lunes, 13 de enero de 2020

Silves Bajo, Silves Alto (Santadañola) y Seso desde Boltaña

Santa Eulalia de Silves Bajo
Hace unos días nos acercamos hasta Boltaña para conocer los cercanos lugares de Silves Bajo, Silves Alto y Seso.

Todos ellos se pueden enlazar en un agradable recorrido dividido en una parte lineal y otra circular con inicio y final en el camping La Gorga, punto donde da comienzo además la ruta ornitológica que conecta Boltaña con Aínsa.

Para llegar hasta el camping hemos de cruzar el puente sobre la famosa zona de baño del río Ara, situada en la entrada de Boltaña si se viene desde Fiscal.

Boltaña y su castillo desde la orilla del Ara
Poco queda ya del antiguo puente que unía sus dos riberas, tan sólo su primer arco y el arranque del segundo. Antaño a todo aquel que lo atravesaba con mercancías se le cobraba un impuesto.

Se dice que en este puente todos debían pagar excepto los del valle de Broto cuando pasaban con sus ganados, pues tenían ese privilegio de paso otorgado por el rey.

Nabaín y río Ara
Una vez cruzado el puente, dejaremos el coche junto a la ermita de San Sebastián (s. XVI), a la que en la actualidad se acude en romería cada 20 de enero. 

Se cuenta que aquí, durante una de las epidemias de cólera del s. XIX, se ejerció el control de afectados para que no accedieran a Boltaña personas que pudieran contagiar la enfermedad. San Sebastián es, en ese sentido, un santo con una larga tradición en la protección contra la peste y otros males.

Puente románico de Moscarales
Es junto al puente donde comienza nuestro camino (595 metros). Ya desde esta posición podemos otear el núcleo de Silves Bajo en lo alto de un cerro.

En esta primera parte del recorrido seguiremos el PR-HU-40 en dirección a Jánovas y Fiscal, así como las indicaciones hacia Campodarbe y la Cueva de la Sierra, dejando en la dirección opuesta el PR-HU-186 hacia Margudgued y Aínsa

Ganando altura sobre el Ara
El sendero llanea paralelo a la margen derecha del Ara, dejando a los pocos metros el desvío hacia Campodarbe y la Cueva de la Sierra, donde se encontraron restos cerámicos de la Edad de Bronce.

Tras ello la senda discurre por un terreno de margas bastante deteriorado por las crecidas del río. En este tramo las vistas hacia el casco urbano, el castillo de Boltaña y el anticlinal de Nabaín son de primer orden.

Curva del Ara y despoblado de Santa María
En 15 minutos llegaremos una zona de descanso con mesas de piedra y una fuente junto al bonito puente románico de Moscarales sobre el barranco de Ferrera.

Un corto ascenso entre robles por un camino empedrado y saldremos a la carretera de la Guarguera (620 metros). Nosotros la seguiremos en descenso (derecha) hasta encontrar la pista que se dirige a Seso (605 metros), junto al puente sobre el Ara.

Seso. Al fondo, Nabaín y Santa María
Continuamos guiándonos por las marcas amarillas y blancas del PR-HU-40, pasando por debajo de una línea de alta tensión y obviando un desvío a la izquierda que asciende a Silves Bajo (635 metros).

Si agudizamos la vista divisaremos Ascaso y el despoblado de Santa María en la falta de Nabaín mientras que a nuestra espalda otearemos la torre de Guaso vigilando el valle desde lo más alto del pueblo.

La Peña Montañesa, la proa del Sobrarbe
Sin dejar la pista principal llegaríamos al pequeño núcleo de Seso, que veremos más adelante. Unos metros antes hallaremos una bifurcación, donde dejaremos el PR para tomar una pista que por la izquierda asciende serpenteando hasta Silves Bajo (680 metros). Aquí comienza la parte circular de la ruta.

Por el interior de un pinar, iremos ganando altura por un firme en precario estado, con vistas hacia la sierra Ferrera coronada por la querida Peña Montañesa.

