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jueves, 26 de octubre de 2017

Circular por el valle de la Solana: Tricás, Ginuábel y Muro

Otoño en Muro de Solana
De nuevo regresamos a la soledad del valle de la Solana para realizar una circular uniendo los despoblados de Tricás, Ginuábel y Muro de Solana.

Estos tres núcleos fueron expropiados para la repoblación de pinos que evitaran la erosión de la ladera y la posible colmatación del proyectado embalse de Jánovas que, afortunadamente, nunca se llegó a construir.

Las gentes de estos pueblos, como las del resto del valle, se vieron forzadas a vender sus casas al Patrimonio Forestal del Estado aceptando el poco dinero que les daban por ellas para invertirlo en busca de una mejor calidad de vida en lugares más desarrollados y con mejor futuro.

Ascendiendo hacia Tricás
Desde Fiscal cogemos dirección Aínsa hasta llegar al desvío de Ligüerre de Ara (730 metros), donde aparcamos en una explanada junto a un panel informativo de rutas que podemos realizar por la zona.

Comenzamos a caminar por el arcén de la carretera hacia Aínsa durante 2 kilómetros, dejando los pueblos de Javierre y Santa Olaria a la izquierda. Hemos de extremar la precaución por el tráfico y la estrechez de la calzada. 

El engullido despoblado de Tricás
En 20 minutos enlazaremos con una pista a la izquierda (705 metros) que nos adentra en el valle de la Solana, encontrando en su inicio información sobre varias rutas de BTT de la Zona Zero.

La pista comienza a ganar altura de forma cómoda entre robles, carrascas y boj. Pasaremos por una cantera en activo y seguiremos la margen derecha del barranco de Yasa hasta cruzarlo por un pequeño puente (875 metros).

Rodeados de un extenso pinar de repoblación la pista va aumentando la pendiente para, tras poco más de una hora de camino, llegar a una bifurcación sin señalizar (945 metros) en la que dejaremos por momentos la pista principal para seguir por la derecha hacia Tricás.

Tricás. Iglesia de Santa Águeda y Santa Inés
Metros antes de llegar al mismo, bajo el Tozal d’a Basa, seguiremos por la derecha en otro cruce de pistas sin señalizar (975 metros).

Escondido entre pinos repoblados se alza lo poco que queda en pie en Tricás (960 metros). Fue uno de los pueblos más pequeños del valle de la Solana. En el siglo XX mantuvo 6 casas abiertas y quedó deshabitado a finales de la década de los 50.

Su edificio más destacado es la iglesia de Santa Águeda y Santa Inés (s. XVI) que, como todo el núcleo, se encuentra engullido por la maleza y en estado ruinoso esperando su triste final.

Tricás. Trasera de la iglesia de Santa Águeda y Santa Inés
Tras la visita regresaremos a la pista principal para continuar nuestro recorrido. En la ladera opuesta podemos intuir el despoblado de Ginuábel, que será nuestra siguiente parada.

La pista asciende con amplias lazadas atravesando antiguos bancales de cultivo, hoy llenos de pinos de repoblación, bien delimitados por restos de muros de piedra.

Las carrascas y los robles irán apareciendo antes de llegar a un poste de madera que indica el descenso hacia Lacort (1090 metros), el cual obviaremos para continuar la pista en dirección a Muro y la ermita de Santiago.

Despoblado de Tricás
A nuestra derecha comenzaremos a ver el barranco de las Guargas y los núcleos de Giral, Castellar, Semolué, Campol, San Felices y San Martín de la Solana, así como Nabaín, la Peña Montañesa y la sierra de Bolave.

Tras 2 horas y media de camino llegaremos a un collado donde encontraremos una bifurcación (1195 metros), en la que seguiremos las placas de BTT que cogen la pista de la izquierda. La pista de la derecha se dirige al despoblado de Cajol.

Ginuábel. Casa Agustina e iglesia de Santiago
Nuestra pista vuelve a cruzar el barranco de Yasa (1210 metros) para cambiar de vertiente y dirigirse a Ginuábel entre pinos de repoblación. 

Dejaremos atrás una barrera antes de llegar a un nuevo cruce de pistas (1225 metros), en el que continuaremos por la izquierda dejando la pista principal a la derecha.

En 20 minutos desde el collado llegaremos a Ginuábel (1170 metros), donde encontramos calles engullidas por la maleza, alguna borda restaurada y trabajadas huertas. No vimos a nadie pero todo hace indicar que está habitado.

