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jueves, 23 de noviembre de 2017

Faja de la Pardina, Malpasé y Mallata Candón desde Nerín

Barranco de la Pardina, Tres Marías y Punta de las Olas
Esta semana descubrimos una de las rutas más desconocidas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Vamos a conocer las fajas de la Pardina y Malpasé, ambas colgadas sobre el profundo barranco de la Pardina, afluente del río Bellós al que regala sus aguas a la altura de la Ripareta, en el fondo del Cañón de Añisclo.

Se trata de un recorrido poco frecuentado pero realmente espectacular, donde disfrutaremos en solitario de la belleza natural que atesora este salvaje rincón pirenaico.

Fanlo y Buisán. Al fondo, el Pueyo de Ballarín y Gábalo
El recorrido se inicia junto a la caseta y la barrera (1355 metros) que nos impide circular por la pista restringida que asciende a los miradores de Ordesa y Cuello Gordo desde el núcleo de Nerín.

Allí comienza un sendero con indicaciones hacia Mondoto y Cuello Arenas que gana altura en dirección NW por una ladera repleta de erizón y boj. El trazado está bien hitado y también encontramos marcas de pintura azul.

Barranco de Calderuelo. Al fondo, Cuello Arenas
Refugio de Cuello Arenas, Treserols y Tres Marías
Ascendemos dejando abajo Nerín y oteando los núcleos de Buisán y Fanlo, así como el Pueyo de Ballarín, el bosque de la Pardina del Señor y la sierra de Metils

Si volvemos la vista atrás, hacia el E destaca el Tozal de San Miguel, Bramapán, los Sestrales y la Peña Montañesa con la fovana sierra de Campanué al fondo.

En 15 minutos llegaremos a un cruce (1430 metros) que deja el camino hacia el Mondoto a la derecha, siguiendo nosotros en dirección a Cuello Arenas.

Caminamos por la Estiva de Nerín y poco a poco irán apareciendo pequeñas masas de pino junto a un sendero que cruza varios barrancos, como los de Ciercol (1490 metros) y Serrato Gordo (1580 metros).

Al ganar altura iremos descubriendo las sierras de Bolave y Coronas, el cordal Gábalo-Manchoya, Oturia, Nabaín, Comiello y el mirador de la Rayuala

Barranco de la Pardina, Tobacor y sierra Custodia
A medida que giramos al N comenzamos a ver la sierra de las Cutas, Punta Acuta y Mondicieto además de la sierra de Tendeñera, que sobresale por encima del cordal del Tozal de la Caña.

Media hora después, el sendero enlaza con la pista restringida (1635 metros), la cual seguiremos unos metros hasta encontrar a la izquierda otra senda (1650 metros), bien marcada con hitos y pintura azul, que evita caminar por la monótona pista.

Cascada del barranco de la Pardina
Entre erizón y boj, cruzaremos el barranco de la Fueba y conectaremos, en las proximidades de la Fuente de la Sarteneta, con un sendero procedente de Fanlo y Buisán (1715 metros).

De nuevo nos uniremos con la pista (1750 metros) y la seguiremos hasta cruzar el barranco Caldaruelo por un pequeño puente. Tras ello, acortaremos una amplia lazada de la misma siguiendo los hitos por la pradera y superando un resalte rocoso.

Barranco de la Pardina, Cotiella y Castillo Mayor
Alcanzada nuevamente la pista rodada (1870 metros) veremos la Peña Canciás y la sierra de Guara al S y, caminando unos metros por la misma aparecerán las Treserols y las Tres Marías frente a nosotros.

Dejaremos a la izquierda la pista de las Cutas y el desvío hacia Cuello Gordo y Góriz (1890 metros) antes de llegar al refugio de Cuello Arenas en hora y media de camino. Cerca del mismo se encuentra una sima protegida por una valla de madera.