Boltaña y ribera del Ara desde Silves Bajo
La pista alcanza una amplia campa con un difuso cruce (920 metros) bajo una muralla natural, en cuya parte alta se asienta el barrio bajo de Silves (955 metros). Siguiendo la pista que lo rodea por el norte (izquierda) arribaremos al caserío tras una hora y 45 minutos de camino.

Se trata de un despoblado de origen defensivo que tuvo su origen durante la reconquista de Sobrarbe. Es posible que en lo alto de su espolón rocoso hubiese alguna fortaleza de la que ya no queda ningún vestigio.

Casa Peña de Silves Bajo
El pueblo está formado por dos ruinosas casas, algunas bordas y la iglesia románica de Santa Eulalia, construida en el s. XI pero con reformas posteriores. Destaca Casa Peña, que resiste junto al borde del precipicio.

Desde su privilegiada posición se distingue el macizo de Cotiella con sus Mobisones por detrás de la sierra Ferrera, la Peña del Solano, Punta Lierga y el Turbón.

Casa Peña de Silves Bajo
También se reconocen el Castillo Mayor, los Sestrales, la Pala de Montinier y la sierra d’as Zucas, el Portillón de Tella, Peña Altura y el Puntal de Bachaco, así como las puntas Fulsa y Suelza.

Divisaremos además las localidades de Aínsa, Banastón, Usana, Boltaña y Margudgued, la sierra de Campanué y la fortaleza de Muro de Roda.

Casa Villacampa de Silves Bajo
De vuelta en el cruce de pistas de la campa bajo el caserío, seguiremos ahora la pista de la derecha en dirección NW hasta el cercano barrio de Silves Alto, también conocido como Casas de Santadañola.

Antes de llegar, dejaremos a la derecha dos desvíos balizados por la BTT Zona Zero que descienden a Seso. Por el segundo, marcado con una placa como ruta 15, descenderemos más adelante. En unos 15 minutos desde Silves Bajo llegamos a Silves Alto (995 metros).

Casa Sanvicente en Silves Alto o Santadañola
Este fue un pueblo muy pequeño que mantuvo sólo tres grandes casas abiertas el pasado siglo. Una de ellas, la de Sanvicente, nos sorprenderá por su fachada de piedra y su bonita chaminera.

Por suerte, el núcleo vuelve a recuperar parte del movimiento que tuvo. Veremos alguna casa rehabilitada e incluso charlamos con sus propietarios, que regentan un camping situado a escasos metros del pueblo.

Casa Sanvicente en Silves Alto o Santadañola
La sencilla ermita de San Bartolomé, románica en origen pero reformada por los propios vecinos en 1881, es otro de sus puntos de interés y se halla escondida entre la vegetación a unos metros del mencionado camping.

Un paseo por su conjunto antes de poner rumbo a Seso por la mencionada ruta 15 de Zona Zero (980 metros). El sendero va perdiendo altura entre pinos, boj y aliagas por la margen izquierda del barranco de Seso con vistas hacia el anticlinal de Nabaín, Peña Montañesa y Cotiella.

Borda en Silves Alto o Santadañola
Cuando llevamos una hora de descenso, nos volveremos a juntar con el PR-HU-40 que viene de Jánovas y Fiscal (720 metros) y que ya no abandonaremos en lo que resta de camino.

Empezarán a aparecer los robles y las carrascas en las proximidades de Seso mientras disfrutamos del atardecer en las laderas de Ascaso y la ribera del Ara.

Vivienda habitada en Silves Alto
Unos 15 minutos después llegamos a su diminuto caserío (675 metros), que se resume en una casa bien conservada y varios edificios de apoyo rodeados de grandes praderas.

En esta pedanía enlazaremos con la pista por la que nos habíamos aproximado al inicio, dejando a la derecha un sendero que se dirige a la Cueva de Seso (680 metros). Se trata de una galería subterránea de corto desarrollo debido a los hundimientos del terreno. 

Caserío de Seso
Dejaremos también a la derecha la pista por la que hemos ascendido a Silves Bajo, donde se finaliza la parte circular del recorrido. Ya sólo queda regresar a Boltaña desandando el camino pasando de nuevo por el puente de Moscarales.