Ginuábel. Casa Castillo, abrazada por la maleza
Su caserío se halla semioculto entre una densa masa forestal y, debido a su complicada orografía, se cultivaba a base de terrazas, fajas y bancales para aprovechar al máximo el terreno.

Ginuábel tuvo 8 casas abiertas el pasado siglo y también escuela, a la que acudían los niños del pueblo y los del cercano Muro de Solana.

A pesar de llegar la luz eléctrica en 1945 procedente del molino de Jánovas, el pueblo se quedó completamente vacío en 1963 cuando Casa Périz cerró definitivamente sus puertas.

Caserío y huertas de Ginuábel
En su plaza destaca la iglesia parroquial de Santiago (s. XVI), en cuyo interior podemos observar restos de pinturas murales en las paredes y en la cúpula. 

Junto a la misma se alza Casa Agustina (s. XIX), levantada a partir de una antigua torre defensiva del s. XVII, con una chaminera que aún resiste el paso del tiempo. 

A escasos metros se encuentran el pozo y la fuente, que no era potable y era utilizada para los animales. Las gentes del pueblo se abastecían de numerosas fuentes cercanas.

Eras y bordas de Casa Dueso, en la parte alta de Muro
Una vez visitado Ginuábel hemos de regresar de nuevo a la pista principal para continuar el camino hacia Muro de la Solana. 

En otro cruce, dejaremos una pista a la derecha (1250 metros) que se dirige a la ermita de Santiago y pasaremos junto a un abandonado Land Rover (1275 metros).

Disfrutaremos de amplias vistas hacia el Congosto de Jánovas y Nabaín con la sierra de Campanué al fondo. Con vista, también divisaremos los Sestrales, Cotiella, Punta Lierga y parte del sector de Ordesa.

Muro de Solana. Iglesia de Santa María
Poco a poco iremos volviendo a la vertiente del Ara oteando la ribera de Fiscal, mientras que el boj vuelve a aparecer entre la predominancia del pino.

Distinguimos Jánovas, Albella y su ermita de San Úrbez, Planillo, San Felices y Ligüerre de Ara, Borrastre, San Juste, Fiscal, la Peña Canciás y las sierras de Galardón y Berroy.

También veremos, estratégicamente situado en lo alto de un cerro y dominando el valle del Ara, el despoblado de Muro de Solana al que llegaremos en una hora desde Ginuábel. 

Muro de Solana. Chaminera con la sierra Coronas de fondo
Encontraremos un camino que nos acerca hasta sus casas (1190 metros), dejando de forma definitiva la pista principal en dirección a Sasé.

Muro fue deshabitado a principios de los 60 y tuvo sólo 4 casas que se disponían en una única calle, la de San Pedro. Paseando por ella encontramos numerosos dinteles, pasadizos de piedra y alguna chaminera resistiendo. 

La luz, procedente de Fiscal, les llegó antes de la Guerra Civil y la fuente más cercana se encontraba en el camino de Sasé a unos 20 minutos del pueblo, adonde acudían a lavar la ropa.

Muro de Solana. Calle de San Pedro y Casa Matías
Destaca la iglesia románica de Santa María (s. XIII), en cuyo dintel de entrada está inscrito el año 1789 y a cuya torre se adosa un edificio de dos plantas que se utilizó como herrería (inferior) y como escuela a final del siglo XIX y principio del XX (superior).

Desde su zona más elevada veremos el despoblado de Sasé en la ladera opuesta del barranco de Llardó y la sierra Coronas con su techo Suerio. 

Desde Muro iniciaremos el regreso por un bello camino de herradura que, inicialmente entre muros, irá perdiendo metros por medio de lazadas hacia el barranco de Llardó o de Santiago, pasando junto a una borda. 

Borda en el camino próximo a la carretera
En menos de una hora desde Muro y entre boj, carrasca y pino alcanzaremos de nuevo la carretera (745 metros), que seguiremos en dirección a Aínsa hasta llegar al desvío de Ligüerre de Ara, donde habíamos dejado el coche.

Ruta circular de 18 kilómetros de distancia con un desnivel positivo acumulado de 750 metros realizada en poco menos de 5 horas sin contar paradas.

Ribera de Fiscal y Ligüerre de Ara
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jueves, 15 de diciembre de 2016

La sierra de Berroy, un mirador perfecto

Ribera de Fiscal y río Ara desde la sierra
De nuevo en el Sobrarbe, en esta ocasión para realizar una ruta en su mayoría circular por la casi olvidada y poco frecuentada sierra de Berroy.

