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jueves, 18 de enero de 2018

Punta Suelza (2972 m.) desde la Cruz de Guardia

Ibones de Barleto y Punta Fulsa
Otra de las rutas que hicimos el pasado verano fue el ascenso a Punta Suelza (2972 metros), una solitaria cumbre olvidada por no llegar a la famosa cota de los 3000 por unos pocos metros. 

A esta cima podemos ascender por la vertiente norte, más abrupta y salvaje, o por su agradecida vertiente sur. 

Por el norte debemos de tomar el GR-11 en la Central de Barrosa y seguir la pista que se adentra en el barranco de Urdiceto, no apta para casi ningún vehículo, hasta llegar a los ibones del mismo nombre, desde donde atacaremos la cima rodeando la Punta del Cau

Valle de Pineta, Montinier, Treserols, Robiñera, La Munia...
En cambio, el ascenso desde el sur no ofrece ninguna dificultad salvo la de superar el continuo desnivel por lomas herbosas de variable pendiente.

El collado de la Cruz de Guardia es un lugar fascinante y donde merece la pena detenerse unos minutos. Nexo histórico de comunicación entre los valles de Bielsa y Chistau, podemos acceder al mismo por el GR-19.1 tanto si comenzamos el recorrido en Bielsa como si lo hacemos en Señés, en La Comuna chistabina.

Macizo de Cotiella desde la Cruz de Guardia
En esta ocasión será nuestro punto de partida, al que llegaremos tras recorrer unos 10 kilómetros de aceptable pista que parte del pequeño núcleo de Señés y progresa entre muros por las praderas de la cuenca del barranco del Mon.

Poco antes de llegar al collado nos encontramos una señal que restringe el paso a vehículos no autorizados, por lo que hemos de aparcar en un ensanche de la pista junto a la cabaña Bargasera (2105 metros).

Cresta de Maristás y Punta l'Orbar
Comenzaremos entonces a caminar siguiendo la pista en dirección NW por la falda de la sierra de Fubillons hacia la cabaña de Pardinas (2105 metros), que alcanzamos pasada una primera media hora de llaneo.

Ya desde el inicio la panorámica es sobrecogedora, divisando al W todo el valle de Pineta y sus altas cumbres coronadas por las Treserols, las sierras de Espierba y LienaRobiñeraLa Munia y la muralla de Barroude, así como el macizo de Cotiella al S.

Cabaña de Pardinas y cordal sur de Punta Suelza
La pista finaliza junto a la cabaña pastoril y nuestro camino gira al W siguiendo los abundantes hitos que nos guían hacia el fondo de la vaguada herbosa, cruzando un seco barranco. 

En unos minutos alcanzaremos un abrevadero que data del año 1935 y, más adelante, una cabaña en buen estado que nos puede servir como refugio (2180 metros).

Abrevadero próximo a la cabaña de Pardinas
La pendiente se acentúa y los hitos nos llevan por un terreno más pedregoso a cruzar una valla de cinta en busca del largo cordal que se desprende de nuestro objetivo, por el que ganaremos altura en dirección N.

Rebasada la cota de los 2400 metros y tras hora y cuarto de camino, veremos como la difuminada senda herbosa se divide en dos ramales. 

Ascendiendo por el lomo S de Punta Suelza
Por el de la izquierda accederíamos al ibón inferior de Barleto, mientras que el de la derecha sigue ascendiendo por el lomo herboso hacia la visible cima de Punta Suelza.

Alternando amplios pastizales de fuerte inclinación con otros de menor pendiente, sobre los 2600 metros de altitud, veremos por primera vez las cubetas que albergan los ibones de Barleto, que contrastan entre los tonos rojizos de las areniscas y el dorado de los prados.

Punta Suelza aún lejana. Un montañero nos lleva ventaja
A unos 2800 metros, el firme herboso da paso a una imponente muralla caliza que protege la cima de Punta Suelza y que se supera más fácilmente de lo que parece mediante un corto flanqueo hacia el W.

El terreno se encuentra más descompuesto y es posible que necesitemos apoyar levemente las manos para superar algún pequeño resalte. Los hitos nos ayudarán a ascender por los lugares más cómodos.

Ibones de Urdiceto, Culfredas, valle de Rioumajou...
Salvado este corto tramo, seguiremos entre bloques de roca y alcanzaremos el vértice geodésico sin mayores problemas tras dos horas y media de camino.