Ruta parte lineal y parte circular de 13’5 kilómetros con un desnivel positivo de unos 450 metros realizada en 4 horas y cuarto sin contar paradas.

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jueves, 26 de diciembre de 2019

Collado de Sahún desde Plan. Circular por San Mamés

Collado de Sahún
Otro recorrido que teníamos pendiente por la Bal de Chistau era llegar al collado o puerto de Sahún, antigua comunicación con la vecina Bal de Benás y divisoria de las comarcas del Sobrarbe y la Ribagorza.

Se trata de un itinerario circular con inicio y final en el pueblo de Plan, en el que ascenderemos casi íntegramente por pista para regresar pasando por la ermita de San Mamés.

Plan, San Juan y Chistén desde el mirador de la Riba
A la entrada de la localidad, junto a la oficina de turismo (1095 metros) aparcamos el coche y comenzaremos a caminar por asfalto siguiendo las indicaciones hacia el ibón de Plan, San Juan de Plan y la escultura Per Kirkeby.

En ligero descenso cruzaremos el río Cinqueta por un puente, obviando la estrecha carretera que recorre su margen derecha hasta el cercano núcleo de San Juan.

Montó, Peña Blanca y Culfredas
Nada más cruzarlo encontraremos un poste direccional en el que dejaremos a la izquierda el PR-HU-87 hacia San Juan y la ermita de San Mamés, camino por el que regresaremos para cerrar la circular.

Metros después llegaremos a las piscinas y a una bifurcación, siguiendo nosotros el PR-HU-87 hacia el collado de la Cruz y el mirador de la Riba. A la derecha se queda el camino de Lisé y el que asciende al ibón de Plan.

San Mamés, sierra de Fubillons y Suelza
En este punto se inicia una larga pista que irá ganando altura a base de lazadas. El PR acorta por senda el firme rodado hasta salir al mirador de la Riba (1250 metros), pudiendo llegar también al mismo continuando por la pista.

Sea cual sea nuestra decisión, en una media hora de camino llegaremos al mirador. Un panel panorámico y un banco de madera invitan a detenerse y contemplar el valle.

De izq a dcha: Peña Lisa, el Yerri y la Estibeta
Veremos los núcleos de Plan, San Juan y Chistén, el mirador de la Cruz de Puyadase y cumbres como el Turno, el Montó, el Cuezo, el Pegueras, las puntas l’Orbar y Cabalera, los Culfredas, las peñas Blanca y San Martín y la sierra de Fubillons.

Continuando nuestro camino, seguiremos la pista en ascenso por el interior del denso pinar de Simierre. Al sur oteamos la cresta de las peñas del reloj, así como El Yerri y la ermita de San Mamés al norte.

Peñas del reloj desde el collado de Sahún
Cruzaremos varias torrenteras y, tras una curva cerrada, veremos una estaca de madera indicando un sendero que acorta un pequeño tramo de pista (1390 metros).

En unos minutos volveremos a salir al firme rodado, aunque por poco tiempo, puesto que a escasos metros tomaremos un nuevo atajo (1435 metros).

Lleras de Cecilia, Bocs y Tuca de Cambra
Ya de forma definitiva en la pista (1460 metros), la nieve comenzaba a aparecer poco antes de llegar al visible repetidor, el cual dejaremos atrás para continuar hacia la escondida cabaña del Suel de la Baixada (1550 metros), que alcanzamos en hora y media de camino.

Una zona de prados nos abre la panorámica hacia el collado de la Cruz de Guardia, Punta Suelza, Maristás, l’Orbar, las bordas de La Poma y la sierra de Fubillons.

Los Eristes desde el collado de Sahún
Cruzaremos el barranco de la Cruz (1580 metros), junto al que dejaremos un ramal del PR-HU-87 hacia el collado homónimo, siguiendo nosotros hacia San Juan de Plan y Chía.

Nos calzaremos las raquetas metros antes de llegar a la bifurcación hacia el puerto de Sahún, en la cual dejamos a la derecha la pista que se dirige al collado de la Cruz (1635 metros).