Esta modesta sierra se encuentra en el extremo sureste de Sobrepuerto lindando con la ribera de Fiscal, por encima del despoblado de Berroy.

Es una zona que, como su vecina de enfrente sierra Coronas, ofrece una panorámica absolutamente espectacular de Ordesa, del valle medio del Ara y del solitario Sobrepuerto.

Mar de nubes en la ribera de Fiscal
El camino se inicia en el pequeño núcleo de Lardiés (900 metros), situado a un par de kilómetros de Fiscal. Junto a la maltrecha iglesia parroquial de Santa Águeda (s. XVII-XVIII) aparcamos los coches, en uno de los pocos espacios existentes en su casco urbano.

A escasos metros de la iglesia, cuando la carretera hace una curva cerrada a la izquierda veremos, a mano derecha, un sendero sin señalizar que sale del pueblo en dirección norte.

Sierra Coronas y ermita de San Mamés
Sus primeros metros discurren, entre robles y matorral bajo, paralelos a una valla metálica que delimita una propiedad privada. En el camino encontramos algunos hitos de piedras que nos facilitan su seguimiento.

La ribera de Fiscal nos recibe con un mar de nubes entre el valle de la Solana y la sierra de la imponente Peña Canciás (1928 metros). En el llano, el río Ara serpentea directo hacia el Congosto de Jánovas y el embalse de Mediano.

Crucero de Asué
Tras los primeros 20 minutos llegaremos a un abrevadero junto a un muro de piedra y, unos metros después, enlazaremos con una pista (1050 metros). 

Por detrás de la misma, encontraremos una amplia senda que, entre pino de repoblación y boj, asciende con moderada pendiente al despoblado de Berroy (1180 metros), al que llegamos en otros 20 minutos.

Sus ruinosas casas se encuentran dispersas y desordenadas entre la maleza y resulta bastante complicado moverse por el pueblo. Destaca la iglesia de San Ramón Nonato que, como todo el pueblo, se encuentra en pésimo estado. Sólo alguna borda aguanta con sufrimiento el paso del tiempo.

Ruinas en la Pardina de Asué
En la entrada del pueblo, encontramos dos visibles flechas de color amarillo en la pared de una casa. La de la izquierda nos llevaría hacia el collado de Rematrices, por donde cerraremos la circular, y la de la derecha hacia la Pardina de Asué.

Seguiremos ésta última en dirección norte a media ladera por un sendero balizado por la Zona Zero de Aínsa, con espectaculares vistas de Ordesa, de la sierra Coronas y de la ribera de Fiscal.

Asín de Broto, Buesa, Sarvisé y murallas de Ordesa
En pocos minutos, dejaremos a la izquierda un sendero que asciende de forma directa y sin tregua hacia la sierra de Berroy (1210 metros). En un cómodo llaneo por la ruta 26 de la Zona Zero veremos, al este, la ermita de San Mamés y las puntas Aguilar (1642 metros) y Fobions (1934 metros).

Por un bonito bosque mixto iremos avanzando, dejando atrás el antiguo crucero de Asué y encontrándonos con el sendero que desciende hacia Fiscal (1220 metros). Dejaremos este desvío a la derecha y continuaremos hacia la cercana y ruinosa Pardina de Asué, a la que llegamos tras una hora y cuarto de tranquilo camino.

Pardina de Asué. Al fondo, Asín de Broto
Desde la pardina, divisamos los núcleos de Asín de Broto, Sarvisé, Buesa y Ayerbe de Broto, el pliegue acostado de Torla, los murallones de Ordesa, las sierras Coronas y de las Mentiras y el cordal de Gábalo (1958 metros) y Manchoya (2033 metros).

Tras una breve parada seguiremos por una pista, rodeados de pino de repoblación. En 20 minutos, enlazaremos con otra pista procedente de Bergua (1240 metros) que asciende a la montaña de Berroy. Sin pérdida alguna, continuaremos por esta última, mientras la nieve va haciendo acto de presencia.

Nabaín, Peña Montañesa, Punta Lierga, Cotiella y Turbón
La pista gana desnivel de forma constante, dejando a la izquierda el desvío hacia la ermita de San Jaime (1300 metros) y otro a la derecha que desciende a Bergua (1325 metros). Continuaremos por la pista, ya con nieve de forma permanente, hasta llegar a un abrevadero (1490 metros) tras 50 minutos.

En este punto podemos continuar por la pista o seguir en dirección oeste por la ruta de Zona Zero hacia el collado de Rematrices, trazado que no asciende a la montaña de Berroy. Nosotros elegimos la primera opción y continuamos ascendiendo por la pista.