Estamos en un privilegiado mirador poco frecuentado desde donde contemplamos infinidad de cumbres de ambos lados de la frontera.

Macizos de Bachimala, Perdiguero y Posets
En el macizo de Cotiella veremos las crestas de las peñas del reloj y de Armeña, la colladeta del Ibón, la cubeta de la Basa la MoraCotiella, las Agujas de Lavasar, la Punta Es Litás, la Peña la Una, el Monticiello, los Mobisones y Punta Lierga, por detrás de la que asoma la Peña Montañesa.

Hacia el valle de Pineta divisamos su embalse, el Puntal de Bachaco, la Peña Altura, el Portillón de Tella, la Pala de Montinier, la cresta de la MonesmaPuntas Verdes.

Posets, Eristes, Barbarisa, el Yerri...
Siguiendo la sierra d'as Zucas veremos las Tres Marías, el collado de Añisclo, la Punta de las Olas, las Treserols, los picos de Marboré, los Astazous, el Vignemale, el GariénFelqueral, el puerto de la Lera, los Montaspró y el pico de la Capilla

También la sierra de Espierba con el pico Cuezo por encima de Bielsa y el Comodoto en el extremo opuesto, así como Robiñera y La Munia. 

Ibón del Cau, Punta Fulsa y valle de Pineta
También la muralla de Barroude, la sierra de Liena, el valle de Chisagüés, los picos de la Géla, Campbieil, Éstaragne y Long, el Midi de Bigorre y la zona de la Reserve Naturelle de Néouvielle.

Hacia el macizo del Posets distinguimos los picos Veteranos y Gemelos, la cresta de las Espadas, el collado de Eriste, las Forquetas, los Eristes, el barranco de Pixón, el ibón dela Solana, los picos TurmoBarbarisa y el Yerri, intuyéndose las cubetas de los ibones del Sen, Leners y Millars.

En primer término pico la Parda, Fubillons y Verdemené
El Montó, el Bachimala y la cresta del Sabre, los puertos de la Madera, de la Pez y de Plan, la Punta Cabalera, los Culfredas, el Baliner, el Guerreys, el Lustou, el Tuquet de Cauarère, la Tuca de Montarruego, la Peña Millarioux, con los Clarabides y el macizo del Perdiguero al fondo.

Más cerca el pico la Parda, el valle de Verdemené, el collado de Pardinas, la sierra de Fubillons, la Peña Cuezo y el Tozal de Igüerra, la cresta de Maristás y Punta l’Orbar, la sierra Marqués, Bacibosa, Pegueras y los ibones de Barleto.

Fulsa, Robiñera, La Munia y muralla de Barroude
La Punta Fulsa, los ibones, el puerto y el pico de Urdiceto, el pico de la Espada, Mener, el pico Negro o d’Arriouère, la Montagne de Lia, los picos Garlitz, Escalet, Sarroues y Aret, los valles de Rioumajou y Trigoniero, los picos Salcorz, Marcatiecho y Bataillence y la cresta del puerto Viejo de Bielsa.

Sin olvidarnos de la lejana sierra de Guara con su Tozal, la Peña Canciás, el Castillo Mayor, los Sestrales, la sierra de Chía y el macizo del Turbón.

De regreso, una última mirada atrás
Desde la cima no es visible el ibón del Cau, por lo que si queremos verlo tenemos que descender unos metros por la cresta cimera hacia el NW. Merece la pena descubrir su solitario circo bajo la afilada Punta Fulsa.

El regreso se puede realizar por el mismo camino o bien descender sin sendero definido hasta los ibones de Barleto. En el desagüe del ibón inferior encontraremos una difuminada senda herbosa que enlaza con el itinerario seguido para el ascenso.

Cabaña de Pardinas, pico la Parda y sierra de Fubillons
Ruta lineal de 12’5 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de 900 metros realizada en 4 horas y media sin contar paradas.

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jueves, 17 de noviembre de 2016

El pico del Cuezo, entre valles del Alto Sobrarbe

Valle de Pineta desde el pico del Cuezo
Regresamos al Alto Sobrarbe para ascender al desconocido pico del Cuezo (2034 metros), un mirador extraordinario de los valles de Pineta y Chisagüés.