La pista sigue ganando altura entre el pinar retorciéndose a base de lazadas por la margen izquierda del barranco de los Espuzos hasta llegar, en poco menos de 3 horas, a un abrevadero y a un cruce de pistas (1810 metros). 

Cerro Marradetas y collado de Sahún
Siguiendo ésta en dirección N (izquierda) tendremos vista de la sierra d’as Zucas y sus Tres Marías, las Treserols, el Balcón de Pineta y los Astazous, el Castillo Mayor, los Sestrales, sierra Custodia, las peñas de Sin y Artiés, Cotiella y la imponente cara norte de las peñas del reloj.

Tras otra hora abriendo huella y habiendo ya pasado a la margen derecha del barranco de los Espuzos estaremos ante el refugio de Marradetas (2020 metros), ubicado a escasos metros de la pista.

Sector Aneto-Maladetas, sierra Negra...
Ya vemos cercano el collado de Sahún. Sólo nos queda flanquear la ladera por donde la pista cementada se pierde bajo la nieve. Nos ha costado llegar poco más de 4 horas pero el esfuerzo en la montaña siempre tiene recompensa.

Desde el puerto (2000 metros) veremos, además de gran parte de lo mencionado anteriormente, el valle de Barbarisa, la cresta de la Estibeta, los Eristes, el Tusal de Bocs y el de las Lleras de Cecilia y la sierra de Cambra.

Cabaña del Puerto y cresta de Estibeta
También la cara norte de las peñas del reloj, Picollosa, Cotiella, Punta Lierga, el mirador de La Truesa, La Munia y Robiñera.

Hacia el E la pista desciende hacia Chía y el valle de Benasque divisando además el núcleo de Cerler y su pico homónimo, las sierras Negra y del Portiello, el Gallinero, los picos Castanesa, Aragüells y Vallibierna y el sector Malditos-Aneto-Maladetas, entre otros.

Descendiendo del collado de Sahún
Tras una larga parada iniciaremos el regreso. Sin la referencia de las ocultas marcas amarillas y blancas del PR aprovecharemos el alomado relieve nivoso para ir perdiendo altura entre pinos por la margen izquierda del barranco del Puerto.

Poco a poco la nieve iba desapareciendo, lo que facilitó el poder enlazar con el PR-HU-87, hasta finalmente quitarnos las raquetas momentos antes de cruzar el mencionado barranco (1650 metros).

Suelza, Cruz de Guardia, Maristás, Cuezo...
Una vez vadeado seguiremos por su margen derecha, caminando por los verdes prados de La Sentina y cruzando su pequeño barranco.

Minutos después cruzaremos el barranco d’Estigues (1630 metros) y nos adentraremos en una pequeña masa de pinar y boj.

Los tres barrancos mencionados (del Puerto, de la Sentina y d’Estigues) unen sus aguas para formar el barranco de la Simierre, que vierte sus aguas al Cinqueta a la altura de Plan.

Prados y bordas de La Sentina
Tras salir del bosque la senda discurre por la zona conocida como Fené Mayor, terreno abierto de campos de labor bien limitados por muros, avellanos y boj. 

Este tramo, en ocasiones con su empedrado original, coincide con el de una pequeña torrentera, por lo que es frecuente encontrarnos agua y barro.

El sendero cruza una pista que se dirige hacia el refugio de Viadós (1450 metros) y continúa descendiendo hasta encontrar un nuevo desvío hacia el collado de la Cruz (1435 metros), que dejaremos a la izquierda.

Bordas y ermita de San Mamés
Ahora por pista de buen firme nos iremos acercando al conjunto que forman las bordas y la ermita de San Mamés (1400 metros), un rincón con encanto donde descansar y contemplar el valle del Cinqueta y Plandescún, al que llegamos tras 2 horas desde el puerto de Sahún.

Esta ermita fue una de las más importantes existentes en la Bal de Chistau. A ella acudían en romería personas de este valle y también del vecino valle de Benasque.