Tresmiles de Ordesa. Treserols y Punta de las Olas
Poco a poco el pinar de Alfanz va dando paso a amplias y blancas praderas donde comenzamos a disfrutar de las vistas. Tras otros 20 minutos, llegaremos a un pequeño collado que separa las dos antenas de Caperatas (1570 metros).

Nos acercamos a la primera de ellas, la antena este, y seguiremos ascendiendo por la pista hasta llegar a la segunda (1615 metros), ubicada al oeste de la anterior. La vista es realmente espectacular.

Sierra de la Partacua, Erata, Basarán y Escartín
Al noroeste observamos la sierra de la Partacua y su Peña Telera (2762 metros) con Collarada (2886 metros) más al fondo. Más cerca, en Sobrepuerto, es visible el despoblado de Escartín, la ermita de San Benito, los picos Pelopín (2005 metros) y Erata (2003 metros) y, al fondo, la sierra de Tendeñera.

Al sureste, podemos divisar el extraordinario valle del Ara, ya sin nubes bajas que impidan contemplarlo. Podemos ver los pueblos de Fiscal, Arresa, Borrastre, San Juste, Ligüerre de Ara y Albella, el solitario valle de la Solana y la siempre presente cara norte de la Peña de Canciás.

Sobrepuerto. Oturia, Cillas y Cortillas
Al norte, Ordesa en todo su esplendor. Mondarruego (2847 metros), el Tozal del Mallo (2254 metros), el Gallinero (2752 metros), Tobacor (2779 metros), la sierra de las Cutas y Punta Acuta (2242 metros), los Gabietos, el Dedo, la Falsa Brecha, Bazillac, la Brecha de Rolando, los tresmiles del Taillón, el Casco, los picos de Marboré, las Treserols y la Punta de las Olas, así como el collado de Añisclo, La Suca (2802 metros) y las Tres Marías.

La norte de Peña Canciás
Al noreste aparece la sierra Coronas con sus puntas Aguilar, Fobions, Corona (1942 metros) y Suerio (1954 metros). Al este distinguimos Nabaín (1796 metros), Punta Lierga (2267 metros), la Peña Montañesa (2291 metros), el Turbón (2492 metros) y el macizo de Cotiella. 

En las antenas comienza a aparecer el boj y el erizón, escondido bajo un buen manto de nieve virgen. En condiciones normales, el ascenso por la cresta a la Punta Berroy no entraña dificultad, pero hoy es incómodo ya que la nieve tapa las trazas de sendero y vamos pisando erizón de forma continua. 

Cordal de Pelopín a Gábalo. Al fondo, Ordesa
Tras 3 horas y media de camino, llegamos a la Punta Berroy (1658 metros), desde donde contemplamos la amplitud de Sobrepuerto y sus pueblos Escartín, Basarán, Cillas, Cortillas y Sasa, custodiados por el Oturia (1921 metros).

Unas fotos y comenzamos a descender hacia el collado de Rematrices (1550 metros), donde volveremos a enlazar con la ruta de Zona Zero. El descenso hasta el collado es una pelea continua con el erizón y el boj. De todos modos, se ve en todo momento la ubicación del collado y sólo tenemos que descender por donde mejor veamos.

Despoblado de Berroy
Una vez en el collado, pasaremos por unas antiguas mallatas e iniciaremos un cómodo descenso por un sendero abancalado a media ladera entre boj, pino y robles, contorneando el suave relieve de la cara sur de la sierra de Berroy. 

Disfrutaremos de la amplia panorámica hacia la ribera de Fiscal y Peña Canciás e iremos acercándonos de nuevo al despoblado de Berroy al mismo tiempo que los rayos de sol van despidiendo el día. Dedicamos unos minutos a ver los trabajados muros que con tanto esfuerzo levantaron aquellas generaciones que vivieron aquí hasta la década de los años 60.

Borda en Berroy
Desde Berroy, desandaremos el mismo camino de ida hasta Lardiés donde, tras poco más de dos horas de descenso, daremos por finalizada una ruta solitaria e increíblemente poco transitada que nos ha dejado un buen sabor de boca.

Ruta en su mayoría circular y una pequeña parte lineal de 14’5 kilómetros y un desnivel positivo acumulado de unos 800 metros realizada en menos de 6 horas.

Fiscal y laderas del valle de la Solana
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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Sasé, una de las joyas de La Solana

Chamineras de casas Pedro y Vallés
El valle de la Solana alberga un amplio abanico de núcleos que fueron expropiados en la década de los años 60 debido a una política de repoblación forestal por la amenaza de construcción del embalse de Jánovas. 