Situado en el extremo más oriental de la sierra de Espierba, a caballo entre las cuencas de los ríos Cinca y Real, desde este modesto y sencillo pico disfrutaremos de un entorno alpino con magníficas vistas de la cara norte del macizo calcáreo más alto de Europa, el Monte Perdido

Pista de acceso al collado de Espierba
El camino se inicia en el pueblo de Espierba. Para llegar hasta allí tomaremos la carretera que, desde Bielsa, se adentra en el valle de Pineta en dirección al Parador Nacional. Tras 7 kilómetros, nos desviaremos a la derecha por otra estrecha carretera que asciende un par de kilómetros hasta este disperso núcleo.

Seguiremos hasta su barrio alto, donde se inicia una pista forestal por la que circularemos unos metros. Veremos una mesa informativa y una barrera, donde la pista se vuelve de acceso restringido. Junto a ella aparcaremos los coches y comenzaremos a caminar por la pista en dirección noroeste (1450 metros).

Valle de Chisagüés desde el collado de Espierba
Desde el inicio gozamos de unas vistas espectaculares de la cara norte de la sierra d’as Zucas y sus Tres Marías, así como de las Puntas Verdes, de los rocosos mallos Gran (2475 metros) y Embasador (2550 metros), de la cresta de Monesma y de las Treserols.

El valle de Pineta es un valle glaciar de referencia con desniveles superiores a los 1500 metros entre el fondo del valle y sus cumbres. Desde nuestra posición apreciamos diferencias significativas entre las dos laderas que forman el valle.

Pico del Cuezo. Al fondo, Punta Fulsa
La ladera norte es abrupta y salvaje, con fuertes pendientes e imponentes paredones. Su situación de umbría favorece la existencia de estratos horizontales, más resistentes a los fenómenos erosivos.

En ella se identifican los efectos de los aludes, con las cuencas de salida en forma de embudo en su parte superior y los canales o zonas de recorrido, que se encuentran prácticamente desprovistos de vegetación. 

Caserío de Chisagüés
En cambio, en esta ladera sur donde nos encontramos, por su orientación solana, es más vulnerable a la erosión creando relieves más suavizados y disgregables, caracterizándose por grandes zonas de pastos ubicados en un altiplano que se asoma al valle, cuyos lindes se encuentran limitados fundamentalmente por boj, serbales y cerezos.

En pocos minutos la pista se bifurca, continuando por el ramal de la derecha dejando la pista por la que veníamos a la izquierda (1500 metros). Esta nueva pista va ganando altura con suaves y cómodas lazadas por el interior de un pinar, si bien es cierto que existen senderos que la acortan.

Chinipro, Peña Blanca, Robiñera, La Munia...
Tras algo menos de una hora de ascenso llegaremos al collado de Espierba (1809 metros), desde donde ya se visualizan el valle del río Real, la montaña de Ruego y el pico de La Mota (2579 metros) por encima del pequeño pueblo de Chisagüés

A la izquierda del collado vemos una senda que, en ascenso, nos conduciría a los Llanos de Dué y al pico Comodoto (2355 metros), situado en el extremo opuesto de la sierra de Espierba. Nosotros llanearemos por la pista en dirección sureste rodeando la Punta Taller (1867 metros) para salir, en 15 minutos, a una zona más despejada y llegar al collado de Sarratillons (1790 metros).

Desde el Cuezo. Valles de Pineta y Chisagüés
En este punto, la pista gira al noroeste para descender hacia el valle de Chisagüés o del río Real. Saldremos entonces de la pista siguiendo en dirección este, entre prados, una difuminada senda.

Pasaremos por la zona conocida como Ereta Tolosa e iremos cresteando la sierra. Al fondo, ya podemos adivinar el final del cordal, coronado por el pico del Cuezo.

Nos adentraremos en un bosque de pinos con abundante musgo. El sendero sólo se encuentra marcado por hitos pero no ofrece ninguna dificultad para seguirlo. 

Comodoto, Balcón de Pineta, Astazus y Marboré
Cada vez la panorámica es mejor. Al este, podemos observar las puntas Suelza (2972 metros), Fulsa (2866 metros) y Urdiceto (2596 metros) junto con el macizo de Cotiella, más al sur. El valle de Pineta también nos enseña la Pala de Montinier (2593 metros), la Peña Altura (2289 metros) y el Portillón de Tella.

Los últimos metros hasta la cima son lo más exigente de la ruta. Terreno abierto y rocoso pero sin ningún tipo de dificultad. Tras dos tranquilas horas de camino, llegamos al pico del Cuezo.