Dintel de la ermita de San Mamés
La edificación actual es más moderna y tiene grabada en el dintel de una ventana el año 1768. La ermita original se hallaba dentro de una cavidad rocosa frente a la actual y aún se pueden observar algunos de sus restos.

Un descanso antes de seguir perdiendo altura por un camino tradicional con tramos de bello empedrado, hasta enlazar con una pista a la altura del barranco de Mañán y su fuente-abrevadero (1290 metros).

Escasos metros después, el PR deja la pista para descender por la zona de campos del Fabar por un sendero limitado por avellanos, boj y trabajados muros de piedra hasta llegar a San Juan de Plan en poco más de media hora desde San Mamés.

Plandescún, Plan y peñas de Artiés y San Martín 
Junto a la zona recreativa del Regancho (1100 metros) dejaremos a la derecha el desvío hacia el Tozal de la Mosquera y, sin cruzar el puente sobre el Cinqueta, seguiremos la pista que por su margen izquierda nos devuelve a Plan.

Una pequeña pasarela nos hará cruzar a su margen opuesta para adentrarnos en su caserío, donde pondremos punto y final a este precioso recorrido.

Ruta circular de 20’5 kilómetros de distancia y un desnivel positivo acumulado de unos 1000 metros realizada en 7 horas sin contar paradas.

El Cinqueta a su paso por San Juan de Plan
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miércoles, 23 de mayo de 2018

La Basa de la Mora, un paraíso en la Bal de Chistau

La Basa de la Mora escondida bajo la nieve
Año de nieves, año de bienes. Este año el invierno se ha resistido más de la cuenta y la primavera ha tardado en asentarse, lo que hará que tengamos grandes reservas de nieve y un deshielo continuo hasta bien entrada la época estival.

Sin saber hasta dónde seríamos capaces de llegar con el coche, nos adentramos por la pista que asciende desde Saravillo para volver a visitar el ibón de Plan.

La antesala de nuestro objetivo
Recorridos unos 9 kilómetros por ella y, poco después de cruzar el barranco de Gallinés, un nevero y un pino caído cortan la pista (1560 metros). Allí aparcamos el coche y comenzamos a caminar por el firme rodado.

Pronto veremos aparecer entre los pinos las siluetas de los Mobisones y el Monticiello, el cual esconde el idílico y solitario valle de Lavasar.

Rodeando sus aguas hallamos indicios primaverales
Alternando tramos con y sin raquetas dejaremos a la derecha el desvío hacia los Abetos Centenarios (1620 metros), continuando por la pista hasta enlazar con el GR-15 procedente de Saravillo (1715 metros) en unos 45 minutos de camino.

Escasos metros después, dejaremos la pista para ganar altura con más decisión por el interior del pinar, atajando varias lazadas de la misma y cruzándola en varias ocasiones, hasta llegar al refugio de Lavasar (1930 metros) en una hora y media. 

Peña de la Una y Puntons Royos
Por su parte trasera el GR desciende levemente por un sendero que se aproxima a la margen izquierda del barranco del Ibón hasta llegar al punto en el que hemos de vadearlo (1890 metros).

Metros después enlazamos con el PR-HU-87 que asciende desde el núcleo de Plan remontando el curso de este barranco.

Una mirada hacia atrás
Contagiados por la belleza del lugar, rodearemos por la izquierda la planicie bajo la que se oculta el pequeño ibón que antecede a nuestro objetivo (1905 metros), dejando el desvío del GR-15 en dirección al refugio de Armeña y Seira.

Y tras 2 horas de agradable camino llegamos al ibón, que nos recibe con su traje blanco invernal, en absoluto silencio y soledad, alejado del bullicio y la masificación que suele sufrir gran parte del año.

Sus aguas se esconden entre nieve y hielo

Este es uno de los rincones más bonitos y fotografiados, no sólo del Sobrarbe y de la Bal de Chistau, sino de todo el Pirineo Aragonés. No es para menos, es uno de los lugares con encanto que enamoran a cualquier amante de la naturaleza.

