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jueves, 26 de diciembre de 2019

Collado de Sahún desde Plan. Circular por San Mamés

Collado de Sahún
Otro recorrido que teníamos pendiente por la Bal de Chistau era llegar al collado o puerto de Sahún, antigua comunicación con la vecina Bal de Benás y divisoria de las comarcas del Sobrarbe y la Ribagorza.

Se trata de un itinerario circular con inicio y final en el pueblo de Plan, en el que ascenderemos casi íntegramente por pista para regresar pasando por la ermita de San Mamés.

Plan, San Juan y Chistén desde el mirador de la Riba
A la entrada de la localidad, junto a la oficina de turismo (1095 metros) aparcamos el coche y comenzaremos a caminar por asfalto siguiendo las indicaciones hacia el ibón de Plan, San Juan de Plan y la escultura Per Kirkeby.

En ligero descenso cruzaremos el río Cinqueta por un puente, obviando la estrecha carretera que recorre su margen derecha hasta el cercano núcleo de San Juan.

Montó, Peña Blanca y Culfredas
Nada más cruzarlo encontraremos un poste direccional en el que dejaremos a la izquierda el PR-HU-87 hacia San Juan y la ermita de San Mamés, camino por el que regresaremos para cerrar la circular.

Metros después llegaremos a las piscinas y a una bifurcación, siguiendo nosotros el PR-HU-87 hacia el collado de la Cruz y el mirador de la Riba. A la derecha se queda el camino de Lisé y el que asciende al ibón de Plan.

San Mamés, sierra de Fubillons y Suelza
En este punto se inicia una larga pista que irá ganando altura a base de lazadas. El PR acorta por senda el firme rodado hasta salir al mirador de la Riba (1250 metros), pudiendo llegar también al mismo continuando por la pista.

Sea cual sea nuestra decisión, en una media hora de camino llegaremos al mirador. Un panel panorámico y un banco de madera invitan a detenerse y contemplar el valle.

De izq a dcha: Peña Lisa, el Yerri y la Estibeta
Veremos los núcleos de Plan, San Juan y Chistén, el mirador de la Cruz de Puyadase y cumbres como el Turno, el Montó, el Cuezo, el Pegueras, las puntas l’Orbar y Cabalera, los Culfredas, las peñas Blanca y San Martín y la sierra de Fubillons.

Continuando nuestro camino, seguiremos la pista en ascenso por el interior del denso pinar de Simierre. Al sur oteamos la cresta de las peñas del reloj, así como El Yerri y la ermita de San Mamés al norte.

Peñas del reloj desde el collado de Sahún
Cruzaremos varias torrenteras y, tras una curva cerrada, veremos una estaca de madera indicando un sendero que acorta un pequeño tramo de pista (1390 metros).

En unos minutos volveremos a salir al firme rodado, aunque por poco tiempo, puesto que a escasos metros tomaremos un nuevo atajo (1435 metros).

Lleras de Cecilia, Bocs y Tuca de Cambra
Ya de forma definitiva en la pista (1460 metros), la nieve comenzaba a aparecer poco antes de llegar al visible repetidor, el cual dejaremos atrás para continuar hacia la escondida cabaña del Suel de la Baixada (1550 metros), que alcanzamos en hora y media de camino.

Una zona de prados nos abre la panorámica hacia el collado de la Cruz de Guardia, Punta Suelza, Maristás, l’Orbar, las bordas de La Poma y la sierra de Fubillons.

Los Eristes desde el collado de Sahún
Cruzaremos el barranco de la Cruz (1580 metros), junto al que dejaremos un ramal del PR-HU-87 hacia el collado homónimo, siguiendo nosotros hacia San Juan de Plan y Chía.

Nos calzaremos las raquetas metros antes de llegar a la bifurcación hacia el puerto de Sahún, en la cual dejamos a la derecha la pista que se dirige al collado de la Cruz (1635 metros).

La pista sigue ganando altura entre el pinar retorciéndose a base de lazadas por la margen izquierda del barranco de los Espuzos hasta llegar, en poco menos de 3 horas, a un abrevadero y a un cruce de pistas (1810 metros). 

Cerro Marradetas y collado de Sahún
Siguiendo ésta en dirección N (izquierda) tendremos vista de la sierra d’as Zucas y sus Tres Marías, las Treserols, el Balcón de Pineta y los Astazous, el Castillo Mayor, los Sestrales, sierra Custodia, las peñas de Sin y Artiés, Cotiella y la imponente cara norte de las peñas del reloj.

Tras otra hora abriendo huella y habiendo ya pasado a la margen derecha del barranco de los Espuzos estaremos ante el refugio de Marradetas (2020 metros), ubicado a escasos metros de la pista.

