarra
Este cordal consiste en una serie de altibajos en los que iremos coronando modestas lomas herbosas, siendo la primera de ellas el Tozal d’o Basón, al que llegamos tras 35 minutos desde Cuello Viceto.

Esta cima se puede evitar siguiendo el visible sendero que, a media altura, la rodea en dirección sureste aunque recomendamos su ascenso para ganar más panorámica. Apenas significa esfuerzo extra y merece la pena por ser el punto más alto de la ruta.

Pico Añisclo, Punta de las Olas, La Suca y las Tres Marías
Seguiremos el cordal en descenso para llegar a la Plana Sorripas (1954 metros), un llano ubicado entre el Tozal d’o Basón y la Forqueta Sorripas (1971 metros), para ascender a ésta última en otros 25 minutos. La Forqueta marca el límite del Parque Nacional, por el que caminaremos hasta Cuello Ratón.

Volveremos a perder altura hasta la Collada Gratacuastas (1774 metros) para remontar la loma del Tozal de Cachifolluso (1811 metros – 25 minutos).

Castillo Mayor, Montañesa, Punta Lierga y Cotiella
Al este, frente a nosotros desde que hemos comenzado esta sucesión de pequeñas cimas, tenemos el impresionante macizo de Cotiella, la cresta de las peñas Las Diez (2568 metros), Las Once (2658 metros) y Mediodía (2568 metros), la cubeta donde se halla la Basa la Mora, Es Litás (2623 metros), los Mobisones y las peñas de Sin (1643 metros) y Artiés (1642 metros).

Los picos Pegueras (2045 metros), Maristás (2419 metros) y Punta l’Orbar (2420 metros), parte de la sierra de Chía, el Castillo Mayor, las peñas Montañesa (2291 metros) y del Solano (1916 metros), las puntas Lierga (2267 metros) y Suelza (2972 metros) y el Puntón de las Brujas de Tella con sus ermitas de Fajanillas y de la Virgen de la Peña.

Circo de Gurrundué y Tres Marías
Al norte, el camino recorrido por La Valle, la sierra de las Zucas con las Tres Marías, las puntas de La Monesma (2677 metros) y Verdes (2617 metros), los circos de Gurrundué y de La Sarra, el Portillón de Tella, la Peña Altura (2289 metros) y la Pala de Montinier (2593 metros), los pueblos de Revilla, Lamiana y Arinzué, el barranco de Angonés y la Garganta de Escuaín.

Al sur la pista de Plana Canal, los Sestrales, el Mondoto (1962 metros), Bramapán (1546 metros), los pueblos de Puértolas, Belsierre, Puyarruego, Laspuña y Escalona, el despoblado de Muro de Bellós, el río Cinca y el embalse de Mediano. Incluso, con buena vista, podemos observar la fortaleza de Muro de Roda, el lejano Castillo de Samitier y el embalse de El Grado.

El arco iris aporta más colorido
Con la única compañía de las vacas que pastan por estos lares iremos agotando el cordal. Del Tozal de Cachifolluso descenderemos hasta la Collata Ascal (1695 metros) para ascender a la última cima, el Tozal de San Martín (1776 metros), con la imponente y abrupta cara norte del Castillo Mayor frente a nosotros.

De nuevo en descenso, llegaremos a Cuello Ratón (1688 metros – 30 minutos), por donde el GR-15 se abre paso comunicando los núcleos de Escuaín y Bestué. Seguiremos las marcas de este GR que, en fuerte descenso por el interior de un pinar, nos dejará en la pista restringida de Escuaín en poco menos de una hora, a escasos metros del pueblo.

Castillo Mayor desde Cuello Ratón
Ubicado entre verdes prados y frondosos bosques, Escuaín conserva el encanto del pasado. El pueblo se encuentra en un llano sobre la garganta que el río Yaga ha ido excavando durante siglos en la roca.

Su pequeño casco urbano intercala casas rehabilitadas con otras en ruina. Destacar su iglesia de San Pedro (s. XVI), en serio peligro de derrumbe, el circuito de los miradores y una oficina de información del Parque Nacional. 

Escuaín y la sombra del Castillo Mayor
Ruta circular de 15’5 kilómetros de distancia con un desnivel positivo de 1050 metros realizada en 6 horas sin contar paradas.

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