Sus todavía ocultas aguas comenzaban a desperezarse tras varios meses escondidas bajo el hielo y la nieve, las mismas aguas que esconden a la mora que sobre ellas emerge cuando el cielo arde de estrellas por San Juan, según cuenta la leyenda…

La colladeta del Ibón, paso del GR-15 hacia Barbaruens
Se dice que una mujer musulmana llegó aquí huyendo de las luchas entre moros y cristianos. Según parece se perdió, quedando su alma atrapada para siempre en las aguas del ibón.

En la noche de San Juan aflora sobre sus aguas la figura de la mora, que inicia una danza mágica y armoniosa. 

Pero todo el mundo no la puede ver, sólo aquellas personas buenas que tengan el espíritu honrado, sin pecados y la mirada limpia.

Bajo la Peña de la Una se abre el valle de la Ribereta
Aquellos que la han visto dicen que va vestida con serpientes de todos los colores enroscadas por todo su cuerpo, adornado con brillantes joyas.

Momento para contemplar la grandeza del lugar y disfrutar de un silencio abrumador, en ocasiones perturbado por pequeñas coladas de nieve caer por alguna lejana ladera.  

Desde su orilla divisamos la Punta Es Litás, el macizo de Lierga, la cresta de las peñas de Las Diez, Las Once y Mediodía, antaño usadas como reloj solar, la colladeta del ibón y el circo que encierra sus aguas con la Punta Alta, Picollosa, la Peña de la Una, los Puntons Royos y la cresta de Armeña.

Es Litás, el Monticiello y el valle de Lavasar
De regreso por el mismo camino observamos la cresta de Bachimala, la Punta Ixabre, el Montó, los picos del Turmo y Barbarisa, las Agujas y el ibón del Sen, el Posets, los Eristes, el Pegueras, Maristás, la sierra de Fubillons y las puntas Suelza y Fulsa.

Hacia el NW y entre infinidad de cumbres destacan en la distancia las Treserols, la sierra d’as Zucas, Robiñera y La Munia, y al S de todas ellas, el Castillo Mayor, los Sestrales y la sierra de Bolave con su pico Comiello.

La cresta de Bachimala, ya de regreso
La tímida transición hacia la primavera se abría paso lentamente. En esta ocasión las sensaciones que nos llevamos son bien diferentes a las anteriores visitas. La Basa nos ha recibido con sus mejores galas y en la intimidad más absoluta.

Ruta lineal de 10’5 kilómetros de distancia con un desnivel positivo de 420 metros realizada en 4 horas sin contar paradas.

Las nubes acarician el Mobisón Gran 
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lunes, 30 de abril de 2018

Ruta de los Dineretes. Despoblados de Linés y La Capana desde Camporrotuno

Sierra Ferrera, Cotiella y La Capana
Regresamos al Biello Sobrarbe para realizar una variada circular en la que descubriremos fósiles, despoblados y magníficas vistas de las altas cumbres pirenaicas.

Nos desplazamos hasta Camporrotuno, pequeño núcleo situado a orillas del embalse de Mediano, en la margen derecha de un río Cinca oculto bajo sus aguas.

Camporrotuno. Ermita de San Lorenzo
En su entrada hay una báscula para vehículos junto a la que aparcamos (570 metros) para comenzar a caminar ascendiendo hasta su caserío.

Este recorrido comparte trazado con varias de las rutas de la BTT Zona Zero y se encuentra señalizado en su totalidad por placas metálicas y señales de madera, por lo que es frecuente encontrarnos con ciclistas.

Coscojuela y Peña Montañesa desde la ermita de San Lorenzo
A la salida del pueblo, junto al silo, encontramos una bifurcación sin señalizar. Tomamos la pista de la izquierda mientras que por la de la derecha regresaremos al final de la ruta.

Rodeados de campos, nos iremos acercando al cementerio y a la ermita de San Lorenzo (600 metros), que alcanzamos en unos minutos. Desde su posición disfrutamos de las vistas hacia Coscojuela de Sobrarbe y la sierra Ferrera coronada por la famosa Peña Montañesa.

Magnífica senda en las proximidades de Linés
Tras dejar atrás la ermita llegaremos a un cruce de caminos, donde encontraremos una tablilla de madera indicando la dirección hacia la Cruz d’a Sierra y el despoblado de Linés (610 metros).