Afortunadamente como todos sabemos, este proyecto jamás se llevó a cabo. Pero el daño ya estaba hecho. Sus gentes se vieron obligadas a emigrar fuera del valle, dejando toda una vida y sus recuerdos en él.

Desde entonces, este valle es una tierra solitaria y silenciosa por la que merece la pena perderse. Los pueblos añoran la alegría de antaño mientras sus últimas casas sucumben lentamente al paso del tiempo.

Fiscal y Peña Canciás
Nos acercamos al despoblado de Sasé, en la margen izquierda del río Ara, un núcleo señorial que aún conserva interesantes vestigios que nos recuerdan que, junto con Burgasé, fue el pueblo más importante de la Solana.

El camino se inicia en la entrada del pueblo de Fiscal (760 metros), frente al puente sobre el Ara que da acceso a la localidad, donde veremos unas indicaciones hacia a la ermita de San Miguel y Sasé.

Ermita de San Miguel y Peña Canciás
El sendero gana altura de forma rápida entre robles, boj y alguna carrasca. A medida que ascendemos comienza a dejarse ver la ribera de Fiscal, los pueblos de Lardiés y Borrastre y la abrupta e imponente cara norte de la Peña Canciás (1928 metros).

Los últimos coletazos del otoño hacen del ascenso un ameno paseo rodeados de coloridos robles y, conforme entramos en zonas más altas y umbrías, comienza a aparecer el pino.

En 40 minutos llegaremos al altozano donde se halla la desolada ermita de San Miguel (1060 metros) que data del año 1790.

Caminando entre la otoñada
Sin techo y con grandes grietas en sus paredes, parece que no le queda mucho tiempo para caer. Aún se aprecia, entre sus ruinas, el pequeño altar bajo una maltrecha bóveda.

Una breve parada y seguiremos el camino para adentrarnos poco a poco en el corazón de la Solana. En dirección noreste, el sendero se adentra en un frondoso robledal. En los claros del bosque podemos apreciar el despoblado y la sierra de Berroy y la Pardina de Asué.

Ribera de Fiscal y Peña Canciás
Este sendero se encuentra balizado por la Zona Zero de Aínsa, por lo que nos podemos encontrar ciclistas que desciendan por el mismo. Siempre estar atentos a esta posibilidad.

En media hora desde la ermita, el sendero se encuentra de frente con un muro (1220 metros), momento en el que cambia de dirección hacia el sur. 

En otros 15 minutos llegaremos a un escarpe rocoso (1290 metros) desde el que se tienen unas vistas espléndidas de la ribera de Fiscal y de parte de Sobrepuerto.

Ermita de San Mamés, Gábalo y Manchoya
Al noroeste, se divisa el cordal de Gábalo (1958 metros) y Manchoya (2033 metros), el Erata (2003 metros), su ermita de San Benito y el despoblado de Escartín. Más cerca, la ermita de San Mamés, cercana al pueblo de Asín de Broto y la falda sur de la Punta Aguilar (1642 metros), en la conocida sierra Coronas.

El sendero pasa por una borda en ruinas conocida como Caseta de Latorre y va contorneando cómodamente los suaves relieves montañosos, donde abunda el pino repoblado y, en algunos tramos, el erizón. En otros 30 minutos, enlazaremos con una pista (1360 metros) que ya no abandonaremos hasta llegar a Sasé.

Caseta de Latorre
En descenso, esta pista nos muestra vistas del macizo de Cotiella, de la torre del despoblado de Muro de la Solana y del cordal de las puntas Fobions (1934 metros), Corona (1942 metros) y Suerio (1954 metros). Rodeados de pino de repoblación y boj, tras 20 minutos pasaremos por delante de una ruinosa borda y, 15 minutos después, llegaremos a Sasé (1205 metros).

En su entrada, al lado de un coche abandonado, encontramos el PR-HU-42 en dirección a la ruinosa ermita de Santiago y al despoblado de Cajol.

Cordal de Fobions, Corona y Suerio
Entre la maleza de sus calles podemos observar pórticos señoriales y llamativos dinteles. El más antiguo es el de Casa Ambrosio, de 1690. Aún resisten preciosas chamineras en algunos tejados, como los de las casas Pedro y Vallés, junto a la amplia plaza del pueblo, donde también se halla el lavadero.