Valles de Chisagüés, Bielsa y Urdiceto
Al noroeste sobresale el Comodoto por detrás de todo el cordal de la sierra de Espierba, haciendo de barrera natural entre los valles de Pineta y Chisagüés. Por detrás del mismo aparecen los Montaspró y el Pic Blanc o pico de La Capilla (2828 metros).

Cayendo al valle de Chisagüés podemos ver, en su cabecera, la zona de Petramula, por donde pasa el GR-11 para acceder a La Estiva y a los Llanos de Lalarri.

Por encima, el Chinipro (2795 metros), la Punta de las Puertas (2771 metros) y su collado, que da acceso a los ibones de La Munia o Gorgos del Tormacal, así como Peña Blanca (2905 metros) y los tresmiles de Robiñera y La Munia.

Puntas Fulsa y Suelza al este
Además, la mencionada montaña de Ruego, donde se hallan las abandonadas minas de Liena, el inconfundible pico de Espluca Ruego (2631 metros), por cuya base se accede al vertiginoso Camino de las Pardas, junto con el pico de La Mota y el pequeño pueblo de Chisagüés.

Dominando el circo de Pineta, aparece entre las nubes la línea de tresmiles del Cilindro, Monte Perdido, su glaciar, el pico Añisclo y el Soum de Ramond o Punta de las Olas. Le siguen el collado de Añisclo, La Suca (2802 metros) y las Tres Marías. 

Regresando al collado de Espierba
Bien visible el Balcón de Pineta y las cascadas del Cinca o Churros de Marmoré, que da sus primeros pasos tras su nacimiento en el ibón de la Plana de Marmoré. Al fondo de la misma se alzan los Astazus, el Petit y el Gran y, por delante de éste último, el pico Tucarroya (2818 metros) y las afiladas aristas del Garién (2859 metros) y del Felqueral (2718 metros).

Al este las puntas Suelza, Fulsa y Urdiceto y, más al sur aparece el collado de Cruz de Guardia, comunicación de los valles de Bielsa y Chistau y paso del GR-19.1, el Tozal d’Escubillons (2427 metros), la cresta de Maristás y Punta l’Orbar y los picos Bacibosa (1993 metros) y Pegueras (2045 metros).

Acortando la pista por el interior del pinar
En el nuboso macizo de Cotiella, se divisa perfectamente la cresta de las Peñas del reloj, con la Peña las Once (2658 metros) como punto más elevado, la cresta de Armeña, los Mobisones, la Punta Es Litás (2623 metros), la colladeta del ibón de Plan y la mole de Cotiella como telón de fondo.

El regreso lo realizaremos por el mismo camino en poco más de hora y media, tomando los mencionados atajos que acortan la pista. Finalizaremos la ruta en Espierba haciendo una breve visita a su iglesia del Santo Cristo (s. XVII). 

Espierba. Iglesia del Santo Cristo
Ruta lineal de 11’5 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de unos 600 metros, realizada en menos de 4 horas sin contar paradas.

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miércoles, 13 de julio de 2016

Un paseo por Pineta: Llanos de Lalarri

Caballos en los Llanos de Lalarri
Volvemos al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Esta vez nos adentramos en la Valle Verde de Bielsa, en el valle de Pineta, para realizar un interesante, bonito y sencillo paseo hasta los Llanos de Lalarri, ideal para realizar con niños. 

El camino se inicia en el parking de Pineta (1280 metros). Para llegar hasta aquí, hemos de llegar a Bielsa y tomar la entrada norte de la villa, indicada hacia el Parador de Pineta. Seguiremos la carretera unos 13 kilómetros hasta encontrar el parking tras cruzar un pequeño puente sobre el río Cinca. En época estival se pagan 2€ por coche.

Cascadas del Cinca
A los Llanos de Lalarri podemos ascender por varios senderos. Por el sendero de Marboré, por el camino de las cascadas, por el GR-11 desde la ermita de Nuestra Señora de Pineta y por la pista que rodea el fondo del valle. Esta última es por la que ascendemos, regresando por el GR-11.

La opción más cómoda para el ascenso es coger la pista que se inicia en el parking, junto a la caseta de información del Parque Nacional. Encontraremos muchas indicaciones de rutas: camino de Marboré, Balcón de Pineta, Faja Tormosa y cascadas del Cinca y Lalarri. La que nos interesa es la marcada como Llanos de Lalarri (no confundir con la indicación hacia las cascadas de Lalarri).