Colores de otoño en el fondo del barranco
Detrás del refugio encontramos una marcada bifurcación donde tomaremos la dirección hacia la faja de la Pardina y la mallata Candón, obviando el sendero que desciende a la Ripareta por el fondo del barranco de la Pardina.

El sendero va contorneando la cabecera de este barranco con un cómodo llaneo por una ancha repisa y lo cruza antes de que se precipite formando una bonita cascada.

Iremos viendo el macizo de Cotiella, el Castillo Mayor, la sierra d’as Zucas y Peña Altura, así como el Tozal d’O Basón y la pista de Plana Canal en la vertiente oriental del Cañón de Añisclo.

Cascada sobre la faja de la Pardina
También el Tobacor y los picos de Marboré, que sobresalen por encima de Cuello Gordo, a cuya derecha queda la solitaria sierra Custodia.

En media hora desde el refugio comenzaremos la parte circular de la ruta. Encontraremos el desvío (1920 metros) que nos adentra en la faja de la Pardina, dejando a la izquierda la faja Malpasé que es por la que volveremos.

Descendemos hasta el escalón inferior en el que se encuentra la faja de la Pardina. Inicialmente es ancha, herbosa, plagada de ortigas y pasa junto a unos abrigos en la roca utilizados antiguamente por pastores.

Barranco de la Pardina
A medida que vamos avanzando pegados a sus verticales paredones se va a ir estrechando y volviéndose más aérea, manteniendo el firme herboso y una caída vertiginosa hacia el barranco de la Pardina.

Recorrer la faja nos cuesta hora y media de disfrute y tranquilo caminar, contorneando sus entrantes y salientes con un suave descenso, pasando bajo un par de cascadas que se desploman de la cornisa superior.

Llegados al espolón de la Peña O Candón, en la confluencia del barranco de la Pardina con el Cañón de Añisclo podremos ver el hayedo de la Ripareta, el río Bellós, los Sestrales y el refugio, el barranco y el Tozal de San Vicenda.

La Ripareta en el fondo del Cañón de Añisclo
Finalizada la faja (1720 metros) accederemos por una canal equipada con breves y sencillos tramos de cadenas, sirgas y grapas que nos elevarán a un rellano superior, por donde avanzaremos hasta llegar a la restaurada mallata Candón (1810 metros) tras casi 4 horas de camino.

Un lugar mágico. Cara a cara con las Treserols y las Tres Marías, empequeñecidos ante su poderío y belleza. Lugares que recuerdas durante mucho tiempo y donde te sientes parte del paisaje. El silencio se hace respetar.

Mallata Candón
Con pena, continuamos nuestro camino siguiendo las indicaciones hacia la faja Malpasé. El difuso sendero recorre extensos pastizales en suave ascenso y se va acercando de nuevo a los cortados del barranco de la Pardina.

En menos de media hora entraremos en esta nueva faja (1870 metros), un escalón por encima de la ya transitada y visible faja de la Pardina.

Refugio y barranco de San Vicenda
Mucho más ancha que la anterior, sólo presenta un paso comprometido, equipado con sirga. Se trata del Paso Malpasé, llamado así por los pastores debido a la exposición y el riesgo de caída que tenía para el ganado. 

Casi sin darnos cuenta llegaremos al cruce con la faja de la Pardina donde nos habíamos desviado para caminar por ella. En este punto finalizaremos la parte circular de la ruta, debiendo de regresar a Nerín por el mismo camino de ida.

Volveremos a rodear la cabecera del barranco de la Pardina hasta llegar al refugio de Cuello Arenas, desde donde iremos alternando sendero con pequeños tramos de pista hasta llegar al coche.

Barranco de la Pardina
Ruta parte lineal y parte circular de 18 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de unos 800 metros realizada en 6 horas y media sin contar paradas.

Track de Wikiloc aquí.

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martes, 1 de agosto de 2017

Sestrales Bajo (2075 m.) y Alto (2101 m.) desde San Úrbez

Sestral Bajo y su Fraile
Hace unos días regresamos al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en su sector Añisclo, para ascender a los Sestrales.