Sector Aneto-Maladetas, sierra Negra...
Ya vemos cercano el collado de Sahún. Sólo nos queda flanquear la ladera por donde la pista cementada se pierde bajo la nieve. Nos ha costado llegar poco más de 4 horas pero el esfuerzo en la montaña siempre tiene recompensa.

Desde el puerto (2000 metros) veremos, además de gran parte de lo mencionado anteriormente, el valle de Barbarisa, la cresta de la Estibeta, los Eristes, el Tusal de Bocs y el de las Lleras de Cecilia y la sierra de Cambra.

Cabaña del Puerto y cresta de Estibeta
También la cara norte de las peñas del reloj, Picollosa, Cotiella, Punta Lierga, el mirador de La Truesa, La Munia y Robiñera.

Hacia el E la pista desciende hacia Chía y el valle de Benasque divisando además el núcleo de Cerler y su pico homónimo, las sierras Negra y del Portiello, el Gallinero, los picos Castanesa, Aragüells y Vallibierna y el sector Malditos-Aneto-Maladetas, entre otros.

Descendiendo del collado de Sahún
Tras una larga parada iniciaremos el regreso. Sin la referencia de las ocultas marcas amarillas y blancas del PR aprovecharemos el alomado relieve nivoso para ir perdiendo altura entre pinos por la margen izquierda del barranco del Puerto.

Poco a poco la nieve iba desapareciendo, lo que facilitó el poder enlazar con el PR-HU-87, hasta finalmente quitarnos las raquetas momentos antes de cruzar el mencionado barranco (1650 metros).

Suelza, Cruz de Guardia, Maristás, Cuezo...
Una vez vadeado seguiremos por su margen derecha, caminando por los verdes prados de La Sentina y cruzando su pequeño barranco.

Minutos después cruzaremos el barranco d’Estigues (1630 metros) y nos adentraremos en una pequeña masa de pinar y boj.

Los tres barrancos mencionados (del Puerto, de la Sentina y d’Estigues) unen sus aguas para formar el barranco de la Simierre, que vierte sus aguas al Cinqueta a la altura de Plan.

Prados y bordas de La Sentina
Tras salir del bosque la senda discurre por la zona conocida como Fené Mayor, terreno abierto de campos de labor bien limitados por muros, avellanos y boj. 

Este tramo, en ocasiones con su empedrado original, coincide con el de una pequeña torrentera, por lo que es frecuente encontrarnos agua y barro.

El sendero cruza una pista que se dirige hacia el refugio de Viadós (1450 metros) y continúa descendiendo hasta encontrar un nuevo desvío hacia el collado de la Cruz (1435 metros), que dejaremos a la izquierda.

Bordas y ermita de San Mamés
Ahora por pista de buen firme nos iremos acercando al conjunto que forman las bordas y la ermita de San Mamés (1400 metros), un rincón con encanto donde descansar y contemplar el valle del Cinqueta y Plandescún, al que llegamos tras 2 horas desde el puerto de Sahún.

Esta ermita fue una de las más importantes existentes en la Bal de Chistau. A ella acudían en romería personas de este valle y también del vecino valle de Benasque.

Dintel de la ermita de San Mamés
La edificación actual es más moderna y tiene grabada en el dintel de una ventana el año 1768. La ermita original se hallaba dentro de una cavidad rocosa frente a la actual y aún se pueden observar algunos de sus restos.

Un descanso antes de seguir perdiendo altura por un camino tradicional con tramos de bello empedrado, hasta enlazar con una pista a la altura del barranco de Mañán y su fuente-abrevadero (1290 metros).

Escasos metros después, el PR deja la pista para descender por la zona de campos del Fabar por un sendero limitado por avellanos, boj y trabajados muros de piedra hasta llegar a San Juan de Plan en poco más de media hora desde San Mamés.

Plandescún, Plan y peñas de Artiés y San Martín 
Junto a la zona recreativa del Regancho (1100 metros) dejaremos a la derecha el desvío hacia el Tozal de la Mosquera y, sin cruzar el puente sobre el Cinqueta, seguiremos la pista que por su margen izquierda nos devuelve a Plan.

Una pequeña pasarela nos hará cruzar a su margen opuesta para adentrarnos en su caserío, donde pondremos punto y final a este precioso recorrido.

Ruta circular de 20’5 kilómetros de distancia y un desnivel positivo acumulado de unos 1000 metros realizada en 7 horas sin contar paradas.

El Cinqueta a su paso por San Juan de Plan
Sigue nuestros vídeos en nuestro Canal de Youtube.

Track de Wikiloc aquí.

miércoles, 23 de mayo de 2018

La Basa de la Mora, un paraíso en la Bal de Chistau

La Basa de la Mora escondida bajo la nieve
Año de nieves, año de bienes. Este año el invierno se ha resistido más de la cuenta y la primavera ha tardado en asentarse, lo que hará que tengamos grandes reservas de nieve y un deshielo continuo hasta bien entrada la época estival.