Río Cinca
Al poco de comenzar nos encontramos con una cadena que impide el paso a vehículos no autorizados junto con un panel explicativo de la normativa del Parque Nacional y, poco después, entraremos en el hayedo del fondo del valle.

Inicialmente, la pista se dirige hacia la base de los imponentes y abruptos paredones que cierran el circo de Pineta, con buenas vistas de los picos Garién (2859 metros) y Felqueral (2718 metros), del Balcón de Pineta y de las cascadas del Cinca o Churros de Marboré

Cruzaremos varios barrancos, como el de la Espluca Negra o de la Tormosa, por zonas encementadas y llegaremos a la Fuente de Esquinarasnos (1420 metros – 30 minutos), antes de cruzar el estruendoso río Cinca por un puente.

El ascenso es muy cómodo y sombrío, permitiéndonos contemplar el valle de Pineta desde todos los ángulos. Sorprende el contraste entre las zonas llanas y las cumbres más elevadas, que rozan o sobrepasan los 3000 metros de altura.

Barranco de Lalarri
Unos metros más adelante llegaremos a un cruce de caminos (1425 metros). La pista es atravesada por el recuperado camino de Marboré, que asciende desde el parking hacia el ibón del mismo nombre, el Refugio de Tucarroya, las cascadas del Cinca, la Faja Tormosa y el Balcón de Pineta. Nosotros seguimos las indicaciones hacia Montaspró, La Estiva y los Llanos de Lalarri.

La pista cruza el barranco de Montaspró o de La Bispeta y llega a la Fuente del Sucarraz (1450 metros – 45 minutos) antes de encontrarnos a la derecha el desvío que asciende desde el parking por las cascadas de Lalarri. Un fantástico camino acondicionado con escaleras para ideal para la época de mayencos, momento en el que las cascadas se encuentran en su mayor plenitud. 

Refugio de Lalarri
Descendemos por este sendero brevemente para realizar unas fotos de las cascadas y pozas del barranco de Lalarri y volvemos a la pista para cruzarlo por otro puente (1500 metros). El barranco baja alegre, ruidoso, formando unos saltos de agua potentes que salpican a varios metros. Espectacular.

Continuamos el cómodo ascenso. Nos encontraremos una valla abierta y, a su derecha, el GR-11 que asciende con moderada pendiente desde la ermita de la Virgen de Pineta. Éste es el camino por el que regresaremos. De momento, seguimos hacia los Llanos. 

Llanos de Lalarri
La pista realiza largas lazadas pero hay senderos evidentes que las acortan. Nosotros continuamos por la misma para llegar, en hora y cuarto desde el inicio, a los Llanos de Lalarri (1580 metros) pasando por una mesa de interpretación del glaciar de Monte Perdido (3355 metros). 

El paisaje glaciar de la cara norte del macizo calcáreo más alto de Europa es uno de los más bellos y alpinos de toda la cordillera de los Pirineos. Sin embargo, no deja de ser ya un humilde testigo de los hielos que cubrieron las laderas y valles en el periodo Cuaternario.

Cascadas de Lalarri
Al llegar a los Llanos, encontramos un panel informativo y el desvío del camino de Montaspró. Unos metros más al este se halla el refugio no guardado de Lalarri y la desviación hacia La Estiva.

Sólo nos queda recorrer la extensa llanura para contemplar, en el fondo del valle, las cascadas que forma el barranco de Lalarri procedentes de los ibones de La Munia, también conocidos como los Gorgos de Lalarri o del Tormacal.

Los Llanos de Lalarri se encuentran en un valle glaciar colgado con una gran planicie herbosa donde, en época estival, pastan tranquilamente vacas y caballos. 

Lugar de sencillo acceso, goza de una espectacular panorámica de la cara norte de Monte Perdido y su glaciar, del Cilindro de Marboré (3325 metros), de la Espalda de Esparrets (3077 metros), de los picos Baudrimont, del Soum de Ramond o pico Añisclo (3259 metros) y de la Punta de las Olas (3002 metros).

Llanos de Lalarri y paredones de Pineta
Las nubes nos impedían ver las cumbres, pero podíamos intuir las Tres Marías y La Suca (2802 metros), con el collado de Añisclo a su derecha y la verticalidad de las paredes, rebosando agua por cada rincón formando finas cascadas que caían al fondo del valle. Las cascadas del Cinca rugían con una fuerza espectacular.