A estas dos aplanadas cimas se puede acceder desde Plana Canal o desde San Úrbez. La primera de ellas es una ruta sencilla al tener que superar unos 400 metros desnivel por un relieve alomado.

Sin embargo, desde San Úrbez el recorrido es más complejo por discurrir por zonas expuestas y tener que realizar algunas trepadas que con meteorología estable no presentan dificultad pero que, con terreno mojado o nieve, pueden complicarnos la actividad.

Una pedrera con el puente de San Úrbez
Se trata de una ruta exigente en cuanto a desnivel pero de una belleza paisajística de primer orden, dada la proximidad a los enormes cortados que se desploman al Cañón de Añisclo.

Comenzamos en el parking de La Tella (1050 metros), en el cruce Fanlo-Buerba, debido al cierre de la carretera de acceso a San Úrbez por el desfiladero de las Cambras y la prohibición de estacionamiento en el parking de la Ereta de Biés.

Verticales murallas de los Sestrales
Desde este parking ya veremos los Sestrales, esos inmensos paredones verticales que cierran el gran tajo de Añisclo por el este. Frente a ellos el Mondoto, de menor altura y entidad al que se asciende desde el pueblo de Nerín.

Descendemos por la carretera unos 600 metros en dirección San Úrbez hasta encontrar un sendero que, mediante lazadas, nos lleva directamente al parking de la Ereta de Biés (950 metros).

Seguiremos en descenso hacia la ermita y el puente románico de San Úrbez, dejando el camino hacia las cascadas y el molino de Aso a la izquierda. 

Desfiladero de las Cambras
Estamos dentro del Parque Nacional y un cartel nos recuerda la obligación de cumplir su normativa. Un corto sendero rodeado de boj nos deja en el mencionado puente (900 metros), junto al cual se indican muchos de los recorridos que podemos realizar por el Cañón.

Una vez cruzado el puente sobre el río Bellós enlazaremos con el GR-15, sendero que seguiremos hacia Bestué y los Sestrales, obviando las indicaciones hacia los núcleos de Sercué, Nerín, Vió y Buerba.

Faja superior hacia los Sestrales
A partir de este punto empezaremos a ganar altura de forma decidida rodeados de antiguos bancales y de una solana vegetación dominada por el boj, las carrascas y los robles.

Inicialmente caminaremos por un sendero, a tramos empedrado, paralelos a los muros de piedra de las bordas de Aso para, poco a poco, pasar a un firme más rocoso e incómodo por las numerosas canales y pedreras que se desprenden de las paredes de los Sestrales.

El sendero está perfectamente marcado con las marcas rojas y blancas del GR y se adentra en un frondoso bosque mixto, por cuyos claros podremos ver el puente de San Úrbez colgado sobre el río Bellós.

Pedrera que precede al collado de las Puertas
Tras 45 minutos de camino nos adentraremos en la umbría de un pequeño hayedo con ejemplares de gran porte y abundante musgo, donde el firme se almohadilla por la hojarasca.

A medida que ascendemos iremos viendo Ballibió y los picos Bramapán, Nabaín, el Tozal de San Miguel, Comiello y la sierra de Bolave, así como el embalse de Mediano y el Castillo de Samitier

El sendero discurre siempre contorneando los entrantes y salientes que realizan las escarpadas paredes de los Sestrales. Conforme ganamos altura irá apareciendo el pino en un camino rodeado de boj y coscoja.

Trepadas antes del collado de las Puertas
Una hora después, en un pequeño llano herboso tendremos una visión más abierta de Ballibió y los pueblos de Sercué, Nerín, Buisán y Fanlo, además del surco que el río Bellós ha horadado en la roca caliza durante años para abrirse paso hacia el río Cinca.

Ganada la cota de 1500 metros alcanzaremos una cornisa abalconada por donde llanearemos durante un kilómetro en dirección SE hasta llegar a una bifurcación. Tras 2 horas de camino dejaremos el GR-15 hacia Bestué y continuaremos en fuerte ascenso hacia los Sestrales.