Siguiendo esta dirección, a escasos metros hallaremos un nuevo cruce en el que continuaremos por la izquierda hacia la Cruz d’a Sierra, Linés y Castejón de Sobrarbe, dejando a la derecha el camino viejo de Linés. Ambas opciones se juntan poco antes de llegar a este despoblado, así que podemos elegir cualquiera de las dos.

Despoblado de Linés
La pista comienza a ganar altura entre pinos y zonas de margas rodeando la cabecera de una barranquera. A medida que ganemos altura veremos el Turbón, el Castillo de Samitier, el Tozal de Palo y la torre de la iglesia de Mediano, que emerge de las aguas del embalse.

En poco más de media hora llegaremos a la Cruz d’a Sierra (700 metros) continuando por la pista hasta dejar el desvío hacia Castejón de Sobrarbe por Santa Bárbara a la izquierda (725 metros).

Bello pórtico en Linés
Seguiremos las indicaciones hacia el barranco de Talabera para, metros después, dejar la pista y tomar un sendero que se dirige a Linés y Santa María de Buil (730 metros).

Entre pinos, boj y matorral bajo, la senda flanquea el Tozal de la Sierra para después contornear pequeñas barranqueras que desaguan al barranco de la Fuente.

Al llegar al cruce donde se juntan ambos caminos mencionados (740 metros), seguiremos las indicaciones hacia Linés, Santa María de Buil y La Capana.

Despoblado de Linés
Tras hora y cuarto de camino habremos llegado al pequeño despoblado de Linés (785 metros), entrando en su pequeño caserío por un precioso sendero tradicional entre bancales, muros y carrascas.

Linés se componía de dos casas con sus correspondientes edificios de apoyo, todo ello en ruinas y engullido por la vegetación. 

En su único censo oficial, alcanzó los 11 habitantes en el año 1930 y llegó a conocer la luz eléctrica como muestra su transformador.

Casa Coronas de Linés. Oratorio privado de San Hipólito
Casa Coronas, la más grande, tenía en sus bajos un pequeño oratorio privado dedicado a San Hipólito (s. XVIII) del que poco queda en pie tras el derrumbe de su cubierta.

Tras la visita hemos de continuar nuestro camino por el interior del pinar ganando altura de forma cómoda por la zona conocida como Los Tozalones, comenzando a disfrutar de las altas cumbres fronterizas presididas por las omnipresentes Treserols.

Fachada vegetal en Linés
Si miramos al suelo, veremos infinidad de piedras redondeadas parecidas a las monedas. Son nummulites, fósiles de organismos unicelulares marinos que por estos lares son llamados Dineretes.

En la distancia podremos divisar el despoblado de La Capana con la sierra Ferrera, la Peña Montañesa y el macizo de Cotiella como telón de fondo.

Llegaremos a una zona de bancales denominada Viñas d'Arán (885 metros), donde encontraremos alguna estaca de madera y un cruce direccional.

Edificio de apoyo en Linés
Dejaremos a la derecha el sendero hacia La Capana para continuar hacia Santa María de Buil. A este cruce regresaremos más adelante, de momento lo dejamos atrás para conocer la modesta sierra de Sarrastaño.

A escasos metros hallamos un nuevo desvío en el que dejaremos a la izquierda el camino de Sarratillo y Santa María de Buil para continuar hacia Aínsa por el Sarrastaño.

Mondoto, Sestrales, Treserols y Tres Marías
Comenzábamos a encontrar nieve, aportando su toque a un camino ya de por sí precioso. Daremos con una pista que atravesaremos (905 metros) para continuar siguiendo los hitos y las placas metálicas de la Zona Zero.

A medida que avancemos el pinar se irá abriendo hasta llegar, en poco menos de 3 horas, a la amplia cornisa de la sierra, desde donde divisaremos los cercanos núcleos de Santa María de Buil y Sarratillo por delante de la sierra de Capramonte.