En los Llanos, el río Lalarri serpentea formando pequeños meandros. Cabe destacar las paredes que delimitan este rincón: los picos de Las Blancas, Gabiedóu (2808 metros), Tormacal o Soum de Port Bieil (2846 metros), La Capilla o Pic Blanc (2828 metros), Montaspró Alto (2694  metros), Montaspró Bajo o pico de La Lera (2662 metros), Chinipro (2795 metros) y La Estiva (2124 metros), entre otros muchos.

Cascadas del Cinca, Balcón de Pineta, Garién y Felqueral
Tras una larga parada, comenzamos el regreso. El descenso lo realizamos por el GR-11, que se adentra en un bosque de hayas conocido como la Selva Pocha, aunque también podemos observar algún que otro ejemplar de abeto, acebo y, sobre todo, boj.

Para ello, desharemos el camino por la pista hasta la valla por la que hemos pasado anteriormente. A mano izquierda (1510 metros), un sendero indicado como ‘Pradera de Pineta’ desciende con pronunciada pendiente hasta la ermita de la Virgen de Pineta y la fuente ubicada a su lado (1280 metros), a escasos metros del Parador Nacional de Monte Perdido.

Barranco de Lalarri
Siguiendo la carretera unos 300 metros, llegaremos al puente sobre el río Cinca y al parking donde hemos estacionado nuestro vehículo.

Ruta circular de 8’5 kilómetros y un desnivel positivo de unos 300 metros realizada en 3 horas sin contar paradas. Ideal para realizar en familia o si queremos dar un paseo corto por no disponer de mucho tiempo.

Los Llanos de Lalarri es una de las excursiones más populares del valle de Pineta. Su accesibilidad y su belleza hacen de esta ruta una opción que nunca decepciona. Sólo la vista de la cara norte de Monte Perdido nos hará comprender la grandeza y el poder de la montaña.


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martes, 31 de mayo de 2016

La Fuenblanca, el corazón de Añisclo

Surgencia de Fuenblanca
Cualquier época es buena, pero la primavera es un momento ideal para admirar el despertar de la naturaleza tras el periodo invernal. 

El deshielo hace que mane agua por todos los rincones formando cascadas rebosantes y estruendosas que, junto con el verde eléctrico de los árboles dejan el paisaje espectacular. 

Nos vamos al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido para recorrer el Cañón de Añisclo. Hace tiempo os detallamos la ruta hasta la zona de La Ripareta. Esta vez vamos más allá y nos adentramos en las entrañas de este corte rocoso para llegar hasta la surgencia conocida como Fuenblanca.

El Bellós desde el puente de San Úrbez
Tras aparcar el coche y siguiendo las indicaciones, comenzamos el largo trayecto hacia la Fuenblanca descendiendo hasta el puente románico de San Úrbez (900 metros), sobre el profundo y vertiginoso desfiladero del río Bellós, bajo la atenta mirada del pico Mondoto (1962 metros) y los Sestrales. Junto a él se encuentra otro puente mucho más moderno que facilita el paso de vehículos.

Ermita de San Úrbez
Continuamos por el GR-15 en dirección a Sercué y Nerín dejando a la derecha el desvío hacia Bestué y los Sestrales, para llegar a una de las joyas de Añisclo, la preciosa ermita de San Úrbez (930 metros), durante siglos centro de devoción de los habitantes de Ballibió.

Veremos la unión de los ríos Aso y Bellós conforme avanzamos. Dejaremos a la izquierda la 'Ruta del agua' que nos acerca a la cascada y molino de Aso, para comenzar a remontar poco a poco el cañón.

Puente Sangons
Disfrutamos del paisaje paralelos a las cristalinas aguas del Bellós hasta llegar al puente Sangons (945 metros), donde cruzamos a la margen derecha del río para introducirnos en la frondosidad del bosque. 

Acompañados por el sonido del agua, seguimos disfrutando de cualquier rincón cuando la espesura del bosque nos lo permite. A los 40 minutos de comenzar, el GR-15 se desvía a la izquierda hacia Sercué, Nerín y Mallarguero, continuando nosotros en dirección a Cumaz y La Ripareta para, poco después, cruzar una pasarela que salva el barranco de la Escaliella (990 metros).

Remansos de agua cristalina
El río es un auténtico espectáculo. Pozas, cascadas, aguas remansadas… escondidos senderos nos acercan a su orilla para contemplar rincones de belleza superlativa.