Sin saber hasta dónde seríamos capaces de llegar con el coche, nos adentramos por la pista que asciende desde Saravillo para volver a visitar el ibón de Plan.

La antesala de nuestro objetivo
Recorridos unos 9 kilómetros por ella y, poco después de cruzar el barranco de Gallinés, un nevero y un pino caído cortan la pista (1560 metros). Allí aparcamos el coche y comenzamos a caminar por el firme rodado.

Pronto veremos aparecer entre los pinos las siluetas de los Mobisones y el Monticiello, el cual esconde el idílico y solitario valle de Lavasar.

Rodeando sus aguas hallamos indicios primaverales
Alternando tramos con y sin raquetas dejaremos a la derecha el desvío hacia los Abetos Centenarios (1620 metros), continuando por la pista hasta enlazar con el GR-15 procedente de Saravillo (1715 metros) en unos 45 minutos de camino.

Escasos metros después, dejaremos la pista para ganar altura con más decisión por el interior del pinar, atajando varias lazadas de la misma y cruzándola en varias ocasiones, hasta llegar al refugio de Lavasar (1930 metros) en una hora y media. 

Peña de la Una y Puntons Royos
Por su parte trasera el GR desciende levemente por un sendero que se aproxima a la margen izquierda del barranco del Ibón hasta llegar al punto en el que hemos de vadearlo (1890 metros).

Metros después enlazamos con el PR-HU-87 que asciende desde el núcleo de Plan remontando el curso de este barranco.

Una mirada hacia atrás
Contagiados por la belleza del lugar, rodearemos por la izquierda la planicie bajo la que se oculta el pequeño ibón que antecede a nuestro objetivo (1905 metros), dejando el desvío del GR-15 en dirección al refugio de Armeña y Seira.

Y tras 2 horas de agradable camino llegamos al ibón, que nos recibe con su traje blanco invernal, en absoluto silencio y soledad, alejado del bullicio y la masificación que suele sufrir gran parte del año.

Sus aguas se esconden entre nieve y hielo

Este es uno de los rincones más bonitos y fotografiados, no sólo del Sobrarbe y de la Bal de Chistau, sino de todo el Pirineo Aragonés. No es para menos, es uno de los lugares con encanto que enamoran a cualquier amante de la naturaleza.

Sus todavía ocultas aguas comenzaban a desperezarse tras varios meses escondidas bajo el hielo y la nieve, las mismas aguas que esconden a la mora que sobre ellas emerge cuando el cielo arde de estrellas por San Juan, según cuenta la leyenda…

La colladeta del Ibón, paso del GR-15 hacia Barbaruens
Se dice que una mujer musulmana llegó aquí huyendo de las luchas entre moros y cristianos. Según parece se perdió, quedando su alma atrapada para siempre en las aguas del ibón.

En la noche de San Juan aflora sobre sus aguas la figura de la mora, que inicia una danza mágica y armoniosa. 

Pero todo el mundo no la puede ver, sólo aquellas personas buenas que tengan el espíritu honrado, sin pecados y la mirada limpia.

Bajo la Peña de la Una se abre el valle de la Ribereta
Aquellos que la han visto dicen que va vestida con serpientes de todos los colores enroscadas por todo su cuerpo, adornado con brillantes joyas.

Momento para contemplar la grandeza del lugar y disfrutar de un silencio abrumador, en ocasiones perturbado por pequeñas coladas de nieve caer por alguna lejana ladera.  

Desde su orilla divisamos la Punta Es Litás, el macizo de Lierga, la cresta de las peñas de Las Diez, Las Once y Mediodía, antaño usadas como reloj solar, la colladeta del ibón y el circo que encierra sus aguas con la Punta Alta, Picollosa, la Peña de la Una, los Puntons Royos y la cresta de Armeña.

Es Litás, el Monticiello y el valle de Lavasar
De regreso por el mismo camino observamos la cresta de Bachimala, la Punta Ixabre, el Montó, los picos del Turmo y Barbarisa, las Agujas y el ibón del Sen, el Posets, los Eristes, el Pegueras, Maristás, la sierra de Fubillons y las puntas Suelza y Fulsa.

Hacia el NW y entre infinidad de cumbres destacan en la distancia las Treserols, la sierra d’as Zucas, Robiñera y La Munia, y al S de todas ellas, el Castillo Mayor, los Sestrales y la sierra de Bolave con su pico Comiello.

La cresta de Bachimala, ya de regreso
La tímida transición hacia la primavera se abría paso lentamente. En esta ocasión las sensaciones que nos llevamos son bien diferentes a las anteriores visitas. La Basa nos ha recibido con sus mejores galas y en la intimidad más absoluta.

Ruta lineal de 10’5 kilómetros de distancia con un desnivel positivo de 420 metros realizada en 4 horas sin contar paradas.

Las nubes acarician el Mobisón Gran 
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