Faja horizontal sencilla pero expuesta
En este tramo el sendero se estrecha y llega a una sencilla y corta chimenea por donde tendremos que progresar apoyando las manos.

Un cuarto de hora después, pasaremos por una pequeña zona de helechos y lirios antes de llegar al collado de los Pueyos (1595 metros), donde cambiaremos bruscamente de dirección a la izquierda (NO) siguiendo un sendero más abierto rodeado de boj, pino y erizón en flor. 

Llanearemos una media hora por una nueva cornisa horizontal situada por encima de la anterior, que volverá a darnos una pequeña tregua antes de atacar una larga y empinada pedrera (1690 metros). Parte de la pedrera es posible evitarla siguiendo la linde del bosque por la derecha.

Punta de las Puertas y Garrot del Diablo
Finalizado este duro tramo y tras algún apoyo de manos estaremos en el collado de las Puertas (1940 metros), donde se abre ante nosotros gran parte del Sobrarbe. Llevamos 3 horas y media de camino.

Bonito rincón para reponer fuerzas a los pies de la Punta de las Puertas o Tozal de Cuellobana, a la que se le une una fina cresta que finaliza en el Garrot del Diablo.

Unos escalones de roca rodeados de erizón serán el próximo paso a superar, por los que deberemos de progresar mediante sencillas trepadas siguiendo los abundantes hitos de piedra.

Castillo Mayor, Peña Altura y Bal de Chistau
Superados éstos, caminaremos unos metros por una estrecha y aérea faja herbosa que discurre entre la pared caliza del Sestral Bajo y un gran cortado que cae hacia Bestué.

Esta faja finaliza bajo una formación rocosa que se asemeja a una ventana, que da paso a una amplia canal (1980 metros) por donde accederemos a la meseta superior. La faja no se recomienda recorrer con el firme mojado ni con nieve.

Mondoto y Ballibió
La canal herbosa y rocosa es posible que nos requiera apoyar las manos en alguna ocasión. Cuando salgamos de ella (2020 metros) nos relajaremos al ver la llanura que precede a nuestros ya cercanos objetivos. 

Sin senda definida y caminando cómodamente entre prados y lapiaz, alcanzaremos la cima del Sestral Bajo (2075 metros) tras 4 horas desde La Tella.

Bordeando los abismos que se desploman al fondo del Cañón perderemos unos metros de altura para seguidamente ascender hasta el Sestral Alto (2101 metros) en 20 minutos.

Sestrales Bajo y Alto
El esfuerzo se ve recompensado por la panorámica que divisamos. Estamos en lo alto del Cañón de Añisclo, frente al impresionante corte del Mondoto y las Treserols, engullidas por las nubes en un ambiente fantasmagórico.

La sierra d’as Zucas y las Tres Marías aparecían tímida y momentáneamente, al igual que el circo de Gurrundué, la zona de los miradores de Revilla, el Portillón de Tella y la Peña Altura.

Las Treserols desaparecidas
Distinguimos numerosos núcleos como Laspuña, Ceresa, Escalona, Puértolas, Bestué, BelsierreGallisué, Buerba, Puyarruego, Vió, Fanlo, Buisán, Nerín, Sercué, Yeba, San Vicente, Labuerda, Aínsa y Gerbe

También las peñas Montañesa y del Solano, el Castillo Mayor, las puntas Lierga, Maristás y l’Orbar, los picos Pegueras y Bacibosa, el Tozal de Fubillons, las peñas de Sin, Artiés y San Martín y el macizo de Cotiella.

La sierra d'as Zucas abriéndose poco a poco
Podemos apreciar la garganta de Escuaín y el cordal desde Cuello Viceto a Cuello Ratón, por cuyas faldas discurre la pista de Plana Canal hacia el refugio de San Vicenda.