Pero si algo destaca en Sasé es la alargada torre-campanario de la iglesia románica de San Juan Bautista, considerada uno de los emblemas del valle de la Solana. La iglesia data del siglo XII con posteriores modificaciones, sobre todo en el siglo XVI.

Torre-campanario de la iglesia de San Juan Bautista
Sasé es el símbolo de la okupación rural en el Pirineo. En enero de 1996 un grupo de más de 50 personas, en situación de dudosa legalidad, se instalaron en el pueblo, propiedad del Gobierno de Aragón.

Pero en octubre de 1997, agentes de la Guardia Civil, atendiendo a una orden del Juzgado de Instrucción de Boltaña, procedieron al desalojo del pueblo. 

Hoy en día, como en otros pueblos de la Solana, continúan viviendo algunos okupas con un modelo limitado de autogestión.

Escuela de Sasé
El regreso lo realizaremos por el bien indicado PR-HU-42 en dirección Fiscal. Este sendero se toma junto a la fácilmente reconocible escuela, de color rosa, a escasos metros de la iglesia, y se encuentra delimitado por esbeltos y perfectos muros de piedra.

Iremos ganando panorámica en dirección sur, siempre acompañados por pinos de repoblación, con visión directa de Muro de la Solana, ubicado en la ladera opuesta, separado por el profundo barranco de Santiago. Más abajo, en nuestra misma ladera, se intuye el Camino del Llardó que también se dirige a Sasé. 

Interior de la iglesia de Sasé
El descenso es muy cómodo, lo que nos permite disfrutar del paisaje y de la cálida luz vespertina, que realza la silueta de las montañas. Veremos pueblos de la margen derecha del Ara como Ligüerre y Albella con su cercana ermita de San Úrbez.

Siguiendo las visibles marcas amarillas y blancas del PR pondremos rumbo a Fiscal, de nuevo entre boj y pinos. Obviaremos dos trazas de sendero que salen a nuestra izquierda y seguiremos en descenso pasando por delante de otra borda derruida.

Paseando por Sasé
Conforme vamos perdiendo altura, vuelve a aparecer el colorido de los robles. Atravesaremos una pista (810 metros) para caminar los últimos metros de sendero hasta encontrarnos con una borda en perfecto estado, y posiblemente aún utilizada, a pie de carretera.

En pocos minutos, siguiendo la carretera, estaremos de regreso en Fiscal, donde daremos por finalizada este interesante paseo tras hora y media de descenso.

Barranco de Santiago, Muro de la Solana y Ligüerre de Ara
Ruta circular de 10’5 kilómetros de distancia y un desnivel positivo acumulado de 630 metros realizada en poco más de 4 horas.

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jueves, 10 de noviembre de 2016

La sierra Coronas, el olvidado mirador de Ordesa

Ordesa desde la sierra Coronas
Siempre decimos que no hace falta ascender a grandes picos para disfrutar de unas vistas espectaculares. Basta con conocer lugares más solitarios, aislados y desconocidos, apartados de las grandes cumbres, desde donde poder admirar la belleza que nos rodea.

Es el caso de la sierra Coronas, un agradecido cordal herboso que conecta modestas cimas desde las que se disfruta, en absoluta soledad, de los murallones de Ordesa y de gran parte del Sobrarbe.

Asín de Broto. Borda de Casa Alastrué
Esta sierra se encuentra sobre el bonito pueblo de Asín de Broto (1090 metros), separando el valle de Broto del deshabitado valle de La Solana, en la margen izquierda del río Ara. Para llegar a este pintoresco núcleo hemos de coger en Fiscal la carretera que se dirige a Broto y al valle de Ordesa.

Tras 5 kilómetros nos encontraremos un desvío a la derecha que asciende hasta Asín con continuas lazadas. Aparcaremos a la entrada porque hay poco sitio por el interior del pueblo.

Iglesia de la Virgen de la Asunción
Cogemos la calle principal y llegaremos a la plaza. Para ser un pueblo pequeño, se aprecian muchas muestras de arquitectura popular. Antiguos escudos en las fachadas, numerosas bordas, casas fuertes y otras en proceso de rehabilitación.

Pasada la plaza, metros más adelante, nos encontraremos una bifurcación del PR-HU-118 indicada con señales de madera. A la derecha en descenso hacia Fiscal. A la izquierda hacia la ermita de San Mamés. 

Seguiremos las marcas amarillas y blancas en dirección a la ermita por un corto tramo de sendero que, en un par de minutos, nos deja frente a la iglesia de la Virgen de la Asunción (s. XII), a la que se accede por el interior del famoso esconjuradero (1110 metros). 