En hora y media llegamos a la Fuente d’o Cumaz (1050 metros). Un buen lugar para finalizar un paseo con niños y donde podemos coger agua para encarar el tramo más exigente de la ruta. 

El Bellós a su paso por Cumaz
Poco a poco nos iremos alejando de la orilla del río. Cruzaremos los barrancos de Ficharol (1130 metros) y Las Espluquetas (éste último tres veces) salvando el fuerte desnivel que nos llevará a la zona conocida como Selba Plana (1365 metros) en una hora desde Cumaz. 

El mirador ubicado unos metros más adelante es un buen lugar para reponer fuerzas y contemplar la cascada que forma el barranco Mallo Sasé y los paredones más orientales del cañón.

El Bellós a su paso por La Ripareta
Desde la Selba Plana llegaremos a La Ripareta (1420 metros) en media hora. Un lugar bellísimo y muy fotogénico donde el barranco de la Pardina se une al Bellós. Merece la pena descansar en silencio escuchando el poderío del agua.

En este punto finalizamos la ruta la última vez que vinimos y esta vez no iba a ser así. ¿Qué había a partir de este punto? Un territorio inexplorado que pronto íbamos a descubrir a pesar de la lluvia, que comenzaba a hacer acto de presencia.

El imponente y estrecho cañón
Minutos después de volver a ponernos en marcha, dejamos a la izquierda el desvío hacia el Llano Tripals por el barranco de la Pardina y continuamos hacia la Fuenblanca. Nos esperaban un sinfín de cascadas y un magnífico hayedo vestido de verde primaveral.

Tras una hora desde La Ripareta, llegamos a la zona conocida como El Estrecho, donde el río se encajona y las paredes del cañón se juntan. Por una pasarela, cruzaremos a la margen izquierda del Bellós (1540 metros). En este lugar hay una nueva desviación hacia el Llano Tripals y el barranco de Capradiza con unas clavijas un tanto comprometidas.

Barranco de Capradiza
Cruzada la pasarela, el sendero gana altura rápidamente, mejorando la panorámica. Las paredes del cañón nos empequeñecen. El ambiente de alta montaña comenzaba a notarse y algún que otro sarrio nos miraba preguntándose qué estábamos haciendo por allí...

En 15 minutos dejaremos a la derecha el desvío que asciende hacia Cuello Viceto, Montaña de Sesa y San Vicenda y continuaremos hacia nuestro destino. Tendremos imponentes vistas de la cascada que forma el barranco de Capradiza intuyendo el empinado camino que asciende al Llano Tripals.

Primeras vistas del collado de Añisclo
Dos muy sencillos pasos con cadenas nos facilitarán el avance. Poco a poco el cañón se va abriendo, la lluvia amainaba y el sol comenzaba a salir tímidamente. Ya teníamos las primeras vistas del collado de Añisclo (2453 metros), rodeado por las cornisas de la Punta de las Olas (3002 metros) y por La Suca (2802 metros).

Y, tras 5 horas, llegamos a la Fuenblanca (1680 metros). Si quisiésemos continuar la travesía, tenemos dos opciones: tomar el GR-11 en dirección al Refugio de Góriz por el collado Superior de Góriz o Collata de Arrablo (2343 metros) o seguirlo en dirección al collado de Añisclo y descender los 1200 metros de desnivel que lo separan del Refugio de Pineta.

Barranco de Arrablo
La Fuenblanca es el lugar de nacimiento del río Bellós. Una surgencia que emerge de la pared del Mallo Oscuro de la Punta de las Olas y que forma una preciosa cascada. Es sorprendente observar cómo, de la nada, aparece semejante cantidad de agua subterránea. En sus proximidades se halla un pequeño refugio de pastores.

El lugar, en las entrañas del cañón de Añisclo, es asombroso y espectacular. Junto a la surgencia, el rugir estruendoso del barranco de Arrablo pone la guinda a un paisaje mágico. Estamos solos en la zona menos transitada del cañón y hay que disfrutar el momento.

Atardecer sobre las paredes del cañón
El regreso se realiza por el mismo camino en 4 horas. Nos limitamos a captar momentos y detalles que antes no habíamos percibido. Disfrutando del poder del agua, de la primavera y de las luces del atardecer en los impresionantes cortados que forma el cañón. Por algo Añisclo fue declarado Parque Nacional.

Ruta lineal de 24 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de unos 850 metros realizada en 9 horas. La ida en 5 horas y la vuelta en 4, contando paradas.


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