También es visible la zona de La Estiva, el barranco de la Pardina, sierra Custodia, Mondicieto, el Tobacor y el cordal que va desde la Punta Trallata o Pueyo de Ballarín hasta Punta Acuta y los miradores de Ordesa.

Ventana rocosa mirando al valle del Cinca
Además del cordal de Mondiniero y el Tozal de Comas, la sierra Coronas con su techo Suerio, la sierra de Metils, la Peña Canciás, el Tozal de Guara, el Oturia y el cordal de Gábalo, Manchoya y Pelopín.

Las nubes nos impedían ver, entre otras muchas cumbres, las sierras de Tendeñera y de la Partacua, el macizo del Posets, el Turbón y las puntas Suelza y Fulsa.

Ruta lineal de 16 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de 1250 metros realizada en 8 horas y media sin contar paradas.

Sestrales desde La Tella
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jueves, 20 de abril de 2017

Circular al Bramapán por Collarán y las Sardineras

Desfiladero del Bellós desde las Sardineras
El Sobrarbe esconde caminos solitarios y casi olvidados que fueron muy transitados antaño. Vamos a conocer el que unía la Ballibió con el valle del Ara, un camino de vital importancia por ser la única vía de comunicación que existía entre ambos.

Para ello nos dirigimos a Escalona, puerta de entrada al Cañón de Añisclo por el valle del Cinca. Nos desviaremos hacia Puyarruego, dejando a la derecha la carretera que se introduce en el desfiladero de las Cambras en dirección a la ermita de San Úrbez.

Mondoto, Monte Perdido, Añisclo y Las Olas
Después de cruzar un pequeño puente por encima de las pozas del río Bellós, seguiremos la sinuosa carretera que se adentra en el valle de Vió por la margen izquierda del río Yesa.

Tras 12 kilómetros estaremos en las inmediaciones de Buerba. Poco antes de llegar a su núcleo urbano nos encontraremos a nuestra izquierda un ensanche con un contenedor verde, punto de inicio de nuestra ruta y lugar donde dejamos el coche (1140 metros).

Punta de Arán y Nabaín
La fotogénica visión de Monte Perdido, del Soum de Ramond y de la Punta de las Olas ya destaca desde este punto, así como el pequeño caserío de Vió, el Mondoto y los Sestrales, que aparecen por detrás del rocoso Tozal de San Miguel.

Comenzamos a caminar siguiendo el PR-HU-44 hacia el despoblado de San Pietro y Boltaña por una cómoda pista en dirección sur con la mirada puesta en la Punta de Arán, en Nabaín y en el pico Comiello, punto más elevado de la sierra de Bolave.

Restos de la ermita de la Virgen de Collarán
En 15 minutos llegaremos al cuello de Arán (1115 metros) donde se hallan los restos de la ermita de la Virgen de Collarán.

En este punto, la pista da paso a un sendero que desciende sin pausa hacia el río Yesa rodeando la cara este de la Punta de Arán paralelo a la margen derecha del barranco de San Chaime.

Nos encontramos en un paisaje agreste y salvaje donde disfrutaremos, en absoluta soledad, de un sendero tradicional dominado por la carrasca, el boj y algunos ejemplares de roble.

Va apareciendo el macizo de los Sestrales
Nuestro itinerario realiza una circular completa al macizo de Bramapán, por lo que lo vamos a observar desde múltiples posiciones. Mientras vamos descendiendo veremos su cara oeste y, al sur, la pequeña aldea de Morillo de San Pietro destaca en un altozano al otro lado del río Yesa.

Tras una hora de descenso llegaremos al espléndido puente de Morillo (765 metros) sobre las cristalinas aguas del Yesa.

Puente medieval de Morillo
Entre Boltaña y el valle de Añisclo el río Yesa modela un trazado protagonizado por pequeños pero profundos cañones que configuran un valle muy angosto. 

Por ello se construyeron interesantes puentes que facilitaran la comunicación entre los caseríos asentados en esta zona además de utilizarse como símbolo militar, comercial, religioso y de poder social.