Santa María de Buil y sierra de Capramonte
Otearemos multitud de sierras como las de Guara, Campanué, Bruello y la Partara, Morillo y el Cerro Cotón, Galardón y la Peña Canciás.

Núcleos como El Grado, Guaso, Sarratiás y la ermita de San Lino, Sarrato, Pelegrín, Puibayeta, Bruello, Latorrecilla, Boltaña, Gerbe, Griébal, Tella y el Monasterio de San Victorián.

Embalse de Mediano, Turbón y sierra de Campanué
Cumbres conocidas como Nabaín, el Mondoto y los Sestrales, los Gabietos, los picos de Marboré, el Tobacor, Mondicieto, sierra Custodia, las Treserols y la Punta de las Olas.

Al otro lado del collado de Añisclo se alza la sierra d’as Zucas con La Suca, las Tres Marías, Montinier, el Portillón de Tella, la Peña Altura y el Puntal de Bachaco.

La sierra del Sarrastaño, mirador de las cumbres pirenaicas
Además de la sierra Ferrera y la Peña Montañesa, el macizo de Cotiella, el Castillo Mayor y el cordal de Cuello Ratón, el Turbón y las puntas LiergaSuelza y Fulsa.

Descansamos un rato contemplando el paisaje para después regresar hasta el mencionado cruce donde, ahora sí, seguiremos el sendero que nos acercará al despoblado de La Capana.

La Capana con la Montañesa de fondo
La senda, marcada con marcas de pintura roja, se vuelve a adentrar en el pinar y desciende con lazadas hasta el barranco de las Planas (815 metros), que cruzaremos para continuar por su margen izquierda.

Tras un pequeño llaneo volveremos a perder altura con lazadas divisando Morillo de Tou, Coscojuela de Sobrarbe, Gerbe, Griébal, Bruello, Arasanz, Muro de Roda, la torre del despoblado de Tou y el pequeño núcleo de La Capana, al que llegamos tras bordear una barranquera por una zona de margas.

La Capana. Pajar y vieja aventadora
Tras 4 horas de camino estamos ante esta diminuta aldea (715 metros), rodeada de campos de olivos y carrascas y deshabitada desde el último tercio del siglo XX. Como Linés, llegó a conocer la luz eléctrica y tuvo censados 5 habitantes.

En su única vivienda, de grandes dimensiones, podemos ver la bodega y la cocina resistiendo entre las ruinas. También destacar una pequeña herrería junto a la casa y el pozo. 

La Capana. Iglesia de San Antonio
Frente a esta casa se encuentra la iglesia de San Antonio (s. XVIII) con su espadaña y, al sur, mencionar un par de grandes graneros y bordas, una de las cuales guarda una vieja aventadora.

A la entrada del caserío encontramos indicaciones de madera. Seguiremos hacia Coscojuela de Sobrarbe por un sendero entre carrascas y pinos que sale a una pista (670 metros), que seguiremos en dirección E (izquierda).

La Capana. Interior de la iglesia de San Antonio
Tras unos minutos, veremos un desvío a la derecha que nos adentra en el camino d’Os Debatals (630 metros). La senda se dirige en ligero descenso hacia el barranco de las Planas, que volveremos a vadear (605 metros).

Tras ello, remontaremos la margen izquierda de una pequeña barranquera por una estética ladera de margas y nos volveremos a internar en el frondoso pinar enlazando con una nueva pista (640 metros).

Caminados unos metros por la misma enlazaremos con la pista principal que asciende a Linés, que seguiremos en dirección W (derecha) hasta encontrar el marcado sendero que se dirige a Camporrotuno (660 metros).

La Capana. Única vivienda e iglesia
La senda se encuentra bastante vestida de vegetación y señalizada con pintura verde. Es posible que tengamos que prestar atención en algún punto, como puede ser el momento en el que tengamos que cruzar el barranco de la Fuente (590 metros).

Una vez en su margen derecha, enlazaremos con la pista que nos llevará a Camporrotuno rodeando campos de labor.

Única vivienda de La Capana 
Ruta circular de 18’5 kilómetros de distancia con un desnivel positivo de 550 metros realizada en menos de 6 horas sin contar paradas.

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