Esconjuradero de Asín de Broto
El conjunto se compone, además, de la casa de la abadía y el cementerio, que junto con la iglesia y el esconjuradero forman un bonito y singular rincón.

Los esconjuraderos son edificios relacionados con antiguas creencias populares en las que se temía del cielo como consecuencia de los actos humanos y que despertaban la ira de los dioses.

En muchos pueblos, cuando las nubes amenazaban con descargar y arruinar cosechas, rebaños y casas, se subía al campanario y se tocaban las campanas para ahuyentar los rayos o el pedrisco y esperar a que escampara. Pero en Sobrarbe no siempre se creía que esto fuese suficiente y por ello, pueblos como Asín tienen su propio esconjurador. 

Entrada al interior del conjunto
Por sus ventanales s´esconchuraba, es decir, se invocaba a las alturas, y no sólo para ahuyentar tormentas, sino también para hacer retroceder otro tipo de males como, por ejemplo, plagas de langosta o, incluso, demonios.

Continuamos el camino siguiendo las indicaciones hacia la ermita de San Mamés. Poco después, tomaremos un sendero rodeado muros de piedra y boj que, en 15 minutos, enlazará con una pista que ya no abandonaremos (1210 metros), ganando altura de forma constante, aunque en algunos pequeños tramos aumenta su pendiente.

Asín de Broto con Manchoya, Gábalo y Ayerbe de Broto
Vamos dejando Asín de Broto abajo. Cada vez con mejor panorámica vemos, al noroeste, el techo de Sobrepuerto, la Manchoya (2033 metros), acompañada del Gábalo (1958 metros) y el despoblado de Ayerbe de Broto.

Se diferencia perfectamente el curso del barranco Forcos, una de las principales arterias de Sobrepuerto, el pico Oturia (1921 metros) y la plana de Santa Orosia al fondo.

Poco a poco nos iremos acercando a la ermita, cuya silueta distinguiremos al borde de una privilegiada atalaya que cae al río Ara. 

Ermita de San Mamés
Veremos, a la derecha de la pista, una estaca de madera que marca el desvío del PR-HU-118 que nos lleva hasta ella (1350 metros). Hemos tardado casi una hora contando el callejeo y la vista al esconjuradero.

Desde este balcón se divisa la ribera y el pueblo de Fiscal, Borrastre y la cara norte de la Peña Canciás (1928 metros). También la sierra de Galardón, la sierra y el despoblado de Berroy y la Pardina de Asué. La ermita se encuentra cerrada con el año 1874 tallado en piedra, aunque su construcción quizá sea del siglo XVII.

Ribera y pueblo de Fiscal y Peña Canciás
Reanudaremos la marcha volviendo a la pista, ya sin marcas de PR que seguir puesto que este sendero finalizaba en la emita.

La pista se podría acortar pero nos meteríamos en extensas zonas de erizones. Aunque monótona en esta parte, la pista es la forma más cómoda (y más larga) de acceder a la sierra Coronas.

Dejaremos a la izquierda un repetidor situado en un alto. Metros más adelante, a nuestra izquierda y prácticamente seguidas, salen dos pistas que obviaremos (1395 metros), siguiendo siempre por la pista principal.

Cordal de sierra Coronas. Fobions, Corona y Suerio
En 20 minutos desde la ermita llegaremos a una bifurcación (1490 metros), donde tomamos el ramal de la izquierda. El de la derecha se dirige al valle de La Solana. 

Y, en otros 20 minutos, llegaremos a un collado divisorio, donde la vista se abre hacia el este, apareciendo emblemas sobrarbenses como la Peña Montañesa (2291 metros), el macizo de Cotiella, Nabaín (1796 metros) y los Sestrales. 

Peña Montañesa, Punta Lierga, Cotiella, Bramapán...
En el collado, la pista vira decididamente al norte. En ese momento, nos saldremos de la misma para alcanzar la primera cima del día, la modesta Punta Aguilar (1642 metros), que se halla a escasos metros de la pista rodeada de erizones. 

Al norte, ya vemos el cordal al que nos dirigimos y, mirando a Sobrepuerto con buena vista, se distinguen el resurgido núcleo de Bergua y los despoblados de Sasa, Cillas, Cortillas, Escartín y Basarán. 

Las Treserols
Tras una breve parada descendemos de nuevo a la pista y la continuaremos rodeados de erizones. Al oeste, tras el Oturia, vemos aparecer la inconfundible silueta de la Peña Oroel (1769 metros). 