El puente de Morillo presenta un gran arco de medio punto y uno menor a modo de aliviadero en uno de sus laterales. Su calzada plana y ancha permite un paso cómodo, además de ser un excepcional mirador desde el que contemplar la riqueza natural del entorno.

Las cristalinas aguas del Yesa
Su origen se podría encontrar en el periodo medieval, pero también es cierto que su aspecto actual responde a sucesivas reformas derivadas de los daños producidos por las fuertes riadas.

Una vez cruzado el puente, comenzaremos a ascender entre boj y pinos por la margen derecha del río siguiendo el PR-HU-44. Minutos después, hemos de estar atentos para localizar un sendero sólo señalizado con marcas de pintura azul (840 metros).

Último rayo de luz en Morillo de Sampietro
Es aquí donde dejaremos el PR para volver descender al río Yesa, tan sólo unos metros aguas abajo del puente que acabamos de cruzar, en la confluencia con el barranco de San Chaime (755 metros).

Una vez en el río, cruzaremos sus transparentes aguas para continuar ascendiendo con moderada pendiente por el interior de un bosque de carrascas. No conviene despistarse porque las marcas azules se pueden perder con facilidad.

Gallisué. Ermita de San Mamés
El bosque da paso a una solana ladera por la que ganaremos altura hasta conectar, en una hora, con la carretera Buerba-Puyarruego (1055 metros), por donde habremos transitado con el coche para dirigirnos al punto de inicio de la ruta. 

Seguiremos su asfalto en descenso casi un kilómetro hasta llegar a una zona vallada (1015 metros) que da acceso al despoblado de Gallisué (1050 metros).

Este pequeño núcleo ubicado en la falda de Bramapán lo forman 3 casas, ubicadas todas ellas en una única calle que finaliza en la ermita de San Mamés

Ruinas en Gallisué
Se encuentra deshabitado desde finales de la década de los 70 aunque una de sus casas se encuentra restaurada y el pueblo es actualmente utilizado como explotación ganadera.

Tras pasear por lo poco que queda en pie comenzaremos el regreso hacia Buerba. Lo haremos rodeando las caras este y norte de Bramapán por el poco conocido camino de las Sardineras, que nos va a aportar un punto de vista diferente del curso del río Bellós.

Calle única de Gallisué
El sendero se dirige hacia el norte atravesando las praderas que quedan por detrás de las casas de Gallisué. Veremos una senda que se pega a la pared este de Bramapán y comienza a llanear a la vez que se adentra entre la vegetación.

Entre carrascas y boj tendremos excelentes vistas del desfiladero de las Cambras, por cuyo fondo se escucha el rugir del Bellós en su camino hacia el Cinca, así como de los prados de la Pardina Barona y su cercano Tozal de los Lobos

Disfrutaremos además de una envidiable panorámica de gran parte del Sobrarbe. Destacan las peñas Montañesa y del Solano, las puntas Lierga y Suelza, el Castillo Mayor y los macizos de Cotiella y Posets.

Casa rehabilitada en Gallisué
También los picos Pegueras, Bacibosa, La Planota, Maristás y Punta l’Orbar, la Peña Altura y el Portillón de Tella, así como los pueblos de Ceresa, Laspuña, Escalona, Puyarruego, Belsierre, el despoblado de Muro de Bellós, la fortaleza de Muro de Roda e, incluso Tella y su Puntón de las Brujas.

Tras poco más de media hora por la divisoria del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y después de ganar casi un centenar de metros de altura, obviaremos un desvío que desciende al Cañón deAñisclo (1135 metros) y continuaremos en dirección al pueblo de Vió.

Sestrales, Tres Marías y Castillo Mayor desde Gallisué
Cambiaremos la cara este de Bramapán por la norte, más sombría y fresca y dominada por el pino. Cambiaremos también de perspectiva, dejando el desfiladero de las Cambras para adentrarnos en el modelado y accidentado barranco de Arpió o Labaneras, afluente del Bellós.

Los paredones de los Sestrales y el Tozal de San Miguel volverán a hacer acto de presencia conforme recorramos esta preciosa senda. Aparecen también los tresmiles ordesanos y las Tres Marías, que por fin dejan de esconderse mostrándonos toda la belleza que atesoran.

Ceresa, Laspuña, Escalona y Belsierre
Otra media hora después dejaremos a la derecha el desvío hacia Vió (1120 metros) para dirigirnos a la carretera Puyarruego-Buerba, por la que caminaremos unos minutos hasta regresar al coche.

Ruta circular de 12 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de unos 750 metros realizada en poco más de 4 horas sin contar paradas.


Barranco de Arpió y desfiladero de las Cambras
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martes, 31 de mayo de 2016

La Fuenblanca, el corazón de Añisclo

Surgencia de Fuenblanca
Cualquier época es buena, pero la primavera es un momento ideal para admirar el despertar de la naturaleza tras el periodo invernal. 

El deshielo hace que mane agua por todos los rincones formando cascadas rebosantes y estruendosas que, junto con el verde eléctrico de los árboles dejan el paisaje espectacular. 

Nos vamos al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido para recorrer el Cañón de Añisclo. Hace tiempo os detallamos la ruta hasta la zona de La Ripareta. Esta vez vamos más allá y nos adentramos en las entrañas de este corte rocoso para llegar hasta la surgencia conocida como Fuenblanca.

El Bellós desde el puente de San Úrbez
Tras aparcar el coche y siguiendo las indicaciones, comenzamos el largo trayecto hacia la Fuenblanca descendiendo hasta el puente románico de San Úrbez (900 metros), sobre el profundo y vertiginoso desfiladero del río Bellós, bajo la atenta mirada del pico Mondoto (1962 metros) y los Sestrales. Junto a él se encuentra otro puente mucho más moderno que facilita el paso de vehículos.

Ermita de San Úrbez
Continuamos por el GR-15 en dirección a Sercué y Nerín dejando a la derecha el desvío hacia Bestué y los Sestrales, para llegar a una de las joyas de Añisclo, la preciosa ermita de San Úrbez (930 metros), durante siglos centro de devoción de los habitantes de Ballibió.

Veremos la unión de los ríos Aso y Bellós conforme avanzamos. Dejaremos a la izquierda la 'Ruta del agua' que nos acerca a la cascada y molino de Aso, para comenzar a remontar poco a poco el cañón.

Puente Sangons
Disfrutamos del paisaje paralelos a las cristalinas aguas del Bellós hasta llegar al puente Sangons (945 metros), donde cruzamos a la margen derecha del río para introducirnos en la frondosidad del bosque. 

Acompañados por el sonido del agua, seguimos disfrutando de cualquier rincón cuando la espesura del bosque nos lo permite. A los 40 minutos de comenzar, el GR-15 se desvía a la izquierda hacia Sercué, Nerín y Mallarguero, continuando nosotros en dirección a Cumaz y La Ripareta para, poco después, cruzar una pasarela que salva el barranco de la Escaliella (990 metros).

Remansos de agua cristalina
El río es un auténtico espectáculo. Pozas, cascadas, aguas remansadas… escondidos senderos nos acercan a su orilla para contemplar rincones de belleza superlativa.

En hora y media llegamos a la Fuente d’o Cumaz (1050 metros). Un buen lugar para finalizar un paseo con niños y donde podemos coger agua para encarar el tramo más exigente de la ruta. 

El Bellós a su paso por Cumaz
Poco a poco nos iremos alejando de la orilla del río. Cruzaremos los barrancos de Ficharol (1130 metros) y Las Espluquetas (éste último tres veces) salvando el fuerte desnivel que nos llevará a la zona conocida como Selba Plana (1365 metros) en una hora desde Cumaz. 