En torno a los 1760 metros aparecen unas praderas, donde la pista hace una amplia lazada para salvar un tramo de moderada pendiente. Un esfuerzo que muy pronto se verá recompensado con las vistas al norte, donde se abre la zona de Ordesa. Estamos a los pies de la Punta Fobions, a 1880 metros.

Ordesa y la sierra de las Mentiras desde Suerio
La Punta Fobions (1934 metros) la coronaremos en 45 minutos desde la Punta Aguilar. Nos saldremos de nuevo de la pista y ascenderemos sus últimos metros campo a través en dirección este hasta su visible hito.

Toca descender levemente hasta un pequeño collado (1878 metros) que separa las Puntas Fobions y Corona donde volveremos a enlazar con la pista, pero esta vez de forma momentánea, ya que ésta continúa en dirección norte. 

Broto, Oto, sierra de Tendeñera...
Abandonaremos entonces la pista y faldearemos la cara sur de la Punta Corona hacia la evidente cima de Suerio (1954 metros), punto más alto de la sierra Coronas. Un vértice geodésico bien visible desde la lejanía nos guiará hasta ella. Tres horas y cuarto de camino, pero el lugar bien lo merece.

Desde aquí dominamos un gran territorio. Además de lo ya mencionado podemos ver, al noroeste, los picos Pelopín (2005 metros) y Erata (2003 metros). Frente a ellos, encima de Cotefablo, se alzan el Basechango (2256 metros), Toronzué (2263 metros), el Tozal de Comas (2342 metros) y Mondeniero (2295 metros) con la sierra de Tendeñera y el pico Otal (2701 metros) al norte.

Nabaín y el valle de la Solana
Al este, el despoblado valle deLa Solana, los ya mencionados Nabaín, Peña Montañesa y Cotiella, la sierra de Bolave y Comiello (1890 metros), Punta Lierga (2267 metros), el Mondoto (1965 metros) y los Sestrales, el Turbón (2492 metros), el Congosto de Jánovas y el embalse de Mediano. Los macizos del Aneto, las Maladetas y el Posets estaban escondidos entre la bruma y las nubes.

Al sur, la abrupta cara norte de la sierra Canciás y su Punta Gradatiello (1927 metros), la sierra de Galardón, la ribera de Fiscal y hasta el Tozal de Guara (2077 metros) en la lejanía. 

Ermita de San Mamés de regreso
Al norte, entre amenazantes nubes, Ordesa y toda la grandeza que atesora. El Mondarruego (2847 metros) marca la entrada al valle desde Torla, el Tozal del Mallo (2254 metros), los circos de Carriata y Cotatuero, las murallas del Gallinero y de la Fraucata, el Tobacor (2779 metros) y Punta Acuta (2242 metros).

Tras ellos, el coloso Vignemale (3299 metros), los Gabietos, el Taillón (3144 metros), el Dedo, Bazillac, la Brecha de Rolando, el Casco (3006 metros), las Treserols, el collado de Añisclo, La Suca (2802 metros) y las Tres Marías.

El despoblado de Sasé
Más cerca de nosotros el barranco del Chate, paralelo a la carretera Sarvisé-Fanlo y al bosque de la Pardina del Señor, y la sierra de las Mentiras coronada por la Punta Trallata o Pueyo de Ballarín (2027 metros). Diminuta, podemos apreciar la ermita de la Virgen de Bun.

Siguiendo el río Ara hacia arriba, observamos los pueblos de Fragén, Oto y Broto, el Serrato de Yosa y Buesa.

Al este del Suerio se encuentra la Punta Pardina (1904 metros), una cima de menor altura y donde finaliza el cordal.

Ya estamos cerca de Asín de Broto
El regreso se realiza por el mismo camino, pero antes nos acercaremos a la Punta Corona (1942 metros) que no hemos ascendido antes. En su cima, daremos por finalizada esta sencilla sucesión de pequeñas cimas, desde donde se disfruta del silencio de la montaña.

Descenderemos a la pista y faldearemos la cara noroeste de la Punta Fobions. A partir de aquí, el mismo camino de ida pero diferente luz, apreciando detalles que no habíamos visto antes e intuyendo los despoblados de Sasé, Castellar, Semolué, Campol, Burgasé, Giral y San Felices de la Solana.

Amiguetes que nos saludan
En dos horas y media estaremos de nuevo en Asín de Broto, donde finalizamos una ruta desconocida de gran belleza paisajística.

Ruta lineal de 17 kilómetros con un desnivel positivo de 950 metros realizada en menos de 6 horas.

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