El mirador ubicado unos metros más adelante es un buen lugar para reponer fuerzas y contemplar la cascada que forma el barranco Mallo Sasé y los paredones más orientales del cañón.

El Bellós a su paso por La Ripareta
Desde la Selba Plana llegaremos a La Ripareta (1420 metros) en media hora. Un lugar bellísimo y muy fotogénico donde el barranco de la Pardina se une al Bellós. Merece la pena descansar en silencio escuchando el poderío del agua.

En este punto finalizamos la ruta la última vez que vinimos y esta vez no iba a ser así. ¿Qué había a partir de este punto? Un territorio inexplorado que pronto íbamos a descubrir a pesar de la lluvia, que comenzaba a hacer acto de presencia.

El imponente y estrecho cañón
Minutos después de volver a ponernos en marcha, dejamos a la izquierda el desvío hacia el Llano Tripals por el barranco de la Pardina y continuamos hacia la Fuenblanca. Nos esperaban un sinfín de cascadas y un magnífico hayedo vestido de verde primaveral.

Tras una hora desde La Ripareta, llegamos a la zona conocida como El Estrecho, donde el río se encajona y las paredes del cañón se juntan. Por una pasarela, cruzaremos a la margen izquierda del Bellós (1540 metros). En este lugar hay una nueva desviación hacia el Llano Tripals y el barranco de Capradiza con unas clavijas un tanto comprometidas.

Barranco de Capradiza
Cruzada la pasarela, el sendero gana altura rápidamente, mejorando la panorámica. Las paredes del cañón nos empequeñecen. El ambiente de alta montaña comenzaba a notarse y algún que otro sarrio nos miraba preguntándose qué estábamos haciendo por allí...

En 15 minutos dejaremos a la derecha el desvío que asciende hacia Cuello Viceto, Montaña de Sesa y San Vicenda y continuaremos hacia nuestro destino. Tendremos imponentes vistas de la cascada que forma el barranco de Capradiza intuyendo el empinado camino que asciende al Llano Tripals.

Primeras vistas del collado de Añisclo
Dos muy sencillos pasos con cadenas nos facilitarán el avance. Poco a poco el cañón se va abriendo, la lluvia amainaba y el sol comenzaba a salir tímidamente. Ya teníamos las primeras vistas del collado de Añisclo (2453 metros), rodeado por las cornisas de la Punta de las Olas (3002 metros) y por La Suca (2802 metros).

Y, tras 5 horas, llegamos a la Fuenblanca (1680 metros). Si quisiésemos continuar la travesía, tenemos dos opciones: tomar el GR-11 en dirección al Refugio de Góriz por el collado Superior de Góriz o Collata de Arrablo (2343 metros) o seguirlo en dirección al collado de Añisclo y descender los 1200 metros de desnivel que lo separan del Refugio de Pineta.

Barranco de Arrablo
La Fuenblanca es el lugar de nacimiento del río Bellós. Una surgencia que emerge de la pared del Mallo Oscuro de la Punta de las Olas y que forma una preciosa cascada. Es sorprendente observar cómo, de la nada, aparece semejante cantidad de agua subterránea. En sus proximidades se halla un pequeño refugio de pastores.

El lugar, en las entrañas del cañón de Añisclo, es asombroso y espectacular. Junto a la surgencia, el rugir estruendoso del barranco de Arrablo pone la guinda a un paisaje mágico. Estamos solos en la zona menos transitada del cañón y hay que disfrutar el momento.

Atardecer sobre las paredes del cañón
El regreso se realiza por el mismo camino en 4 horas. Nos limitamos a captar momentos y detalles que antes no habíamos percibido. Disfrutando del poder del agua, de la primavera y de las luces del atardecer en los impresionantes cortados que forma el cañón. Por algo Añisclo fue declarado Parque Nacional.

Ruta lineal de 24 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de unos 850 metros realizada en 9 horas. La ida en 5 horas y la vuelta en 4, contando paradas.


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